Jul 19 2016
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Econom铆aPol铆tica

La abdicaci贸n de la izquierda (europea)

Mientras el mundo no termina de recuperarse de la conmoci贸n del Brexit, economistas y pol铆ticos comienzan a darse cuenta de que subestimaron seriamente la fragilidad pol铆tica de la forma actual de la globalizaci贸n. La revuelta popular que aparentemente hay en curso adopta formas variadas y superpuestas: reafirmaci贸n de identidades locales y nacionales, demanda de mayor control y rendici贸n de cuentas democr谩ticos, rechazo de los partidos pol铆ticos centristas y desconfianza hacia las 茅lites y los expertos.

Esta reacci贸n era predecible. Algunos economistas (entre los que me incluyo) advirtieron sobre las consecuencias de llevar la globalizaci贸n econ贸mica m谩s all谩 de los l铆mites de las instituciones que regulan, estabilizan y legitiman los mercados. La hiperglobalizaci贸n comercial y financiera, dirigida a la plena integraci贸n de los mercados mundiales, desgarr贸 las sociedades locales.

Pero lo que sorprende m谩s es el giro decididamente derechista que tom贸 la reacci贸n pol铆tica. En Europa, el proceso ha llevado al surgimiento de una serie de partidos mayormente populistas nativistas y nacionalistas, mientras que la izquierda solo gan贸 terreno en unos pocos lugares como Grecia y Espa帽a. En Estados Unidos, el demagogo de derecha Donald Trump consigui贸 desplazar al establishment republicano, mientras que el izquierdista Bernie Sanders no pudo vencer a la centrista Hillary Clinton.

Tal como a rega帽adientes concede el nuevo consenso que comienza a aparecer en el establishment, la globalizaci贸n acent煤a las divisiones de clase entre quienes cuentan con habilidades y recursos para aprovechar la existencia de mercados globales y qui茅nes no. Tradicionalmente, las diferencias de ingresos y clase, a diferencia de las identitarias basadas en la pertenencia racial, 茅tnica o religiosa, siempre fortalecieron a la izquierda. 驴Por qu茅 esta fue incapaz de presentar un cuestionamiento pol铆tico significativo a la globalizaci贸n?

Una respuesta es que la inmigraci贸n rest贸 protagonismo a otros 鈥渟hocks鈥 de la globalizaci贸n. La percepci贸n de una amenaza de ingreso masivo de inmigrantes y refugiados de pa铆ses pobres con tradiciones culturales muy diferentes agrava las divisiones identitarias que los pol铆ticos de extrema derecha saben explotar tan bien. Por eso no es sorpresa que pol铆ticos de derecha como Trump o Marine Le Pen aderecen su mensaje de reafirmaci贸n nacional con una abundante dosis de simbolismo antimusulm谩n.migrantes

Las democracias latinoamericanas son un contraste elocuente. Para estos pa铆ses la globalizaci贸n fue ante todo un shock del comercio internacional y la inversi贸n extranjera, m谩s que un shock de inmigraci贸n. La globalizaci贸n se convirti贸 en sin贸nimo de las pol铆ticas del 鈥淐onsenso de Washington鈥 y de apertura financiera. La inmigraci贸n de Medio Oriente o 脕frica fue limitada y no adquiri贸 relevancia pol铆tica. Por eso la reacci贸n populista en Am茅rica latina (en Brasil, Bolivia, Ecuador y, m谩s desastrosamente, Venezuela) fue hacia la izquierda.

La historia es similar en las dos grandes excepciones al resurgimiento de la derecha en Europa: Grecia y Espa帽a. En la primera, la discusi贸n pol铆tica gir贸 en torno de las medidas de austeridad impuestas por las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional. En Espa帽a, la mayor铆a de los inmigrantes, hasta hace poco, vino de pa铆ses latinoamericanos con semejanzas culturales. En ambos pa铆ses, la extrema derecha no hall贸 el caldo de cultivo que tuvo en otras partes.

