Nov 16 2019
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Pol铆tica

Golpe de estado en Bolivia: la tiniebla encendida

Tumbaron a Evo Morales, s铆. Y al vicepresidente Garc铆a Linera, s铆. Y a la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra. Y a todo el gobierno. Y a todos los militantes y partidarios del Movimiento al Socialismo, MAS. E ir谩n por los que a煤n queden adonde fuere, y por lo que ellos representaron en donde algo perdure.

S铆, tumbaron a Evo y al gobierno legalmente elegido. Y cuando a los golpistas de punta no se les ocurr铆a a qui茅n poner ni ad贸nde, la muy ladina Jeanine 脕帽ez los sac贸 del apuro y en un tres minutos se autoproclam贸 presidenta de Bolivia, sin juramento, sin el qu贸rum de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Resultado de imagen para bolivia bibliasOtra autoproclamada

Biblia en mano, Dios de labios para afuera, las credenciales de racista consumada le bastaron a Jeanine para que un acucioso jefe militar le impusiera la banda presidencial y le entregara de af谩n un bast贸n de mando en un rinc贸n de la desolada Asamblea. En todo caso, la sucesi贸n ipso facto la aval贸 el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), el mismo que habilit贸 a Evo Morales para buscar la reelecci贸n. Un ente controversial y canalla en 2016, que ahora dijo la 煤ltima palabra y fue ley consentida y sin chistar.

En la sepulcral mudez de la Asamblea, la senadora Jeanine pidi贸 compungida un minuto de silencio por los muertos que ellos mismos, los golpistas, provocaron. En el incoherente balbuceo de posesi贸n, la se帽ora se comprometi贸 a 鈥渃onvocar a nuevas elecciones lo m谩s pronto posible鈥 y con instituciones independientes. No dijo que lo m谩s pronto posible son, como m谩ximo, noventa d铆as, seg煤n lo exige la Constituci贸n.

Claro, la Constituci贸n les vale huevo y lo m谩s pronto posible es qui茅n sabe cu谩ndo, en todo caso, no antes de que los golpistas aseguren y negocien el triunfo en unos comicios de pantomima. Las instituciones independientes son la institucionalidad tomada.

Otra golpista autoproclamada que se agrega al descolorido Juan Guaid贸 en Venezuela. 脡ste era presidente de la Asamblea Nacional cuando se trep贸 a una improvisada tarima callejera para hacerlo.La se帽ora A帽ez s贸lo alcanz贸 a ser una segunda vicepresidenta. Pero es regla cuantitativa para estos golpistas de farsa no superar la barrera de cien mil votos: Guaid贸 se crey贸 presidente con 97.492 votos; A帽ez se lo cree con 91.895. Cero y van dos en menos de un a帽o en la atormentada Am茅rica del Sur. Ambos mandatos, igual de abusivos y hueros.

La autoproclamaci贸n de A帽ez es tan burda que hasta El Nuevo Herald, el peri贸dico predilecto de la gusanera cubana de Miami, la llam贸 presidenta autoproclamada, lo cual, en ese medio, es lo m谩s cercano a un lenguaje subversivo, castro-chavista. Claro, el periodismo militante de CNN no lleg贸 a tanto y con zalamer铆a la denomin贸, desde el primer momento, presidenta interina. No esperaron siquiera la solicitud perentoria de la Oficina de Prensa de la Casa Blanca en tal sentido, como una vez ocurri贸 con Guaid贸. Definitivamente, CNN no es un medio sedicioso ni sus periodistas ser谩n perseguidos por los abusadores que se tomaron el poder el Bolivia.

隆H谩gase la represi贸n!

La autoproclamada y los l铆deres opositores hablan de pacificar el pa铆s. Y tiene claro que lo har谩n a sangre y fuego. 隆C贸mo no van a pacificarlo si ellos son quienes lo han venido incendiando d铆a tras d铆a! 隆C贸mo no van a pacificarlo cazando con polic铆as, militares, paramilitares y otros perros de presa a quienes protestan! Ahora viene la paz a la brava, que no es otra que la del terror.

