Ago 31 2012
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Cultura

Intelectuales: La manoseada entelequia aquella, del compromiso

Los fuertes vientos de cambio que soplan en Suram茅rica, son los que le han dado beligerancia, presencia a aquella vieja controversia, que al igual que ayer, sus enfoques se entrelazan y enturbian con diversos factores, como la independencia del artista, el llamado arte comprometido, el dirigismo estatal, el arte oficial, la formaci贸n profesional del artista y sus vicios autoritarios de los status de el maestro y los discipulitos, la alquimia laboral, c贸mo sostenerse en lo econ贸mico para vivir y crear, la autodefinici贸n como trabajador del arte y cultura, el enfrentamiento al mercado, la cr铆tica de arte y la carencia de previsi贸n social de los artistas.

La inclusi贸n estos factores se ha prestado a brillantes pol茅micas, pero tambi茅n a grandes tergiversaciones, producto de la pugnacidad de intereses pol铆ticos-econ贸micos encontrados. S茅 que es un viejo tema con el cual hemos tropezado mil veces, que no por viejo deja de tener vigencia, porque el divorcio entre arte y sociedad ha sido permanente.

Este estelar debate del 煤ltimo tercio del siglo pasado, vigente hoy, 鈥渆l compromiso social del artista鈥, al cual agregar铆a el esquivo compromiso de la seguridad social por parte de los Gobiernos, Estados e instituciones con sus creadores. Tambi茅n respetar y hacer realidad el derecho humano que tienen de expresarse a trav茅s del arte, as铆 como el de los ciudadanos a disfrutar de sus obras. Tema al cual me refer铆 brevemente hace algunos a帽os en un peque帽o ensayo: 鈥淐onciencia 茅tica e imaginaci贸n pol铆tica. 驴Qu茅 pasa en Latinoam茅rica con nuestros intelectuales y artistas?鈥(1), aporte al debate necesario que cada d铆a debemos sostener los intelectuales y artistas, en la perspectiva de los cambios sociales revolucionarios que se est谩n produciendo en nuestra patria grande.

Como creador, me inquietan y me siguen inquietando pensamientos que me habitan por a帽os, como una fuerza interior de hombre suramericano, dispuesto a explicarse la vida, su sentido, si hay sentidos a煤n. Revelar sus misterios, ver qu茅 hay debajo de una piedra, destapar ollas, hacer visible lo que se invisibiliza, especialmente cuando est谩 hecho a prop贸sito y con mala intenci贸n contra humildes y despose铆dos de la tierra.

La porfiada memoria. Enfrentados como est谩bamos, a帽os 60/70, por una parte los considerados 鈥渁rtistas comprometidos鈥 y por otra, los llamados 鈥渄el arte por el arte鈥 a quienes no les interesaba para nada nuestra posici贸n, porque para ellos, lo nuestro era de 鈥渃omunistas鈥 dogm谩ticos y subversivos, mientras ellos haciendo gala de su individualismo trabajaban -leg铆timamente- para las galer铆as comerciales de los mercados del arte, confirmando lo escrito por Mari谩tegui: 鈥淟a burgues铆a quiere del artista un arte que corteje y adule su gusto mediocre. Quiere en todo caso un arte consagrado por sus peritos y tasadores la obra de arte no tiene en el mercado burgu茅s un valor intr铆nseco sino un valor fiduciario los artistas m谩s puros no son casi nunca m谩s cotizados el 茅xito de un pintor dependen m谩s o menos las mismas condiciones que del 茅xito de un negocio para un artista su pintura necesita uno o varios empresarios que la administren diestra y sagazmente el renombre se fabrica a base de publicidad.鈥 (2)

La verdad, es que yo me consideraba en esos tiempos y me considero a煤n, un creador que abogo por una expresi贸n art铆stica libre sin dirigismo de ning煤n tipo y al mismo tiempo responsable con su ecosistema, comunidad y la vida toda en el planeta.聽 Nunca he cre铆do en la cr铆tica de arte,聽聽 manipuladora m谩xima de los reconocimientos y premios, que funcionan como propaganda curricular competitiva para la configuraci贸n de 茅lites impuestas desde el mercado del arte.

