Nov 25 2018
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Cultura

Graciela Perosio: No hemos recuperado los restos de mi hermana Beatriz, secuestrada por la dictadura

Egresada de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador, la poeta y ensayista Graciela Perosio se refiere, por ejemplo, el secuestro, tortura y muerte de su hermana, Beatriz Perosio, quien fuera Presidenta de la Asociaci贸n de Psic贸logos de Buenos Aires y de la Federaci贸n de Psic贸logos de la Rep煤blica Argentina.

聽鈥 En parte porque descubr铆 www.familiaperosio.com.ar es que te propongo que nos cuentes sobre ella, la nuclear, tu ni帽ez, tu educaci贸n, tu inserci贸n universitaria, la familia actual鈥

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Beatriz, hermana de Graciela

Hay dos sucesos tr谩gicos que marcaron mi vida: el suicidio de mam谩 y el secuestro, tortura y asesinato de mi hermana Beatriz. Beatriz era tres a帽os mayor que yo y fue Presidenta聽 de la Asociaci贸n de Psic贸logos de Buenos Aires y de la Federaci贸n de Psic贸logos de la Rep煤blica Argentina. Un grupo de tareas de la Dictadura la secuestr贸 el 8 de agosto de 1978 y creemos que fue asesinada no mucho tiempo despu茅s. Cinco a帽os antes, mam谩 se hab铆a suicidado.

En la 煤ltima charla que mantuve con mi vieja, apenas elegido H茅ctor C谩mpora como Presidente de la Rep煤blica, me hab铆a dicho: 鈥溌縎ab茅s qu茅 va a pasar ahora? Los militantes van a salir a la superficie y los otros van a anotar en sus libretitas. Y despu茅s los van a matar a todos. Tu hermana de 茅sta, no pasa鈥 Y vos ten茅s que sobrevivir. Porque alguien tiene que contar c贸mo fueron las cosas. Yo, me hago cargo de c贸mo las eduqu茅, pero no tengo resto para bancar lo que聽 viene. No soy la Virgen Mar铆a para quedarme esperando que me entreguen el cuerpo.鈥 Y efectivamente a煤n hoy no hemos recuperado los restos de mi hermana, ni siquiera tenemos certeza del momento y modo de su muerte.

Ahora s铆 te puedo contar otras cosas鈥 Tanto la familia de mi madre como la paterna provienen de la regi贸n de Liguria, en Italia. Mis dos abuelos se dedicaron a negocios vinculados a la comida. Mi abuelo paterno junto con pap谩 fueron propietarios del Restaurante 鈥淧erosio鈥, que funcionaba en Suipacha y Diagonal. Un lugar muy tradicional del centro porte帽o, frecuentado por personalidades de la pol铆tica, la cultura, las artes, el deporte. Adolfo Bioy Casares lo menciona en su 鈥淒iccionario del argentino exquisito鈥.

Por parte de mi abuela materna estoy emparentada con Benedetto Croce [1866-1952], cuya existencia, de chica, consideraba una leyenda, su propio nombre y m谩s a煤n el de su hermana 鈥擲anta Croce鈥 me hac铆an pensar en una invenci贸n de mi vieja que era una bromista irredenta. Entonces una tarde, bastante ofendida, me ley贸 la biograf铆a de Croce en la Enciclopedia : 鈥淎hora vas a ver si es

Leonor Podest谩 madre de Graciela

un invento m铆o.鈥 As铆 termin贸 con mi desconfianza. Tambi茅n Croce sufri贸 momentos tr谩gicos de p茅rdidas familiares. A los diecis茅is a帽os, en un viaje a Ischia y a consecuencia de un terremoto, pierde a su padre, a su madre y a su hermana. 脡l mismo es rescatado despu茅s de pasar varios d铆as bajo los escombros鈥 En fin, otra historia de sobrevivencia.

