Jul 11 2005
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Cultura

La caza del poeta, la casa madre y la casa de todos

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

foto
¡Que nadie se entristezca,

aquí, oh amigos nuestros!

¿Puede ser esta tierra

la casa de alguno?

Nadie quedará en ella

Ya se rasga el plumaje de quetzal,

ya la pintura va desvaneciéndose,

y allá, la flor se seca.

Todo cuanto hay,

a su casa regresa.

Y así nosotros somos,

oh autor de la vida,

por sólo un breve instante

existimos a tu lado.

(Nezahualcóyotl).

Para el poeta mexicano Octavio Paz, poesía y pensamiento forman “un invisible pero muy real sistema de vasos comunicantes”1. Esta máxima coincide con una frase lapidaria y acertada del historiador costarricense Rodrigo Quesada Monge, quien manifiesta que “cuando Mario Vargas Llosa era un intelectual latinoamericano, el paisaje era el personaje principal de sus novelas. Bastó que se pusiera del otro lado del espejo, para que el paisaje se le convirtiera en un enemigo”2. Para certificar su hipótesis recurre a un epígrafe, citando al cubano José Lezama Lima, quien menciona que: “En América Latina donde quiera que surge la posibilidad de paisaje tiene que existir la posibilidad de cultura”3.

De manera que escribir poesía, historia o novela, es en realidad, querer escribir la vida, pero para ello hay que pensarla, vivirla e inventarla. En todo poeta hay un arte de vivir, hecho de alternancia entre la voluntad titánica y la renuncia; entre la apertura al mundo y el repliegue dentro de sí, entre la diástole y la sístole, y ante todo, la sutileza y la vivacidad de los sentidos, es decir, el don de ver y de contemplar.

Es pues que no sólo la ciencia requiere del pensamiento, en el sentido que la cultura no se inscribe únicamente en la temporalidad y en las cosas de este mundo, no hay límite, pues si la ciencia pretende obrar sobre lo real para transformar el pensamiento, ya sea para el bien o para el mal, la poesía también obra para transformar el mundo, o al menos recrearlo, como es.

Los intelectuales alemanes emplean dos términos para expresar la idea de la cultura: Bildung y Kultur4. La Bildung, como formación intelectual, estética y moral del hombre, constituye la aportación original de los poetas y de los pensadores alemanes a la idea de cultura. Es una noción compleja que engendra todo un campo semántico; además es de una extrema diversidad en sus aplicaciones prácticas, pues, en principio, abre a los hombres la posibilidad de vivir la autenticidad de sus vidas individuales, de manera que las relaciones entre el arte y la vida , entre lo imaginario y lo vivido, son complejas; es preciso por tanto, evitar el idealizar la existencia de un poeta elevándolo a un estado olímpico, por encima de la condición humana.

Por ello es que, cuando Lezama Lima habla sobre la posibilidad de cultura, es para referirse a la dialéctica existente entre hombre y naturaleza. El concepto abarca la totalidad de la existencia de los seres humanos, o sea, la formación intelectual, estética y moral del hombre. Esto reafirma el ideal de totalidad humana. En este ideal de totalidad humana debe de existir una libertad plena, que tenga como base un desarrollo educativo amplio, con el cual se mida la evolución del hombre para formarlo, no como ser aislado, sino como sujeto consciente, enlazado al mundo mediante una triple relación fundamental, que lo una respectivamente a la naturaleza, al otro –a la sociedad, a la humanidad entera– y a los dioses o a lo divino.

La poesía de Adriano Corrales en Caza del Poeta (San José de Costa Rica, Andrómeda, 2004), es reflejo de ello: es un areito, y como todo areito, está cargada de cultura y de pensamiento, en donde la casa que habitamos es la casa de todos, la manigua (vivida e inventada), y la caza, es aquel viejo rito de caza del pasado, de ondas sonoras que traen recuerdos paleolíticos de nuestros ancestros, aquellos que musicalizaban su historia y su geografía, por ello, hay que ir a la caza de nuestra memoria:

…¡Tum Tum Tum!

¡Toca el Tum!

¡Danza!

Cruza el enorme canal,

La entrepierna dorada de los ríos…

Los tambores de las islas

¡Los batá! ¡Tócalos!

¡Y canta!

