Feb 7 2012
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Pol铆tica

La conexi贸n Apple

Desde el comienzo de la actual crisis econ贸mica global, el centro del an谩lisis cr铆tico y del odio p煤blico ha sido el capital especulativo. En la narrativa populista, fueron las impresionantes trampas de los bancos en una atm贸sfera de desregulaci贸n las que condujeron al colapso econ贸mico.

La 鈥渆conom铆a financiera鈥, caracterizada como paras铆tica y mala, fue contrapuesta a la 鈥渆conom铆a real鈥, de la que se dijo que produce bienes reales y valor real. Los recursos fluyeron a actividades especulativas en las finanzas, resultando en una p茅rdida de dinamismo en la econom铆a real y llevando finalmente a una contracci贸n crediticia en el punto 谩lgido de la crisis, causando bancarrotas y despidos masivos.

驴Pulpo-vampiro contra Galahad corporativo?

El principal villano en esta narrativa es Goldman Sachs. La imagen de este residente de Wall Street ha sido grabada en la mente p煤blica por la descripci贸n de Matt Taibbi de 鈥渦n gran pulpo-vampiro envuelto alrededor de la cara de la humanidad, metiendo incansablemente su succionador de sangre en cualquier cosa que huela a dinero鈥.

En este informe, la antigua N茅mesis de los analistas progresistas, la corporaci贸n transnacional (CTN), se desplaza silenciosamente hacia el trasfondo. Por cierto, se considera parte de la econom铆a real, como implica el t茅rmino com煤nmente utilizado de 鈥渃orporaci贸n no financiera鈥. En contraste con el banco de inversiones que crea productos ficticios como los derivados, se dice que las CTN crean verdaderos productos como los iPad y los iPhone de Apple. Mientras se presenta a Goldman Sachs como un pulpo- vampiro, a聽 Apple se le presenta como como un Galahad corporativo con el que se puede contar para que satisfaga los deseos m谩s descabellados del consumidor. En un sondeo, un 56% de los estadounidenses no asociaron nada negativo con Apple.

Una reciente serie en dos partes del New York Times sobre Apple, sin embargo, nos recuerda que las corporaciones transnacionales y su pr谩ctica de subcontratar puestos de trabajo son el centro de nuestras preocupaciones cuando se trata de la actual crisis econ贸mica. Y no se trata solo de corporaciones de 鈥渃himenea鈥 como GM y Boeing que han transferido masivamente trabajo de EE.UU. a refugios de mano de obra barata en el extranjero, sino tambi茅n de las involucradas en la industria del conocimiento. Por cierto, la mayor proporci贸n de empresas con la estrategia de exportar puestos de trabajo pertenece a las industrias de la tecnolog铆a de la informaci贸n y del desarrollo de software. Pero mientras HP y Dell se han asociado con la subcontrataci贸n, la haza帽a de Apple en la fabricaci贸n聽 de productos que capturan la imaginaci贸n popular ha impedido que se le mancille con la imagen de exportador de mano de obra.

Apple y la subcontrataci贸n en el extranjero

Apple gan贸 m谩s de 400.000 d贸lares en beneficios por empleado en 2011, m谩s que Goldman Sachs o Exxon. Sin embargo, en los 煤ltimos a帽os ha creado pocos empleos en su base y principal mercado dentro de EE.UU. Seg煤n el informe del Times: 鈥淎pple emplea a 43.000 personas en EE.UU. y 20.000 en el extranjero, una peque帽a fracci贸n de los m谩s de 400.000 trabajadores estadounidenses de General Motors en los a帽os cincuenta, o de los cientos de miles de General Electric en los a帽os ochenta. Mucha m谩s gente trabaja para contratistas de Apple: otras 700.000 personas dise帽an, construyen y ensamblan iPads, iPhones y otros productos de Apple. Pero casi ninguna de ellas trabaja en EE.UU. Trabajan para compa帽铆as extranjeras en Asia, Europa y otros sitios, en f谩bricas en las que casi todos los dise帽adores de productos electr贸nicos se basan para construir sus mercanc铆as鈥.