 

Tanto mi hermana como yo nos educamos en un colegio de monjas y la familiaridad con las ense帽anzas evang茅licas y con la figura de Jesucristo nos iba a marcar hondo. En mi ni帽ez, ante un mundo que se me antojaba hostil, fui hipersensible, buscaba refugio en un universo de fantas铆a: dibujaba, bailaba, compon铆a canciones que repet铆a hasta aprenderlas de memoria, porque a煤n no sab铆a escribir. Despu茅s, mi hermana me ense帽贸. Estudi茅 danzas espa帽olas, algo com煤n en esos a帽os, e integr茅 la Compa帽铆a de Marisabel. Bail茅 en el Teatro 鈥淐贸mico鈥 de la calle Corrientes, y en el 鈥淐asino鈥. Las disciplinas corporales 鈥攍a danza, la gimnasia art铆stica, el yoga, el taich铆鈥 me acompa帽aron y ayudaron a lo largo de toda mi vida. Para subsistir en Argentina hay que ser realmente acr贸bata. Tengo un poema in茅dito sobre este tema.

Cuando lleg贸 el momento de ir a la Universidad, quise entrar a la Facultad de Filosof铆a y Letras de la UBA, pero la Dictadura de Juan Carlos Ongan铆a la mantuvo cerrada a partir聽 de la acci贸n represiva del 29 de julio de 1966, conocida como la 鈥淣oche de los Bastones Largos鈥, que signific贸 el alejamiento para聽 muchos intelectuales, no solo de la c谩tedra, sino del pa铆s. Opt茅 entonces por asistir a la Universidad del Salvador, con el prop贸sito de cambiarme despu茅s, pero por las diferencias de programas result贸 imposible.

Me recib铆 a los veintid贸s a帽os. Hab铆a empezado a ense帽ar desde el segundo a帽o de mi carrera como Auxiliar Docente en la C谩tedra de Filosof铆a de Agust铆n De la Riega. Podr谩s imaginarte lo doloroso que result贸, cuando, ya nombrada y rentada en la Universidad de Buenos Aires, perd铆聽 mi puesto por la Intervenci贸n de Alberto Ottalagano, que nos ech贸 a todos. En la UBA, por fin en la universidad p煤blica, me hab铆a integrado a la C谩tedra de Literatura Colonial Argentina, cuyo titular era 脕ngel N煤帽ez 鈥攁caso record谩s que nos invitaste a ambos en 1999, a leer聽 poemas en el Ciclo 鈥淣icol谩s Olivari鈥濃.

Con su adjunta, Nannina Rivarola, que se convertir铆a en聽 amiga entra帽able, escribimos despu茅s algunos trabajos para la Historia de la Literatura Argentina que publicara el Centro Editor Latinoamericano. Pero nunca m谩s volv铆 a retomar la docencia universitaria. Como tambi茅n te imaginar谩s, tampoco volv铆 a bailar en la calle Corrientes. Aunque qui茅n te dice, todav铆a鈥 (Risas.)

En la Biblioteca Popular de Mart铆nez, durante 1979, empec茅 a coordinar los talleres de escritura que hab铆a fundado Nicol谩s Bratosevich. 鈥淟as Voces鈥, mi taller de creatividad, hab铆a tomado forma a instancias de mi hermana Beatriz y su primera sede fue el Jard铆n de Infantes que ella dirig铆a y que se cerr贸 a consecuencia de su secuestro. Continu茅 con esta actividad en la Biblioteca y despu茅s pas茅 a hacerlo en mi casa en la provincia de Buenos Aires, en la localidad de Florida.

Me hab铆a casado a la misma edad que me recib铆, y de ese matrimonio que durar铆a quince a帽os, nacieron mis dos hijos, Lucas y Milagros. Lucas est谩 casado y es padre de Laura y Gael. 脡l eligi贸 la carrera de Historia y se licenci贸 en la UBA. Milagros pinta y public贸 el poemario 鈥(queda entre nosotros)鈥 (Milagros King, Editorial Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2006).

聽鈥 Y vos 驴qu茅 te acord谩s de tu primer libro? Hablemos de tus libros.