Quedan ahora en la ruta hacia la pr贸xima presidencia dos tunantes sin mucha forma ni fondo: uno, Luis Fernando Camacho Vaca, que tiene la virtud de ser desconocido, pero que todos entienden de las salvajadas que es capaz; el otro, Carlos Diego de Mesa Gisbert, con la gracia de ser conocido y que, por lo tanto, todos tienen claro cu谩n incapaz es para todo, en especial, para gobernar.

隆Cay贸 Evo, al fin! Y con 茅l cayeron los art铆fices de un desarrollo antes inimaginable para Bolivia y de una inclusi贸n y unos avances sociales de los que se admiraron aun organismos e instituciones nada afines en ideolog铆a o pol铆tica a lo representado por el gobierno reci茅n derribado, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Reconocieron una vez su acertado desempe帽o, y por eso era doblemente peligroso.

Se fue el gobierno de los ind铆genas, que son m谩s del 60% de la poblaci贸n, aunque The World Factbook (El Libro Mundial de Hechos) de la CIA los sit煤e apenas en el 20%. Arriban a despachos y pasillos gubernamentales los 鈥渃ambas鈥 de Oriente, notablemente encauzados por el 5% de blanquitos descendientes de migrantes europeos, entre otros, alemanes, austr铆acos, serbios, croatas, claro est谩, espa帽oles, y hasta 鈥淥ld Believers鈥 (viejos creyentes ultraconservadores) rusos. No es sino atar cabos.

El vac铆o de poder se llenar谩 a codazos. Entre ellos mismos se ir谩n despellejando vivos. Ya cay贸 la c煤pula militar golpista, incluidos Williams Kaliman, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y Vladimir Yuri Calder贸n, el comandante general de la Polic铆a. Cae por blanda y para ir borrando de la opini贸n los rostros y los rastros del anticonstitucional asalto engendrado en las entra帽as de la trasl煤cida metamorfosis democr谩tica.

La cola para los cargos disponibles es larga porque en la peque帽a 茅lite abundan

los que quieren deshacer lo hecho y desandar lo andado como naci贸n, y son muchos quienes ambicionan reactivar, trece a帽os despu茅s, los malogrados negocios particulares y los lucrativos negociados transnacionales.

Viaje al pasado

El problema no es que hayan tumbado a Evo, a Garc铆a Linera y al gobierno en pleno, sino que pronto el pa铆s sentir谩 c贸mo reaparecen de la sombra los dictatoriales gobiernos militares del pasado, con s贸lidos v铆nculos nazis, como los de Barrientos, B谩nzer o Garc铆a Meza.

O reaparecen como espectros los tiempos de S谩nchez de Lozada, con sus guerras (del gas) y masacres (de octubre). No en cuerpo, pero s铆 en alma: militares deliberantes y soberbios; segregaci贸n discursiva y efectiva; injusticias de hecho y sin derecho; ejecuciones extrajudiciales con cara de suicidios o de fan谩ticas inmolaciones.Resultado de imagen para guerra del gas

Grave no es que se vaya a acabar la enorme riqueza de hidrocarburos y minerales con la que cuenta Bolivia, que tiene para rato, sino que volver谩 a estar en unas pocas manos, y que esos ingentes beneficios ser谩n espantados del 谩mbito social.

El gas, digamos, que ahora es un recurso de todos los bolivianos, har谩 de nuevo parte de los activos de la ilustre familia Camacho, de Santa Cruz de la Sierra. S铆, la familia del l铆der golpista reci茅n bendecido, que a los pies de Cristo Redentor no or贸 tanto por la vuelta de Dios a Palacio como por la del gas a sus bolsillos, y que dar谩 las gracias por la condonaci贸n definitiva de los veinte millones de d贸lares que su parentela le adeuda en impuestos al estado boliviano.

