Sep 19 2017
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Pol铆ticaSociedad

La Argentina Mapuche. El uso de una desaparici贸n forzada: Maldonado est谩 donde Bullrich lo oculta

La desaparici贸n forzada de Santiago Maldonado el 1掳 de agosto en el marco de un operativo de la Gendarmer铆a Nacional contra las protestas mapuches en la provincia de Chubut dio visibilidad a la situaci贸n de las comunidades originarias en la Argentina, los litigios por sus tierras y los centenares de miles de hect谩reas en poder de terratenientes extranjeros y desencaden贸 una serie de mecanismos de encubrimiento por parte de la ministra de Seguridad de la Naci贸n, Patricia Bullrich, destinados a disimular las acciones de una de las fuerzas de seguridad bajo su direcci贸n pol铆tica.

Un mundo artificial donde el valor de intercambio material es el dinero
genera desigualdades, porque hay distintos tipos de clases sociales y costumbres
por las cuales comienzan a aparecer sometidos/as y sometedores/as

De la Libreta de Santiago

Hechos

Adem谩s de nominar a la causa judicial, la situaci贸n a la que fue sometido Maldonado constituye una 鈥渄esaparici贸n forzada鈥 porque as铆 la definen la Convenci贸n Interamericana sobre Desaparici贸n Forzada de Personas, promulgada en el pa铆s el 11 de octubre de 1995 por Ley 24.556 y con jerarqu铆a constitucional desde mayo de 1997, y la Convenci贸n Internacional para la Protecci贸n de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de Naciones Unidas, ratificada por ley 26.298 del 28 de noviembre 2007. As铆, el delito de desaparici贸n forzada fue incorporado al C贸digo Penal en el art铆culo 142 ter promulgado por ley 26.679 del 5 de mayo de 2011, con penas de prisi贸n de entre 10, 25 a帽os y perpetua.

Inmediatamente despu茅s de recibir el informe de los estudios realizados por el Servicio de Huellas Digitales Gen茅ticas de la Universidad de Buenos Aires sobre el ADN de las muestras que extrajeron de los regimientos y de las camionetas supuestamente involucrados en los hechos de la Ruta 40, la ministra Bullrich asegur贸 que el mismo 鈥淒espeja muy fuertemente lo que ha sido acusado el Gobierno de una desaparici贸n forzada鈥 (sic).

La funcionaria intent贸 durante semanas ubicar a Santiago Maldonado -artesano solidario con la reivindicaci贸n mapuche de sus propias tierras ancestrales- en la Mesopotamia argentina, en territorio cuyano, tras la cordillera de los Andes, clandestinizado luego del 鈥渁utosacrificio鈥 de una 鈥渄esaparici贸n voluntaria鈥 tendiente a darle visibilidad a los reclamos de los pueblos originarios, o herido en alg煤n lugar tras recibir un puntazo en la noche cargada de estrellas de los cielos del Chubut.聽

Ese 鈥減eriplo鈥, acompa帽ado, fogoneado y 鈥渆nriquecido鈥 por los medios de mayor peso comunicacional del pa铆s, no solo alejaba a Maldonado del lugar en el que se produjo su desaparici贸n sino que, adem谩s y m谩s grave, hac铆a correr un tiempo que, en este tipo de casos, son de vital importancia, sobre todo para la vida y la salud del detenido desaparecido.

Mientras las horas, los d铆as, las semanas y el primer mes y medio transcurr铆an, Patricia Bullrich se sali贸 de caja, dej贸 las formas de la funci贸n p煤blica, eligi贸 mirar para otro lado, negar los hechos e incluso la informaci贸n que su propia Gendarmer铆a ya acopiaba y decidi贸 鈥渂ancar鈥 a sus efectivos, por encima de las sospechas que recayeron sobre ellos y contra los protocolos relacionados con las acciones que deben tomarse sobre fuerzas o agentes de seguridad implicados en hechos de violencia.

Triple play

En este sentido,cada desaparici贸n debe ser investigada de forma independiente e imparcial, lo que abarca a la fuerza involucrada, al juez de las causas y a los fiscales. Por lo tanto, la Gendarmer铆a no debi贸 ser la 鈥渋nvestigadora鈥 de un hecho que puede constituir un delito cometido por ella misma; despu茅s de la represi贸n en el 谩rea del km 1847 de la Ruta 40, el juez Guido Otranto聽debi贸 apartar a quienes dirigieron el operativo por 茅l ordenado y a todos los efectivos que participaron del mismo, algo que no hizo sino hasta ocho d铆as despu茅s. En simult谩neo, Seguridad tampoco los puso en disponibilidad.