En los ochenta ni me imaginaba que la escritura de poes铆a se convertir铆a con el tiempo en mi actividad principal. Pensaba, en cambio, que en alg煤n momento iba a reanudar la tarea acad茅mica, pero sent铆 que ten铆a que sacar un libro como respuesta a la Dictadura, una forma de afirmar que segu铆a viva. Entonces, bastante a las apuradas, reun铆 un grupo de textos escritos sin la menor idea de ser publicados, escritos muy 铆ntimos 驴entend茅s? As铆 naci贸 鈥淒el luminoso error鈥, que es del 82. A煤n as铆 y con toda su desprolijidad, rescato de ese conjunto visceral, alguna p谩gina como 鈥淟luvia鈥, en cierto modo un autorretrato v谩lido.

Sigui贸 鈥淏rechas del muro鈥 de 1986 (mi hijo dec铆a que yo publicaba para los mundiales de f煤tbol), con un poema dedicado a Beatriz. Mucho tiempo despu茅s de la edici贸n tom茅 conciencia de que lo hab铆a concebido a partir de un encargo que ella me hab铆a hecho en vida. Me pidi贸 un texto que expresara los sentimientos de un preso pol铆tico, algo para una revista militante. Y la verdad, no me sal铆a, quedaba panfletario, obvio, no lo pude resolver en aquel momento. Y despu茅s termin贸 por darse este texto que surge casi como jugando, alrededor de un verso de Alejandra Pizarnik.

Se difundi贸 por primera vez en 鈥淧unto deVista鈥, y toda la revista estuvo ilustrada por Luis Felipe No茅. Yo ya ven铆a trabajando con la obra de No茅, pero all铆 decid铆 conocerlo personalmente. Una figura magistral, de fuerte ascendencia sobre m铆 y cuya pintura va a seguir gener谩ndome escritos. Mi libro posterior, 鈥淟a varita del mago鈥, es una reflexi贸n sobre el v铆nculo entre las generaciones del 鈥60 y del 鈥70. Algunos poemas nacen de la visi贸n de un cuadro de No茅 y los otros parten de la lectura de un verso de Juan Gelman. La escritura y publicaci贸n de ese libro coincidi贸 adem谩s con la disoluci贸n de mi matrimonio.

Y oper贸 como bisagra para separarme tambi茅n de mi pasado, de los amados maestros, del hero铆smo como forma de vida. Lleva una dedicatoria que me trajo m谩s de un problema: 鈥淎 los hombres del 鈥60 por cuyas ideas mi generaci贸n puso el cuerpo.鈥 Lo cual no pretendi贸 decir que la generaci贸n del 鈥60 no puso el cuerpo como se interpret贸, sino que no es lo mismo dar la vida a los veinte a帽os, cuando dif铆cilmente tus ideas se puedan considerar cabalmente propias.

En 1995 se publica el poemario que ronda la figura materna y reflexiona tambi茅n sobre el suicidio: 鈥淟a vida espera鈥. Lo materno en s铆 mismo y la femineidad son temas que reaparecen de modo m谩s sesgado en el quinto libro: 鈥淟a entrada secreta鈥, un trabajo con mucha intertextualidad. Alude a las leyendas de la gesta art煤rica, al imaginario celta. Aqu铆 importa decir que para los chicos argentinos nacidos en los 鈥40 y los 鈥50 el imaginario celta, el rey Arturo y sus caballeros, personajes como Ivanhoe o el Pr铆ncipe Valiente fueron lecturas habituales. E integraban la famosa Colecci贸n Robin Hood que acompa帽贸 nuestra infancia.

Con este libro inicio mi experimentaci贸n en la sperformances: se present贸 en la Sala de Representantes de la Manzana de las Luces y le铆 el 煤ltimo poema, 鈥淐anto de alabanza鈥, desde el escenario a oscuras y con un 煤nico reflector sobre el atril donde estaba el libro. Concluida mi lectura, desde el fondo de la sala empezaron a o铆rse voces que cantaban los versos y que el p煤blico no pod铆a ver. Un efecto 鈥渇antasmal鈥 que result贸 interesante. Hoy esta forma de presentar un poema se ha vuelto habitual pero en aquel momento fue novedosa y聽 justamente por lo inesperado, caus贸 mayor emoci贸n en el p煤blico.

