Abr 2 2016
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Despacito por las piedras

LA DEMOCRACIA CHINA

 

 

‚ÄúEn China somos victoriosos porque no tenemos democracia‚ÄĚ; ‚ÄúChina camina hacia la democracia‚ÄĚ; ‚ÄúEn China no hay democracia‚ÄĚ; ‚ÄúEn China hay otro tipo de democracia‚ÄĚ Estos son algunas manifestaciones que surgen cuando, en diversos lugares del mundo y en estos d√≠as, aparecen preguntas por la democracia en China. ¬ŅQu√© nos importa a nosotros el tema de la democracia China? S√≠ importa y mucho. B√°sicamente por dos razones. Una, porque China va camino de ser la primera potencia mundial. Dos, porque en los pa√≠ses occidentales ‚Äďnosotros entre ellos- se est√° debatiendo sobre el tema de lo que hoy se conoce como democracia.

En primer lugar hay que se√Īalar que la palabra ‚Äúdemocracia‚ÄĚ resuena en nuestros o√≠dos de un modo a√ļn m√°s halagador que un dulce a nuestras papilas gustativas.

No es imaginable un pol√≠tico de estos tiempos que desprecie a la democracia, de hacerlo inmediatamente ser√≠a denostado y separado del reba√Īo mayoritario.

Ante lo dicho cabe aclarar que la democracia, tal como la conocemos nosotros, no rige en todo el mundo y mucho menos desde siempre.

Esta democracia que conocemos no tiene mucho m√°s de dos siglos de existencia, tiene su origen y mayor desarrollo en los pa√≠ses conocidos como ‚Äúoccidentales‚ÄĚ.

En nuestros pa√≠ses, que forman parte de esa cultura occidental venida con la conquista europea, la democracia ha quedado asimilada constitucionalmente a las ideas de: Sistema representativo (gobiernan los ‚Äúrepresentantes‚ÄĚ), multipartidario (sistema de varios partidos) y con divisi√≥n de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Otras ideas de democracia vinculadas a la posibilidad de una mayor participaci√≥n social del pueblo organizado, poder asambleario, revocabilidad de mandatos y responsabilidad ‚Äďcon rendici√≥n de cuentas- de los voceros o gobernantes, han sido relegadas y est√°n fuera de la discusi√≥n de los ‚Äúpol√≠ticos‚ÄĚ, es decir las personas que hoy se ocupan del tema de la administraci√≥n de las distintas instancias del Estado. (Nacional, provincial, municipal). Estas democracias actuales nos han sido impuestas, en los √ļltimos 2 siglos, por nuestra perspectiva de pensar como si fu√©ramos europeos y por la presi√≥n cultural de los pa√≠ses dominadores. Para hacerlo posible, los 30 mil a√Īos de vida anterior de los pueblos originarios y sus sistemas de organizaci√≥n social han sido negados y esos pueblos destruidos y llevados al l√≠mite de su aniquilamiento.

A diferencia de esta experiencia, la China milenaria, que ahora emerge como poderosa, logró mantener y desarrollar su propia identidad y formas de organización de acuerdo a su evolución y experiencia histórica.

En China se debate sobre la democracia que están construyendo y hay una fuerte tendencia en el sentido que ella no debe asentarse sobre las mismas ideas que sirven de base a la democracia occidental. En esa dirección la dirigencia china quiere evitar que su democracia sea una transición hacia otro tipo que se parezca a la occidental.

Al mismo tiempo toda la propaganda occidental va dirigida a promover la idea de democracia y sus instituciones que occidente ha desarrollado. Este es uno de los grandes debates ideológicos, al interior de China, de los tiempos por venir.

Ya no solo desde China, tambi√©n desde medios occidentales, llueven cr√≠ticas a la actual democracia occidental. El conocido diario EL PA√ćS de Espa√Īa se√Īala que ‚ÄúFrente a los devastadores golpes de la crisis econ√≥mica, muchos Estados occidentales renguean en la b√ļsqueda de soluciones, enmara√Īados en actitudes cortoplacistas, secuestrados por miopes intereses partidistas, chantajeados por poderosos grupos de presi√≥n, asustados por el creciente malestar social‚ÄĚ. Por cierto que las dictaduras militares que padecimos han sido mucho ‚Äúpeor el remedio que la enfermedad‚ÄĚ, Ello no debe impedir que se sigan buscando otras formas de organizaci√≥n con mayor participaci√≥n del pueblo en las decisiones.

En la denominada ