Nov 6 2019
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Ambiente

La casa en llamas en lo alto de la cumbre

¬ęLa casa est√° en llamas¬Ľ es un eslogan repetido por los integrantes de Friday for Future, desde que la propia Greta Thunberg lo pronunciase por vez primera. Es un aforismo potente, que condensa la urgencia a la que nos lleva el Cambio Clim√°tico. La casa est√° en llamas, tenemos que actuar si no queremos perderlo todo, si no queremos morir. Una idea sencilla que sintetiza la verdad simple de que ya no hay m√°s tiempo para esperar; el tiempo de actuar es ahora.

No es por tanto casual que el √ļltimo libro de H√©ctor Tejero y Emilio Santiago lleve el significativo t√≠tulo ¬Ľ ¬ŅQu√© hacer en caso de incendio? ¬ę. Se sobreentiende que en este largo ensayo (nada menos que 256 p√°ginas) se pretende abordar, desde el punto de vista de la teor√≠a pol√≠tica (campo al que pertenece esta obra), el que sin duda es el gran reto de nuestro tiempo. Sin embargo, tampoco es casual el ep√≠grafe que lleva este libro: ¬ęManifiesto por el Green New Deal¬Ľ. Es decir, no se trata de dar una perspectiva amplia de c√≥mo abordar el desaf√≠o que nos plantea el Cambio Clim√°tico, sino que lo que se nos presenta es un manifiesto a favor del Green New Deal.

Hace semanas que llevo ese libro en mi mochila, con el objetivo de acabar de leerlo en alg√ļn momento y escribir aqu√≠ una rese√Īa. A pesar de que tener tiempo para leer es una cosa siempre dif√≠cil con la carga de trabajo que llevo, lo he seguido llevando en mi mochila, esperando avanzar en sus p√°ginas y en la s√≠ntesis de lo que para mi es m√°s esencial.

Lamentablemente, a estas alturas he perdido la esperanza de acabar de leer el libro y comentarlo. Aunque me sepa mal decirlo (conozco a Emilio y es una persona a la que aprecio y respeto por su trabajo), reconozco que el libro no me interesa en absoluto.

Por lo que respecta al análisis factual que realiza el libro, tomadas aisladamente estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que se comentan en sus páginas pero no tanto en el discurso que se va hilando, ya que, a mi entender, hay grandes omisiones que probablemente obedecen a ese deseo, explícitamente expresado en el libro, de no asustar a la gente para evitar el miedo paralizante. Y en cuanto el libro entra en el discurso político para mi pierde la mayoría del interés.

En el libro se propone una estrategia de ¬ęnegociaci√≥n¬Ľ con el statu quo y la adaptaci√≥n progresiva del actual sistema capitalista, cosas las cuales, sinceramente, yo no las veo posibles. Entiendo el esfuerzo honesto de H√©ctor y Emilio de buscar una v√≠a posible para salir de este atolladero, pero a estas alturas de la partida ya sabemos que el posibilismo es solo otra forma de rendici√≥n.

Resultado de imagen para green new dealHuelga decir que no entiendo que se puedan escribir 256 p√°ginas con la excusa de un texto bastante vago, vacuo y prepotente, y mucho m√°s corto, como fue la propuesta inicial de Alexandria Ocasio-Cortez. Ya discutimos en este blog el contenido de aquellas escasas 14 p√°ginas del Green New Deal : nunca tan poco ha dado para hablar tanto. Quiz√° porque precisamente unos y otros aprovechan la absoluta vaciedad del texto original para exponer sus filias y fobias, para hablar de lo que ellos quieren hablar, que poco o nada tiene que ver con el espantajo al que dicen referirse.

El libro de Héctor Tejero y Emilio Santiago ya ha recibido algunas críticas significativas justamente de gente que está lógica e ideológicamente próxima a ellos. En particular, veo muy destacable la prolija crítica de Manuel Casal Lodeiro (se ve que es mentar el Green New Deal y todo el mundo vierte ríos de tinta o de electrones), de la cual querría entresacar un párrafo que creo que sintetiza muy bien la carencia mayor que yo le veo al libro:

P√°gina 27: ¬ęEn el mismo campo que ello es verdad que el Green New Deal no nos permitir√° apagar el incendio. Pero si mitigarlo, conseguir tiempo, forzar una pr√≥rroga. Mucho m√°s de lo que ahora tenemos.¬Ľ El problema, aunque parezca mentira tener que decirlo, es que los incendios no se ¬ęmitigan¬Ľ: se apagan o no se apagan. Y ellos no hablan de que sea imposible apagarlo, sino que afirman, simplemente, que su propuesta no permitir√° hacerlo. ¬ŅPor qu√© no buscar, entonces, una que s√≠ lo haga?

¬ŅPor qu√© quedarnos en la¬Ľmitigaci√≥n¬Ľ o contenci√≥n del fuego cuando sabemos que otro tipo de abordaje podr√≠a permitir su extinci√≥n? Adem√°s, como ya he se√Īalado antes, ni siquiera explican (ni aqu√≠ ni en el resto del libro) c√≥mo se supone que se ganar√° ese ¬ętiempo¬Ľ del que tanto hablan, sin abandonar el capitalismo. Resultado de imagen para green new deal

Quiz√° a otras personas les resulte interesante ese libro; a mi, llegado a un punto, simplemente no me aporta nada. Y sin embargo √©ste es el planteamiento m√°s avanzado que se est√° haciendo en el mundo pol√≠tico: no en vano el libro lo prologa √ć√Īigo Errej√≥n, l√≠der del nuevo partido de izquierdas M√°s Pa√≠s. Esto es lo m√°s que podemos esperar de los grandes partidos estatales, aqu√≠ en Espa√Īa.

¬ŅC√≥mo hacer frente al cambio clim√°tico? Pues tal y como se nos presenta la cuesti√≥n, parece que b√°sicamente hay dos opciones: o se ignora el problema (lo que hacen los negacionistas) o si no tenemos el Green New Deal, es decir, el pactismo con el capitalismo en el que a las malas pr√°cticas de siempre se les da la p√°tina de ¬ęlo verde¬Ľ para hacerlas pol√≠ticamente digeribles.

¬ŅY qu√© es eso de ¬ęlo verde¬Ľ? Muchas cosas que de verde tienen muy poco: m√°s extracci√≥n de materiales, m√°s contaminaci√≥n, m√°s consumo; y poca reparaci√≥n ambiental, poca autocr√≠tica y poca contenci√≥n. Muchos productos presentados como ¬ęverdes¬Ľ se elaboran con procedimientos m√°s contaminantes que sus contrapartidas convencionales. Y no casualmente, mucho m√°s caras.

Al ciudadano de a pie, a fuerza de repetirle los mensajes durante a√Īos, y por la mera observaci√≥n directa de la realidad, ya le ha quedado claro que el mundo est√° cambiando. El tiempo est√° loco, las estaciones ya no son lo que eran, los eventos extremos parecen multiplicarse con el paso de los a√Īos… Tambi√©n ha llegado a la mayor√≠a de la poblaci√≥n el mensaje de que es la actividad humana, sobre todo la industrial, la que est√° provocando estas graves alteraciones.

Los poderes pol√≠ticos han ignorado mayoritariamente los problemas ambientales durante d√©cadas, especialmente cuando se trataba de algunos bien localizados e identificados (¬Ņcu√°ntas poblaciones no han sufrido en sus carnes los efectos de la contaminaci√≥n persistente del aire y del agua por parte de f√°bricas cercanas o de centrales t√©rmicas?). Y sin embargo ahora, por fin, se dice que hay que hacer algo, y m√°s incluso: se dice que hay que emprender una Transici√≥n Ecol√≥gica.