Que desciendan los dioses de estos crucifijos

y fluyan los seres del viento,

del agua, del fuego,

de la tierra abierta por el trueno.

¡Baila! ¡Bebe! ¡Bebe, toca y danza!

¡Canta!

Marimbas avanzan por el borde de la luz encendidas en la selva del aguardiente…

La poesía de Adriano Corrales en Caza del Poeta posee crónica y tiempo. Se debate entre el pasado y el presente. Busca por ende, la esencia etnográfica de nuestras comunidades, en sus ritos, en su clima, en su latitud, en su gastronomía y en su etnología. Y nuestras comunidades, en su mayoría rurales, de descendencia indígena, negra y europea, están llenas de mitos que rebasan a la historia; por eso viven, a pesar de la ignominiosa matanza a que han sido condenadas desde la colonia española y portuguesa. Por ello, en Caza del Poeta vemos aflorar elementos vitales que identifican a nuestros pueblos, como son la sangre, el fuego, la esperanza, la vida y la misma muerte:

…¡Bailemos pues en Casa del Poeta!

aquí hay flores para toda primavera.

El canto nos conduce por la guerra florida,

por jardines de colores abatidos,

bosques de venablos, pastizales de la sangre.

Pero en medio de los huesos y la arena el Cantor se yergue con su canto.

El canto nos lleva

Alrededor del fuego sagrado

Hasta que el copal ascienda…

fotoAsí, la poesía en Caza del Poeta, es un vivo reflejo del conjunto de formas culturales (imágenes, representaciones, símbolos), vividas y percibidas por el autor en su largo trajinar por el escenario centroamericano, de mar a mar. Participa de las contradicciones que, cimentándose en dichas formas culturales, definen a la lucha ideológica en su conjunto, ya que es ésta la que determina en diferentes períodos de la historia (nuestra historia), las formas y los contenidos concretos de la conciencia social, confiriéndole sentido a los materiales culturales que reelabora, jerarquiza y desarrolla5.

…No poseemos más que nuestro canto

en ésta Casa sin paredes

llanuras de océano verde,

pastizales en diciembre,

altura de sus volcanes en duermevela.

Nuestro canto: arma envuelta en su capote

para suicidas y fusilamientos

contra la fragilidad del papiro

en noches incandescentes.

Así los paseantes son potros de estiramiento,

bayonetas caladas en la última batalla

enarboladas por quienes continuamos insurrectos en medio de la “ola de la tontería”

los monitores del terror.

Caza para rehacer la Historia en los tambores regresándonos al grito más violento

en una marcha fúnebre que espante

los alacranes de los templos…

Por ende, la poesía en Caza del Poeta es contestataria, posee una función social intrínseca: el autor se define como un poeta comprometido, sin miramientos “light”, porque su anhelo es el de re-memorizar el mito y la leyenda como componente de la Historia –con mayúscula, como él la propone– a partir del mítico deseo de querer transmutar la realidad:

…Come chocolates niña, come,

los marines entre los cadáveres y la ceniza

reparten chocolates del Pop Wuj

con sus Siete Cerbataneros

y el bastón de La Calavera

Chocolaya Harricks Nestlé toffee stars…

A medida que avanzamos en el poemario nos damos cuenta que esa manigua, a la que hace alusión el autor, se ha emputecido (la han emputecido los invasores en alianza con las clases dominantes de nuestros países: criollos, mestizos y extranjeros), producto de los cambios que la globalización le ha hecho a nuestra cultura y geografía, entendida la globalización como el saqueo y el pillaje de nuestras cordilleras, volcanes, ríos y bosques, que a partir de la invasión europea y posteriormente estadounidense, ha sufrido el continente entero.

…¡Vámonos de putas! grita el ejecutivo en inglés por el centro del bulevar anochecido. ¡Vámonos! Yuppie obeso de coleta, asesino de niños y niñas en Vietnam, paticojo de la Guerra del Golfo inyectado por el veneno de la heroína. Y la mujer / patria se entrega abierta por el billete del espejo. La han puesto en venta: sargentos, chocolatinas, escuelas, revolución, hotel 5 estrellas, piscina, bar candela, danzantes del folclor desnudas a granel…