La g茅nesis de la crisis financiera, en los hechos, no se puede separar de las acciones estrat茅gicas de protagonistas de la 鈥渆conom铆a real鈥 como Apple. Su disposici贸n a abandonar su base interior y su mercado interior fue una de las causas centrales de la crisis. La creaci贸n de cr茅dito fue el v铆nculo central entre esta tendencia de la econom铆a real y la din谩mica de las finanzas. Antes de que examinemos este v铆nculo, sin embargo, es importante que consideremos algunos hechos sobre la subcontrataci贸n en el extranjero.

Se calcula que se eliminaron 8 millones de puestos de trabajo en la industria manufacturera de EE.UU. entre junio de 1979 y diciembre de 2009. Un informe describe el sombr铆o proceso de la desindustrializaci贸n: 鈥淢ucho antes del colapso bancario de 2008, industrias estadounidenses tan importantes como las m谩quinas, herramientas, la electr贸nica de consumo, partes de autom贸viles, electrodom茅sticos, muebles, equipos de telecomunicaciones y muchos otros que otrora dominaron el mercado global sufrieron su propio colapso econ贸mico. El empleo en la manufactura cay贸 a 11,7 millones en octubre de 2009, una p茅rdida de 5,5 millones o un 32% de todos los empleos en la manufactura desde octubre de 2000. La 煤ltima vez que trabajaron menos de 12 millones de personas en el sector manufacturero fue en 1941. En octubre de 2009, hubo m谩s gente oficialmente desocupada (15,7 millones) que los que trabajaban en la manufactura.鈥

Subcontrataci贸n en el extranjero y estancamiento de la econom铆a real

Esta devastaci贸n en el sector manufacturero, que involucr贸 la eliminaci贸n de una cantidad masiva de puestos bien pagados en la manufactura, jug贸 un papel central en el estancamiento de ingresos, salarios y el poder adquisitivo en EE.UU. En las tres d茅cadas antes del crac de 2008, se帽ala Robert Reich, los salarios del estadounidense t铆pico apenas aumentaron, y efectivamente bajaron en los a帽os 2000.

El estancamiento de los ingresos plante贸 una amenaza a las empresas y al Estado. A las primeras, el lento crecimiento de la demanda se tradujo en sobreproducci贸n y, por lo tanto, en la disminuci贸n de beneficios en el mercado crucial de las corporaciones. Para el Estado, plante贸 el espectro del aumento de los conflictos sociales y de la inestabilidad.

La amenaza de un mercado paralizado fue frustrada 鈥搕emporalmente鈥 por el sector privado mediante un aumento masivo del cr茅dito por parte de los bancos, que rebajaron las condiciones de los pr茅stamos y atrparon a los consumidores con m煤ltiples tarjetas de cr茅dito. Una gran parte de los fondos prestados proced铆an de China y otras econom铆as asi谩ticas exportadoras de capital. El cr茅dito mantuvo elevado el consumo y aliment贸 el boom en los a帽os noventa y hasta mediados de la primera d茅cada del Siglo XXI.

Washington trat贸 de evitar el resentimiento pol铆tico adoptando una estrategia de 鈥渆xpansi贸n populista del cr茅dito鈥, es decir, haciendo que el cr茅dito f谩cil para la vivienda estuviera disponible para grupos de bajos ingresos a trav茅s de Freddie Mac y Fannie Mae.

La estabilidad pol铆tica no fue el 煤nico resultado de esta estrategia; adem谩s estuvo acompa帽ada por una mayor rentabilidad del capital especulativo. Como escribe Raghuram Rajan: 鈥淢ientras m谩s dinero del gobierno flu铆a al financiamiento o al apoyo de viviendas de bajos ingresos, el sector privado se sum贸 a la fiesta. Despu茅s de todo pod铆a sacar las cuentas, y comprendi贸 que las obligaciones pol铆ticas tras las acciones del gobierno no desaparecer铆an r谩pidamente. Con apoyo de las agencias, las hipotecas de alto riesgo ser铆an realizables, y la vivienda de bajo coste aumentar铆a de precio. Bajo riesgo y alto rendimiento, 驴qu茅 m谩s pod铆a desear el sector privado?鈥

La conexi贸n Apple-China

La asimilaci贸n de las masas con la expansi贸n del cr茅dito colaps贸 con la implosi贸n financiera de 2008. Actualmente, millones de estadounidense se encuentran sin trabajo y con terribles deudas. Pero, como indica la continua tasa de alto desempleo, la exportaci贸n de puestos de trabajo sigue sin tregua y China sigue siendo el destino preferido.