Un cambio completo de la manera de producir y de consumir. Ser menos contaminante, m√°s verde, reciclar m√°s y mejor. Con todo eso el ciudadano com√ļn puede estar m√°s o menos de acuerdo. Sin embargo, cuando se han empezado a tomar medidas en la pr√°ctica para implementar esa transici√≥n, lo que los ciudadanos han visto es que van a salir caras.

Muy caras. Y que previsiblemente el coste no se va a repartir de manera justa. No en vano, en los documentos que hablan tanto de Transici√≥n Ecol√≥gica de manera gen√©rica, como los que hablan de Green New Deal como plan m√°s concreto, se suele poner el acento en que la transici√≥n ha de ser ¬ęsocialmente justa¬Ľ. Obviamente, si se insiste en esto es porque ya se ve venir que no va ser socialmente justa, en absoluto.

La casa está en llamas, sí. Pero si miramos al suelo veremos un reguero de pólvora ardiendo. Un reguero de fuego que viene de Brasil.

A finales de este a√Īo, como cada a√Īo desde hace un cuarto de siglo, se celebrar√° la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima. La cumbre de este a√Īo, la COP25, deb√≠a haberse celebrado en Brasil, pero en octubre de 2018 Jair Bolsonaro gan√≥ las elecciones presidenciales y en noviembre Brasil retir√≥ su oferta de albergar la COP25.

Alegó dificultades presupuestarias y otros problemas organizativos, pero a nadie se le ocultaba que Bolsonaro, negacionista convencido, no tenía el más mínimo interés en que precisamente la Cumbre Mundial sobre el Clima tuviera lugar en su país. Después de eso, los terribles incendios de la Amazonia este verano y en general el desprecio de su presidente a cualquier cosa que le suene a ecologismo han llevado a que Brasil no sea considerado un país fiable en cuestiones ambientales.

Y, sin embargo, dejando al margen los m√ļltiples aspectos deleznables de la persona de Bolsonaro, Brasil ha seguido una evoluci√≥n bastante l√≥gica. Es un pa√≠s muy poblado, con casi 210 millones de habitantes y con todav√≠a altas tasas de desigualdad. La r√°pida subida de la producci√≥n de petr√≥leo durante las √ļltimas d√©cadas hac√≠an augurar un futuro brillante para Brasil, pero la producci√≥n toc√≥ techo en 2017, sin haber conseguido cubrir el 100% del consumo dom√©stico.

Todos los esc√°ndalos de corrupci√≥n de los √ļltimos a√Īos en Brasil tienen que ver de un modo u otro con PetroBras, la compa√Ī√≠a de petr√≥leos estatal. Como en tantos otros pa√≠ses latinoamericanos en su misma situaci√≥n (M√©xico, Venezuela, Ecuador, Argentina…), en vez de aceptar que el pa√≠s seguramente ya hab√≠a rebasado su peak oil, los dedos acusadores apuntaban a que la ca√≠da de producci√≥n era debida la mala gesti√≥n (mala gesti√≥n que seguro que hab√≠a, pero que tambi√©n estaba ah√≠ mientras la producci√≥n sub√≠a).

Al llegar Bolsonaro al poder se producen cambios dr√°sticos y se aprietan las tuercas en PetroBras. En mayo de este a√Īo se consigue romper el techo hist√≥rico y que Brasil produjese m√°s de 2,7 millones de barriles diarios, para despu√©s caer estrepitosamente en junio, para luego recuperarse en julio y luego volver a caer…

En enero de 2020 podremos hacer el balance anual de 2019 y ver si la táctica de Bolsonaro ha tenido éxito, pero todo apunta a que la producción media en 2019 podría ser del estilo o incluso inferior a la del 2018.