Otra irregularidad es el hecho de que el magistrado聽 -recusado por la familia y sostenido por s铆 mismo- termin贸 investigando sus propias decisiones, ya que tiene a su cargo la pesquisa por el desalojo de la Ruta 40, ordenado por 茅l; el habeas corpus por Maldonado, desaparecido a partir del hecho anterior, y la 鈥渄esaparici贸n forzada鈥 caratulada por la fiscal聽Silvina Avila, en el marco de un operativo ordenado por el magistrado. Tres en uno.

M谩s de una semana es tiempo de sobra para unificar y limpiar discursos de los subordinados, borrar huellas en la estepa, las rutas y los veh铆culos y hasta para desaparecer un cuerpo.

La 煤nica medida tomada con rapidez fue anunciar una recompensa de $2 millones, algo no recomendado para los casos de desapariciones forzadas, y alertar a los pasos fronterizos y terminales terrestres y a茅reas, en un claro mensaje destinado a generar la imagen de alguien que est谩 tratando de huir y no de una persona desaparecida en el marco de una acci贸n represiva estatal.

Desaparici贸n forzada

Aunque la vocera del Gobierno de Mauricio Macri para el caso crea que la falta de coincidencias gen茅ticas en las pruebas tomadas muchos d铆as despu茅s de los hechos y en veh铆culos lavados incluso con sustancias qu铆micas, las normas hablan por s铆 mismas, son obligatorias y preexistentes.

De acuerdo con la definici贸n de la OEA y de la ONU, de car谩cter constitucional en la Argentina, una desaparici贸n forzada es 鈥渆l arresto, la detenci贸n, el secuestro o cualquier otra forma de privaci贸n de libertad que sean obra de agentes del Estado o de personas o grupos de personas que act煤an con la autorizaci贸n, el apoyo o la aquiescencia del Estado鈥. Al hecho, adem谩s, debe seguirle 鈥渓a negativa a reconocer dicha privaci贸n de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustray茅ndola a la protecci贸n de la ley鈥.

Los organismos internacionales consideran tambi茅n que no es necesario el desarrollo de un 鈥減lan sistem谩tico鈥 para que se constituya una desaparici贸n forzada, como sucedi贸 durante la 煤ltima dictadura c铆vico militar. Por eso Macri se equivoca al arg眉ir como defensa de sus 鈥渏贸venes鈥 gendarmes que no puede homologarse sus acciones actuales con hechos acaecidos en los setenta: no por ser una dejar铆a de ser una 鈥渄esaparici贸n forzosa鈥.

Santiago Maldonado fue visto por 煤ltima vez en el marco del operativo del 1掳de agosto de la Gendarmer铆a Nacional, destinado al desalojo de una protesta de la comunidad mapuche contra la detenci贸n de su dirigente Facundo Jones Huala. Seg煤n testigos del hecho, el joven de 28 a帽os fue golpeado y capturado por entre uno y tres uniformados.

La fuerza de seguridad niega la captura y su jefa pol铆tica asegur贸 en diferentes ocasiones que 鈥渘o hay pruebas鈥 del hecho, adem谩s de afirmar su rechazo a 鈥渢irar un gendarme por la ventana鈥 o a 鈥渆stigmatizarlo鈥, en consonancia con el rechazo presidencial hacia aquellos que, seg煤n 茅l,

鈥渜uieren que linche a la Gendarmer铆a鈥.

El protocolo internacional de actuaci贸n de los gobiernos, por encima de la visi贸n de cualquiera de sus funcionarios y ante un hecho de 鈥渄esaparici贸n forzada鈥, considera que durante las 鈥減rimeras horas de la investigaci贸n鈥 es 鈥渇undamental que se tomen todas las medidas necesarias para prevenir y sancionar los actos que obstaculicen el desarrollo de las investigaciones鈥 y 鈥済arantizarse que las personas, fuerzas, agentes de las que se supone que han cometido un delito de desaparici贸n forzada no est茅n en condiciones de influir en el curso de las investigaciones, ejerciendo presiones y actos de intimidaci贸n o de represalia sobre el denunciante, los testigos, los allegados de la persona desaparecida y sus defensores, as铆 como sobre quienes participan en la investigaci贸n鈥.

Exactamente lo contrario a lo realizado por el Estado argentino, que no respet贸 distintos fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y disposiciones de la Convenci贸n de la ONU en lo atinente a los pasos que debe recorrer la 鈥渋nvestigaci贸n de oficio鈥, el trazado de diferentes 鈥渓铆neas de investigaci贸n鈥 con 鈥渦n criterio de amplitud respecto de las hip贸tesis, incorporando y analizando rec铆procamente la mayor cantidad de informaci贸n posible鈥, la 鈥渁ctividad exhaustiva de b煤squeda鈥 con la actuaci贸n 鈥減ronta e inmediata de las autoridades policiales, fiscales y judiciales ordenando medidas oportunas y necesarias dirigidas a la determinaci贸n del paradero de las v铆ctimas o el lugar donde puedan encontrarse privadas de libertad鈥, adem谩s de ignorar el 鈥渞esguardo de evidencias鈥 y la 鈥減rotecci贸n de testigos鈥.

