Nov 2 2005
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Cultura

ISLA NEGRA: EL TRISTE LABERINTO DE PABLO NERUDA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoQué pasó con el legado de Pablo Neruda a los trabajadores de Chile, se preguntan militantes, no militantes, periodistas, escritores y todos cuantos empezaron a leer, a partir del año cincuenta del siglo pasado, en el  Yo soy, canto XV del Canto General, el poema XXIII: Testamento (I).

 “Dejo a los sindicatos
del cobre, del carbón y del salitre
mi casa junto al mar de Isla Negra…”

Muchos creíamos que el poeta había muerto sin testar. Pero él era un hombre de palabra consecuente en actos y poesía, por tanto se preocupó de dejar muy claro su legado, así como de hacer a tiempo los testamentos pertinentes y sus debidas inscripciones.

Es así como su casa de Isla Negra la legó al Partido Comunista de Chile, al que vio como representante de la clase obrera y albacea que cumpliría su voluntad. Fue su abogado Sergio Insunza, ministro de justicia de Salvador Allende, quien cumplió las disposiciones del poeta cuando éste vivía.

Fueron recuperados por el Partido Comunista la casa de Isla Negra y los demás bienes expropiados por el gobierno de Pinochet, entre los que se cuentan la piscina del Arrayán; El Michay: terreno de las Juventudes Comunistas en El Tabo; el edificio en calle Lira de la Empresa Editora Horizonte (construido donde estuvo la antigua casa de don Tancredo Pinochet); la casa del PC en Valparaíso; un local en Concepción.

Todas estos inmuebles aparecían en la inmobiliaria Casa Propia, de propiedad del PC, el cual inició la demanda por recuperar sus propiedades en 1995 (la ley de restitución es de 1998).

fotoZarpar hacia el laberinto

Se sabría, pues habría sido ampliamente divulgado, si Jorge Insunza planteó la devolución de Isla Negra, legada a los sindicatos del cobre, el salitre y el carbón o si el PC trató con la CUT o con algún sindicato.

De semejante situación no nos enteramos por el hebdomadario El Siglo –órgano de prensa del PC– sino por el diario El Mercurio que el Partido Comunista se recibió de Isla Negra y la vendió de inmediato (“PC recibirá $300 millones por casa de PN”, reportaje de de Meche Garrido y Pedro Lezaeta viernes 25 de julio de 2003, cuerpo C1).

La venta, al estilo de la efectuada por Esaú con su primogenitura, se hizo de espaldas no digamos de los sindicatos del cobre, del carbón y del salitre, sino de la propia militancia. En otras palabras, se entregó la casa de Neruda de Isla Negra con las valiosas colecciones y objetos que contenía por trescientos millones de pesos ($300.000.000), más o menos el precio de un departamento en Viña del Mar (ciudad-balneario vecina a Valparaíso).

Según declaró Jorge Insunza a El Mercurio (mismo reportaje de Meche Garrido y Pedro Lezaeta, el mismo día, como indica el artículo, en el cuerpo C6: “El arduo litigio por la casa del poeta”): el juicio actual se ganó después de todas las apelaciones  hechas por el Consejo de Defensa del Estado que llegaron hasta la Corte Suprema y “ahora este proceso ha culminado con el reconocimiento de la propiedad del PC sobre todos esos bienes que pueden ser devueltos de dos maneras: por la vía de la devolución efectiva del inmueble o como en algunos casos se trata de bienes que tienen otros propietarios y en ese caso el pago de las indemnizaciones correspondientes al valor comercial del inmueble hoy día”.

Navegación por el laberinto

A estas alturas es posible constatar que no se respetó la voluntad del poeta en caunto al destino de su casa de Isla Negra ni se llegó, al menos, a un acuerdo de coadministración con la Fundación Neruda que la usufructuaba. La casa de Isla Negra fue vendida por el PC por trescientos millones de pesos, menos de cinco veces el monto del avalúo fiscal ($64.769.028, al 2 de diciembre de 2002).

En el mismo reportaje, Juan Agustín Figueroa, presidente de la Fundación Neruda, declara que tienen “el dominio pleno de la propiedad desde 1992 y agrega que en esa fecha la fundación adquirió para sí el inmueble y la propiedad contigua con lo que se consolidó el dominio nuestro”. (Tal propiedad contigua pertenecía a otra vecina de Isla Negra).

¿A quién la fundación le adquirió para sí el inmueble? ¿A Bienes Nacionales? ¿No sabía acaso Bienes Nacionales que esa propiedad estaría en litigio porque era propiedad del PC expropiada por el régimen militar? ¿No lo sabía Juan Agustín Figueroa, ministro de Aylwin a esa fecha? Y el Partido Comunista al recuperar legalmente Isla Negra ¿cómo pudo venderla si ya había sido adquirida por la Fundación Neruda en 1992? ¿A quién se la vendió el PC? ¿Al Estado? ¿Podía el Estado adquirir una propiedad ya adquirida? ¿Hizo el Gobierno una doble venta de Isla Negra? ¿Jorge Insunza, que toma a El Mercurio como portavoz, fue el encargado de la venta de Isla Negra cuando Volodia Teitelboim era el presidente del PC?

Todo esto resulta confuso, porque Jorge Insunza es miembro del comité central del PC y Volodia Teitelboim, presidente honorario del PC, es miembro de la directiva de la Fundación Neruda. Estas conjeturas reclaman respuestas urgentes.

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* Periodista y escritora chilena. Editora del portal Anaquel Austral (http://virginia vidal.com/anaquel/article_202.shtml).
Tambien se publicó en la revista Punto Final, edición impresa número 603, del 20 de octubre de 2005 (www.puntofinal.cl).

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