Y ni siquiera todo esto es lo m谩s pat茅tico. Lo tr谩gico es que luego de la apresurada depuraci贸n ideol贸gica, pol铆tica y econ贸mica, los esfuerzos se dirigir谩n a arrancar de ra铆z aquella ilusi贸n determinada constitucionalmente y que se refiere a la construcci贸n colectiva de un 鈥淓stado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario鈥.

Hace rato, es verdad, que las 茅lites clasistas de Bolivia intentan eliminar del ambiente la concepci贸n del estado unitario; nunca admitieron lo social ni los asuntos del derecho comunitario. Fueron primero por los s铆mbolos y ya vienen por lo simbolizado. Anular谩n ahora lo que huela a plurinacional de la Constituci贸n, y del 谩mbito jur铆dico-pol铆tico esfumar谩n la Constituci贸n que rige en la actualidad.

Biblias para un golpe

Un golpe de estado de superh茅roes bandidos y chocantes, mercaderes que se creen cruzados y militares que proclaman como comandante general al Dios de Israel, pero no un dios cualquiera, sino el Jehova de los ej茅rcitos (Isa铆as 37:16), espec铆ficamente, Jehova Gibbor (Dios fuerte y guerrero).

Un 鈥淢acho Camacho鈥 (personaje de guaracha portorrique帽a), un Carlos Diego (personaje de telenovela mexicana), un Kaliman (personaje de historieta latinoamericana), y un Barrenechea (que berri贸 porque su polic铆a golpista pod铆a ser rebasada por las v铆ctimas).

El pol铆tico de extrema derecha, Luis Camacho, ha sido el principal impulsor de un golpe de estado que se escuda en la acusaci贸n de un fraude que nunca demostr贸 en una contienda electoral en la que no quiso participar. Un Camacho grotesco, un tipo elemental y ordinario con plata, que har铆a soltar carcajadas de no ser por la temible aventura que sus convicciones e ideario suponen para el pa铆s y para la mayor铆a de los bolivianos. Un individuo cuyas ansias de poder son tan mal disimuladas tras la voluminosa Biblia que porta como evidentes lucen en sus arengas rudimentarias ante las c谩maras.

En ninguna parte del planeta, al menos en lo corrido del siglo, Jesucristo, la fe, las iglesias, la simbolog铆a religiosa y los credos hab铆an sido tan manoseados y utilizados como recurso pol铆tico para enfrentar a los ciudadanos de una misma naci贸n. Algo inaceptable, como lo se帽ala la Alianza Cristiana de Iglesias Evang茅licas de la Rep煤blica Argentina (Aciera), que agrupa a m谩s de quince mil iglesias, en un comunicado emitido ante la cr铆tica situaci贸n, en particular, de Bolivia y Chile (Infobae, 14 de noviembre de 2019).

Mesa sin manteles

Carlos Mesa, el otro opositor golpista, dijo desconocer la legitimidad de la candidatura de Evo Morales, pero particip贸 en la disputa electoral, y, como 茅l mismo y todos lo sab铆an, perdi贸. Entonces, se dedic贸 a exigir cosas inauditas que ins贸litamente le fueron siendo concedidas, y que, a medida que el Gobierno se las otorgaba, 茅l, una a una, las iba rechazando. Negaci贸n tras negaci贸n, hizo manifiesto que sus prop贸sitos no eran otros que secundar el golpe.

Mesa pidi贸 una auditor铆a internacional, y cuando la obtuvo no la acept贸. Demand贸 una segunda vuelta, que rechaz贸 cuando el presidente Evo admiti贸, incluso, el insostenible dictamen de la OEA. Se sum贸, eso s铆, con retraso al pedido de renuncia del presidente Morales, y cuando el presidente y el vicepresidente y la c煤pula del gobierno renunciaron a la fuerza 茅l no supo qu茅 decir ni qu茅 pedir. 隆C贸mo iba a saberlo! Su incompleta copia del gui贸n de Washington s贸lo lleg贸 hasta ah铆.

