Sep 21 2017
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Economía

La asfixia financiera, un arma contra Venezuela

 Las arremetidas de la administración Trump contra Venezuela se amplifican y profundizan mediante la asfixia focalizada por parte de operadoras financieras contra el principal activo venezolano en Estados Unidos: Citgo Petroleum, filial de Pdvsa que se traducen en un embargo petrolero no abiertamente declarado, pero que se ejecuta rigurosamente contra los activos petroleros del país. Es parte de un golpe financiero.

Washington ha creado trabas que hacen difícil para Citgo -empresa especializada en la refinación de crudo- obtener las líneas de crédito necesarias para comprar los 760 mil barriles diarios de petróleo y así sostener el abastecimiento normal de sus tres refinerías en territorio de EE.UU. (en Illinois, Texas y Luisiana).Resultado de imagen para venezuela asfixia financiera

Estas refinerías necesitan unos 380 mil barriles diarios de crudo liviano, que es comprado en EE.UU., México o Canadá, para así mantener las actividades de refinación y generación de combustibles con destino al mercado estadounidense. La operación de asfixia consiste en que pocos proveedores de petróleo están dispuestos a vender cargas a Citgo en crédito abierto, y en lugar de eso exigen el pago anticipado o cartas de crédito bancarias para abastecer su red de refinación, lo que desestabiliza las operaciones de comercialización de crudo a beneficio de Citgo.

Citibank, JP Morgan, Credit Suisse, BNP Paribas, ABN Amro y Deutsche Bank, parte de la élite financiera global, con un historial consolidado de ataques financieros a Venezuela, son las que se niegan a dar las cartas de créditos a los suministradores de crudo a Citgo.

Dos proveedores canadienses dijeron a Reuters que ya no pueden comerciar con Citgo directamente, y han empezado a vender cargas a trav√©s de terceros para evitar el ‚Äúriesgo de cr√©dito‚ÄĚ, tercerizaci√≥n que encarece los costos y coloca a Citgo en un marco de vulnerabilidad financiera. As√≠, el embargo petrolero contra Venezuela parece ejecutarse mediante el entramado financiero estadounidense, que a sus anchas aplica excepciones a las l√≠neas de cr√©dito de la estatal venezolana y filial de Pdvsa.

Resultado de imagen para venezuela asfixia financieraEl 25 de agosto el presidente Donald Trump impuso un conjunto de sanciones contra Venezuela mediante Orden Ejecutiva, en la cuales se impiden las operaciones financieras de repatriaci√≥n a Venezuela de las ganancias generadas por Citgo, que ha proporcionado casi 2.5 mil millones de d√≥lares en dividendos a su matriz Pdvsa desde 2015, seg√ļn Fitch Ratings. Las medidas de conjunto de Donald Trump y las que se revisten directamente contra Citgo en su decreto, pretenden empujar la econom√≠a venezolana a la insolvencia.

La apuesta parece ser el default de Venezuela en el mercado internacional de bonos, adem√°s de impedir el ingreso de divisas al pa√≠s. Lo parad√≥jico es que estas medidas de asfixia a la econom√≠a venezolana son ejecutadas sobre la narrativa de la ‚Äúcrisis econ√≥mica y humanitaria‚ÄĚ que vive el pa√≠s.

No es casualidad: esta acci√≥n se produjo un d√≠a despu√©s de que en Rep√ļblica Dominicana el gobierno y la oposici√≥n venezolanas dieran inicio a una nueva mesa de di√°logo, con amplio acompa√Īamiento multilateral y de gobiernos de la regi√≥n, para intentar blindar al pa√≠s ante las agresiones internacionales en lo econ√≥mico y financiero.

La discusi√≥n sobre el tema econ√≥mico y en especial sobre el de la deuda, obviamente es pol√≠tica. Pese a haber pagado la deuda, el riesgo pa√≠s venezolano sigue creciendo y los mercados contin√ļan castigando a Venezuela por buena pagadora.

Algunos economistas afines al gobierno hablan de una revoluci√≥n tributaria, para poder gravar aquellos grandes capitales que no ¬ęproducen‚ÄĚ, otra abrir una gran discusi√≥n sobre el tema cambiario, no circunscribirlo al tipo de cambio, a su control, sino a donde se colocan las divisas (para la agricultura o para gastos lujosos).

