May 20 2008
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Política

Inmigrantes centroamericanos sufren peores vejaciones que mexicanos en EEUU

Mirna Servín Vega, la Jornada

Las violaciones a las garantías individuales que se cometen en México en contra de los inmigrantes centroamericanos son iguales o incluso peores a las que ocurren en contra de los indocumentados mexicanos en Estados Unidos, denunció el relator especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de los Migrantes, Jorge Bustamante, durante la conferencia magistral denominada Las migraciones de las grandes urbes: retos y obstáculos para la defensa y promoción de los derechos humanos, realizada ayer en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.

En su ponencia, Bustamante consideró que hay gran indiferencia de la sociedad civil mexicana hacia las graves violaciones a los derechos de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, así como también sobre las que sufren los centroamericanos que entran a México por la frontera sur, con la intención de llegar al vecino país.

“Vemos a los inmigrantes centroamericanos como inferiores a nosotros; eso es racismo a la mexicana, es un cáncer respecto del cual no hacemos nada”, expresó.

Asimismo, lamentó que ni la sociedad ni el gobierno mexicano hayan hecho algo para neutralizar o evitar las redadas policiales en contra de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, iniciadas de manera sistemática y continua en mayo de 1996.

El especialista de la Organización de Naciones Unidas aseguró que estas redadas, donde se dan la separación de las familias y el allanamiento de domicilios, constituyen gravísimas violaciones a derechos humanos básicos. Advirtió que la política de inmigración de Estados Unidos caracteriza a México como “enemigo” y a los migrantes indocumentados como “criminales”.

Jorge Bustamante detalló que la impunidad con la que se llevó a la práctica la criminalización de los judíos en tiempos de la Alemania nazi “es de la misma naturaleza sociológica que la criminalización a priori de todo aquel que por el color de su piel parezca mexicano en Estados Unidos”.

Explicó asimismo que la propuesta Sensenbrenner –hecha por el congresista James Sensenbrenner– para endurecer el cierre de las fronteras y centros de trabajo, entre otras medidas restrictivas aplicadas en contra de los inmigrantes, significa una criminalización a priori de todo un grupo étnico.

“Toda proporción guardada –dijo– es algo semejante al proceso de criminalización del que fueron víctimas los judíos en la Alemania nazi, después de ser aprobadas las leyes de Nurenberg en 1935.”

Detalló que no sugiere una comparación entre las experiencias históricas vividas por el pueblo judío con las de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, sino que intenta “una comparación jurídica entre las leyes de Nurenberg y la propuesta Sensenbrenner”.

Cabe recordar, añadió, que las leyes de Nuremberg fueron de carácter completamente antisemita y se adoptaron incluso por unanimidad el 15 de septiembre de 1935.

“La resistencia de Estados Unidos a reconocer la demanda de la fuerza laboral de los migrantes mexicanos está conectada con el crecimiento de la xenofobia en esa nación y también de las propuestas antinmigrantes, incluidas las redadas policiales”, apuntó.

Bustamante remarcó que aunque las marchas de hace dos años, donde participaron más de 2 millones de personas en unas cien ciudades de Estados Unidos, fueron el fenómeno más importante en favor de los derechos de los inmigrantes, no provocaron ninguna reacción pública en México.

Estos migrantes, dijo, son los mismos que han mantenido y mantienen la economía del país, ya que tan sólo el año pasado enviaron remesas por 23 mil millones de dólares.

Comentó que los migrantes mexicanos subsidian también la economía más fuerte del mundo y esto no es reconocido por la mayoría de la población estadunidense. “En esta resistencia está el origen de la xenofobia, los sentimientos antinmigrantes, las prácticas de las redadas policiales, que han sido propuestas como solución de largo plazo como base de la política migratoria” de Washington.

El relator de la ONU indicó finalmente que en 2007 se expulsó de Estados Unidos a cerca de 250 mil mexicanos, en el contexto de una “estrategia que ha tenido amplia aceptación y apoyo por la población de ese país”.

 

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