Ene 15 2018
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Pol铆tica

Gozar o no gozar, ese es el dilema

鈥淩eemplace las idioteces divinas con las que fatiga los j贸venes 贸rganos de sus ni帽os por excelentes principios sociales (鈥) (D铆gales que) ser谩n gentes de bien mediante el聽ego铆smo聽y (que) esta ley que rige a todos los hombres ser谩 siempre la m谩s segura de todas.鈥

(Donatien Alphonse Fran莽ois Sade 鈥 La Filosof铆a en el tocador).

La man铆a de los or铆genes y de la genealog铆a de cosas, ideas, costumbres, historias, tradiciones, pensamiento, h谩bitos y cocinas, suele jugarme buenas pasadas. Si encuentro una hilacha, no resisto a la tentaci贸n de tirar del hilito. Lo que obtienes suele ser sorprendente y me llev贸 a acu帽ar ese aforismo que afecciono:聽鈥淣o hemos inventado nada鈥.

El capitalismo por ejemplo. Durante d茅cadas me negu茅 obcecadamente a hacerle caso a Max Weber, un tipo abundantemente citado por entera铆llos que en nuestra juventud descre铆da y sard贸nica apod谩bamos los聽鈥渟obacos ilustrados鈥. Un聽鈥渟obaco ilustrado鈥聽鈥揷uyas axilas son refugio y albergue de libros raras veces le铆dos pero s铆 abundantemente comentados鈥 es un embri贸n de ex perto.

Servidor no logra integrarse en el cerebelo la tesis weberiana de un capitalismo surgido gracias al car谩cter rigorista, autoritario, puritano y patriarcal de los protestantes.聽Warum?聽Ya te explico. En su libro聽La 脡tica protestante y el esp铆ritu del capitalismo, Weber escribe:

鈥淓sta 茅tica est谩 enteramente despojada de todo car谩cter eudemonista, incluso hedonista. Aqu铆, el summum bonum (el soberano bien) puede expresarse as铆: ganar dinero, siempre m谩s dinero, priv谩ndose estrictamente de los goces espont谩neos de la vida. (鈥) La ganancia devino el fin que el hombre se propone, y no le est谩 subordinada como medio de satisfacer sus necesidad materiales.鈥

No s茅 t煤, pero servidor no comprende que las ansias de lucro constituyan un fin en s铆 mismas, que la permanente acumulaci贸n no tenga otro objetivo que el de la acumulaci贸n permanente. El capitalista, seg煤n Weber, es una suerte de Scrooge McDuck (t铆o Gilito, o Rico McPato) cuya 煤nica satisfacci贸n consiste en zambullirse en su piscina de monedas de oro. McPato no disfruta de su inmensa fortuna: vive de mirarla, protegerla y hacerla crecer. Para Weber, la formaci贸n de este聽ethos聽resulta de las doctrinas de Lutero y Calvino.sumision

Justamente, los protestantes son adeptos de la doctrina de la predestinaci贸n, heredada de San Agust铆n.聽Was ist das?聽Seg煤n Calvino el para铆so depende de una decisi贸n arbitraria de Dios y no de las buenas o malas acciones realizadas en vida, como creen los cat贸licos. 驴C贸mo saber si eres un predestinado? Una buena se帽al es tu 茅xito o tu fracaso en la vida econ贸mica. Visto as铆, el riquer铆o est谩 en la gracia de Dios y, por v铆a de consecuencia, los miserables no califican. Para no incurrir en motivos que pudiesen privarlo de la buena se帽al, el riquer铆o 鈥揷ualquiera sea el nivel de riqueza y de bienes acumulados鈥, se priva de consumir la riqueza atesorada. La vida del protestante ser谩 siempre asc茅tica y austera. He ah铆 el esp铆ritu del capitalismo seg煤n Weber.

Ahora bien, si sacas la cabeza por la ventana, tienes la impresi贸n que quienes viven una vida asc茅tica y austera son m谩s bien los pringaos, lo que puede explicar mi escepticismo ante el relato weberiano. La observaci贸n cotidiana de la pobreza y la miseria hace desconfiar de la teodicea 鈥搈odo de justificar Dios a pesar del mal que reina entre los hombres鈥 que inculca el clero y que evoca Weber.

No puedes ver el rostro puritano y asc茅tico del capitalismo, porque lo que pone en evidencia es su trasfondo perverso, ego铆sta, irracional, individualista e inmoral.

San Agust铆n anunciaba que la tierra de los hombres ser铆a el lugar de un enfrentamiento entre dos reinos posibles, fundados en dos amores diferentes. Uno, procedente del amor de Dios llevado hasta el desprecio de s铆 mismo (amor Dei usque ad contemptum sui), el otro del amor de s铆 mismo llevado hasta el desprecio de Dios (amor sui usque contemptum Dei).

