Sep 13 2012
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Investigan en Colombia si arsenal de narco proviene de la operación estadounidense Rápido y Furioso

Un cargamento de armas decomisado en una propiedad del narcotraficante colombiano Ericson Vargas, alias Sebastián, en la ciudad de Medellín, podría ser parte de un lote que elementos de la policía especializada en Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) de Estados Unidos utilizaron en las operaciones encubiertas Rápido y Furioso y Castaway (Náufrago), informó la Policía Nacional de Colombia.

Según un despacho publicado  por el diario El Tiempo de Bogotá, las autoridades intentan verificar si el arsenal hallado hace un mes está relacionado con la venta de rifles, pistolas y lanzagranadas a contrabandistas que supuestamente las comercializaron con narcotraficantes de México, aplicando una táctica que se conoce como gun walking o “dejar que las pistolas caminen”.

La operación Rápido y Furioso, permitió el trasiego ilegal a México de más de dos mil rifles de asalto y 50 rifles estilo francotirador, además de miles de municiones entre 2009 y 2010.

La operación encubierta fue activada en 2006 para tratar de rastrear la venta ilegal de armas a organizaciones delictivas en México, identificar a los compradores y reducir el contrabando; fue cancelada cinco años después, cuando un agente de la Patrulla Fronteriza estadunidense murió a consecuencia de los disparos hechos con una de las dos mil armas vendidas en armerías estadunidenses cercanas a la frontera sur.

Fusiles, subametralladoras y pistolas

Es la primera vez que se tiene noticia de que el armamento vendido en Rápido y Furioso terminó en manos de organizaciones delictivas fuera de México y llega a Colombia y Honduras.

El lote de armas fue hallado durante el arresto de Sebastián, jefe de la agrupación delictiva conocida como Oficina de Envigado, con sede en Medellín, ciudad de la región occidental, en la provincia de Antioquia. Esta organización surgió en la década de 1990, después de la caída de Pablo Escobar, cabeza del extinto cártel de Medellín.

Sobre Sebastián pesa una solicitud de extradición a Estados Unidos, que lo acusa de trasiego de drogas y lavado de dinero. En febrero, su hermano Franklin Andrés, alias Frank, fue capturado en Medellín.

Una comisión de expertos de la ATF viajó semanas atrás a Medellín para comparar el listado de armas perdidas con los números de serie de las piezas que estaban en posesión de Sebastián, el día de su captura, y determinó que son las mismas usadas en Rápido y Furioso y Náufrago.

El reporte de El Tiempo, que cita a un alto mando de la policía nacional, señala que en la propiedad de Sebastián estaban almacenados 56 fusiles, nueve subametralladoras y 13 pistolas.

Además, al menos dos de los fusiles encontrados en la residencia de Frank son parte de las piezas que rastrea la ATF, junto a otras 14 pistolas halladas en otros allanamientos en la zona señalada.

Se calcula que al menos 200 pistolas Fiveseven de fabricación belga circulan en Medellín, adquiridas por elementos de la Oficina de Envigado.

De acuerdo con el despacho de El Tiempo, la cifra de armas a las que la ATF les perdió el rastro asciende a tres mil 500, entre fusiles, pistolas y lanzagranadas. Estas piezas no sólo cayeron en manos de agrupaciones delictivas mexicanas, sino también hondureñas, y luego terminaron “accidentalmente alimentando la guerra en Colombia”.

La fuente citada por el diario colombiano afirmó que “se cree que fue el propio cártel de Sinaloa el que introdujo las armas a Colombia a través de canjes por cargamentos de coca. Pero también hay informes que señalan que Joaquín El Chapo Guzmán está armando bandas colombianas”.

Fuentes estadunidenses han dado cuenta de que 700 de las dos mil armas utilizadas en Rápido y Furioso no fueron recuperadas hasta octubre de 2011. Entre las piezas que fueron vendidas hay fusiles R-15, AK y pistolas Fiveseven.

Las fallas en el desarrollo de la operación –realizada principalmente por agentes de la ATF adscritos a las oficinas establecidas en Arizona– han propiciado un enfrentamiento político entre el procurador Eric Holder y congresistas republicanos, encabezados por Darrell Issa, del sur de California, que acusan al funcionario federal de ocultar información sobre el caso, incluso con la presunta complicidad del presidente Barack Obama. Las primeras denuncias propiciaron la salida del director de la corporación, que está actualmente bajo una jefatura interina.

Además de Rápido y Furioso, según reveló el diario The Examiner de San Francisco, la ATF puso en marcha otra operación encubierta denominada Castaway, en la que agentes de esa corporación, desde Tampa, Florida, aplicaron la misma táctica de “dejar que las armas caminen” hasta llegar a grupos delictivos que operan en Honduras y que presumiblemente tienen nexos con la mara Salvatrucha de El Salvador.

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