A 鈥淩egreso a la fuente鈥, mi sexto libro, la considero una obra a煤n irresuelta. Creo que debiera reescribirla, pero por ahora la voy completando con puestas en escena. Su escritura me sumergi贸 en una investigaci贸n de la m铆stica renacentista y los escritos de las academias italianas. Me apasion贸 la lectura de la 鈥淗ypnerotomachia Poliphili鈥 (鈥淪ue帽o de Pol铆philo鈥) atribuida a Francesco Colonna, aunque me acerco m谩s a la tesis de Kretzulesco-Quaranta de que se trata de un texto colectivo cuyo compilador fue Le贸n Battista Alberti. Un texto en clave redactado por los humanistas de las academias. De alto contenido ecol贸gico, en 茅l se advierte el peligro de olvidar que provenimos del agua. Profetiza como especialmente riesgoso el momento en que nuestra civilizaci贸n gire alrededor de las 鈥渇uentes negras de la muerte en las tierras donde se inici贸 la humanidad鈥. Fijate que le铆 esto a mediados del 2002, faltaban poImagen relacionadacos meses para que Estados Unidos invadiera Irak. Una coincidencia conmocionante.

Despu茅s vino 鈥淪in andarivel鈥, donde se puede leer entre l铆neas mi incursi贸n en la meditaci贸n budista. Despu茅s, 鈥Balandro鈥. Y tengo in茅dito un聽 poemario titulado 鈥El privilegio de los a帽os鈥.

鈥 鈥淧unto de Vista鈥, 鈥淗ablar de Poes铆a鈥, 鈥淔eminaria鈥, importantes 鈥攕ustanciosas鈥 revistas te han publicado.

Una espera el reconocimiento, esa mirada del colega que nos confirma en el Resultado de imagen para Graciela Perosio:camino, por supuesto, y no siempre se da. Pero aun cuando s铆 se da, forma parte del trabajo. En cambio hay otras cosas que te desbordan. Fijate que en un sitio de la Red, le铆 de pura聽 casualidad, una an茅cdota de un preso en la c谩rcel de R铆o Negro que cuenta esto: 鈥淵o me sosten铆a leyendo el poema 鈥楾iempo de familia鈥 de Graciela Perosio; pensaba voy a salir de ac谩 y vamos a volver a estar todos juntos.鈥 Eso es algo m谩s all谩 de lo esperable. 驴Y sab茅s c贸mo le lleg贸 el texto? Porque l贸gicamente necesit茅 averiguar: el hijo de una ex alumna del taller, que es psic贸logo, hace un trabajo de lectura en presidios y cuando falleci贸 su mam谩, se hab铆a quedado con mi primer libro que es donde est谩 ese poema.

Hay reconocimientos 铆ntimos que para m铆 valen infinitamente, comentarios de lectores, de personas que pasaron por mis clases. Me parece que si los repito violo el encanto del secreto. Tambi茅n fue fuerte ver mi poema en un cartel de la avenida 9 de Julio. Y tuve la alegr铆a de que a pesar de que en ese momento fuimos s贸lo cinco poetas seleccionados por la Secretar铆a de Cultura de la Ciudad, uno de ellos hab铆a asistido a mi taller, Gustavo 脕lvarez N煤帽ez. 隆Cart贸n lleno!

Resultado de imagen para Graciela Perosio:鈥 Que te hayas ocupado de escudri帽ar la obra de Carlos Latorre, el autor de 鈥淟a ley de gravedad鈥, 鈥淟a l铆nea de flotaci贸n鈥, 鈥淟a vida a muerte鈥, 鈥淐abeza o tristep谩ramo鈥, prologado por Juan Antonio Vasco (Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1979), me incita a reclamarte una semblanza de ese admirado poeta. Y como tambi茅n has escudri帽ado a Ricardo Rojas y a Norah Lange, tu visi贸n es bienvenida.