Es sabido que los artistas buscamos por todos los medios mostrar nuestras obras. La venta alguna de ellas, ser谩 siempre como sacarse la loter铆a, a menos que se disponga de una maquinaria comercial eficiente, 鈥渆l escritor -y esto es igualmente aplicable al artista- ha de ganar dinero para poder vivir y trabajar, pero de ninguna manera ha de vivir y trabajar para ganar dinero禄 ya dec铆a el joven Marx y a帽ad铆a que la actividad literaria y la art铆stica ha de tener una finalidad en s铆 misma y que la primera condici贸n para la libertad de creaci贸n ha de consistir evidentemente no convertirla en un medio de existencia鈥 escribe Antoni T脿pies. (3)

Estoy convencido que nuestra obra debe estar estrechamente ligada con la ideolog铆a de las fuerzas revolucionarias existentes. En nuestros pa铆ses dependientes los intelectuales y artistas que creemos en un cambio social por la v铆a pac铆fica, debemos ser profundamente autocr铆ticos; combatir primero a los enemigos que habitan en el interior de cada uno de nosotros: el individualismo, la auto conmiseraci贸n, la falsa modestia; luego, desechar los instrumentos y m茅todos desgastados del capitalismo, comprender el por qu茅 de las dificultades de estos periodos de transici贸n al socialismo y lo negativo de la aplicaci贸n de pol铆ticas culturales del entretenimiento masivo al estilo del show bussines.

En relaci贸n al discurso p煤blico de los dirigentes en el poder y los tiempos que dura una transici贸n, el escritor Julio Cort谩zar afirm贸: 鈥渞echazo toda postergaci贸n de la plenitud humana en aras de una hipot茅tica consolidaci贸n a largo plazo de las estructuras revolucionarias. Mi humanismo es socialista, lo que para m铆 significa que es el grado m谩s alto, por universal del humanismo; si no acepto la alienaci贸n que necesita mantener el capitalismo para alcanzar sus fines, mucho menos acepto la alienaci贸n que se deriva de la obediencia a los aparatos burocr谩ticos de cualquier sistema, por revolucionario que pretenda ser鈥. Y sobre su militancia pol铆tica Julio Cort谩zar escribe un concepto que como refugiado pol铆tico comparto: 鈥淐uando se me reprocha mi falta de militancia pol铆tica con respecto a la Argentina, por ejemplo, lo 煤nico que podr铆a contestar es, primero, que no soy un militante pol铆tico y, segundo, que mi compromiso personal e intelectual rebasa nacionalidades y patriotismos para servir la causa latinoamericana all铆 donde pueda ser m谩s 煤til.鈥 (4)

Aqu铆 Julio toca el tema de los artistas refugiados, exiliados, extensivo a emigrantes, envi谩ndoles un contundente mensaje a las alianzas estrat茅gicas con el capital privado, a los cr铆ticos nacionalistas y xen贸fobos cuando afirman que los exiliados no somos ni m谩rtires, ni pr贸fugos, ni traidores y que sean quienes conocen nuestras obras, quienes deben opinar.

La primera pr谩ctica de un arte fuertemente comprometido en lo social con una revoluci贸n en el poder, fue cuestionada, antes de 1967, entre otros, por un revolucionario Ernesto Guevara cuando se preguntaba en relaci贸n al realismo socialista sovi茅tico, 鈥減ero, 驴por qu茅 pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la 煤nica receta v谩lida? No se puede oponer al realismo socialista 鈥榣a libertad鈥, porque 茅sta no existe todav铆a, no existir谩 hasta el completo desarrollo de la sociedad nueva; pero no se pretenda condenar a todas las formas de arte posteriores a la primera mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza, pues se caer铆a en un error proudhoniano de retorno al pasado, poni茅ndole camisa de fuerza a la expresi贸n art铆stica del hombre que nace y se construye hoy.鈥 (5)

Esa experiencia, la del realismo socialista sovi茅tico, que los creadores rechazamos en su tiempo, nos alert贸, pero, aunque usted no lo crea, permanece silente, como un fantasma聽 amenazante en ciertos dirigentes pol铆ticos obcecados.

Muchos de nosotros crecimos y cargamos de sentido nuestras vidas a partir de Marx, de la mano de Mari谩tegui, el Che y Allende, rechazando en las calles y desde nuestros talleres la sangrienta e injusta realidad suramericana. Consecuentemente realizamos nuestro trabajo creador, con una orientaci贸n cr铆tica testimonial, no obstante la derecha y no podr铆a ser de otro modo, descalific贸 nuestra obra como 鈥減anfletos comunistas鈥, y la izquierda idiota, sectaria, tambi茅n cuestion贸 nuestra obra, porque no obedec铆a a sus l铆neas partidistas.

