Feb 5 2016
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Google lo sabe todo de ti

En nuestra vida cotidiana dejamos constantemente rastros que entregan nuestra identidad, dejan ver nuestras relaciones, reconstruyen nuestros desplazamientos, identifican nuestras ideas, desvelan nuestros gustos, nuestras elecciones y nuestras pasiones; incluso las m谩s secretas. A lo largo del planeta, m煤ltiples redes de control masivo no paran de vigilarnos. En todas partes, alguien nos observa a trav茅s de nuevas cerraduras digitales. El desarrollo del Internet de las cosas ( Internet of Things ) y la proliferaci贸n de objetos conectados (1) multiplican la cantidad de chivatos de todo tipo que nos cercan.

En Estados Unidos, por ejemplo, la empresa de electr贸nica Vizio, instalada en Irvine (California), principal fabricante de televisores inteligentes conectados a Internet, ha revelado recientemente que sus televisores espiaban a los usuarios por medio de tecnolog铆as incorporadas en el aparato.

Los televisores graban todo lo que los espectadores consumen en materia de programas audiovisuales, tanto programas de cadenas por cable como contenidos en DVD, paquetes de acceso a Internet o consolas de videojuegos鈥 Por lo tanto, Vizio puede saberlo todo sobre las selecciones que sus clientes prefieren en materia de ocio audiovisual. Y, consecuentemente, puede vender esta informaci贸n a empresas publicitarias que, gracias al an谩lisis de los datos acopiados, conocer谩n con precisi贸n los gustos de los usuarios y estar谩n en mejor situaci贸n para tenerlos en el punto de mira (2).聽espionaje

Esta no es, en s铆 misma, una estrategia diferente de la que, por ejemplo, Facebook y Google utilizan habitualmente para conocer a los internautas y ofrecerles publicidad adaptada a sus supuestos gustos. Recordemos que, en la novela de Orwell 1984, los televisores 鈥搊bligatorios en cada domicilio鈥, 鈥渧en鈥 a trav茅s de la pantalla lo que hace la gente (鈥溌hora podemos veros!鈥). Y la pregunta que plantea hoy la existencia de aparatos tipo Vizio es saber si estamos dispuestos a aceptar que nuestro televisor nos esp铆e.

A juzgar por la denuncia interpuesta, en agosto de 2015, por el diputado californiano Mike Gatto contra la empresa surcoreana Samsung, parece que no. La empresa fue acusada de equipar sus nuevos televisores tambi茅n con un micr贸fono oculto capaz de grabar las conversaciones de los telespectadores, sin que 茅stos lo supieran, y de transmitirlas a terceros (3)鈥 Mike Gatto, que preside la Comisi贸n de protecci贸n del consumidor y de la vida privada en el Congreso de California, present贸 incluso una propuesta de ley para prohibir que los televisores pudieran espiar a la gente.

Por el contrario, Jim Dempsey, director del centro Derecho y Tecnolog铆as, de la Universidad de California, en Berkeley, piensa que los televisores-chivatos van a proliferar: 鈥淟a tecnolog铆a permitir谩 analizar los comportamientos de la gente. Y esto no s贸lo interesar谩 a los anunciantes. Tambi茅n podr铆a permitir la realizaci贸n de evaluaciones psicol贸gicas o culturales, que, por ejemplo, interesar谩n tambi茅n a las compa帽铆as de seguros鈥. Sobre todo teniendo en cuenta que las empresas de recursos humanos y de trabajo temporal ya utilizan sistemas de an谩lisis de voz para establecer un diagn贸stico psicol贸gico inmediato de las personas que les llaman por tel茅fono en busca de empleo鈥

Repartidos un poco por todas partes, los detectores de nuestros actos y gestos abundan a nuestro alrededor, incluso, como acabamos de ver, en nuestro televisor: sensores que registran la velocidad de nuestros desplazamientos o de nuestros itinerarios; tecnolog铆as de reconocimiento facial que memorizan la impronta de nuestro rostro y crean, sin que lo sepamos, bases de datos biom茅tricos de cada uno de nosotros鈥 Por no hablar de los nuevos chips de identificaci贸n por radiofrecuencia (RFID) (4), que descubren autom谩ticamente nuestro perfil de consumidor, como hacen ya las 鈥渢arjetas de fidelidad鈥 que generosamente ofrece la mayor铆a de los grandes supermercados (Carrefour, Alcampo, Eroski) y las grandes marcas (FNAC, el Corte Ingl茅s).

