Feb 25 2017
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Despacito por las piedras

Inteligencia artificial y democracia

El mundo de internet le hizo un lugar, en estos √ļltimos d√≠as, a un reciente reportaje a Martin Hilbert, un alem√°n de 39 a√Īos, que anduvo por Chile como funcionario de la CEPAL y es experto en redes digitales. No haremos aqu√≠ un comentario pormenorizado sobre sus dichos, pero s√≠ se√Īalaremos algunos detalles que nos evidencian dos aspectos de los mismos. Por un lado el crecimiento exponencial de la informaci√≥n y en segundo lugar de qu√© modo la misma es utilizada para transformar a nuestra democracia representativa en una ‚Äúdictadura de la informaci√≥n‚ÄĚ, seg√ļn lo definiera el alem√°n que inspira estas reflexiones.

Acerca del crecimiento de la informaci√≥n, seg√ļn este reportaje, la misma se duplica cada 2 a√Īos y medio. La informaci√≥n incorporada en los √ļltimos 3 a√Īos es igual a la que hab√≠amos acumulados en los miles y miles de a√Īos anteriores que van desde la prehistoria hasta el 2014. Esa masa informativa no la podemos procesar sin el auxilio de las m√°quinas, las mismas que nos abren las ventanas hacia lo que conocemos como inteligencia artificial que hoy se organiza bajo el mismo sistema de redes neuronales que tiene el cerebro.

Ese c√ļmulo de informaciones tiene que ver con cuestiones externas a nosotros, pero tambi√©n con datos sobre nosotros, c√≥mo somos, qu√© hicimos, qu√© queremos y c√≥mo actuamos. Es bueno saber que la principal fuente para tal informaci√≥n la proporcionamos nosotros mismos. En ese sentido las famosas ‚Äúredes sociales‚ÄĚ cumplen un rol clave. Pero adem√°s la tecnolog√≠a que usamos -por s√≠ misma- ayuda a este conocimiento, as√≠ por ejemplo, un celular con wifi permite saber d√≥nde estuvo su titular en cada momento de los √ļltimos 2 √≥ 3 a√Īos y eso est√° autorizado por nosotros al aceptar los ‚Äút√©rminos de licencia‚ÄĚ, lo que se conoce como ‚Äúletra chica‚ÄĚ. Este c√ļmulo de informaciones permite predecir el comportamiento de una persona y eso est√° en el centro de la publicidad actual. Eso le permite dirigirse a los consumidores seg√ļn sus gustos, de un modo ‚Äúpersonalizado‚ÄĚ como les gusta decir a los profesionales del tema. Por eso todas las grandes empresas que manejar informaci√≥n valen tanto (Facebook, Twiter, Google). Como nada de ello ha sido masivamente repudiado cabe concluir que la sociedad acepta estas reglas de juego. Ello est√° produciendo una mezcla, una convergencia, una fusi√≥n entre tecnolog√≠a y vida, haciendo que ambas vayan de la mano, seamos conscientes o no. Por un lado, la tecnolog√≠a al servicio de los grandes intereses y por el otro, la pobre e individual vida nuestra.

Como esas máquinas manejan más información que la que nosotros podemos reunir, y dado que la información es poder, sobre muchas cuestiones son esas máquinas las que toman la decisión.

Los resultados, sobre el uso de este incremento informativo, se hacen a√ļn m√°s elocuentes y dram√°ticos cuando nos referimos al aspecto socio-pol√≠tico y espec√≠ficamente a lo que se suele denominar ‚Äúdemocracia representativa‚ÄĚ. En este sentido y en el trabajo comentado¬† hay varias observaciones sobre c√≥mo Barack Obama y Donald Trump moldearon la opini√≥n de una vastedad de votantes a favor suyo. Se menciona la bronca de algunos de cient√≠ficos y t√©cnicos de Valley Silicom con Trump, por el uso que √©ste le dio a sus investigaciones. Un modo operativo usado fue tomar un dicho del candidato y acompa√Īarlo con un contexto determinado seg√ļn el estudio ya realizado, atendiendo a las caracter√≠stica de los votantes individualmente considerados.

De ese modo la informaci√≥n que le llegaba a cada uno de los votantes era la que √©l quer√≠a escuchar. Esa propaganda responde a la actual fragmentaci√≥n social llev√°ndola hasta el infinito, haciendo propaganda seg√ļn los intereses individuales de cada persona. Seg√ļn los datos existentes, sobre un total de 250 millones de votantes, Obama trabaj√≥ el perfil de 16 millones, Trump tuvo el de la totalidad. Esta es una de las claves de los l√≠mites de la actual democracia. Cabe recordar que Arist√≥teles sosten√≠a que la democracia no pod√≠a ir m√°s all√° de un radio de 70 kil√≥metros, eso era lo que la informaci√≥n pod√≠a viajar en un d√≠a, por eso hab√≠a democracia por ciudad. La historia de las complejas primarias de los Estados Unidos tiene que ver con la posibilidad del desplazamiento que permit√≠a el caballo, medio m√°s com√ļn de transporte para el momento en que se redact√≥ esa norma.

Respecto a las distancias geogr√°ficas la informatizaci√≥n contribuye a resolverlo. En cuanto a la fragmentaci√≥n social, los avances inform√°ticos los reconocen y se organiza para dar una respuesta propagand√≠stica individuo por individuo, pero ello explica ‚Äďluego- la distancia que se establece entre el votante atendido individualmente para el momento del voto y las decisiones institucionales tomadas en lejan√≠a y con escasos o nulos v√≠nculos respecto del votante. Ah√≠ est√° uno de los problemas de la actual democracia representativa y habr√° que atender al mismo para pensar una democracia de nuevo tipo.

 

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