De todas mis lecturas y relecturas recuerdo muy especialmente el libro: 鈥淐lave para Matta鈥. Un extraordinario di谩logo de compa帽eros artistas a quienes conoc铆 personalmente, el escritor cubano Lisandro Otero y Roberto Matta, chileno uno de los m谩s grandes pensadores y creadores de la pl谩stica聽 universal. Una de las preguntas que Lisandro le hace a Matta y que tiene que ver espec铆ficamente con nuestro tema: 鈥溌緾rees en el compromiso social del artista?鈥, tuvo una respuesta que result贸 sorprendente: 鈥淣unca he cre铆do en l鈥檈ngagement, nunca he querido el compromiso pol铆tico. He cre铆do m谩s bien en una po茅tica de las revoluciones. Creo que el comprometido tiene algo de recluta. Para que el aporte del artista sea v谩lido, no puede hacerse en condiciones de recluta. Se necesita una integraci贸n total, voluntaria, sin que el deber entre a considerarse, sino el ser. Es el ser revolucionario el que cuenta. Hay m谩s vitalidad si uno inventa otro humanismo que si uno aplica el humanismo conocido鈥. (6)

Para quienes no conocen al artista, su obra pict贸rica y pensamiento pol铆tico-filos贸fico, es necesario destacar que Roberto Matta, chileno (1911-1991+), ha sido p煤blicamente, uno de los artistas latinoamericanos consagrados, m谩s comprometidos con las luchas revolucionarias antiimperialistas y anticolonialistas de Cuba, Argelia, Angola y Chile entre muchas otras.

Su respuesta, que comparto, apunta al problema principal del llamado 鈥渃ompromiso social del artista鈥 que es la imposici贸n dogm谩tica y exigencia perentoria a comprometerse con estructuras聽 ideol贸gicas y pr谩cticas pol铆ticas impuestas desde el poder, de lo que no se puede disentir, a riesgo de ser expulsado del partido u organizaci贸n a la cual pertenece. Quienes crean en聽 compromisos como 茅ste, estar铆an estableciendo una pr谩ctica donde al artista no se le permite ninguna espontaneidad, sino 茅l y su obra estar铆an sometidos a las instrucciones, disposiciones, administraci贸n, control e inspecci贸n de las autoridades competentes. Resulta inaudito que en la actualidad a煤n existan en Latinoam茅rica dirigentes pol铆ticos que se autoproclaman de izquierda, socialistas y revolucionarios, que mantengan la tendencia a establecer y repetir, que el arte debe ser popular y su prioridad es satisfacer la revoluci贸n, servir a las masas, a como d茅 lugar.

El dilema surge, cuando el artista revolucionario, incluso militante, se manifiesta en contra de determinados aspectos, que son urgentes de revisar y rectificar dentro de un proceso de cambios. Para el partido, lo doctrinariamente correcto, es que el artista escriba, pinte o componga obras que alaben o realcen la causa, o de lo contrario es calificado como un reaccionario decadente, contrarrevolucionario.

鈥淓l nuevo arte no nace de las doctrinas, sino de las obras -afirma Fischer- nada se adelanta en el terreno de la est茅tica con recetas de cocina. Se coge al hombre sencillo. Se le echan unas dosis de hero铆smo positivo, mezcladas con resoluciones del Congreso del Partido -optimismo, car谩cter nacional y parcialidad-. La masa que resulta de todo esto es densa y espesa, y ni siquiera la levadura del talento logra hacerla subir.鈥 (7)

Naturalmente, no cabe duda que ha existido, existe y es visible el llamado 鈥渁rte comprometido鈥, en el trabajo creativo de una multitud de artistas en el mundo. S贸lo que ese compromiso, como pudiera pensarse, no ha nacido de la militancia pol铆tica, enrolamiento o imposici贸n. Intelectuales y artistas hemos hecho y hacemos nuestra guerrilla cultural art铆stica desde hace much铆simo tiempo, con recursos propios y comunitarios, con todas las manifestaciones, lenguajes y t茅cnicas art铆sticas a nuestro alcance; desde la literatura, m煤sica, teatro, pl谩stica, cine, fotograf铆a, grafitis, humor gr谩fico, performances, multimedia y arte digital, especialmente contra toda forma de opresi贸n y violaci贸n a los DDHH, el imperialismo yanqui y sus transnacionales depredadoras.

Grandes obras del llamado 鈥渁rte comprometido鈥 est谩n presentes en la Historia Universal de las Artes Pl谩sticas y se pueden apreciar directamente en museos e instituciones, como el Guernica de Picasso, o Los Tres de Mayo de Goya, La edad de la ira de Guayasam铆n, las obras de Diego Rivera, Siqueiros, Orozco en los murales sobre la revoluci贸n mexicana. El mural de Matta en La granja Santiago Chile, la obra de Portinari en Brasil, Carpani en Argentina. Obras de m煤sicos cineastas, dramaturgos y poetas como Neruda, Vallejo, M. Hern谩ndez, Mistral, Garc铆a Lorca, cientos de miles de creadores, imposible de nombrar a todos. Esas obras nacen cuando el artista se solidariza y asume como propios los temas de los movimientos sociales que los conmueven, porque ellos afectan a toda la humanidad; hay obras contra la represi贸n y brutalidad policial, la desertificaci贸n, la violencia de g茅nero, las guerras y el armamentismo, por ejemplo. Tambi茅n las hay contra la burocracia, la corrupci贸n, la mentira medi谩tica y la injerencia de las grandes potencias.

