Ago 2 2005
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Opinión

Iraq: el naufragio interminable

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

 
El estadounidense promedio que ve la cobertura de los medios acerca de Iraq en Fox, MSNBC o incluso CNN, los cuales se concentran en las atrocidades de los insurgentes que contrastan con los esfuerzos de EEUU por ayudar a los iraquíes y promover la democracia, no tiene la menor idea del número y origen de las bajas civiles. A falta de esta información básica, no pueden comprender por qué el rechazo iraquí al terrorismo no se traduce automáticamente en apoyo a las fuerzas norteamericanas.

El informe de la semana pasada por el proyecto de Bajas en Iraq y el Grupo Investigativo de Oxford, que la mayor parte de la prensa de EEUU logró sepultar, sugiere una poderosa razón.  Más de allá de la respuesta predecible de un pueblo árabe y musulmán a la invasión y ocupación por Occidente, es lo que esa invasión y ocupación han hecho, lo que explica el escaso entusiasmo popular por la presencia estadounidense.

Según el estudio británico, la guerra y sus consecuencias han producido casi 25.000 muertes civiles. De éstas, 37 por ciento fueron resultado de acciones de la fuerza de coalición, 36 por ciento de actividades delictivas y 9 por ciento por la acción insurgente. Dado que el paroxismo de violencia criminal que arrasa a Iraq es un resultado directo de la invasión y el subsiguiente fracaso de las tropas de ocupación por brindar seguridad, estas cifras indican que casi las tres cuartas partes de las muertes civiles son consecuencia de la invasión y la ocupación. Eso es ocho veces el número de civiles muertos que por las bombas terroristas y otros ataques insurgentes.

Esta triste realidad –acerca de la cual la administración y los medios no informan al público norteamericano, pero que el resto del mundo, especialmente los iraquíes, saben muy bien– explica por qué tantos iraquíes tienen una visión tan pesimista acerca de la misión de EEUU y no están dispuestos a arriesgar la vida haciendo causa común con las fuerzas norteamericanas.

A pesar de la declaración habitual de los militares norteamericanos, que se esfuerzan por evitar bajas civiles, la realidad es que el enorme poder de fuego usado por las fuerzas de la coalición, conjuntamente con la naturaleza de una guerra de guerrillas urbana y la absoluta prioridad de minimizar las bajas estadounidenses, garantiza un alto número de muertes entre civiles. Y las muertes civiles dicen más al pueblo iraquí que las pregonadas buenas intenciones de los militares o la retórica acerca de la democracia por parte de los líderes políticos de EEUU.

Mientras que el informe acerca de bajas civiles por parte del proyecto de Bajas en Iraq y el Grupo Investigativo de Oxford sugieren una razón de por qué Estados Unidos ha fracasado en ganarse los corazones y mentes de los iraquíes, un artículo del 23 de julio en The New York Times describe un segundo fracaso significativo. Con el título “Desafiando los esfuerzos de EEUU los guerrilleros en Iraq se reagrupan y fortalecen”, el artículo del contrasta grandemente con la versión oficial proveniente de la administración:

BAGDAD: SIGUEN FORTALECIÉNDOSE

A pesar de meses de aseveraciones de que sus fuerzas se debilitan, los guerrilleros y los terroristas que se enfrentan aquí a la misión apoyada por los norteamericanos parece hacerse más violenta, más resistente y más sofisticada que nunca.

 
Mientras las fuerzas insurgentes continúan fortaleciéndose, la semana pasada el Pentágono informó al Congreso lo que es evidente para cualquier observador informado: las fuerzas iraquíes no están listas para el horario estelar. El informe evidencia hasta dónde las fuerzas iraquíes aún dependen del poderío de los militares estadounidenses. Sólo un “pequeño número de fuerzas iraquíes de seguridad se enfrentan por sí solas a los insurgentes y terroristas”, declaró el informe.

 
No es sorprendente, debido a la tendencia que ni el Pentágono ni la administración estén dispuestos a presentar un plazo para la retirada de las fuerzas norteamericanas. Al alienar al pueblo de Iraq, que ha sufrido terriblemente por esta guerra y el caos que ha surgido como consecuencia, al fracasar en su intento por evitar que la insurgencia crezca y se haga más letal, y atascado con aliados iraquíes incapaces de defender a su propio gobierno y pueblo, Estados Unidos se encuentra en Iraq en un pantano y en un dilema, gracias a la administración Bush y a su inclinación por la acción unilateral y el cambio de régimen por la fuerza de las armas.

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* En Progreso Semanal (www.progresosemanal.com).

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