De estos dos amores, dice San Agust铆n, uno es santo y el otro impuro. El amor de Dios, est谩 orientado hacia el pr贸jimo, y por ello tambi茅n le llama聽amor socialis. El amor de s铆 mismo subordina el bien com煤n a su propio poder en vistas de una dominaci贸n arrogante. El聽amor Dei聽quiere para el pr贸jimo lo que quiere para s铆 mismo. El聽amor sui聽somete al pr贸jimo a su propio inter茅s. Enfrentamiento entre altruismo y avaricia. De un lado Dios y el amor social. Del otro el diablo y el amor propio que no escucha sino su propio inter茅s.

Resultado de imagen para usuraVisto as铆, es dif铆cil justificar el desarrollo del capitalismo, modo de producci贸n cuyo elemento motriz es el ego铆smo contrario a la voluntad divina.

Afortunadamente, si algunos piadosos te贸logos consagraron tiempo y dedicaci贸n a justificar la usura, o sea el cr茅dito con intereses considerado por la Iglesia como un pecado mortal, no faltaron los pensadores que buscaron la falla en el razonamiento de San Agust铆n para justificar el聽amor sui聽y consagrar el reino de la avaricia y el ego铆smo. Esa b煤squeda cristaliz贸 m谩s de mil a帽os m谩s tarde, gracias a Bernard Mandeville, que propuso una visi贸n exactamente opuesta a la de San Agust铆n.

La evoluci贸n comienza con Blaise Pascal, cat贸lico ferviente al punto de vivir atormentado por su concupiscencia de la ciencia y el saber. El amor de s铆 mismo lleva al hombre a ser dominado por tres libidos. La聽libido sentiendi, que proviene de las pasiones sensuales, la聽libido dominandi, que procede del deseo de poseer cada vez m谩s y de dominar al pr贸jimo, y la聽libido sciendi, que toca la pasi贸n de ver, concebir y saber. Estas tres concupiscencias, producto del聽amor sui聽(amor de s铆), se oponen al聽amor Dei聽(el amor de Dios).

Pascal, que busc贸 vivir en coherencia con su fe y al mismo tiempo con sus extraordinarias dotes de cient铆fico, es el autor de un libro titulado聽Alea Geometria聽(geometr铆a del azar), del cual nacieron el C谩lculo de Probabilidades y m谩s tarde la Teor铆a de los Juegos (muy utilizada por los economistas).

Para hacerse perdonar por la divinidad, y poner en pr谩ctica sus teor铆as, Pascal invent贸 su c茅lebre apuesta: apostar por la existencia de Dios. Si Dios existe鈥 te ganas el premio mayor. Si Dios no existe鈥 no pierdes nada (Pascal. Los Pensamientos. Fragmento 397). En realidad Pascal no prob贸 la existencia de Dios, sino el inter茅s del hombre en creer que existe. Jug贸 Dios al cara o cruz. De ese modo, a partir de la concupiscencia y del propio inter茅s, se puede acceder a un orden superior.

En el fragmento 106, Pascal escribe:聽鈥淟a grandeza del hombre es haber sacado de la concupiscencia un orden tan bello鈥. Pascal le tuerce la nariz a San Agust铆n: declara que a partir de un inter茅s ego铆sta es posible obtener un orden admirable.

Alumno y amigo de Pascal, Pierre Nicole llev贸 el razonamiento mucho m谩s lejos pregunt谩ndose:聽鈥溌縉o podr铆a ser que esta enfermedad, el amor de s铆 mismo, sea el remedio?鈥聽Nicole sugiere que el amor propio, ego铆sta, puede ser聽鈥渋lustrado鈥, y formula el proyecto de reformar enteramente el mundo gracias al聽amor sui.

Blaise Pascal influy贸 en Pierre Nicole, y Pierre Nicole en Pierre Le Pesant de Boisguilbert, precursor de la聽鈥渃iencia鈥聽econ贸mica moderna. Para Boisguilbert existe una聽鈥渁utoridad superior y general鈥, una Providencia, que mantiene el equilibrio de los mercados. 驴La mano invisible? A Boisguilbert le sucedi贸 cronol贸gicamente Pierre Bayle, protestante calvinista, que consolid贸 el lugar eminente que hab铆a que acordarle al amor propio. A este punto, dos tercios del pensamiento agustiniano est谩n derrotados. Pascal legitim贸 la聽libido sciendi聽asociada a su pasi贸n de saber, mientras que Nicole y Bayle liberaron la聽libido dominandi聽de toda condena, cantando la pasi贸n de enriquecerse y de acumular.