Siempre nos estamos interrogando: 驴Cu谩les son las claves y las puertas que un artista dispone para que, con su conciencia social o individual, pueda descifrar la realidad?

El creador, sin propon茅rselo, le ha devuelto a la voz 鈥渞ealismo鈥 su verdadero significado a trav茅s de una representaci贸n simb贸lica. En otras palabras, las im谩genes visuales de una misma realidad, interpretada por varios artistas, nunca ser谩 una copia de esa realidad, ni a煤n que sea vista a trav茅s del lente fotogr谩fico. Los creadores no nos quedamos con una realidad transformada solo en arte visual, sobre la premisa del saber art铆stico y cient铆fico que nos conduce al uso de la raz贸n como lo absoluto. 鈥淐iencia y arte son formas muy diferentes de dominar la realidad, -afirma Ernest Fischer-聽 y cualquier comparaci贸n simple inducir铆a a errores, sin embargo es innegable que el arte descubre nuevos campos de la realidad, que hace visible lo que hasta ahora entonces estuvo oculto, hace perceptible lo que hasta entonces nunca hab铆a sido o铆do鈥.

En relaci贸n al esquematismo de la cr铆tica y cr贸nica de arte que despolitiza y orienta s贸lo en el sentido est茅tico al espectador, Honor Arundel afirma: 鈥淓l esquematismo es enemigo del arte. El arte verdadero nunca ha sido la simple formulaci贸n 鈥渁rt铆stica鈥 de conclusiones cient铆ficas definidas, ni de ideas filos贸ficas o pol铆ticas, aunque proporcione un conocimiento de la realidad y presente un determinado matiz ideol贸gico, la imagen art铆stica no s贸lo refleja la realidad, tambi茅n contiene una u otra evaluaci贸n de ella, algo que afirma o rechaza. En dicha evaluaci贸n se manifiestan el sentido ideol贸gico y el contenido de la imagen art铆stica.鈥 (8)

Cuando el artista libera su imaginaci贸n creadora se proyecta al futuro, ello le obliga a enfrentar una sociedad ambivalente -a medio construir- en forma cr铆tica. Su adhesi贸n a los principios y valores de la sociedad socialista que sue帽a, le impide elogiar aquello que estando en plena transici贸n, contradice dichos principios. Es natural que los creadores insistan en que su producci贸n art铆stica sea la ratificaci贸n de su ideolog铆a socialista, no cabe la autocensura del 鈥渘o es conveniente por ahora鈥, e insisten que al campo del arte y la cultura no ha llegado, ni un 谩pice la revoluci贸n. Los artistas e intelectuales socialistas, estamos convencidos de las enormes posibilidades del socialismo, en cualquiera de sus etapas, de transici贸n y construcci贸n, o en el poder.聽 Sentimos tristeza e indignaci贸n cuando no se aprovechan estas posibilidades, cuando la marcha hacia una conciencia 茅tica, liberaci贸n plena, justicia social, chocan contra la rutina burocr谩tica, arbitrariedad y carencia de formaci贸n pol铆tica de los funcionarios que dise帽an los lineamientos culturales y art铆sticos estatales, que contin煤an dependientes y atrapados en viejas normas provenientes de la estructura capitalista pre-existente.

1. An铆bal Ortizpozo. CONCIENCIA 脡TICA E IMAGINACI脫N POL脥TICA. Ensayo. Blog Del grito a la palabra.
2. Jos茅 Carlos Mari谩tegui. EL ARTISTA Y SU EPOCA. Editora Amauta. Lima, Per煤.
3. Antoni T脿pies. LA PR脕CTICA DEL ARTE. Editorial Ariel. Barcelona.
4.聽 Rita Gilbert.聽 7 VOCES. JULIO CORT脕ZAR. Par铆s
5. Ernesto Guevara. EL SOCIALISMO Y EL HOMBRE. Ediciones Corma. Santiago Chile.
6. Lisandro Otero. CLAVE PARA MATTA. Edit. Letras Cubanas. La Habana.
7. Ernst Fischer.聽 EL ARTISTA Y SU 脡POCA (Zeitgeistund Literatur) Editorial Fundamentos. Madrid.
8. Honor Arundel. LA LIBERTAD EN EL ARTE. Edit. Grijalbo. Col 70. M茅xico

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