Sep 12 2019
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Pol铆ticaSociedad

Hambre: No es Biafra, es la Argentina de Macri y Cambiemos

Entre el 30 de mayo de 1967 y el 15 de enero de 1970 la regi贸n sudoriental de Nigeria, con sus 13 millones de habitantes, se convirti贸 en Biafra al proclamar su聽independencia, constituirse como rep煤blica y tomar el nombre del golfo sobre el que recuesta sus costas. El bloqueo econ贸mico fue inmediato, la guerra de reconquista tambi茅n y la rendici贸n secesionista r谩pida.

La falta de alimentos, de recursos para proveer a la poblaci贸n asediada y la destrucci贸n de los cultivos generaron una hambruna que afect贸 especialmente a ni帽as y ni帽os, en su mayor铆a del pueblo igbo. El hambre y la desnutrici贸n aguda costaron la vida de un n煤mero tan incierto como aterrador de personas, estimado entre 500.000 y 2 millones de personas, en buena medida por falta de comida.Resultado de imagen para biafra

La descripci贸n pareciera darle la raz贸n al senador saliente por R铆o Negro, Miguel Pichetto: 聽la Argentina no es Biafra.

En los 煤ltimos tres a帽os y medio, cada mes, cada d铆a, son m谩s las ni帽as y los ni帽os, los adolescentes, sus abuelos y, m谩s recientemente, tambi茅n sus padres y sus madres sin trabajo ni changa, los que hacen cola en los comedores de los movimientos populares, de las iglesias y las escuelas, de cualquier casa, club, casilla, galp贸n, tinglado, en el que una olla tiznada, calentada a le帽a, va convirtiendo en guiso lo que haya, lo que venga, lo que se consiga con la solidaridad barrial, el compromiso organizado, con la voluntad de los negocios empobrecidos del barrio o de empresas m谩s grandes y, tambi茅n con el aporte de los gobiernos de la Naci贸n, de las provincias y los municipios.

Con ese desembolso oficial, el vecindario, la militancia, los curas en opci贸n por los pobres, los pastores, los maestros y las maestras, apenas cubren entre el 30 y el 40% del gasto en comestibles, el resto lo aporta la red solidaria que se teje alrededor de cada uno de los miles de comedores o merenderos que atienden un promedio que supera las cien personas por d铆a.

Cuando el d铆a empieza a anochecer, nuevos caminantes aparecen con las primeras sombras que los edificios proyectan sobre las avenidas de las localidades del Gran Buenos Aires. Familias enteras, reci茅n ca铆das en la indigencia, con carritos improvisados, con cochecitos de beb茅s que ya caminan, debutan en los 煤ltimos meses en la b煤squeda en los tachos de basura, meten en sus bolsas de pl谩stico la cena que encuentran en los desperdicios que otros descartan.

En la gran ciudad, los m谩s j贸venes se meten de cabeza a revolver en los basureros que el intendente Horacio 鈥渟i vos quer茅s鈥 Rodr铆guez Larreta intenta clausurar con candados, para espantar con una llave la miseria creada por el gobierno del que forma parte.

En las afueras, en los grandes bald铆os que rodean a los municipios muchas veces convertidos en basureros por obra de las coimas que evitan el traslado hasta los vertederos que corresponden por ley u ordenanza, tambi茅n aument贸 la cantidad de familias que van a buscar entre los restos. Conocen el horario en el que llegan los camiones con los productos vencidos de los supermercados; adem谩s de comida, apuntan a la le帽a, la ropa, a cualquier material que consideren con un m铆nimo valor de reventa o de trueque.

Esta penosa descripci贸n pareciera mostrar que, aunque no es Biafra, la Argentina de Cambiemos -la alianza conformada por el PRO, la Uni贸n C铆vica Radical, la Coalici贸n C铆vica y el tard铆o Pichetto- 聽se le parece bastante.