Parte del motivo por el cual el Sur de China mantiene su primac铆a como lugar de inversi贸n es que los proveedores chinos, con subsidios del Estado, han establecido una cadena de suministro insuperable de f谩bricas contiguas, reduciendo radicalmente los costes de transporte, posibilitando el ensamblaje r谩pido de un iPad o iPhone, y satisfaciendo as铆 en tiempo r茅cord a los clientes de un mercado altamente competitivo.

Steve Jobs, el legendario fundador de Apple, jug贸 un papel clave en la creaci贸n de este sistema. Los ejecutivos de Apple cuentan que quer铆a una pantalla de vidrio para el iPhone que no pudiera rayarse y que la quer铆a en 鈥渟eis semanas鈥. Un ejecutivo abandon贸 esa reuni贸n, dice el Times, y reserv贸 un vuelo a China. 鈥淪i el se帽or Jobs la quer铆a perfecta鈥, recuerda, 鈥渘o hab铆a otro sitio adonde ir鈥.

La superioridad en la econom铆a de la cadena de suministro, no obstante, es solo una de las razones por las que Jobs y Apple favorec铆an China. El motivo central segu铆a siendo la mano de obra barata disciplinada por el Estado. Lo que emerge del informe del Times sobre las pr谩cticas de Apple es que, a pesar de sus tajantes afirmaciones sobre su responsabilidad social, Apple negocia duro, y permite a sus contratistas 鈥渟olo ganancias m铆nimas鈥. Por lo tanto, 鈥渓os proveedores tratan frecuentemente de ahorrar en todo lo posible, reemplazar productos qu铆micos caros por alternativas menos onerosas, o presionar para que trabajen m谩s r谩pido y m谩s tiempo. 鈥淟a 煤nica manera de ganar dinero trabajando para Apple es ingeni谩rselas para hacer las cosas con m谩s eficiencia o m谩s baratas鈥, dijo el ejecutivo de una compa帽铆a que ayud贸 a poner en el mercado el iPad. 鈥淵 luego vuelven el a帽o siguiente e imponen una reducci贸n de precios de 10%鈥. No es sorprendente que una serie de proveedores de Apple hayan estado plagados de accidentes, incluidas explosiones, ya que, como describe un antiguo ejecutivo de Apple, 鈥渟i se restringen los m谩rgenes, se obliga a reducir la seguridad鈥.

Las consecuencias de severas reducciones de costes no han sido solo accidentes sino tambi茅n protestas de los trabajadores. Algunos de ellos tomaron el tr谩gico camino del suicidio, como los que ocurrieron en 2009 y 2009 en Foxcom, un gigantesco contratista corporativo tristemente c茅lebre, mientras otros recurr铆an a acciones laborales espont谩neas reprimidas violentamente por la administraci贸n y el Estado.

Los productos de Apple son los mejores de su categor铆a, distinguidos por su dise帽o, construcci贸n y personalidad o 鈥渁lma鈥 superiores. Pero la marcha de la compa帽铆a a la supremac铆a en el mercado se ha logrado a un tremendo coste para los trabajadores estadounidenses y chinos. El iPad y el iPhone son obras maestras de ingenier铆a. Pero esos productos no son simplemente materiales. Tambi茅n encarnan las relaciones sociales de la producci贸n. Son la expresi贸n del matrimonio entre una empresa exigente que se ha convertido en la corporaci贸n de vanguardia de nuestro tiempo y lo que Slavoj Zizek ha llamado el 鈥淓stado capitalista ideal鈥 de la actualidad: China, con la libertad que ofrece al capital junto con una capacidad sin igual de disciplinar a la mano de obra. No se puede dejar de estar de acuerdo con Jared Bernstein, un ex asesor econ贸mico de la Casa Blanca, cuando dijo al Times: 鈥淪i [el sistema de Apple] es el pin谩culo del capitalismo, deber铆amos estar preocupados鈥.

*Analista s茅nior de Foreign Policy In Focus, y representante de Akbayan (Partido de Acci贸n Ciudadana) en la C谩mara de Representantes de las Filipinas.聽 Publi cado por Common Dreams

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