Resultado de imagen para bolivia carlos mesa y el golpePero Camacho s铆 lo supo y lo dijo: 鈥淢esa busca 鈥榮u propio inter茅s鈥欌 (o sea, la segunda vuelta, que habr铆a dejado a Camacho por fuera). Nosotros (鈥測o鈥), expres贸 Camacho, 鈥渜ueremos un nuevo proceso eleccionario禄 (o sea, otras elecciones en las que 茅l s铆 pueda participar). Y participar谩, pues aunque dice una verdad est谩 mintiendo: es cierto que no ha sido un pol铆tico, al menos, no en el sentido com煤n del t茅rmino, pero miente al asegurar que no le importar铆a que el gobierno pr贸ximo fuera cualquiera distinto al suyo.

脡l comprende que el desapego fingido es el mejor camino para hacerse con algo. No le interesan los ministerios, pero se ha cerciorado de tenerlos. Ha intuido cu谩ndo era preciso quemar la whiphala, s铆mbolo de la diversidad del pa铆s y de identidad de los ind铆genas, y en qu茅 momento ha sido apropiado abrazarla. Supo que ayer era adecuado hablar de una Naci贸n Camba liberada, y que hoy lo es hablar de una Bolivia unida (unida en torno a las ideas de ayer). Hubo unos d铆as aguerridos contra la Santa Cruz 鈥渂olivianizada鈥, ahora brega por una Bolivia cruce帽a. No es pol铆tico, es un recio empresario, y como tal negocia posiciones y discurso con tal de apuntalar el liderazgo que no codicia.

No era un pol铆tico porque un individuo incapaz de aparentar la bondad de la que carece, que nunca se esforz贸 en cubrir sus depravaciones, a煤n no lo es. Adem谩s, sin partido ni partidarios, sin seguidores en Twitter ni capacidad de convocatoria, sin confiabilidad ni carisma. No se lo permit铆an, seguramente, sus polifac茅ticas ocupaciones de empresario ladr贸n y dirigente fascista, contrabandista de armas y mafioso, ni sus violentas operaciones como supremacista, racista, separatista, falangista tard铆o, incendiario, terrorista y paramilitar.Resultado de imagen para bolivia Branko Marinkovic

Pero, claro est谩, esas son nader铆as que se solventan en un abrir y cerrar de ojos. Bastan algunos buenos donantes de ideas, fondos y estrategias, como la USAID, o multinacionales voraces, como Chevron, ExxonMobil, u organismos de tapadera, como la OEA o el cartel de Lima, o un Ustashe del alma y de armas, como el croata Branko Marinkovic. De mantenerse la actual incautaci贸n de la autoridad, Bolivia caminar谩 por esa cuerda floja.

Mesa volvi贸 a exhibir aquello que lo distingui贸 en los d铆as de ef铆mero presidente: una persona indecisa inclusive en sus dudas, a la que las certezas le llegan tarde. El mediocre candidato empa帽贸 a煤n m谩s la mala imagen de expresidente ganada con su mediocre gobierno. Un pace帽o ventajista que retorn贸 del desprestigio para hacer de idiota 煤til de riesgosos intereses cruce帽os. Y r谩pido ser谩 el estorboso mueble viejo que Camacho har谩 a un lado. Por lo pronto, ya le desocup贸 varias gavetas.

La palabrer铆a no tapa la palabra

Los reaccionarios comit茅s c铆vicos piden ahora una transici贸n democr谩tica. 隆Vaya chiste! Primero: 驴qu茅 diablos creen que significa la palabra civismo? Hasta donde dice el diccionario de la RAE, es el celo por las instituciones e intereses de la patria. O se refiere al comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia p煤blica. Bueno, seg煤n lo muestran, incluso, aquellos medios que traslucen su af谩n por limpiarles la cara, los c铆vicos muchachos de Santa Cruz y del resto de la Media Luna han dado repetidas y desaforadas muestras de vandalismo, racismo, destrucci贸n y violencia.