Latorre era una persona que viv铆a con el pie en el acelerador, la vida a pleno costo y la poes铆a a pleno costo. La palabra 鈥渃onveniencia鈥 no entraba en su vocabulario. Pero te tengo que contar mi historia con 茅l. Tendr铆a yo unos siete u ocho a帽os y encuentro en un Suplemento Literario, probablemente el de 鈥淟a Naci贸n鈥, un largo poema de versos extensos. Y lo copio en un cuadernito. De all铆 en m谩s no iba a ning煤n lado sin ese cuaderno. Mi vieja lo llamaba 鈥渆l talism谩n de Graciela鈥. Un d铆a, intrigada, me pregunt贸 si lo pod铆a leer, entonces se lo di lo m谩s contenta y me dijo: 鈥淧ero Gracielita, 驴vos entend茅s esto?鈥 鈥淓ntenderlo no, mami 隆pero c贸mo suena!鈥

Y all铆 mi vieja me mir贸 de una manera como si pensara: no hay nada qu茅 hacerle, est谩 perdida. Ahora,聽 pasaron los a帽os y en una presentaci贸n de libros de Editorial Ts茅-Ts茅, Reynaldo Jim茅nez informa que en el p煤blico se encuentra Mariluz Luna, la viuda de Latorre. Me acerco y le cuento la historia anterior, y ella exclama: 鈥淭uve que compartir a Latorre con tantas mujeres, 隆pero tambi茅n con una nena!鈥. Despu茅s Mariluz vino a mi casa sorpresivamente y me trajo todos los papeles de su marido con la finalidad de que escribiera sobre 茅l. Termin茅 present谩ndome a la Beca del Fondo Nacional de las Artes, con los auspicios de Enrique Molina y de Juan Gelman, y la gan茅. Resultado de imagen para Graciela Perosio:

Entre los archivos de Latorre iba a encontrar guiones de radioteatro, escritos bajo el seud贸nimo de Osvaldo Prada. 驴Sab茅s qu茅 eran?: las adaptaciones de films para la radio que pasaban los s谩bados por la noche en el radioteatro 鈥淟ux鈥 y que no me los perd铆a nunca. Me acuerdo que hasta dieron una radionovela 隆basada en Ingmar Bergman! Y me pas茅 la infancia siguiendo ese programa; al final, Latorre hab铆a estado en mi ni帽ez de distintas maneras.Pero, m谩s all谩 de mis motivos personales, creo que es imprescindible advertir su importancia a la cr铆tica.

Resultado de imagen para Graciela Perosio:La obra po茅tica de Latorre marca un paso entre el cincuenta y el sesenta, 茅l es un precursor de hallazgos del coloquialismo, del uso de jergas en el poema, por ejemplo, expresiones tomadas de la聽 publicidad. As铆 como Eduardo Romano destaca el poemario 鈥淪entimientos鈥de C茅sar Fern谩ndez Moreno, yo insisto en que en su poes铆a, especialmente en los poemas amatorios de Latorre, hay un antecedente de lo que va a hacer el 鈥60.Me parece que hay que subrayar que ocupa ese lugar de puente en la Historia de la Literatura Argentina.

Con Ricardo Rojas

En cuanto a Ricardo Rojas, hay mucha gente que lo 煤nico que sabe de 茅l es que escribi贸 鈥淓l santo de la espada鈥, su libro sobre el general Jos茅 de San Mart铆n, y la verdad es que me parece lo menos valioso. Rojas nos ofrece un pensamiento original para comprender la cultura de Am茅rica Hispana. 鈥淓urindia鈥, hasta d贸nde yo s茅, es nuestra primera Est茅tica. Rojas crea la Literatura Argentina como disciplina. Hace un trabajo extraordinario recopilando su Historia Literaria que abreva en m煤ltiples fuentes coloniales.

Siempre reflexion茅 sobre los dos textos pioneros que 茅l se帽ala y el peso que tienen sobre nuestra construcci贸n de identidad y de imaginario. La 鈥淐arta de Do帽a Isabel de Guevara鈥, una pensionada que le reclama al Rey el pago de su pensi贸n, y el poema 鈥淟a Argentina鈥漝e Mart铆n del Barco Centenera: un poema escrito por un funcionario oscuro de la Inquisici贸n del que no sabemos con certeza ni los datos de su nacimiento ni de su muerte en Espa帽a.