Comer y no morir en el intento

En esta Argentina -que no queda en Nigeria, en estos Vicente L贸pez, Quilmes, Matanza, Moreno, Jos茅 C. Paz鈥, que no son Biafra- m谩s del 40% de los ni帽os, ni帽as y adolescentes viven por debajo de la l铆nea de pobreza; la mitad sufre privaciones de sus derechos. El n煤mero de asistentesa los comedores se multiplica, solo en lo que va de 2019 aumentaron entre el聽 50 y el 100% las personas que buscan su 煤nico plato de comida diario.

Los merenderos s铆 se 鈥渞eperfilaron鈥, para ofrecer comida y los comedores pasaron de abrir cinco d铆as a hacerlo tambi茅n s谩bado y domingo, para cubrir el agujero que provoca en la alimentaci贸n el cierre del fin de semana de las escuelas. Atienden a todo el que llega, aunque no est茅 en la lista de sus usuarios habituales. Sus organizadores, solidarios de cualquier color, mientras pudieron replicaron la tarea en otros locales del mismo barrio, hasta que los suministros no alcanzaron m谩s y detuvieron la 鈥渆xpansi贸n鈥.

El c谩lculo, flojo de registros formales, hoy ubica en 4.000.000 a las argentinas y los argentinos que concurren a esta 煤ltima frontera contra el hambre en un pa铆s que, como se ufana el propio presidente Mauricio Macri, produce alimentos para 400 millones de personas (en realidad para 500 millones). S贸lo en el Conurbano bonaerense, los movimientos sociales mantienen funcionando m谩s de 1400 lugares de ese tipo y no abren m谩s porque ya no hay piedra por exprimir y conseguir m谩s recursos.

La organizaci贸n pol铆tico social de mayor peso organizativo y de movilizaci贸n, el Movimiento Evita, es responsable de 600 de esos comedores solo en el Gran Buenos Aires. Uno de sus diputados nacionales, Leonardo Grosso, con el apoyo de todos los bloques pol铆ticos de la C谩mara baja, impuls贸 la iniciativa 鈥淐omer bien: Con hambre no hay futuro鈥, destinada a crear un Registro 脷nico Nacional de comedores, merenderos y ollas populares; capacitar en educaci贸n popular, nutrici贸n y violencia de g茅nero para las trabajadoras de merenderos y comedores y contribuir a una 鈥淐ultura del Encuentro鈥 que impulse acuerdos amplios para resolver la problem谩tica.

La calle ordena

Del mismo modo que el relato macrista convenci贸 en 2015 a una parte del sector social m谩s vulnerable del pa铆s a votar en contra de sus propios intereses, su trabajo de comunicaci贸n e influencia cultural hizo invisibles a situaciones evidentes. La real realidad, como siempre y tarde o temprano, le pelea a los aparatos ideol贸gicos, al mensaje de los medios, y termina por filtrarse.

A los pocos meses de la llegada del nuevo gobierno comenzaron a verse m谩s personas durmiendo en la calle, grupos familiares en las puertas de cines, bancos, en las plazas; sin embargo, fueron 鈥渋nvisibles鈥, incluso hasta para quienes pasaban a su lado y sufr铆an por ellos. Hasta que una ola de fr铆o, la de julio de este a帽o, llen贸 los clubes, las iglesias, las unidades b谩sicas, de gente en situaci贸n de calle que escal贸 hasta la聽 tapa de los diarios y esa realidad, tan negada como conocida, pas贸 a ser protagonista de la cotidianeidad, a mostrar las consecuencias del desempleo, la pobreza聽 y los tarifazos.

Poco despu茅s, comedores, merenderos, templos y capillas, empezaron a recibir chicos con hambre; en las escuelas; nenas y nenes aparecieron con tapers鈥 para llevarse a sus casas parte de lo que les daban, para los hermanitos no escolarizados; sin embargo, salvo para las decenas de miles de personas que armaron esa retaguardia solidaria, fueron 鈥渋nvisibles鈥 durante a帽os. Hasta que el volumen del drama y su instalaci贸n en el espacio compartido, incluso en el ombligo nacional demarcado por el Obelisco porte帽o y su 鈥渁venida m谩s ancha del mundo鈥, logr贸 romper esa venda entretejida de prejuicios e ignorancia y, ahora, esta semana, todo el mundo entiende que 鈥渆mergencia alimentaria鈥, quiere decir 鈥渉ambre鈥, una palabra tan sencilla como terrible.