Como ven, Brasil est√° luchando para intentar mantener su producci√≥n de petr√≥leo, para superar lo que parece el momento hist√≥rico de toda la regi√≥n: la llegada de Latinoam√©rica en su conjunto a su peak oil regional . Bolsonaro se debe a esas clases medias, descontentas con la gesti√≥n del anterior ejecutivo, y que quieren que las lleve a la riqueza y al bienestar. ¬ŅCreen ustedes que puede entretenerse con minucias como el clima del planeta? Si lo hiciera, adem√°s, ser√≠a hombre muerto desde el punto de vista pol√≠tico.

La casa está en llamas, y el reguero de pólvora ardiente nos lleva a un país cercano, Chile.

Al desistir Brasil, fue Chile la encargada de asumir la COP25. Con poco m√°s de 17 millones de habitantes, Chile es un pa√≠s bastante menos poblado e industrialmente m√°s diversificado que Brasil. Hace un par de a√Īos tuve ocasi√≥n de pasar unos d√≠as en Chile , y durante mi breve estancia pude comprobar una cosa: para los est√°ndares europeos de los que yo provengo, Chile es un pa√≠s que profesa una gran fe en el liberalismo econ√≥mico como mejor sistema para regirse socialmente.

Se pretende que la intervención del estado sea mínima, y que los individuos, con su propia capacidad y trabajo, tracen su propio futuro, con las mínimas interferencias externas. Pero Chile tiene una excesiva dependencia en las exportaciones de su mineral más preciado, el cobre. A Chile le ha cogido con el paso cambiado la caída de la demanda mundial de cobre por un lado (fruto de la debilidad económica mundial) y por otro el brutal incremento de los costes de extracción del cobre (síntoma inequívoco del agotamiento de las minas y de la llegada al peak copper).

Como resultado, la otrora altamente rentable industria del cobre ha reducido drásticamente sus beneficios , impactando la economía nacional. El continuado deterioro de las condiciones de vida de la mayoría ha provocado que un hecho banal como fue la subida de las tarifas del metro en Santiago de Chile haya degenerado en una revuelta de alcance nacional, que el Gobierno de Chile ha reprimido con dureza sin ser capaz de sofocar.

En estos d√≠as, el presidente Sebasti√°n Pi√Īera se juega su futuro pol√≠tico, lo que le ha llevado a medidas desesperadas, como la de solicitar la dimisi√≥n de todo su Gobierno. Y en este contexto el propio Pi√Īera decidi√≥ hace unos d√≠as cancelar la organizaci√≥n chilena de la COP25. Y de nuevo, es l√≥gico: ¬Ņcreen Vds. que los chilenos ver√≠an con agrado que se les hable de esa futurible y quim√©rica econom√≠a verde a la que tenemos que transitar para ¬ęsalvar el planeta¬Ľ, cuando tienen dificultades para llegar a finales de mes?

La casa est√° en llamas, y el reguero ardiente nos conduce ahora hasta Espa√Īa.

Ante el anuncio de Sebasti√°n Pi√Īera de que Chile no podr√≠a organizar la COP25, Espa√Īa se ofreci√≥ a hacerse cargo con un plazo muy breve de tiempo antes de que empiece la cumbre (poco m√°s de un mes).

Con 46 millones de habitantes, Espa√Īa es un pa√≠s con un perfil muy diferente a Brasil y a Chile. No es un gran exportador de materias primas, al contrario: es un gran importador de las mismas. Su principal manufactura son los coches, aunque su principal actividad econ√≥mica se encuentra en los servicios, destacando el turismo como principal motor econ√≥mico del pa√≠s. Un pa√≠s as√≠, con gran cantidad de palacios de congresos y amplia experiencia en la organizaci√≥n de eventos, est√° m√°s que preparado para hacerse cargo de la organizaci√≥n de un evento tan importante y en un plazo tan perentorio. As√≠ que nadie ha cuestionado que Espa√Īa asuma la cumbre, y as√≠ ser√°.