Nuestras fronteras pues, han sido mojoneadas para dar paso al oprobioso fenómeno de la acumulación originaria y la acumulación de capital, hecho que ha favorecido a unos pocos en función del empobrecimiento de las grandes mayorías. De allí que nos caractericemos por ser seres de naturaleza violenta, indomables y apasionados de nuestra propia lengua, que es con la cual empezamos a conocer y concebir nuestro propio entorno y nuestra propia historia:

…Guerrero guarnecido para las horas finales procedente de las remotas islas del vino

hacia la sangre

el poeta avanza contra sí mismo

en acecho ante la compraventa

frente a las naves o dentro de ellas

navegante por las paredes del insomnio

las terrazas de lo innombrable

por la Grande Caza rodeada de libélulas

en noches de espuma y polvo

con el pedernal afilado de la memoria…

Ahora la Casa del Poeta, que es la casa de todos, está en inminente peligro. Su escenario natural es víctima de nuevos despojos, no digamos su fauna y su flora, pero lo más indignante es el despojo humano. Además, está invadida por la ciudad, santuario aquel en donde la publicidad posmoderna, enajenante y alienante, idiotiza al individuo y lo arranca de su pasado, de su memoria, de la colectividad humana, que es donde está la salvación de nuestros valores, nuestra idiosincrasia y la Casa del Poeta, que es la Casa Madre,

…!Ladra perra ciudad!

¡Aúlla por tus semáforos de sangre!

Babea por las esquinas del metal

Rodante por las venenosas baldosas del aire…

La Caza navega a la deriva

En medio de inmensos océanos de terror

Arca del principio y el fin

La Casa es la Cacería

Hacia las estrellas consumidas

Por el último relámpago garganta cancerígena del resplandor…

La globalización de nuevo cuño ha hecho que, como bien lo apunta Quezada Monge, el individuo de nuestro tiempo pierda por completo su capacidad para verse al espejo. Y es todavía más triste que naciones enteras hayan caído en ese trance. Más adelante apunta el autor que, en la actual coyuntura vivimos una cultura nominalista, prohibitiva, que bloquea todo tipo de espontaneidad e imaginación. Aclara pues, que “ha llegado el momento en América Latina de recuperar estas dos potencias, de devolvérselas al pueblo, de arrancárselas de las manos a los opresores de la sensualidad y la creatividad. Esa es tarea de los poetas, los artistas y los historiadores”6.

Creemos que en Caza del Poeta, el erotismo y la sensualidad que destacan a nuestra manigua, están en crisis (también la patria, nuestra Casa Madre), eso es latente, pero más latente es la denuncia –en medio de su nostalgia y su desesperanza– que el poeta hace de esta crisis que se viene dando desde hace siglos, y que en la actualidad es descollante por el grado de deshumanización a que hemos sido sometidos, fenómeno que se traduce en la falta de interés y apatía para enfrentar los problemas que aquejan a nuestros pueblos. Sin embargo, la veta aún no ha sido saqueada del todo, este partido aún no termina, estamos empezando el segundo tiempo y el viento y la afición están de nuestra parte, también la historia y la utopía, porque como bien lo anota el poeta

…Ahora los guerreros son legionarios

de ligas globológicas donde las guerras floridas son cotizadas por altos créditos de la Bolsa y la FIFA

en el trueque de sol y sombra sin los jaguares

sobre la gramilla industrializada por el soccer

y entonces pienso en la posibilidad de una auténtica

selección centroamericana

sueño lúdico de unionismo morazanista

para aspirar a la copa del mundo con un equipo invencible

de jugadores multicolores en su doble transparencia morena…

Notas.

1 Paz, Octavio. El fuego de cada día. (Barcelona, Seix Barral, 1990). P. 150.
2 Quesada Monge, Rodrigo. Desde la Manigua: la inmensidad de la esperanza en América Latina. Revista Fronteras # 7. (San José, Instituto Tecnológico, 1999). P. 23.
3 Idem. P. 18.

4 Hell, Victor. La idea de la cultura. (México, Fondo de Cultura Económica, 1986). Pp. 86-87.

5 Pérus, Francoise. Historia y crítica literaria. (La Habana, Casa de las Américas, 1982). Pp. 25-26.

6 Quesada Monge. Idem. P. 25. 1

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* Escritor e historiador guatemalteco. Actualmente reside en Heredia, Costa Rica. Investigador y docente en la Universidad de Costa Rica.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Adriano
    19 marzo 2009 22:48

    En este artículo no aparece el nombre del autor…