Ya no estamos solos frente a la pantalla de nuestro ordenador. 驴Qui茅n ignora a estas alturas que son examinados y filtrados los mensajes electr贸nicos, las consultas en la Red, los intercambios en las redes sociales? Cada clic , cada uso del tel茅fono, cada utilizaci贸n de la tarjeta de cr茅dito y cada navegaci贸n en Internet suministra excelentes informaciones sobre cada uno de nosotros, que se apresura a analizar un imperio en la sombra al servicio de corporaciones comerciales, de empresas publicitarias, de entidades financieras, de partidos pol铆ticos o de autoridades gubernamentales.

internet espionajeEl necesario equilibrio entre libertad y seguridad corre, por tanto, el peligro de romperse. En la pel铆cula de Michael Radford, 1984, basada en la novela de George Orwell, el presidente supremo, llamado Big Brother, define as铆 su doctrina: 鈥淟a guerra no tiene por objetivo ser ganada, su objetivo es continuar鈥; y: 鈥淟a guerra la hacen los dirigentes contra sus propios ciudadanos, y tiene por objeto mantener intacta la estructura misma de la sociedad鈥 (5). Dos principios que, extra帽amente, est谩n hoy a la orden del d铆a en nuestras sociedades contempor谩neas. Con el pretexto de tratar de proteger al conjunto de la sociedad, las autoridades ven en cada ciudadano a un potencial delincuente. La guerra permanente (y necesaria) contra el terrorismo les proporciona una coartada moral impecable y favorece la acumulaci贸n de un impresionante arsenal de leyes para proceder al control social integral.

Y m谩s teniendo en cuenta que la crisis econ贸mica aviva el descontento social que, aqu铆 o all铆, podr铆a adoptar la forma de motines ciudadanos, levantamientos campesinos o revueltas en los suburbios. M谩s sofisticadas que las porras y las mangueras de las fuerzas del orden, las nuevas armas de vigilancia permiten identificar mejor a los l铆deres y ponerlos fuera de juego anticipadamente.

鈥淗abr谩 menos intimidad, menos respeto a la vida privada, pero m谩s seguridad鈥, nos dicen las autoridades. En nombre de ese imperativo se instala as铆, a hurtadillas, un r茅gimen de seguridad al que podemos calificar de 鈥渟ociedad de control鈥. En la actualidad, el principio del 鈥減an贸ptico鈥 se aplica a toda la sociedad. En su libro Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi贸n , el fil贸sofo Michel Foucault explica c贸mo el 鈥淧an贸ptico鈥 (鈥渆l ojo que todo lo ve鈥) (6) es un dispositivo arquitect贸nico que crea una 鈥渟ensaci贸n de omnisciencia invisible鈥 y que permite a los guardianes ver sin ser vistos dentro del recinto de una prisi贸n. Los detenidos, expuestos permanentemente a la mirada oculta de los 鈥渧igilantes鈥, viven con el temor de ser pillados en falta. Lo cual les lleva a autodisciplinarse鈥 De esto podemos deducir que el principio organizador de una sociedad disciplinaria es el siguiente: bajo la presi贸n de una vigilancia ininterrumpida, la gente acaba por modificar su comportamiento. Como afirma Glenn Greenwald: 鈥淟as experiencias hist贸ricas demuestran que la simple existencia de un sistema de vigilancia a gran escala, sea cual sea la manera en que se utilice, es suficiente por s铆 misma para reprimir a los disidentes. Una sociedad consciente de estar permanentemente vigilada se vuelve enseguida d贸cil y timorata鈥 (7).

Hoy en d铆a, el sistema pan贸ptico se ha reforzado con una particularidad nueva con relaci贸n a las anteriores sociedades de control que confinaban a las personas consideradas antisociales, marginales, rebeldes o enemigas en lugares de privaci贸n de libertad cerrados: prisiones, penales, reformatorios, manicomios, asilos, campos de concentraci贸n鈥 Sin embargo, nuestras sociedades de control contempor谩neas dejan en aparente libertad a los sospechosos (o sea, a todos los ciudadanos), aunque los mantienen bajo vigilancia electr贸nica permanente. La contenci贸n digital ha sucedido a la contenci贸n f铆sica.

A veces, esta vigilancia constante tambi茅n se lleva a cabo con ayuda de chivatos tecnol贸gicos que la gente adquiere libremente : ordenadores, tel茅fonos m贸viles, tabletas, abonos de transporte, tarjetas bancarias inteligentes, tarjetas comerciales de fidelidad, localizadores GPS, etc. Por ejemplo, el portal Yahoo!, que consultan regular y voluntariamente unos 800 millones de personas, captura una media de 2.500 rutinas al mes de cada uno de sus usuarios. En cuanto a Google, cuyo n煤mero de usuarios sobrepasa los mil millones, dispone de un impresionante n煤mero de sensores para espiar el comportamiento de cada usuario (8): el motor Google Search, por ejemplo, le permite saber d贸nde se encuentra el internauta, lo que busca y en qu茅 momento. El navegador Google Chrome , un megachivato, env铆a directamente a Alphabet (la empresa matriz de Google) todo lo que hace el usuario en materia de navegaci贸n. Google Analytics elabora estad铆sticas muy precisas de las consultas de los internautas en la Red. internet espionaje33

