Oct 3 2013
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Opini贸nSociedad

La conciencia de los ciudadanos y la inconciencia de los gobiernos

Por si hubiera necesidad de remarcar la brecha creciente entre el sentir de los ciudadanos y la clase pol铆tica gobernante, la 煤ltima encuesta anual sobre opini贸n publica que realiza el instituto German Marshall Fund de Estados Unidos, es contundente.

Este a帽o, la encuesta estaba dirigida sobre todo a Siria y otros acontecimientos del Medio Oriente. Est谩 claro que, en Europa, los ciudadanos son profundamente esc茅pticos sobre cualquier intervenci贸n militar en Siria. Como promedio, el 70% de los entrevistados en diez pa铆ses europeos y Turqu铆a, se declararon contrarios.

La pat茅tica derrota del Premier ingles Cameron al intentar llevar su pa铆s a la guerra, por la negativa que le infligi贸 su propio parlamento, representa un distanciamiento sin precedente entre Washington y Londres, unidos desde siempre por 鈥渦na relaci贸n especial鈥. El otro aliado europeo para la intervenci贸n en Siria, el presidente franc茅s Hollande, encontr贸 que el 65% de los franceses estaban en contra de cualquier tipo de intervenci贸n. La l铆der alemana Merkel (no est谩 interesada en ser una l铆der europea), tuvo mucho cuidado en distanciarse de la cuesti贸n siria.

Pero la encuesta del German Marshall Fund se帽ala que tambi茅n, en el otro lado del Atl谩ntico, el 62 % de los americanos se opone a intervenciones militares, en comparaci贸n con el 55% de hace un a帽o. El giro de Putin, al buscar una salida pol铆tica y no militar, lo ha vuelto a colocar entre los l铆deres mundiales, a pesar de sus dudosas cualificaciones.

Estamos claramente en un mundo esquizofr茅nico, donde la inmensa mayor铆a dice una cosa y una 铆nfima minor铆a hace otra, a nombre de la primera. Holanda, s铆mbolo de civismo y tolerancia, acaba de decidir la compra de 37 unidades del Jet F35 por 6.000 millones de d贸lares, que comportan un costo de mantenimiento anual de 300 millones de d贸lares. Esto sucede mientras Holanda atraviesa una crisis econ贸mica que –siguiendo el dogma actual– se piensa solucionar recortando el sistema social. El rey Guillermo, en su discurso de apertura del a帽o parlamentario, declar贸 que el Estado de bienestar social ya 鈥渘o es sostenible鈥 y que 鈥渃ada holand茅s debe adaptarse a los cambios que se avecinan鈥.

Resulta curiosa la idea que la seguridad pase, en Europa, por la v铆a de las armas. Como tambi茅n es dif铆cil imaginar contra qui茅n piensa utilizar Holanda sus F35. No existe un ej茅rcito europeo, sino una colecci贸n disparatada de ej茅rcitos nacionales, descoordinados entre s铆, que dependen totalmente de Estados Unidos para cualquier acci贸n real. Hoy es dif铆cil mirar a Rusia, cuyo ej茅rcito est谩 en una profunda crisis, como un posible agresor. Los conflictos internos en el Medio Oriente creados con el fin de las dictaduras no son amenaza para Europa. El escenario de pr贸ximos conflictos, que es Asia, tampoco afecta la paz interna de Europa.

M谩s bien cabr铆a interrogarse hoy sobre qu茅 significa el concepto 鈥渟eguridad鈥 para un ciudadano. Es obvio que su idea de seguridad es la humana, no la militar. Para los ciudadanos holandeses –a los cuales se les prepara para probar la misma amarga medicina que la ortodoxia neoliberal en el poder ha administrado hasta ahora al Sur de Europa–, la seguridad probablemente consiste en mantener una vida digna, con un puesto de trabajo decente, contar con una red de servicios escolares y m茅dicos eficientes y alcanzar –tras una vida de trabajo y pago de impuestos鈥攓ue el estado le asegure una vejez serena y tranquila. Esto significa para ellos seguridad, no los F35.

Miremos las cifras y reflexionemos. Propongamos que de cada 100 d贸lares que van a parar a la seguridad militar, diez se dediquen a la seguridad humana. Parecer铆a una propuesta f谩cil, obvia, y que no encontrar铆a ninguna oposici贸n, a simple vista. Pues bien, analicen cada presupuesto nacional y notar谩n que, de realizarse esto, la suma que se liberar铆a ser铆a superior al gasto de cultura e investigaci贸n nacional; o al de la cooperaci贸n internacional, que asegura la paz mucho m谩s que las armas: No olvidemos que Costarica, elimin贸 su ej茅rcito y con 茅l, el analfabetismo y la ignorancia. O que cuando Centroam茅rica se vio arrastrada por Reagan a su guerra en contra del peligro marxista nicarag眉ense, el Presidente tico Oscar Arias solucion贸 el conflicto con un plan de paz que le vali贸 el Premio Nobel de la Paz en 1987. La triste herencia de este per铆odo de guerra son las bandas criminales 鈥搈aras–, que convierten a El Salvador y Honduras en los pa铆ses con m谩s violencia del mundo.

El problema no est谩 en los ciudadanos, sino en la clase gobernante. Los cinco miembros permanentes de Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, garante de la paz mundial, producen el 82% de las armas. Si ellos dedicaran a la paz este gigantesco presupuesto, seguramente cumplir铆an su tarea de defensores de la seguridad con resultados m谩s concretos.

Sin embargo, no se est谩n solucionando ninguna de las dos amenazas existenciales sobre nuestro planeta: el cambio clim谩tico y el arsenal nuclear. La supeditaci贸n de la pol铆tica actual a las finanzas est谩 creando el mayor sentimiento de inseguridad en los ciudadanos de la 茅poca actual. Seg煤n las proyecciones estad铆sticas de la London School of Economics, en 2030 estaremos volviendo al nivel de desigualdad de la Reina Victoria. Los F35 son una respuesta claramente sin sentido para esta situaci贸n.

*Roberto Savio, fundador y presidente em茅rito de la agencia de noticias IPS (Inter Press Service) y Publisher de Other News.

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