Segundo: 驴ad贸nde carajos fue a dar esa cosa llamada democracia, que quienes han ejecutado un golpe antidemocr谩tico y feroz abogan ahora por una transici贸n democr谩tica? La democracia es una v铆a en un solo sentido: del centro (derecha) a la ultraderecha. Todo vale para lograr que las sociedades se muevan en esa direcci贸n, desde magnicidios y sabotajes, hasta masacres y golpes de estado.

Los delincuentes son los grupos que tratan de hacer valer el voto popular sobre las pavesas de la democracia de papel reci茅n quemada. Se denominan 鈥渁ctos vand谩licos鈥 a las protestas contra la descarada usurpaci贸n del poder en el pa铆s.

Por m谩s que los discursos lo nieguen, los medios dominantes lo enmascaren o los expertos lo acicalen y excusen, el golpe de estado contra Evo fue un desvergonzado golpe de estado, y el resultado de la injerencia brutal de Estados Unidos, alentada, gestionada y financiada por la tr铆ada de senadores estadounidenses con alias latinos: Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Men茅ndez, y secuaces desperdigados por toda la regi贸n.

Jam谩s las razones del descontento fueron ciertas ni a los instigadores de la revuelta contra el orden legal y constitucional les merecieron la pena las evidencias o los hechos. En ning煤n momento importaron los albures de un fraude inexistente, tampoco que se develara la falsedad de las acusaciones. La precipitaci贸n de los hechos gir贸 en torno a la capacidad de desencadenar la ruptura del orden vigente a partir de escenarios simulados y realidades medio disimuladas. Una t谩ctica que cuando no opera pone a los autores en aprietos, como en el caso de los gobiernos de Chile y Ecuador, y que de funcionar tumba presidentes y estructuras en cuesti贸n de d铆as, como en Bolivia.

 

Que carec铆an de relevancia cifras y resultados aut茅nticos lo ejemplificaron los pronunciamientos de la OEA, que en un informe en el que el propio organismo indica que la victoria de Morales en la primera ronda electoral no solo fue posible, sino probable, se pronunci贸 en el sentido contrario de sus propios hallazgos, y concluye y recomienda (鈥渟ugiere鈥) unas nuevas elecciones (CEPR, 10 de noviembre de 2019).

La firmeza fr谩gil

No hay duda de que Evo y el MAS incurrieron en errores estrat茅gicos a la hora de mantener en pie un gobierno bien ganado. Es f谩cil ver los toros desde la barrera y los sucesos del pasado, as铆 sea a un instante de transcurridos. Pero la reacci贸n tard铆a de todos frente a la bola de fuego que rodaba desde el Segundo Anillo, el Urub贸 de Santa Cruz o el sur pace帽o no se explica s贸lo por un exceso de confianza en la propia val铆a y en la solidez del armaz贸n levantado durante casi catorce a帽os en la jefatura del estado y varias d茅cada m谩s en la consolidaci贸n de bases.

Algo hab铆a roto en los parales para que el andamiaje se doblara con la primera ventisca, y varias conexiones claves debieron estar interrumpidas toda vez que no se anticip贸 el modo de enfrentar un golpe anunciado de tiempo atr谩s.

驴Qu茅 fue? Ya ir谩n saliendo a la luz las variopintas causas de la debacle, y m谩s vale que las en茅rgicas estructuras ind铆genas, obreras, mineras y sindicales bolivianas, que esta semana se despertaron sobre la orilla del naufragio, las sopesen bien antes de cualquier salto al vac铆o, y que no se enfrasquen en las rencillas internas del poder que tuvieron y ya no tienen, ni se aferren de los salvavidas arrojados por los golpistas calculadores con el fin de fragmentar sus organizaciones.