Google Plus recoge informaci贸n complementaria y la mezcla. Gmail analiza la correspondencia intercambiada, lo cual revela mucho sobre el emisor y sus contactos. El servicio DNS ( Domain Name System , o Sistema de nombres de dominio) de Google analiza los sitios visitados. YouTube , el servicio de v铆deos m谩s visitado del mundo, que pertenece tambi茅n a Google 鈥搚, por tanto, a Alphabet鈥, registra todo lo que hacemos en 茅l. Google Maps identifica el lugar en el que nos encontramos, ad贸nde vamos, cu谩ndo y por qu茅 itinerario鈥 AdWords sabe lo que queremos vender o promocionar. Y desde el momento en que encendemos un smartphone con Android , Google sabe inmediatamente d贸nde estamos y qu茅 estamos haciendo. Nadie nos obliga a recurrir a Google, pero cuando lo hacemos, Google lo sabe todo de nosotros. Y, seg煤n Julian Assange, inmediatamente informa de ello a las autoridades estadounidenses鈥

En otras ocasiones, los que esp铆an y rastrean nuestros movimientos son sistemas disimulados o camuflados, semejantes a los radares de carretera, los drones o las c谩maras de vigilancia (llamadas tambi茅n de 鈥渧ideoprotecci贸n鈥). Este tipo de c谩maras ha proliferado tanto que, por ejemplo, en el Reino Unido, donde hay m谩s de cuatro millones de ellas (una por cada quince habitantes), un peat贸n puede ser filmado en Londres hasta 300 veces cada d铆a. Y las c谩maras de 煤ltima generaci贸n, como la Gigapan, de alt铆sima definici贸n 鈥搈谩s de mil millones de p铆xeles鈥, permiten obtener, con una sola fotograf铆a y mediante un vertiginoso zoom dentro de la propia imagen, la ficha biom茅trica del rostro de cada una de las miles de personas presentes en un estadio, en una manifestaci贸n o en un mitin pol铆tico (9).

A pesar de que hay estudios serios que han demostrado la d茅bil eficacia de la videovigilancia (10) en materia de seguridad, esta t茅cnica sigue siendo refrendada por los grandes medios de comunicaci贸n. Incluso una parte de la opini贸n p煤blica ha terminado por aceptar la restricci贸n de sus propias libertades: el 63% de los franceses se declara dispuesto a una 鈥渓imitaci贸n de las libertades individuales en Internet en raz贸n de la lucha contra el terrorismo鈥 (11).

Lo cual demuestra que el margen de progreso en materia de sumisi贸n es todav铆a considerable鈥

 

Notas:

(1) Se habla de 鈥渙bjetos conectados鈥 para referirse a aquellos cuya misi贸n primordial no es, simplemente, la de ser perif茅ricos inform谩ticos o interfaces de acceso a la Web, sino la de aportar, provistos de una conexi贸n a Internet, un valor adicional en t茅rminos de funcionalidad, de informaci贸n, de interacci贸n con el entorno o de uso (Fuente: Dictionnaire du Web ).

(2) El Pa铆s , 2015.

(3) A partir de entonces, Samsung anunci贸 que cambiar铆a de pol铆tica, y asegur贸 que, en adelante, el sistema de grabaci贸n instalado en sus televisores s贸lo se activar铆a cuando el usuario apretara el bot贸n de grabaci贸n.

(4) Que ya forman parte de muchos de los productos habituales de consumo, as铆 como de los documentos de identidad.

(5) Michael Radford, 1984, 1984.

(6) Inventado en 1791 por el fil贸sofo utilitarista ingl茅s Jeremy Bentham.

(7) Glenn Greenwald, Sin un lugar donde esconderse , Ediciones B, Madrid, 2014.

(8) V茅ase 鈥淕oogle et le comportement de l鈥檜tilisateur鈥, AxeNet (http://blog-axe-net-fr/google-analyse-comportement-internaute).

(9) V茅ase, por ejemplo, la fotograf铆a de la ceremonia de la primera investidura del presidente Obama, el 20 de enero de 2009, en Washington (http://gigapan.org/viewGigapanFullscreen.php?auth=033ef14483ee899496648c2b4b06233c).

(10) 鈥溾楢ssessing the impact of CCTV鈥, el m谩s exhaustivo de los informes dedicados al tema, publicado en febrero de 2005 por el Ministerio del Interior brit谩nico (Home Office), asesta un golpe a la videovigilancia. Seg煤n este estudio, la debilidad del dispositivo se debe a tres elementos: la ejecuci贸n t茅cnica, la desmesura de los objetivos asignados a esta tecnolog铆a y el factor humano鈥. V茅ase No茅 Le Blanc, 鈥淪ous l鈥檕eil myope des cam茅ras鈥,聽Le Monde diplomatique, Par铆s, septiembre de 2008.

(11) Le Canard encha卯n茅 , Par铆s, 15 de abril de 2015.

*Publicado en Le Monde Diplomatique en espa帽ol

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      13 febrero 2016 22:57

      Es incre铆ble c贸mo la tecnolog铆a ha sido capaz de enfrentarse a sus propios usuarios, claro que accionada por terceros, me cuesta imaginar una c谩mara con un mill贸n de pixeles, o sea que cuando asistamos a una concentraci贸n pol铆tica en la v铆a p煤blica todos deberemos llevar una capucha en la cara, as铆 pasaremos inadvertidos, burlaremos la vigilancia del 芦hermano mayor禄… O sea que Orwell ten铆a raz贸n a la distancia, su 芦1984禄 fue premonitorio.