Invasi贸n

El lunes 31 de julio a las 11 de la ma帽ana un grupo de mapuches concret贸 un corte de la Ruta 40 para denunciar la prisi贸n del l铆der Facundo Jones Huala y reclamar su libertad. Repartieron sus panfletos explicando la situaci贸n y sus derechos y dialogaron con los conductores que pasaron por el lugar, en su mayor铆a camioneros.

  • Alrededor de las 17 horas lleg贸 Gendarmer铆a, con un cami贸n Unimog y tres camionetas cargadas de efectivos. Se registraron disparos de los uniformados y las pedradas de respuesta. Los agentes retrocedieron algunos centenares de metros y uno de ellos ley贸 por altoparlante una orden de desalojo firmada supuestamente por el juez Guido Otranto, que otorgaba dos horas para desalojar la v铆a de comunicaci贸n nacional.
  • Entrada la noche, un grupo de camionetas oficiales se acercaron con las luces apagadas al territorio mapuche aunque sin entrar en acci贸n. La situaci贸n se mantuvo en esa tensa 鈥渆stabilidad鈥 hasta la madrugada del d铆a siguiente, cuando se instal贸 un nuevo contingente de Gendarmer铆a, con gran cantidad de veh铆culos. Eran las cinco de la ma帽ana.
  • Antes del mediod铆a el grupo mapuche, algo m谩s de una docena de personas, volvi贸 a la ruta. De ah铆 en m谩s ya nada ser铆a igual, para ellos, para Santiago y su familia ni para la sociedad argentina. Los efectivos dependientes de Patricia Bullrich, su jefe de Gabinete Pablo Nocetti, y del presidente Macri se desplegaron a lo ancho del asfalto, con escopetas, armas cortas y piedras, como est谩 documentado en las piezas f铆lmicas que fueron filtr谩ndose en las 煤ltimas jornadas.
  • El piquete se repleg贸 sobre su propio territorio, creyendo que Gendarmer铆a no penetrar铆a en 茅l porque lo tiene prohibido por Ley, como le manifestar铆a despu茅s el magistrado al propio Nocetti. Sin embargo, la tropa rompi贸 el candado de la tranquera e invadi贸 el terreno protegido por los disparos de sus fusileros y el parapeto del Unimog.
  • Quebrada su capacidad de resistencia, los mapuches corrieron hacia el Rio Chubut, lo atravesaron, m谩s caminando que a nado, y se pusieron a resguardo en la otra orilla. En la huida y ante lo granado de los piedrazos y los disparos oficiales, un testigo asegura que uno de ellos decidi贸 regresar hacia la costa.
  • Los propios gendarmes, en sede judicial y contra de las afirmaciones vertidas por la conducci贸n pol铆tica del cuerpo, reconocieron que algunos de ellos entraron en contacto f铆sico con sus perseguidos.

Comprobado

A pesar del 鈥渂anque鈥 represivo y las teor铆as distractivas del gobierno de Mauricio Macri, a siete semanas de la desaparici贸n forzada de Santiago Maldonado -el 鈥淟echu鈥, 鈥淎rdilla鈥, o simplemente el Santi, de 25 de Mayo-, hay una serie de hechos confirmados e incriminatorios contra el Estado nacional:

  • Santiago Maldonado estaba en el lugar de los hechos acaecidos entre el 31 de julio y el 1掳 de agosto. Pas贸 la noche de aquel lunes en la casilla mapuche (ruca) del Pu Lof (la comunidad parental) de la localidad de Cushamen, en territorio cuya propiedad reclama la empresa transnacional Benetton.
  • Particip贸 del segundo corte de la Ruta 40, realizado el 1掳 de agosto.
  • Gendarmer铆a penetr贸 en territorio mapuche excediendo el l铆mite espacial de las instrucciones del juez que dispuso que se liberase el camino. Esa acci贸n ilegal se concret贸 de manera violenta y queda por peritar el tipo de armas utilizadas durante la misma, el calibre de las mismas y el uso de proyectiles no contemplados en el protocolo operativo de la fuerza.
  • Se produjeron uno o m谩s avistamientos y encuentros de los gendarmes, a orillas del r铆o Chubut, con una o m谩s de las personas que hu铆an de la represi贸n.
  • Desde ese d铆a, Santiago Maldonado no volvi贸 a aparecer, motivo por el cual la fiscal铆a actuante caratul贸 la causa de 鈥渄esaparici贸n forzada鈥.

