Dic 4 2006
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Política

Gulumapu / Araucanía: – CUANDO NO SE APRESA, SE ARRASA. VIVA EL PROGRESO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Las razones por las que Microsoft tradujo buena parte de su sistema operativo al mapunzugun –en virtud de un convenio con el gobierno de Chile– son por ahora un enigma; no pocas voces se levantaron –desde ámbitos académicos y populares– contra dicho proyecto. Como manda la costumbre de los Estados que se sustentan sobre el racismo los reclamantes mapuche no fueron oídos. Tampoco, es cierto, los demás: ley pareja no es dura.

Debe ser complejo para los burócratas chilenos la cuestión del mapunzugun; oficialmente se afirma que en el país la cantidad de personas mapuche no llega a las 450.000, pero cuando el lanzamiento del «sofware» Microsoft –según estimaciones de la empresa– rondarían el millón y medio.

No hace mucho se lanzó en Perú y Bolivia una versión del mismo sistema operativo –y de la «suite Office»– en quechua y se anuncia la posibilidad de contarlo también en aymara; aunque en menor grado en el el caso mapuche, no pocos conocedores del runa-simi han manifestado dudas e inquietudes acerca de la corrección del uso de su lengua por lo programadores de la empresa estadounidense.

Más allá del conflicto suscitado por la versión de Windows, y del silencio por el lado de la repartija cultural del gobierno ante los fundados reclamos, son otras las causas de preocupación para las comunidades asentadas; se trata del emplazamiento del Aeropuerto Regional de La Araucanía, proyecto con pretensiones supranacionales y parte de las obras públicas que se erigirán para el bicentenario de la independencia –formal– de Chile.

El asunto radica en que para construir ese aeropuerto se eligieron tierras pertenecientes a diversas comunidades mapuche de la zona. Tierras ancestrales que trabajan. Expropiadas.

El «affaire» aeropuerto

En una charla con el periodista Pedro Cayuqueo, del periódico Azkintuwe, el abogado Richard Caifal oriundo de una de las comunidades afectadas precisó: «»No estamos en contra del aeropuerto como una instalación necesaria para la región. Pero en este caso, se han violado normas legales». Para preguntarse: «¿Por qué no construyen el aeropuerto en tierras forestales?»

Richard Caifal es dirigente de la Comunidad Ricardo Rayin,y miembro activo de la Asociación Ayun Mapu, opositora al nuevo Aeropuerto de La Araucanía, que con un costo superior a los 40 millones de dólares pretende dotar a la zona sur del país de un terminal aéreo de categoría internacional, el cual estaría emplazado en una superficie de 496 hectáreas en el sector Los Pelales de la comuna de Freire, a unos 14 kilómetros al sur de la capital regional.

Para las autoridades, encabezadas por el Intendente Regional Eduardo Klein (PPD), hablar del aeropuerto -que reemplazará al actual emplazado en Maquehue–, es hablar de progreso, desarrollo, nuevas oportunidades de negocios y mayor conectividad de la región con los mercados nacionales y extranjeros. Las comunidades mapuche del sector piensan lo mismo, sólo que todo ello sería a costa de sus condiciones de vida, producto de los impactos sociales, culturales, ambientales y económicos que caracterizan este tipo de megaproyectos y que sus promotores habrían pasado simplemente por alto.

«En el proyecto no se establecen ni se determinan los efectos negativos sobre la zona que rodea al aeropuerto y que es el territorio donde vivimos los mapuches del sector», subraya el dirigente. Las comunidades afectadas son entre 19 y 22, sin embargo las que están directamente afectadas son las que colindarían directamente con el nuevo aeropuerto, por lo menos en el cabezal norte. Estas son las comunidades Juan Huenchual, Federico Alcaman, Ricardo Rayín, Dollinco, Fermín Manquilef, José Catrín, Juan Antipán y otras, las cuales se encuentran agrupadas en Ayun Mapu.

–¿Cuál es el fundamento principal que tienen ustedes como comunidades y como Asociación Ayun Mapu para oponerse a este megaproyecto?

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–Primero, hay un tema que dice relación con el proyecto mismo y otro de carácter más global y que tiene que ver con los megaproyectos y las políticas del estado hacia nuestro pueblo. En relación al proyecto mismo, nosotros estudiamos, revisamos los antecedentes y vimos que faltaban numerosos estudios técnicos que avalaran este ante-proyecto referencial.

«Por lo tanto, desde el punto de vista ya más técnico, era un proyecto al cual le faltaban y aun le faltan muchos antecedentes, estudios socioculturales, acústicos, medioambientales, hidrogeológicos, de dinámica de agua, comportamiento del subsuelo, etc. Y por otro lado, este es asunto más político y de fondo, respecto de cómo el Estado implementa sus políticas de desarrollo y este tipo de megaproyectos en comunidades y en territorio mapuche.