La situaci贸n desesperante que atraviesan millones de familias y las manifestaciones callejeras a lo largo de los 煤ltimos tres a帽os y medio, en reclamo de Emergencia Alimentaria, Integraci贸n Urbana, Infraestructura Social, Emergencia en Adicciones y Agricultura Familiar, lograron que las problem谩ticas reales lograsen visibilidad, sobre todo la del hambre.

De aquellas situaciones y de estas comprensiones se nutri贸 el urnazo antigubernamental del 11 de agosto pasado, en el que cada carencia termin贸 siendo un voto contra el Juntos por el Cambio que desorden贸 la vida de todos los sectores sociales y de todas las familias argentinas. La ola que encabeza el Frente de Todxs amenaza con superar a cualquier candidatura del oficialismo macrista en las elecciones generales del 27 de octubre que consagrar谩n de modo formal a Alberto Fern谩ndez como presidente de la Naci贸n.

Los dirigentes relacionados con las franjas m谩s empobrecidas del pa铆s afirman que las propias periferias de sus organizaciones est谩n 鈥渁l borde鈥 de estallar, se帽alan que 鈥渆l triunfo鈥 fue un calmante de una pradera seca que solo esperaba el f贸sforo, esa llamita que aviva cada aumento de 鈥渆l chino de la vuelta鈥.

Mientras tanto, las jornadas que restan para los comicios generales est谩n cargadas de seguimientos del precio del d贸lar y el riesgo pa铆s, orejean nombres de potenciales ocupantes de los ministerios a partir del 10 de diciembre y hasta especulan con las consecuencias que pueden tener sobre unas finanzas en estado de volatilidad extrema los 鈥渄ebates鈥 presidenciales del 13 de octubre en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y, una semana despu茅s, en la Facultad de Derecho de la UBA entre todos los candidatos.

La movilizaci贸n constante desemboc贸 en un escenario en el que las m谩s importantes organizaciones pol铆tico-sociales, sindicales, agrarias, empresariales y religiosas, reunidas en la Mesa de Di谩logo y Encuentro por el Trabajo y la Vida Digna expresaron su 鈥渦rgente pedido de declarar la Emergencia Alimentaria鈥, para 鈥渆nfrentar la crueldad del hambre que habita en millones de familias oscureciendo el presente, especialmente de nuestros adultos mayores, y condiciona gravemente el futuro鈥, en particular 鈥渄e ni帽as, ni帽os y j贸venes鈥.

La multisectorial reclam贸 una canasta b谩sica de primera infancia y de mujeres embarazadas o en per铆odo de lactancia, con incremento de la Asignaci贸n Universal por Hijo al valor de una canasta b谩sica total para un menor de 18 a帽os, estimada al primer trimestre del a帽o en $ 5.834; aumento de presupuesto de comedores y huertas escolares y comunitarias; fomento de la agricultura familiar y social; reintegro del IVA a los consumidores de menos recursos y aumento del n煤mero de productos sin IVA de los componentes de la canasta b谩sica; actualizaci贸n de los montos del Programa Pro Bienestar del PAMI y aumento de la cobertura de los medicamentos para jubilados y pensionados.

Los acuerdos, luego planteados ante los diputados nacionales de la oposici贸n, tambi茅n exigieron la disposici贸n de tierras p煤blicas ociosas para convertirlas en productoras de alimentos, trabajadas por organizaciones sociales y de la econom铆a popular y la agricultura familiar con miras al autoabastecimiento alimentario.