Con Juana Roggero

Sabemos s铆 todas las tropel铆as que hizo en nuestras tierras. Dej谩ndonos, como dice Rojas, 鈥渆l nombre inmortal de una obra muerta鈥. Su escritura, mala imitaci贸n del chileno Alonso de Ercilla, es farragosa, ilegible, irresponsable, cuenta las cosas 鈥渕谩s o menos鈥, manda las medidas de la isla Mart铆n Garc铆a 鈥攑ara zanjar un problema lim铆trofe con Portugal鈥 diciendo 鈥渁 ojos vista de aqu铆 para all谩 mide鈥︹

Corrupto, 鈥渃hanta鈥, plagiario鈥, as铆聽 es el padre que nos nombra. Pero鈥 a煤n no s茅 de otro pa铆s que tenga nombre dado por un poeta. Un poeta desastroso pero poeta al fin. Con Elsa Osorio, narradora de mi misma generaci贸n, nos planteamos m谩s de una vez hacer el gui贸n de una pel铆cula hist贸rica sobre Centenera. El problema es que ser铆a un film de muy alto presupuesto. Pero a m铆 me parece interesante preguntarse si la 鈥渓egendaria鈥 riqueza de nuestro pa铆s, adem谩s de radicar en su ub茅rrima pampa h煤meda, no est谩 tambi茅n en su inextinguible capacidad de leyenda鈥

Con Gabriela De Cicco y Marta Cwielong

Respecto a Norah Lange, me llam贸 la atenci贸n la coyuntura hist贸rica que le toc贸 como poeta. Algo de esto ya lo hab铆a se帽alado Beatriz Sarlo. Lange quiere pertenecer a la vanguardia prestigiosa y separarse del aplastante modelo de Alfonsina Storni, pero por otro lado est谩 la figura gigantesca de Oliverio Girondo, y creo que no lo puede resolver desde el g茅nero po茅tico, no encuentra espacio para un decir propio y acaba haciendo una excelente obra narrativa. En sus breves poemarios hay muestras de la gran escritora que ser谩, muestras sueltas, poemas que vale la pena revisar, no digo todos, ella era muy joven, su plenitud se dio en la prosa, sin duda.

Se me ocurren dos preguntas. Una, acerca del Encuentro Nacional de Escritoras, realizado en el Centro Cultural General San Martin y del que participaste en el 2000. 驴En qu茅 consisti贸?… La otra, sobre el escritor y sus reflexiones sobre la escritura. Como sabemos, Graciela, hay autores m谩s propensos a hablar de s铆 mismos, a divulgar en p煤blico sus h谩bitos y sus vicisitudes a la hora de enfrascarse en el trabajo, a confesar sus encontronazos con las limitaciones subjetivas y objetivas. Est谩n aquellos que han escrito ensayos y aun libros 铆ntegramente consagrados a revelar la intimidad cotidiana. Y est谩n los que optan por no ofrecer pistas. 驴Qu茅 escritores te ense帽aron m谩s, en este sentido, a trav茅s de sus an谩lisis, y de sus declaraciones en reportajes o conferencias o mesas de debate?

Escritores que me hayan ense帽ado desde su actitud, seguramente muchos; ahora, que yo haya aprendido, es otra cosa. Siento que una nunca sabe lo que tiene que hacer, 驴no? Qu茅 tiene que decir, qu茅 espera el lector, qu茅 puede serle 煤til. Esto es un oficio y a la vez no es un oficio, porque no cuenta con ninguna de las certezas de un oficio. Aqu铆 nada es preciso, taxativo.

Con Dorothea N眉rnberg y Lello Voce

Lo que s铆 quiero comentar es que a lo largo del proceso de esta entrevista me llama poderosamente la atenci贸n todo lo que he olvidado. Me preguntabas por all铆 acerca del Congreso de Escritoras en el a帽o 2000, por ejemplo, y me vuelven fogonazos. Me vuelve y ni siquiera聽 estoy segura de que fuera esa vez que la escuch茅, la voz de Graciela Safranchick leyendo un texto que me volvi贸 loca y nunca tuve oportunidad de dec铆rselo; despu茅s busqu茅 obra de ella pero encontr茅 muy poco.