«No hay una normativa que impida esta política de intervención. Tenemos la Ley 19.300, una ley bastante vaga en sus normas, por lo tanto no protege de manera adecuada el derecho constitucional de vivir en un medioambiente libre de contaminación. Y por otro lado, la Ley 19.253, la cual todos los mapuche conocemos y sabemos que presenta graves deficiencias, especialmente en su artículo 34, que dice relación con la participación de las comunidades.

«En este caso, dicho artículo no se aplicó, solo las comunidades del cabezal norte tuvieron algún grado de participación, entre comillas, pero las comunidades que están al sur de Freire no han sido considerados en la planeación de este megaproyecto».

–El gobierno ha señalado de manera insistente que las comunidades que hoy aparecen como opositoras no estarían siendo afectados directamente por el megaproyecto…

–Eso no es efectivo. Es el argumento que se ha utilizado en todos los megaproyectos, siempre se señala que quienes reclaman no son afectados, pero eso es parte de la desinformación que se impulsa desde el gobierno. Incluso, muchas veces se señala que no son las comunidades los afectados, sino el lugar físico, pero esa es una apreciación muy mezquina a la hora de ver los efectos de este tipo de iniciativas al interior de un pueblo indígena.

«Especialmente, cuando se trata de un aeropuerto hay que tomar en cuenta muchas consideraciones: hay afectados directos, indirectos, hay un efecto sobre el medioambiente, sobre la calidad de vida de las personas, sobre el entorno cultural, etc.

«Este megaproyecto ni siquiera esta respaldado por normas internacionales, hay una ausencia en Chile de normas jurídicas sobre el tema acústico, por ejemplo, entonces no se puede señalar que no seremos afectados. Hoy existe una solicitud formal en CONADI para que se declare el territorio donde se emplazará el aeropuerto como «tierras en conflicto», de acuerdo al artículo 20 B de la Ley Indígena. Y eso está en trámite».

–¿En qué año comienzan ustedes a tener conocimiento de este megaproyecto?

–Como Comunidad Ricardo Rayin fue el año 2005, porque se estaba haciendo un levantamiento de las necesidades de la comunidad, esto por parte del Ministerio de Obras Públicas, quienes luego condicionaron la entrega de los recursos para diversos proyectos o mejoras sociales, a que la comunidad aprobara el megaproyecto. Luego, en enero, cuando sale el Estudio de Impacto Ambiental, vimos que la opinión de la comunidad no salía en ninguna parte del estudio, ahí supimos que esto no tendría ningún buen futuro y decidimos con mayor razón analizar el proyecto para ver lo que se nos venía.

–¿Qué relación han mantenido con otros sectores sociales de la comuna, autoridades, sociedad civil? Sabemos que el proyecto no solo afecta a comunidades, sino también a productores lecheros, agricultores…

–(…) Los reclamos que existieron de parte de los productores en un comienzo, se diluyeron más tarde una vez que el gobierno se comprometió con algunas medidas compensatorias, como indemnizaciones económicas, etc. Entonces, nosotros decidimos llevar la bandera de esta lucha por nosotros mismos, eso fue asumido así por la propia gente del sector, los propios miembros de las comunidades, no fue algo que una ONG o que un grupo ambientalista haya levantado u organizado.

«Fueron las propias familias las que asumieron un rol más protagónico y eso marca una diferencia con otro tipo de movimientos. Es algo que no se había visto mucho en la región (…) Es un desafío que se ha ido abordando con mucho trabajo y estudio.

Tenemos la suerte de que en el sector de Quepe viven muchos profesionales, jóvenes mapuche que forman parte de las comunidades y que han estudiado en la ciudad, muchos con carreras universitarias y que pueden discutir de igual a igual con las autoridades.

«De lo contrario no habríamos tenido la capacidad de hacer frente a un estudio que es bastante técnico y a una contraparte que te lleva a ese terreno esperando que no tengas la capacidad de refutar lo que dice. Ese es un valor agregado que tenemos y que el movimiento mapuche debiera valorar. Nosotros no lo habíamos vislumbrado en un comienzo, pero a poco andar debimos tomar en cuenta la necesidad de contar con cuadros técnicos para poder contra argumentar de mejor manera nuestra oposición al proyecto».

–La opinión pública mapuche y no mapuche ha podido evidenciar una doble estrategia por parte de ustedes. Por un lado, el participar de las mesas de trabajo, donde este componente técnico tiene quizás primacía por sobre otros, y a su vez, utilizar la presión social, las movilizaciones, como marchas, cortes de ruta, etc. Eso no es algo muy común en el movimiento mapuche, donde por lo general se termina cayendo en uno de los dos extremos.