Ante la negativa del gobierno nacional a poner en marcha una respuesta a la situaci贸n, los parlamentarios consensuaron un proyecto legislativo 煤nico para extender la emergencia alimentaria hasta fines de 2022, incrementar un m铆nimo del 50 % de las partidas presupuestarias destinadas a las pol铆ticas p煤blicas nacionales de alimentaci贸n y nutrici贸n vigentes para el a帽o en curso, con actualizaci贸n autom谩tica cada tres meses a partir del primero de enero pr贸ximo, a trav茅s de un mecanismo basado en el Indice de Precios al Consumidor y la variaci贸n de la canasta b谩sica de alimentos.

El acuerdo autoriza al Gobierno las reasignaciones que correspondan, con la intenci贸n de facilitar los tr谩mites necesarios para la gesti贸n y la transparencia en la compra de alimentos que lleguen a los comedores, intendencias y provincias.

El conjunto de sectores en este momento representados electoralmente por el Frente de Todxs, decidieron convocar a una sesi贸n especial con el fin de aprobar la propuesta sobre tablas, con el dif铆cil apoyo de los dos tercios de los presentes.

Cerraron el c铆rculo de una estrategia que tambi茅n se expres贸 en las urnas: movilizaci贸n, acuerdo multisectorial y unidad partidaria, pasos previos a un posterior acuerdo multisectorial y multipartidario que, en paralelo, el jefe del espacio empezaba a bordar en la provincia de Tucum谩n. Del mismo modo que 鈥淢acri fue el l铆mite鈥, decidieron que 鈥渁nte el hambre no se puede esperar鈥.

Radiograf铆a r谩pida de una naci贸n no africana

Las pol铆ticas de los tres a帽os y medio de gobierno de Macri destruyeron el aparato productivo, dejaron a centenares de miles de personas sin trabajo y hasta sin changas y aceleraron el deterioro de los sectores m谩s vulnerables. Es lo que explica que comedores y merenderos populares se multiplicasen como nunca antes. En este pa铆s, que no es africano, el PBI cay贸 2,5% en 2018 y para fin de a帽o se espera una nueva baja superior al 2,6%, para totalizar la ca铆da hist贸rica de 8,4% durante el per铆odo 2016-2019.

Seg煤n los datos de la Universidad Cat贸lica Argentina, que siempre enrostr贸 el antiperonismo a los gobiernos kirchneristas, la pobreza alcanzar谩 este a帽o el 35%, con cerca del 8% de indigencia. Sin embargo, solo en el primer trimestre del a帽o los pobres ya hab铆an superado el 34% y se estima que el dato estar谩 por encima del 40%, con lo cual la gesti贸n Cambiemos habr谩 generado m谩s de 4 millones de nuevos pobres.

La inflaci贸n interanual salt贸 del 26,9 registrado en diciembre de 2015, al 55,8% medida a junio de este a帽o, con un acumulado macrista superior al 250%. El d贸lar recibido a $9,87 pesos, por estos d铆as ara帽a los $59 pesos, contenido por el cepo y apoyado en una tasa crediticia que cada d铆a bate su propio r茅cord y pas贸 el 86%.

Los servicios p煤blicos registraron subas inauditas, con la electricidad y el gas a la cabeza, destruyendo la vida cotidiana de la poblaci贸n a caballo de las subas acumuladas del 1490 y el 1297 por ciento. La poblaci贸n se endeud贸 y los compromisos personales saltaron hasta ubicarse entre el 25 y el 47% seg煤n ingresos.

El desempleo aument贸 3 puntos porcentuales, desde el 7,1% en el primer trimestre de 2015 al 10,1 por ciento en el mismo per铆odo del a帽o en curso, el n煤mero m谩s alto en trece a帽os, que trepa mucho m谩s all谩 si se contabilizasen a los trabajadores precarizados, los subocupados y los desahuciados laborales, producto del cierre de 19.131 empresas entre junio de 2015 y junio de 2019.