¬ŅEs Espa√Īa el mejor pa√≠s para acoger el COP25? En principio es un pa√≠s con una paz social envidiable y un alto nivel de vida, as√≠ que todo indica que s√≠. Claro que si miramos un poco por debajo de la superficie, empezamos a ver muchos signos bastante preocupantes. Por un lado, tenemos la situaci√≥n catalana, no tan desmadrada como hace un par de semanas pero a√ļn lejos de estar controlada.

Probablemente, para una buena parte de la opini√≥n p√ļblica espa√Īola el problema catal√°n solo tiene que ver con el seguidismo etnicisma, narcisista y borreguil de una gran masa manipulada por unos desaprensivos, aunque unos pocos pensamos que en realidad la deriva secesionista catalana tiene mucho que ver con la forma particular que tomar√° el colapso en Espa√Īa .

Pero por el otro, hay muchos s√≠ntomas de que el espa√Īol de a pie est√° bastante harto de ser el que paga todas las fiestas. Las crecientes restricciones a la movilidad privada, prohibiendo con car√°cter pr√°cticamente inmediato el uso de coches ¬ęviejos¬Ľ en Barcelona y pronto en otras ciudades, y que seguramente se acabar√° extendiendo a todas las carreteras, implica un gravamen extra sobre las deterioradas econom√≠as de muchas familias, m√°xime cuando en breve los coches se van a encarecer ostensiblemente .

Numerosos colectivos, desde taxistas hasta estudiantes, pasando por jubilados, est√°n en pie de guerra, con frecuentes manifestaciones. El futuro se ve incierto, y el panorama pol√≠tico no lo simplifica. Al ser los partidos pol√≠ticos espa√Īoles incapaces de llegar a un acuerdo para gobernar, los espa√Īoles nos encaminamos a una repetici√≥n de elecciones generales el pr√≥ximo 10 de noviembre.

Para ocultar su mediocridad y la falta de ideas, tanto para proponer un acuerdo viable entre los partidos que se repartir√°n la representaci√≥n parlamentaria como ante la crisis que todo el mundo reconoce que est√° al caer, los partidos pol√≠ticos se han llenado la boca de… Catalu√Īa, Catalu√Īa y Catalu√Īa, sin que nadie proponga nada √ļtil para salir del atolladero catal√°n (tampoco los partidos catalanes que se presentan para el congreso espa√Īol).

En este contexto, el partido que mejor est√° capitalizando el descontento y el malhumor es Vox, formaci√≥n esencialista para la cual lo espa√Īol tiene una cualidad transcendente m√°s importante que la democracia. Vox forma parte de eso que yo denominaba ¬Ľ la reacci√≥n ¬ę, movimientos de nuevo cu√Īo que intentan oponerse a la falacia del progreso por la v√≠a quiz√° m√°s radical pero no exenta de cierta raz√≥n. Por eso mismo no es de extra√Īar que Vox sea furibundamente negacionista del Cambio Clim√°tico, ya que intuyen la carga econ√≥mica que se quiere endosar a la clase media, envuelta en el papel de celof√°n de la Transici√≥n Ecol√≥gica o del Green New Deal.

Ahora imaginen que tras las elecciones del 10 de noviembre los votantes le dieran la mayor√≠a a las tres formaciones de derecha, PP, Ciudadanos y Vox, y que √©stas pudieran formar gobierno. ¬ŅSe imaginan a este gobierno, con negacionistas ac√©rrimos en √©l, organizando la Cumbre Mundial del Clima?