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–Eso viene de observar lo que ha sucedido con nuestro pueblo y el movimiento mapuche en general. No olvidemos que en los últimos años se ha criminalizado de manera lamentable la lucha de diversas organizaciones y comunidades, especialmente en Malleco, eso nos hace reflexionar respecto de nuestras formas de lucha y de la forma en que podamos avanzar sin ser desarticulados vía represión y judicialización. Cualquier acción la hemos abordado con seriedad, tratando de que no se cayera en el estigma comunicacional de ser violentistas, extremistas, terroristas, aun cuando igual algunos medios nos han mostrado de tal forma, especialmente El Mercurio. Creo que tenemos la capacidad de combinar estas formas de lucha, que no se contraponen, sino más bien se complementan en un movimiento de carácter social y amplio como el nuestro.

–La Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) aprobó finalmente el denominado «Anteproyecto Referencial Nuevo Aeropuerto de la Región de La Araucanía». ¿Qué expectativas tenían ustedes de dicha votación?

–Muy pocas. Se impuso finalmente la opinión de las autoridades, una opinión política y no técnica. Nosotros sabemos que la COREMA es un ente político, donde están todos los seremis alineados con lo que dice u ordena el Intendente Regional y, sobre todos ellos, el gobierno central con su ceguera hacia nuestro pueblo.

«Los consejeros regionales, que votaron en contra del proyecto, tomaron conocimiento por parte nuestra de las falencias del estudio, ellos consideraron nuestra opinión y votaron en contra del proyecto, pero lamentablemente no fue suficiente para detener esto. Debemos entender que este tipo de proyectos vienen con la orden de ser aprobados desde el ejecutivo y por lo tanto las autoridades regionales solo obedecen una orden, no importando los aspectos técnicos».

(seremis: secretarías regionales de los diversos ministerios).

–¿Cuáles son las acciones que han pensado desarrollar a partir del resultado de esta votación?

–Vamos a recurrir todas las instancias que nos permitan mantener nuestra oposición. La vía judicial es una de ellas, interponer los recursos de protección que ya estamos trabajando. No hay mucho más por ese lado, por la vía judicial, ya que existe un recurso de reclamación en la CONAMA (Corporación Nacional del Medio Ambiente), pero es un recurso administrativo que no nos garantiza nada, porque la CONAMA también es un ente político, por tanto hay muy poco que hacer con ellos.

«La CONAMA ya votó a favor del aeropuerto, todas las instituciones del gobierno lo hicieron, inclusive la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) votó a favor del proyecto, plantearon algunas observaciones menores, pero lo aprobaron finalmente. Ya sabemos que CONADI es un organismo que no refleja el interés del movimiento mapuche, son funcionales al gobierno de turno.

foto Eso nos deja el otro ámbito, aquel de la lucha social y en ese campo estamos planificando algunas cosas. Hemos hecho una alianza con los sectores de Mahuidache, Trapihue, más Catripulli, por lo que las acciones que vamos a emprender tendrán un carácter territorial. Eso es positivo, porque vamos sumando fuerzas. También estamos concordando algunas alianzas con otras organizaciones mapuche, tal como lo demostró el pasado Trawun que se realizó en Quepe y del cual fuimos anfitriones como comunidad. (…) Todos allí concordaron en que el proyecto del aeropuerto es un reflejo de la política del gobierno hacia los mapuche, de la prepotencia de las autoridades, y en ese marco se dieron algunas posibilidades de trabajar en conjunto.

En todo caso, las alianzas no son sólo declaraciones de intenciones, se deben trabajar en el tiempo para que sean serias y tengan proyección, y queda un camino largo todavía que recorrer en conjunto.

«(El proyecto aeropuerto) Es una muestra más que el Estado y las autoridades de turno no son capaces de reconocer nuestros derechos ni nuestras demandas por mayor reconocimiento. Es como la guinda de la torta que para celebrar su bicentenario nos impongan un megaproyecto. Hasta se podría homenajear su consecuencia en materia de atropellos, pero es lamentable para quienes pensamos que es posible construir relaciones entre ambos pueblos mas respetuosas el uno del otro.

«Ellos señalan que la nación chilena es «única e indivisible» y actúan claramente de esa forma, por tanto, no culpemos a la derecha de no reconocer a nuestro pueblo, porque las políticas de inversión y este tipo de megaproyectos los esta impulsando el gobierno y quienes en el gobiernan.

«Se desconoce nuestro carácter de pueblo, se desconocen nuestros derechos territoriales, se parte básicamente de la negación de nosotros los mapuches, de nuestros derechos colectivos, y eso también esta presente en todos esos programas de asistencia social que implementan de vez en cuando. Es una vergüenza ver como el país aborda su carácter multicultural, su diversidad, su carácter plurinacional.