Otros, ante las propuestas de Maduro a la Asamblea Nacional Constituyente, se√Īalan que no puede haber estabilizaci√≥n de precios con ajuste cambiario. Sigue existiendo un tipo de cambio paralelo que se ajusta por razones pol√≠ticas y no ‚Äúde mercado‚ÄĚ, sumado a un comportamiento nada colaborador de los tenedores de divisas locales, lo que presagia que el tipo de cambio siga subiendo presionando los precios en la misma direcci√≥n y sirviendo de excusa a los especuladores.

Indican que el retorno de las casas de cambio supone a su vez preguntarse por qui√©n pondr√° las divisas que se trancen en ellas: si el Estado con su oferta restringida actual o los mismos privados. Y ponen de ejemplo lo que est√° pasando en Argentina: para sostener el tipo de cambio (que sigue subiendo) y la meta inflacionaria (que ya reconoci√≥ el gobierno de Mauricio Macri que no podr√° cumplir) recurre al endeudamiento, pues los privados ‚Äďque son sus propios aliados‚Äď no liquidan o fugan los capitales a para√≠sos fiscales.

Los  bonos

Venezuela confirmó este miércoles que había transferido los fondos para un pago pendiente desde la semana pasada de su bono soberano (de 185 millones de dólares) con vencimiento al 2027, y reiteró la promesa de cumplir todos sus compromisos de deuda, luego de interesados reportes de que la cancelación de cupones se había retrasado.

La Oficina Nacional de Cr√©dito P√ļblico no nombr√≥ ninguna instituci√≥n financiera, pero se√Īal√≥ que ‚Äúhan surgido cambios en la operatividad para hacer efectivas las transacciones financieras‚ÄĚ, sin explicar los cambios o qu√© los hab√≠a causado.

Estados Unidos prohibi√≥ en agosto operaciones con nueva deuda de Venezuela y de la petrolera estatal PDVSA. Las medidas no bloquean pagos como el primero del bono 2027. Continuando el acoso, la Red de Control de Cr√≠menes Financieros de Estados Unidos emiti√≥ el mi√©rcoles una declaraci√≥n describiendo una ‚Äúcorrupci√≥n p√ļblica generalizada en Venezuela‚ÄĚ

La decisi√≥n del gobierno de Nicol√°s Maduro de seguir honrando los 68 millardos de d√≥lares en bonos de deuda externa es calificada desde ‚Äúlocura‚ÄĚ hasta de ‚Äúcrimen de lesa humanidad‚ÄĚ, por poner a los tenedores de bonos por encima de las necesidades de los venezolanos, mientras otros reclaman que se declare el default. Pero el tema no se circunscribe a las discusiones del bolivarianismo.

Si la oposici√≥n venezolana tomara control del Poder Ejecutivo, tendr√≠a que definir y comunicar su posici√≥n respecto a las obligaciones financieras del pa√≠s lo que significa considerar con cuidado las implicaciones de una reestructuraci√≥n forzada de deuda y las opciones realistas de cubrir las necesidades de financiamiento externo del pa√≠s, se√Īala Francisco Rodr√≠guez, economista vinculado al Bank of America y a una firma de inversi√≥n de Nueva York que negocia, entre otros activos, con bonos emergentes de deuda.

Francisco Rodriguez, Bank of America

Venezuela, explica Rodríguez a sus seguidores cibernéticos, no es un deudor típico. El estatus del gobierno como principal exportador del país -el petróleo representa 95% de los ingresos por exportaciones- lo hace más vulnerable como objeto de posibles acciones legales por parte de acreedores en las cortes internacionales.

Y recuerda las consecuencias del default de Ecuador en 2008, cuando  decidió el impago de los bonos soberanos: Tras la decisión, el precio de la cesta petrolera ecuatoriana colapsó del 80% hasta 59% del precio del crudo Brent, en un mes. Los precios solo pudieron recuperarse a niveles anteriores al default en junio, cuando Ecuador anunció que había recomprado los bonos en default.

‚ÄúVenezuela no es insolvente. Resolver sus problemas requiere un plan cre√≠ble de estabilizaci√≥n macroecon√≥mica, reformas para recuperar la productividad y permitir el mejor aprovechamiento de los recursos, as√≠ como una restauraci√≥n de las instituciones pol√≠ticas. Para recuperar el acceso al financiamiento internacional, Venezuela necesita cambiar la manera en que maneja la econom√≠a. No necesita un default‚ÄĚ, a√Īade el economista jefe de Torino Capital, obviamente opositor al gobierno venezolano.

*Economista y docente argentino, investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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