Involuci贸n y perejil

La situaci贸n descripta ubica a Maldonado y a la Gendarmer铆a en el lugar de los hechos en los que se registra una desaparici贸n forzosa de persona; la l贸gica de las acciones, sus coordenadas de tiempo y espacio y los testimonios en sede judicial de los propios efectivos involucrados y de los testigos mapuches, terminan de implicar a la instituci贸n con lo sucedido a Maldonado.

Durante las primeras semanas el gobierno nacional neg贸 la situaci贸n, eludi贸 responsabilidades y trat贸 de correr la escena de lugar, negar los hechos y correr al聽 protagonista involuntario del drama de su papel de v铆ctima en que las decisiones oficiales lo colocaron.

Mientras se queman las 煤ltimas brasas de los escenarios dibujados por el Ejecutivo y el propio juez de las tres causas, desde el 鈥渟acrificio鈥 hasta el 鈥渁hogado鈥, el discurso empieza a cambiar, aunque no hacia la autocr铆tica institucional y el enjuiciamiento y el castigo de los responsables de delitos que conllevan penas de d茅cadas de prisi贸n no excarcelables, sino hacia el 鈥渆xceso鈥, al 鈥減or ah铆 a alg煤n gendarme se le fue la mano鈥 y a la acci贸n individual.

Los estrategas del esquive, con escaso o nulo tacto legal, no advirtieron que la desaparici贸n, el exceso o la 鈥渂ronca鈥 de un suboficial condimentado con perejil y la negaci贸n de los hechos, adem谩s de configurar la 鈥渄esaparici贸n forzosa鈥, pone a las m谩ximas autoridades del Ministerio, empezando por su titular, ante cargos como los de 鈥渇alta de informaci贸n o de la negativa a reconocer dicha privaci贸n de libertad o de informar sobre el paradero de la persona鈥, comprendidos en el Art铆culo 142 ter del C贸digo Penal, con penas de prisi贸n de diez a veinticinco a帽os e inhabilitaci贸n absoluta y perpetua para el ejercicio de cualquier funci贸n p煤blica y para tareas de seguridad privada, al funcionario p煤blico implicado.

En la cima del poder gubernamental los razonamientos no se alteran. Se mantiene la l贸gica de funcionamiento del modelo socio econ贸mico del equipo empresarial de Macri, destinado a la m谩s fenomenal transferencia de ingresos y recursos hacia los sectores m谩s concentrados de la econom铆a. El resto es solo un paisaje que, en tiempos electorales, cada tanto hay que 鈥渕edir鈥.

Cuando el an谩lisis de los grupos focales y las encuestas gubernamentales mostraron a los propagandistas del PRO el alt铆simo nivel de inter茅s de los argentinos por el 鈥渃aso Maldonado鈥, en la Casa Rosada decidieron los primeros cambios en el discurso oficial. No lo lograron la desaparici贸n, las denuncias, los protocolos violados, ni dos manifestaciones masivas bajo las ventanas rosadas del poder institucional; fueron los focusgroups los que impusieron el suave viraje. El Presidente al promediar septiembre segu铆a creyendo que el tema tendr谩聽鈥costo cero en las urnas鈥.

De todos modos, ya le prepararon un Plan B con dos alternativas para el caso de que desde Chubut lleguen malas noticias para la Gendarmer铆a. La primera consiste en el m谩ximo castigo para el o los gendarmes que, de manera inorg谩nica, hayan infringido la ley en el operativo contra los mapuches. La segunda es por si antes de las elecciones generales del 22 de octubre cayeran pruebas como un alud sobre la ministra de Seguridad, su jefe de gabinete y los jefes de la fuerza actuante; incluye corte de cabezas. Nocetti y los jefes locales primero. Si los focusgroup indicaran que no le alcanza para dar vuelta el resultado bonaerense de los comicios鈥 la Bullrich cambiar铆a su traje聽 camuflado de gendarme, por los trajecitos sastre de la diplomacia pol铆tica. Ser铆a el 煤ltimo 鈥渁s鈥 electoral de Cambiemos.

Y todo esto sin especular con lo peor, apenas a la espera de la aparici贸n con vida de Santiago y el castigo a los culpables.

  • Psic贸logo y periodista. Investigador argentino asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico. Nota ilustrada con聽 fotos de 6 de los 8 murales que Santiago pint贸 en las calles de 25 de Mayo, que ser谩n declarados patrimonio cultural municipal por el Concejo Deliberante de esa ciudad bonaerense.
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