Junto a esos n煤meros, si se vuelve a mirar hacia los basureros, hacia quienes viven y duermen en la calle o en direcci贸n a las ni帽as y los ni帽os con hambre, sin haberse producido una guerra de secesi贸n y en una tierra con riquezas y alimentos, el panorama s铆 empieza a parecer 鈥渂iafrano鈥:

  • Cinco millones y medio de los ni帽os, ni帽as y adolescentes del pa铆s, vive bajo la l铆nea de pobreza, 42% del total. Un 8,6% de ellos se aloja en hogares que no cubren la canasta b谩sica de alimentos, por lo que se encuentran en la indigencia, la expresi贸n m谩s extrema de la pobreza.
  • En el 煤ltimo a帽o aumentaron las enfermedades transmitidas por los alimentos, principalmente la gastroenteritis y diarreas, 芦posiblemente asociadas a las pr谩cticas de b煤squeda y recolecci贸n de desperdicios en basurales禄. Hubo m谩s restricciones en el consumo de alimentos, tanto en su cantidad como en su calidad; las familias 鈥渟altan comidas, se suprimen comidas grupales de fin de semana, se cocina una 煤nica vez por d铆a, los adultos a veces no comen por dejarle el alimento a los m谩s chicos y cambia la composici贸n de la cena鈥.
  • Se redujo el consumo de alimentos con prote铆nas de origen animal, sobre todo carne vacuna y l谩cteos.
  • La canasta de alimentos disponible en los hogares depende en gran medida del acceso a bolsones, cajas de alimentos y apoyos alimentarios y a la oferta de los comedores y merenderos comunitarios o a las escuelas y parroquias.
  • La provisi贸n de alimentos por parte del Estado resulta 鈥渋nsatisfactoria y de mala calidad nutricional y ese apoyo ha disminuido en cantidad y variedad, lo que se traduce en menos alimentos entregados鈥.
  • Los efectos de la crisis econ贸mica no impactan solo en el aspecto nutricional sino que tambi茅n se muestran en 鈥渁umento del malestar psicol贸gico, expresado en problemas de conducta, manifestaciones de ansiedad y d茅ficit de atenci贸n en ni帽os y ni帽as鈥, con incremento de expresiones de 鈥渧iolencia en adolescentes, cuadros de alcoholismo y depresi贸n禄.
  • Los profesionales de la salud que trabajan con esa poblaci贸n advirtieron sobre 鈥渦na fuerte disminuci贸n en la capacidad de dar respuestas, debido al recorte en el gasto p煤blico y la reducci贸n de personal dispuestos desde el Estado鈥 y advirtieron que est谩n 鈥渃olapsados por el aumento de la demanda y desprovistos de herramientas de intervenci贸n por el recorte en la cantidad de medicamentos, provisi贸n de vacunas gratuitas, mantenimiento de los equipos e instrumental m茅dico鈥.
  • Durante el 煤ltimo a帽o tambi茅n aument贸 la deserci贸n escolar entre los ni帽os, ni帽as y adolescentes, en especial en la transici贸n entre el nivel primario y secundario, ante 鈥渓a necesidad de incorporarse lo antes posible al mercado de trabajo鈥.

Los datos no pertenecen a los equipos de Alberto Fern谩ndez y las fuerzas pol铆ticas, sociales y gremiales que lo acompa帽an, forman parte de las conclusiones sobre los 芦Efectos de la situaci贸n econ贸mica en la ni帽ez y la adolescencia禄, realizada por Unicef en la Argentina.

De todos modos, mientras las Naciones Unidas se preocupan por el tema, el Frente de Todxs tendr谩 que ocuparse de la b煤squeda de soluciones para uno de los peores dramas generados por el gobierno saliente, ese cuyos funcionarios creen que el hambre es una construcci贸n 鈥減ol铆tica鈥, la emergencia alimentaria 芦un slogan de campa帽a禄 y que ante quienes comen de la basura y escarban en la inmundicia aseguran que no debe reaccionarse como si fuese algo parecido a Biafra.

 

* Periodista y Psic贸logo argentino. Investigador asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (http://estrategia.la/). Miembro de La Usina del Pensamiento Nacional y Popular (http://www.usinadelpensamientonacional.com.ar)

 

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