Pero tal vez la experiencia en Am茅rica latina y el sur de Europa revela una debilidad mayor de la izquierda: la ausencia de un programa claro para remodelar el capitalismo y la globalizaci贸n para el siglo XXI. Desde Syriza en Grecia hasta el Partido de los Trabajadores en Brasil, la izquierda no pudo hallar ideas econ贸micamente razonables y pol铆ticamente populares (salvo paliativos como la transferencia de ingresos).

Gran parte de la culpa es de los economistas y tecn贸cratas de izquierda. En vez de ayudar a definir ese programa, se entregaron con demasiada facilidad al fundamentalismo de mercado y adoptaron sus principios centrales. Peor a煤n, lideraron el movimiento hiperglobalizador en momentos cruciales.

La entronizaci贸n de la libre movilidad del capital (especialmente de tipo vol谩til) como norma por parte de la Uni贸n Europea, la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸micos, y el FMI fue probablemente la decisi贸n m谩s fat铆dica para la econom铆a global que se haya tomado en las 煤ltimas d茅cadas. Como demostr贸 Rawi Abdelal, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, los principales promotores de esta iniciativa a fines de los ochenta y principios de los noventa no fueron los ide贸logos del libre mercado, sino tecn贸cratas franceses como Jacques Delors (en la Comisi贸n Europea) y Henri Chavranski (en la OCDE), estrechamente vinculados con el Partido Socialista en Francia. Asimismo, en EE. UU., la embestida desreguladora fue liderada por tecn贸cratas asociados con el Partido Dem贸crata (de orientaci贸n m谩s keynesiana), como Lawrence Summers.crisis 2008

Es probable que el fallido experimento keynesiano de Mitterrand a principios de los ochenta haya dado a los tecn贸cratas socialistas franceses razones para concluir que una gesti贸n econ贸mica en el nivel nacional ya no era posible y que no hab铆a una alternativa real a la globalizaci贸n financiera: lo mejor que pod铆a hacerse era aprobar normas paneuropeas y mundiales, en vez de dejar a pa铆ses poderosos como Alemania o EE. UU.聽 imponer las suyas.

La buena noticia es que el vac铆o intelectual de la izquierda se est谩 llenando, y ya no hay motivos para seguir creyendo en la tiran铆a de la falta de alternativas. Hay un corpus econ贸mico 鈥渞espetable鈥 cada vez mayor del que los pol铆ticos de izquierda deber铆an extraer inspiraci贸n.

Veamos algunos ejemplos: Anat Admati y Simon Johnson defendieron la implementaci贸n de reformas radicales en el sector bancario; Thomas Piketty y Tony Atkinson propusieron un variado men煤 de pol铆ticas para encarar la desigualdad en el nivel nacional; Mariana Mazzucato y Ha-Joon Chang escribieron textos muy profundos sobre c贸mo fomentar la innovaci贸n inclusiva desde el sector p煤blico; Joseph Stiglitz y Jos茅 Antonio Ocampo propusieron reformas globales; Brad DeLong, Jeffrey Sachs y Lawrence Summers (隆el mism铆simo!) sostuvieron la necesidad de inversi贸n p煤blica a largo plazo en infraestructura y econom铆a verde. Aqu铆 hay suficientes elementos para construir una respuesta econ贸mica program谩tica desde la izquierda.

Una diferencia crucial entre la derecha y la izquierda es que la primera prospera profundizando divisiones en la sociedad (鈥渘osotros鈥 contra 鈥渆llos鈥), mientras que la izquierda, cuando es exitosa, las supera por medio de reformas que unen a las partes. De all铆 la paradoja: las primeras olas de reformas desde la izquierda (el keynesianismo, la socialdemocracia, el Estado de bienestar), al salvar al capitalismo de s铆 mismo, se volvieron ellas mismas superfluas. Si no se plantea otra respuesta similar ahora, se dejar谩 v铆a libre a los movimientos populistas y de extrema derecha que llevar谩n el mundo (como siempre lo han hecho) a una divisi贸n m谩s profunda y una proliferaci贸n de conflictos.

*Profesor de econom铆a en la Universidad de Harvard. Publicado en聽 Proyec Sindicate

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