May 27 2016
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Sociedad

La crisis de los refugiados

En algunos países existe una verdadera crisis de refugiados. En Líbano, por ejemplo, donde al menos un cuarto de la población consiste en refugiados de Siria,han recibido esta ola de gente desesperada después de otra que les había llegado desde Palestina y desdeIrak. Otros países de la región, pobres y golpeados por los conflictos, también han debido dar refugio a inmensas cantidades de personas. Entre ellos Jordania y la misma Siria, antes de que se hundiese en un suicidio colectivo.

 

Sin embargo, los países que han sobrevivido a la crisis de los refugiados no son aquellos que han tenido alguna responsabilidad en la creación de la crisis. El actual fenómeno de los refugiados es, en gran medida, consecuencia de las acciones de los países ricos y poderosos, esos mismos que ahora llorisquean por el terrible peso que les producen unas pocas víctimas de la miseria, a los que fácilmente podrían echar una mano abriéndole las puertas.

 

La conocida invasi√≥n de Irak por parte de Estados Unidos y Gran Breta√Īa produjo el desplazamiento de cuatro millones de seres humanos, de los cuales la mitad huy√≥ a los pa√≠ses vecinos. Los iraqu√≠es contin√ļan huyendo de su propio pa√≠s, un pa√≠s que ahora es uno de los m√°s miserables sobre la Tierra despu√©s de una d√©cada de sanciones criminales seguidas de la masacre de los ricos y poderosos que devastaron y arruinaron el pa√≠s y, por si fuese poco, iniciaron un conflicto sectario que ahora est√° destrozando el pa√≠s y la regi√≥n en mil pedazos.

 

No hay necesidad de volver a revisar el conocido rol que jug√≥ Europa en √Āfrica, que es de donde provienen las otras olas de refugiados, los que ahora deben pasar por el embudo creado por los bombardeos de Francia, Gran Breta√Īa y Estaos Unidos sobre Libia, acciones que no solo destruyeron el pa√≠s sino que adem√°s lo dej√≥ en las manos de milicias que ahora se combaten unas a otras.

 

Tampoco es siria refugiadosnecesario volver a recordar el historial de Estados Unidos en América Central, el que produjo terroríficas cámaras de exterminación de las cuales la gente ha intentado escapar desesperada, uniéndose ahora también a las victimas mexicanas del Tratado de Libre Comercio que virtualmente destruyó la agricultura en ese país, haciéndola inviable en una abierta competencia con la producción de los conglomerados agrícolas estadounidenses, fuertemente subsidiados por el gobierno federal.

 

La reacción de uno de los ricos y poderosos, Estados Unidos, es presionar a México para mantener alejadas de su frontera a sus propias víctimas, enviándolas de regreso sin misericordia, en aquellos casos en que la víctimas logran evadir los controles. La reacción del otro rico y poderoso, la Unión Europea, consiste en chantajear y presionar a Turquía para que mantenga a los sobrevivientes lejos de su fronteras y arree como ganado aquellos que logren escapar del horror hacia campamentos donde son tratados con brutalidad.

 

Entre los ciudadanos hay honrosas excepciones. Sin embargo, la reacción de los gobiernos es una desgracia inmoral, aun dejando de lado sus responsabilidades en la creación de las circunstancias que han llevado a toda esa gente a huir de sus tierras para salvar sus vidas.migrantes12

 

Toda esta verg√ľenza no es algo nuevo. Basta con considerar solo el caso de Estados Unidos, el pa√≠s m√°s poderoso y privilegiado de la tierra, rodeado de ventajas incomparables. A lo largo de su historia les dio la bienvenida a los refugiados europeos para que se asentaran en sus tierras, aquellas tierras que antes hab√≠an sido tomadas con brutalidad, eliminando a las naciones nativas que antes las ocupaban. Todo eso cambi√≥ con la ley de inmigraci√≥n de 1924, dise√Īada para excluir a jud√≠os e italianos. No es necesario entrar en detalles. A√ļn despu√©s de la guerra, se les neg√≥ la entrada a aquellos sobrevivientes que todav√≠a permanec√≠an en campos de concentraci√≥n. Ahora los gitanos est√°n siendo expulsados de Francia hacia condiciones desesperantes en la Europa del Este, es decir, est√°n expulsando a los descendientes de las v√≠ctimas del holocausto, si es que a alguien le importa.

 

La verg√ľenza persiste y no tiene l√≠mites. Sin duda, el tiempo para ponerle un punto final a todo eso ha llegado, sin el cual no podremos nunca alcanzar un m√≠nimo de decencia y de civilizaci√≥n.

 

*Profesor em√©rito de ling√ľ√≠stica y filosof√≠a en el Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts en Cambridge. Traducci√≥n de Jorge Majfud

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