Abr 16 2012
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PolíticaSociedad

Indignadas brisas primaverales en EEUU

Dos mujeres caminan por Broadway y de pronto se ponen a bailar por un instante y despu√©s contin√ļan con su pl√°tica. Un gran piano en medio de Washington Square deleita con piezas cl√°sicas a j√≥venes y viejos, locos y cuerdos; unos cerezos regalan sus flores a familias que descansan bajo sus generosas sombras.

Y llegan noticias de que los poco esperanzadores pero a√ļn as√≠ amados (por lo menos en Brooklyn) Mets le est√°n ganando al poderoso archienemigo Filis, mientras durante ya varias noches un grupo de j√≥venes que ojal√° conquisten el futuro pernoctan en Wall Street en repudio a la anulaci√≥n del sue√Īo colectivo del 99 por ciento por la pesadilla impuesta por el 1 por ciento. √Čstas son algunas de las brisas de la primavera que corren por aqu√≠, de esas promesas de la resucitaci√≥n, la renovaci√≥n, la promesa de vida.

Algunos dicen que esas brisas podrían volverse vientos.

Durante toda la semana hubo reuniones en varios puntos del pa√≠s donde, seg√ļn organizadores, casi 100 mil personas dialogaron sobre la historia de las resistencias civiles no violentas, sobre la din√°mica actual de la desigualdad econ√≥mica y la corrupci√≥n del sistema pol√≠tico y m√°s, todo para preparar lo que llaman ¬ęuna primavera para el 99 por ciento¬Ľ.

El s√°bado cientos de participantes de Ocupa Wall Street en Nueva York se reunieron en Central Park para compartir experiencias de las diversas iniciativas que se desarrollaron a lo largo del invierno. Hubo m√ļsica, teatro, pero sobre todo di√°logo entre todo tipo de personas: las que han trabajado en barrios defendiendo familias amenazadas con desalojo por la crisis hipotecaria, los estudiantes que se organizan contra la deuda estudiantil colectiva, que ya supera un bill√≥n de d√≥lares a nivel nacional, las que trabajan en solidaridad con luchas laborales, de inmigrantes, de mujeres, entre otras.

Muchos se enfocan en las movilizaciones programadas para el primero de mayo en varias ciudades, que denunciar√°n las injusticias a ra√≠z del poder del 1 por ciento m√°s rico y sus consecuencias para todos los dem√°s; algunos convocan a boicoteos y huelgas para realizar ¬ęun d√≠a sin el 99 por ciento¬Ľ, otros organizan marchas y m√≠tines en centros p√ļblicos. As√≠, una vez m√°s, se rescatar√° el primero de mayo, fecha que hasta muy recientemente no se celebraba en este pa√≠s, a pesar de que marca un movimiento laboral que naci√≥ en Chicago y es conmemorado en todo el mundo menos aqu√≠. Fueron los inmigrantes los que primero rescataron la fecha en Estados Unidos con sus movilizaciones masivas a mediados de la d√©cada pasada, y ahora la fecha tendr√° un eco m√°s amplio que resucitar√° su origen que tiene todo que ver con eso del 1 y el 99 por ciento.

No se sabe si todo esto ser√° expresado en algo grande o peque√Īo, si llegar√° a marcar una nueva etapa del movimiento Ocupa o si finalmente ilustrar√° sus limitaciones en un pa√≠s cada vez menos organizado (la tasa de sindicalizaci√≥n del sector privado apenas es de 7 por ciento), fragmentado y atomizado, donde m√°s bien la desmovilizaci√≥n es lo que prevalece (con notables, pero ef√≠meras, excepciones). Algunos pronostican el fin de Ocupa, se√Īalando que la ¬ęizquierda institucional¬Ľ, al dedicarse al juego electoral con el objetivo de relegir a Barack Obama, dejar√° desnutrido el potencial del movimiento. Otros aseguran, esperan, que habr√° nuevas olas provocadas, inspiradas, por Ocupa.

Pero, como alguien dijo, Ocupa mostr√≥ que ¬ęa√ļn hay ox√≠geno en el cerebro estadunidense¬Ľ, o sea, que a√ļn algo se mueve, que hay se√Īales de vida, de inteligencia, tal vez no de rebeli√≥n masiva, pero por lo menos desobediencia, ante el aplastante ¬ęsistema¬Ľ.

Ir√≥nicamente, algunos de los m√°s asustados, y a veces amenazados por Ocupa, no son s√≥lo las c√ļpulas econ√≥micas y pol√≠ticas, sino esa ¬ęizquierda

Indignados beisboleros: "Evasores fiscales"

institucional¬Ľ que ha vivido con cierta comodidad dentro del juego pol√≠tico oficial. Cabildear con el poder, armar foros, ¬ęeducar¬Ľ, promover ¬ęparticipaci√≥n¬Ľ ciudadana, armar mil talleres y de vez en cuando pedir permiso para un gran mitin o una gran marcha son actividades aceptables y hasta alentadas por las c√ļpulas. Pero cuando se afirma lo que todos saben, de que todo es parte del juego oficial, y que uno ya reh√ļsa jugar, eso no s√≥lo hace temblar al poder, sino incomoda a una parte de la izquierda que vive de ese juego.

Sin embargo, hay quienes afirman que se necesita obrar tanto ¬ędentro¬Ľ como ¬ęfuera¬Ľ del juego para promover el cambio, y la coyuntura electoral intensifica este debate. Pero por ahora lo m√°s importante, tal vez, es que algo nuevo sigue interrumpiendo el gui√≥n prefabricado y prestablecido.

No es nada f√°cil lograr algo as√≠ en este pa√≠s, donde naci√≥ la industria de las relaciones p√ļblicas, donde el arte de la propaganda ha sido tan refinado que Orwell se quedar√≠a corto al intentar describirlo.

En el juego de p√≥ker, los m√°s talentosos son los que pueden enga√Īar mejor a los otros sobre qu√© cartas tienen: el bluff. Lo que ha hecho Ocupa, junto con otros ‚Äďpor ejemplo los extraordinarios c√≥micos Jon Stewart y Stephen Colbert (entre las figuras publicas m√°s influyentes en este pa√≠s)‚Äď es lo que se llama call the bluff, desenmascarar al farsante. Con ello, como tambi√©n nos dice el cuento del mago de Oz, todo queda revelado. Lo que se ve√≠a tan invulnerable de repente queda ¬ęexpuesto¬Ľ: un bluff sin nada detr√°s. De cierto modo, es lo que sucede aqu√≠. No necesariamente muestra el camino adelante, pero s√≠ d√≥nde estamos todos.

Mientras una mujer decide bailar dos o tres pasos por Broadway s√≥lo por festejar la sensaci√≥n de movimiento, mientras un pianista ofrece un concierto en medio de una plaza, mientras el extra√Īo juego de beisbol ‚Äďcon sus dimensiones y tiempos infinitos‚Äď provoca posibilidades inexplicables que generan entusiasmo masivo, mientras los √°rboles deciden florecer a pesar de la guerra ambiental contra ellos, mientras unos j√≥venes se atreven a decir la verdad de lo que ven y no buscar c√≥mo ¬ęadaptarse¬Ľ a una realidad absurda, las brisas de la primavera llevan la ligera y gentil promesa de volverse vientos.

Ahí, como dijo el poeta, está la respuesta.

*Corresponsal de La Jornada de México en EEUU

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