Afortunadamente no es posible que se produzca tan forzada situaci√≥n, ya que los plazos para constituci√≥n del Parlamento e investidura del nuevo Gobierno son un poco m√°s dilatados que el tiempo que le resta al actual Gobierno en funciones, pero el mero planteamiento de esta posibilidad nos muestra cu√°n fr√°giles son nuestras seguridades. E incluso si el tripartito de derechas no gana las elecciones, lo m√°s probable es que ser√° dificil√≠simo que se consiga formar un Gobierno estable. En este contexto, y con una crisis econ√≥mica en ciernes, ¬Ņcree alguien que Espa√Īa tomar√° medidas eficaces contra el Cambio Clim√°tico? ¬ŅMedidas que realmente lo combatan y al tiempo no depauperen a las clases trabajadoras?

La casa est√° en llamas, y el reguero ardiente contin√ļa corriendo, perdi√©ndose en el infinito.

¬ŅQu√© otro pa√≠s podr√≠a, mejor que Espa√Īa, hacer bandera de la lucha socialmente justa e inclusiva contra el Cambio Clim√°tico?

No será Francia, con sus chalecos amarillos que saltaron inicialmente a las calles para protestar por la subida del precio del diésel. Está claro que a esos trabajadores no les importa contaminar más o menos, sino simplemente ganarse la vida.

No ser√° el Reino Unido del Brexit, con su larvado racismo, contra el inmigrante, contra el otro, contra ese ser irreal que en su imaginario les roba el trabajo, ese trabajo que les cuesta tanto de conseguir y que cada vez se paga peor. Hagamos el Reino Unido grande otra vez, aunque sea a costa de hacerlo moralmente peque√Īo.

No ser√° Italia, donde m√°s gente de la que nos gustar√≠a aplaude a un ministro que deja intencionalmente que personas se ahoguen en el mar; Italia est√° llena, Italia para los Italianos. No ser√°, me temo, ning√ļn otro pa√≠s de Europa, todos ellos apremiados por mil urgencias, en muchos de ellos con movimientos reaccionarios subiendo, si no est√°n ya en el Gobierno.

Tampoco ser√° EEUU, por razones obvias. Ni Canad√°, con su Primer Ministro que c√≠nicamente apuesta por producir los combustibles m√°s sucios del planeta. No ser√° Latinoam√©rica, donde ning√ļn pa√≠s se libra actualmente de las tenazas cada vez m√°s cerradas de la crisis que aqu√≠ se describe como futura y all√° es bien presente.

No ser√° China, f√°brica suc√≠sima del mundo. No ser√° Jap√≥n, agobiado desde hace m√°s de 20 a√Īos por volver a la senda del crecimiento. Ni ning√ļn otro pa√≠s de Asia. No ser√° Australia, gran productor, y a mucha honra, de carb√≥n. Ni la Indonesia completamente volcada en la destrucci√≥n de bosques tropicales para cultivar palma. Ni el resto de Ocean√≠a, por acci√≥n o por omisi√≥n.

No ser√° N√≠ger, Nigeria, Sud√°n del Sur, Argelia, Libia o Egipto, cada uno sufriendo una fase diferente de la maldici√≥n de los recursos. Ni ser√° el resto de la sufrida √Āfrica.

Solo nos queda la Antártida. Pero tampoco será allí.

La casa est√° en llamas, pero si miramos bien, est√° recorrida por infinidad de regueros en llamas. Y lo que se quema en ellos, en realidad, no es p√≥lvora, sino personas. Personas que se queman, que malviven y sufren para mantener un sistema disfuncional que les est√° abrasando, simplemente porque no conocen ning√ļn otro, porque no se les muestra ning√ļn otro, solo variantes del mismo en las que lo √ļnico que puedes escoger es arder a la llama o a la brasa.

La casa está en llamas, sí. Pero si queremos apagar ese incendio, lo primero que tendríamos que hacer es apagar esos regueros de personas que arden, que son el combustible que mantiene vivas esas llamas que queman la casa.

*. Licenciado en CC. Físicas por la UAM (1993). Licenciado en CC. Matemáticas por la UAM (1994). Doctor en Física Teórica por la UAM (1998). Científico titular en el Institut de Ciències del Mar del CSIC.

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