Bernard Mandeville termin贸 el trabajo. Calvinista holand茅s de origen franc茅s, inmigrado a Londres en el a帽o 1691, m茅dico, Mandeville lanz贸 la hip贸tesis que gran parte de los sufrimientos f铆sicos resultan del sometimiento de cuerpos concupiscentes y sensuales a prohibiciones provenientes de un relato religioso.

Mandeville constat贸 que hacer hablar a los hist茅ricos, a los hipocondr铆acos y otros man铆acos para hacerles expresar lo que no osaban enunciar, les ayudaba y reduc铆a los s铆ntomas como si se les absolviese de un pecado. Tres siglos antes de Sigmund Freud鈥

De ah铆 a pensar que si es posible liberar individualmente a los pacientes, tal vez se pudiese liberar a la sociedad colectivamente, no hab铆a sino un paso que Mandeville dio alegremente. Dicho de otro modo, podr铆a ser que la liberaci贸n de las pasiones concupiscentes trajeran consigo la opulencia de la sociedad, all铆 donde su rechazo y represi贸n generaban miseria y decadencia.

Poniendo manos a la obra, Mandeville 鈥搕raductor de Jean de La Fontaine al neerland茅s y al ingl茅s鈥 escribi贸 su c茅lebre F谩bula de las Abejas, titulada inicialmente La Colmena descontenta o los Rufianes devenidos Honestos. De ese texto es conocido el aforismo: Los vicios privados hacen la virtud p煤blica.

La tesis principal de Mandeville es clara: las actitudes, los caracteres y los comportamientos generalmente considerados como el desastroso efecto sobre el individuo de una de las tres concupiscencias o libidos (pasi贸n de saber, ansias de lucro, lujuria, libertinaje, corrupci贸n, prostituci贸n鈥) son en realidad la fuente de la prosperidad general y favorecen el desarrollo de las artes y las ciencias. El nuevo mandamiento ser谩:聽鈥淪ea Ud. tan 谩vido, ego铆sta y gastador en su propio placer como pueda serlo, porque as铆 har谩 lo mejor que pudiese hacer para la prosperidad de su naci贸n y la felicidad de sus conciudadanos鈥.

De ese modo es posible estimar que la guerra contribuye al bien com煤n, el robo contribuye al bien com煤n, la prostituci贸n y la lujuria contribuyen al bien com煤n, el alcohol y las drogas contribuyen al bien com煤n, la contaminaci贸n contribuye al bien com煤n鈥

Adam Smith, en su conocida obra La Riqueza de las Naciones (1776), texto fundador de la teor铆a econ贸mica capitalista, escribe:聽鈥淣o es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero que esperamos nuestra cena, sino m谩s bien del cuidado que le ponen a la b煤squeda de su propio inter茅s. No confiamos en su humanidad, sino en su ego铆smo鈥. Smith se guarda bien de mencionar a Bernard Mandeville, de quien se inspira y a quien le copia.

Vilfredo Pareto, economista, te贸rico del neoliberalismo (1848 鈥 1923), pudo afirmar sin sonrojarse:聽鈥淪i robas 10.000 quiere decir que vales m谩s que aquel que gana 100 honestamente鈥. Gracias a Mandeville que 鈥揳ntes que Pareto鈥 hab铆a hecho la apolog铆a del robo.

Emmanuel Macron, presidente de Francia, pudo afirmar p煤blicamente (2017):聽鈥淯d. se cruza con gente que tiene 茅xito y otros que no son nada鈥. Frase deliciosamente Mandevilliana.

Joseph Towsend, bondadoso cl茅rigo brit谩nico, a prop贸sito de los mejores mecanismos para estimular la laboriosidad, escribi贸 en su Disertaci贸n sobre los Pobres (1786):聽鈥溾 el hambre es no solo un medio de presi贸n pac铆fico, silencioso y constante, sino que como es el m贸vil m谩s natural para la laboriosidad y el trabajo, suscita el esfuerzo m谩s potente鈥.

A partir de Mandeville, toda compasi贸n hacia el pr贸jimo parece condenada como insana y contraria al inter茅s de la sociedad en su conjunto. As铆, Daniel Defoe 鈥揳utor de Robinson Crusoe鈥 le escribi贸 al Parlamento brit谩nico pidi茅ndole eliminar las ayudas a los pobres (Dar Ayudas no es Caridad y darle Empleo a los Pobres es un Da帽o a la Naci贸n – 1704).

El conocido economista Thomas Malthus, en su Ensayo sobre los Principios de la Poblaci贸n (1798), escribi贸:聽鈥淪e puede decir que la ayuda a los pobres crea los pobres que ayuda鈥.