Que no se olvide que ahora los necesitados de validaci贸n y empuje son quienes se arrogaron un mandato que no les corresponde con una representaci贸n que en lo cuantitativo acaba de evidenciar su minor铆a y que en lo cualitativo es amoral e ilegal.

Es innegable que sufre desgaste un l铆der o un partido continuados por varios per铆odos al frente de un gobierno, as铆 sea vencedor en elecciones libres, beneficie a las mayor铆as y obre con limpidez y prudencia, m谩s a煤n, con el potente empuje de los medios dominantes enfrentado y una persistente manipulaci贸n de la opini贸n p煤blica.

No obstante, no creo que por ah铆 hallaremos el nido de las garzas. El colapso tiene que ver con los golpes asestados a c铆rculos de capital demasiado enraizados en la econom铆a y las finanzas聽 del pa铆s, nacionales y transnacionales, resentidos e intrigantes, que nunca podr铆an ser asimilados o integrados a un ecosistema con nuevas prioridades y distintos esquemas de relaci贸n y valor.

La exigua progresi贸n pol铆tica o econ贸mica de un grupo social, un sector de la econom铆a o una circunscripci贸n territorial, indefectiblemente, implica variaciones, alteraciones y recortes en otro. No necesariamente por la aplicaci贸n de esquemas diferenciales, de predilecciones o sustracciones, sino aun de complementos o beneficio com煤n.

Lo realmente malo de Evo fue que su gobierno ha sido bueno. De ah铆 que romperlo era una prioridad. De no haberlo tumbado el golpe tramado, los restantes dispositivos estar铆an en marcha. El gobierno estadounidense ya aprontaba un paquete de dr谩sticas medidas econ贸micas y financieras, parecido al que padecen Venezuela y Cuba, y a los que le aplicar谩n en unas semanas a M茅xico, y a la Argentina una vez que asuma el presidente Alberto Fern谩ndez.

En el contexto de agitaci贸n continental, los gobiernos insumisos son intolerables para los poderes hegem贸nicos. La insubordinaci贸n de los de abajo es violencia, la de los de arriba es una exigencia de libertad.

El deber incumplido

La matriz medi谩tica puesta en marcha por los golpistas bolivianos y la prensa dominante en cuanto a que Evo Morales renunci贸 a la presidencia tiene el mismo corte embustero y repulsivo de la teor铆a puesta en circulaci贸n por la Junta Militar golpista encabezada por Augusto Pinochet, en Chile, hace 46 a帽os, que afirmaba que Salvador Allende se hab铆a suicidado.

No se llama renuncia a la dejaci贸n forzada de un cargo o a la dimisi贸n ante la disyuntiva de que asesinen a la familia o acribillen a los copartidarios. Como nadie se suicida con dos disparos percutados con dos armas distintas o con una pistola empu帽ada, por primera vez, despu茅s de muerto.

鈥淎hora s铆 est谩 usted en la potestad constitucional -conmin贸 al traidor Kaliman, luego de que el presidente fuera obligado a renunciar, la senadora que horas despu茅s lo suplantar铆a-, conforme el Art铆culo 244 y el Art铆culo 6, incisos E y G, de su Ley Org谩nica de la Fuerzas Armadas, de mandar a sus funcionarios a la calle para que le colaboren a la Polic铆a鈥.

Otra tergiversada interpretaci贸n del Art铆culo 244 de la Constituci贸n, que por ninguna parte habla de que las Fuerzas Armadas apoyen las acciones vand谩licas y de intimidaci贸n de la Polic铆a, y, en cambio, s铆 es categ贸rica al establecer que las Fuerzas Armadas tienen por misio虂n fundamental 鈥済arantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido鈥. Lo que solamente cumplieron cuando ya no hab铆a Gobierno legal que preservar.

 

 

*Periodista, escritor y director de televisi贸n colombiano. Analista en medios internacionales. Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE).聽Fue consultor ONU en medios. Productor en Se帽al Colombia, Telesur, RT e Hispantv.

 

 

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