«Nosotros no estamos en contra del aeropuerto como edificación, estructura o como una instalación necesaria para el desarrollo de la región. Eso hasta lo podemos compartir. Lo que estamos diciendo es que para este caso se han violado normas legales, se han desconocido nuestros derechos y la consulta previa a nuestras comunidades, persistiendo el Estado en una política de inversiones que es históricamente atentatoria contra los mapuche.

«Desde que la democracia, supuesta democracia, llegó al país, se han propuesto una serie de megaproyectos en la región que nos han afectado directamente, que han sido emplazados en tierras de comunidades mapuche. Y si uno saca la cuenta, podrá notar que la mayor cantidad de tierras, el mayor propietario de tierras en la región, no somos los mapuches, pero siempre terminamos siendo casi los únicos afectados.

«Hay casi dos millones de hectáreas forestales en la región y menos de 500 mil en manos de nuestro pueblo. Yo me pregunto, ¿por qué no se construyen estos megaproyectos, como el propio aeropuerto, en tierras forestales? Nadie dice nada.

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La transcripción completa de la entrevista puede leerse en el periódico: www.azkintuwe.org.

LA LONKO EN PRISIÓN, PERO NO DERROTADA

foto El siguiente es un texto de la lonko Juana Calfunao, presa por no transar la defensa de los derechjos de su comunidad y pueblo. La dirigenta ha perdido parte de su dentadura –y abortó un hijo– debido al buen trato de la policía. Pero siempre es ella la condenada por maltratarlos.

El juicio que enfrente ahora es por haber dudado de acto y a viva voz de la virilidad –en un sentido virtuoso– de fiscales y otro personal tribunalicio.

Queridos hermanos y hermanas, estudiantes universitarios, organizaciones de derechos humanos, amigos, compañeros, familiares, etc. Sinceramente quiero agradecerles por toda la solidaridad manifestada a mi familia, mi comunidad y a mi personalmente. Quiero invitarlos para que permanezcan firmes en sus decisiones.

Los tribunales chilenos de la novena región nos mantienen detenidos, pero esto no es eterno, se nos castiga según ellos, por alzar la voz a los mesías de esta tierra, aún sabiendo que los mapuche tenemos claro que nunca hemos renunciado a nuestros derechos innumerables, como es el derecho a la tierra, nuestra naturaleza y otros tantos más, que lo único que persiguen es una lucha confrontacional.

Nosotros los Mapuche peleamos nuestros derechos legítimos que ellos imponen, por lo tanto ningún mapuche debe respetar a estos tribunales racistas. Ellos imponen sus leyes, su pentagonismo y desarticulación a través de distintos medios comunicacionales.

Hermanos los invito a no dejarse engañar por estas antiguas practicas que utilizan los gobiernos de turno cuando existen Mapuche que tienen la fuerza nuestra.

Los invito a no parar esta solidaridad que sera lo único que nos dejará libres como el aire, en este encarcelamiento injusto, ya que los tribunales y fiscales inconcientes mafiosos llenos de corrupción nos mantienen a todos separados.

– Mi hijo Waikilaf está en la carcel de alta seguridad
– Mi hermana Luisa Calfunao en el hospital de Temuco engrillada de pies y manos
– Mi compañero Antonio Cadin en la cárcel de Temuco y mi hijo Jorge en otra celda junto al hermano Hernesto Lincopan.
– Mi hija Relmutray de ocho años y mi hija Carolina de 18 años solas sin poder acercarce a la cárcel ni a los tribunales ya que la mayor esta con arresto domiciliario.

Es una medida de exterminio a mi familia y a mi comunidad, que quedó completamente abandonada y está siendo saqueada por gente del sector. Los hijos de mis hermanas corren la misma suerte, son medidas estratégicamente injustas, racistas y xenofóbicas, descargando su ira. No califican los hechos de acuerdo con sus leyes, porque en estos casos persiguen nuestra ideología y no los hechos que califican jurídicamente aplicando masivas penas.

Teniendo en claro que no viviré eternamente en la cárcel, seguiré defendiendo mis derechos que es lo mas justo. Tambien quiero señalar que el ministerio de obras públicas se comprometió a no pasar sus máquinas por mi comunidad en la cual tuve una reunion, me acreditaron con firma en un papel que se me iba a solucionar el problema y que pasa… nos encarcelan y no se nos respeta nuestro derecho, se nos miente, ¿para que sus leyes si no las cumplen?

Yo, Juana Calfunao Paillalef, mi cuerpo está encarcelado, pero jamás encarcelarán mi ideología y mi forma de gritar libertad para mi pueblo mapuche.

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