Me acuerdo casi s贸lo eso鈥 Entonces, una tiene que creer que lo vivido permanece de alguna manera, que aunque no me acuerde, las personas, los libros que le铆 (y hay tantos que no recuerdo en lo m谩s m铆nimo), los acontecimientos est谩n constituy茅ndote y que lo que dejaron es igual de valioso como inhallable, irrepetible. Una debe hacer profesi贸n de fe y entregar su vida como puede, que es vivi茅ndola.

Resultado de imagen para Graciela Perosio:驴Vos sab茅s que desde hace dos a帽os me re煤no con poetas en encuentros mensuales que llamamos Casa Abierta? Bueno, en uno de los 煤ltimos, gracias a un texto que ley贸 Alejandro Archain, un poema suyo muy bueno que habla de huellas en el pasto que le sirven al otro para caminar; gracias a eso me acord茅 de una cita de Luis Felipe No茅, creo que de la 鈥淎ntiest茅tica鈥, que dice m谩s o menos as铆: para el artista lo importante es el camino, ese camino se hace con obras.

Las obras, dice Yuyo No茅, son en realidad las huellas del andar y resultan importantes para los otros, mucho m谩s que para el artista mismo. 驴Se entiende a d贸nde voy? Yo te puedo contar m谩s o menos lo que me acuerdo, lo que registr茅 y siempre es m铆nimo; pero el sentido de lo que te cuento est谩 en ma帽ana, en lo que vamosResultado de imagen para Mar铆a Esther Gilio a hacer, en seguir andando. 驴Estas huellas que voy dejando lo quiera o no, alguien las va a seguir? 驴Se帽alar谩n alg煤n destino? 驴Aliviar谩n una b煤squeda?聽 No s茅. S贸lo ma帽ana sabremos si tuvo sentido hacer esta entrevista.

Y me preguntabas por entrevistadores que recuerde…; y, la uruguaya Mar铆a Esther Gilio [1928-2011], esos reportajes publicados en la revista鈥淐risis鈥 eran deliciosos; y otro material excelente: los tomos de 鈥淐onfesiones de escritores鈥, editados por El Ateneo, recopilaciones de art铆culos de鈥淧aris Review鈥.

Ficha

Graciela Perosio naci贸 el 14 de junio de 1950 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. Egresada en 1972 de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador, ejerci贸 la docencia universitaria y dirigi贸 el Departamento de Extensi贸n Cultural del Instituto de Cultura Religiosa Superior. En 1995 obtuvo la Beca Nacional de Investigaci贸n del Fondo Nacional de las Artes, para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre.Entre 1982 y 2014 ha publicado los poemarios 鈥淒el luminoso error鈥, 鈥淏rechas del muro鈥, 鈥淟a varita del mago鈥, 鈥淟a vida espera鈥, 鈥淟a entrada secreta鈥, 鈥淩egreso a la fuente鈥, 鈥淪in andarivel鈥 y 鈥淏alandro鈥. De sus trabajos de investigaci贸n citamos 鈥淥lvido y reminiscencias en 鈥楲os pasos perdidos鈥鈥 en 鈥淗istoria y mito en la obra de Alejo Carpentier鈥 (1972);鈥淩icardo Rojas. Primer profesor de literatura argentina鈥 en 鈥淐ap铆tulo. La historia de la literatura argentina鈥 (en colaboraci贸n con Nannina Rivarola, 1980); 鈥淟a profesionalizaci贸n de la cr铆tica literaria鈥 (selecci贸n, pr贸logo y notas, C. E. A. L., 1980). Permanecen in茅ditos 鈥淛uan Rulfo y la cultura de la pobreza鈥, 鈥淟os libros finales de Alfonsina Storni. Reformulaci贸n del deseo鈥, 鈥淟a poes铆a de Norah Lange. 鈥楿n rosario de cuentas blancas鈥欌, etc.

 

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Marcos Rosenzvaig
      26 noviembre 2018 14:00

      My buena entrevista!