Todos ellos se introdujeron por la puerta que Mandeville abri贸 ampliamente al escribir en su F谩bula de las Abejas:聽鈥淧ara que la sociedad sea feliz y el pueblo est茅 contento incluso de su penosa suerte, es necesario que la gran mayor铆a permanezca tan ignorante como pobre.鈥聽Mandeville era capaz de mucho m谩s: en 1723 denunci贸 las instituciones de caridad para los ni帽os pobres. Y sugiri贸 abrir burdeles.

Coherente con sus ideas, en 1727 public贸 un libro titulado聽Modesta Apolog铆a de las Casas de Putas, traducido inmediatamente al franc茅s como聽Venus la Popular. Voltaire se lo regalaba a sus amigos. All铆 Mandeville prev茅 la cantidad optima de los burdeles necesarios en Londres, un centenar, regentados por 100聽cabronas, y albergando 2 mil mujeres repartidas en cuatro clases:聽鈥渙cho se帽oritas que tendr铆an derecho a exigir treinta soles鈥,聽鈥渟eis personas a las que se les pagar铆a un escudo鈥, cuatro a聽鈥渕edia guinea鈥,聽鈥測 la primera clase (鈥) con dos se帽oritas a las que se las pagar铆a una guinea por tan delicado manjar鈥聽(sic).

Cada burdel tendr铆a una enfermer铆a con m茅dicos y cirujanos para controlar la buena salud de las hetairas y de los ni帽os nacidos de los encuentros venales, bajo la supervisi贸n de聽鈥渃omisarios y bajo la autoridad de un augusto cuerpo compuesto de eclesi谩sticos y seculares鈥. Se ve que Mandeville pensaba en la creaci贸n de empleo (a mi modo de ver, Mario Vargas Llosa 鈥揳utor de Pantale贸n y las visitadoras鈥 le debe un pu帽ado a Mandeville).

As铆 鈥損recisa Dany-Robert Dufour a quien le debo buena parte de las referencias aqu铆 utilizadas鈥,聽鈥淒ios, en su inmensa bondad, previ贸 todo: Los hombres no deben reprocharse sus vicios, muy por el contrario, deben vivirlos sin verg眉enza, sin empacho, puesto que de sus bajezas nacer谩 una nueva virtud. La que permitir谩, por fin, salir de la penuria para acceder al mundo de la riqueza y de la abundancia.鈥

El utilitarismo ingl茅s afirmar谩 que el car谩cter justo o injusto de cada acci贸n est谩 determinado por el car谩cter bueno o malo, 煤til o no, de sus consecuencias. Jeremy Bentham 鈥揺conomista utilitarista鈥 pudo afirmar (Deontolog铆a – 1834) que聽鈥渆l principio que defend铆a (Mandeville) no era otro (鈥) que el de la maximizaci贸n de la felicidad.鈥聽La felicidad, seg煤n el utilitarismo ingl茅s, es la maximizaci贸n de los vicios privados.

En Francia, Jean-Baptiste Say (1767 鈥 1832) fund贸 el liberalismo econ贸mico moderno en torno a su receta m谩gica del聽laissez-faire聽(haz lo que te de la gana), la desregulaci贸n. En la era de nuestra admirable modernidad el liberalismo puede resumirse en la frase:聽鈥淗ay que dejar actuar las pasiones humanas, especialmente el ego铆smo con el que cada cual defiende sus intereses privados.鈥

En una entrevista a la revista Women鈥檚 Own de octubre de 1987, Margaret Thatcher pudo declarar que la sociedad no existe (there is no such thing as society). Solo existe el individuo, practicando sus pulsiones y pasiones, su concupiscencia y sus libidos, su amor de s铆 mismo, su ego铆smo, libremente, habida cuenta que de los vicios privados surge el bienestar p煤blico.

El puritanismo, el ascetismo, el rigor, la austeridad, la sobriedad y la moderaci贸n que seg煤n Weber presiden la acci贸n del capitalista no son sino un cuento. Entre robar y no robar, m谩s vale robar, sobre todo si 鈥揷omo demuestra el premio Nobel de econom铆a Gary Becker鈥 robar es rentable. Su premio Nobel, Gary Becker se lo debe, entre otras cosas, a ese admirable descubrimiento.

La corrupci贸n, el dolo, la estafa, el vicio, la prevaricaci贸n, el robo, la agresi贸n, la trata de blancas e incluso la pedofilia, forman parte de la masa de actos que contribuyen al desarrollo de la riqueza y de la abundancia para todos.

Gozar o no gozar no es un dilema. Es una orden. A San Agust铆n le pueden dar morcilla.

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