Ene 26 2012
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AmbienteEconom铆a

Intercambio ecol贸gico desigual

Ocurre ahora. En los mercados internacionales de recursos primarios (petr贸leo, cobre, hierro, esta帽o), los t茅rminos de intercambio desigual han logrado por mucho tiempo mantener precios que no reflejan los servicios ambientales relacionados con la producci贸n de materias primas y tampoco expresan su natural tendencia al agotamiento del 鈥渃apital natural鈥 o, mejor dicho, del patrimonio natural.

El deterioro de los t茅rminos de intercambio fue estudiado por la escuela estructuralista, en la primera mitad del siglo pasado, con el brillante economista argentino Ra煤l Prebisch a la cabeza. Para los estructuralistas latinoamericanos, las relaciones pol铆ticas y econ贸micas desiguales, en el mundo, provocaban que los pa铆ses del Sur exporten m谩s recursos naturales o alimentos para obtener la misma cantidad de productos industrializados o bienes de capital importados de los pa铆ses del Norte. 隆M谩s cajas de banano para comprar el mismo tractor!

El problema es que los precios de las materias primas experimentan fuertes oscilaciones en los mercados internacionales. A m谩s del deterioro de los t茅rminos de intercambio 鈥搒alvo en determinadas coyunturas de boom de precios como la actual鈥 se a帽ade el 鈥渋ntercambio ecol贸gicamente desigual鈥: se venden bienes a precios que no incorporan los costos reales de los procesos extractivos y se regalan los servicios ecol贸gicos (ciclo de nutrientes, regulaci贸n h铆drica, regulaci贸n de microclimas, etc.). As铆, se contabiliza de modo cremat铆stico la exportaci贸n de camar贸n, pero no la destrucci贸n del manglar, o sea: infravalora el agua requerida en la producci贸n.

La principal consecuencia econ贸mica del intercambio ecol贸gicamente desigual es el ritmo demasiado intenso de explotaci贸n de los recursos naturales, que se expresa en la necesidad estructural de los pa铆ses pobres de incrementar, en forma constante, su producci贸n de materias primas, para obtener mayores recursos monetarios o, incluso, mantener los que reciben siempre.

Como esos recursos constituyen un patrimonio natural limitado y agotable, la sobreexplotaci贸n presente implica una riqueza menor para las generaciones futuras. Dicho de otra manera, las condiciones de equilibrio a corto plazo de los mercados de bienes y servicios est谩n conduciendo a la humanidad a insospechadas condiciones de 鈥渆str茅s ambiental鈥 y restricci贸n en el mediano y largo plazo. Por otra parte, a los mercados convencionales y al capital financiero no les importan el medio ambiente. Su naturaleza es depredadora per se.

El desaf铆o de los pa铆ses latinoamericanos es el de modificar la matriz de especializaci贸n, o sumar conocimiento y tecnolog铆a en las exportaciones. En lo internacional, as铆 como ahora se debate la aplicaci贸n de la 鈥渢asa Tobin鈥 o el impuesto a las transacciones financieras, para evitar la especulaci贸n, habr铆a que acordar un聽 gravamen al agotamiento del 鈥渃apital natural鈥, como se ha requerido desde la Econom铆a Ecol贸gica.

*Ex canciller ecuatoriano
http://www.telegrafo.com.ec/index.php?option=com_zoo&task=item&item_id=27708&Itemid=29

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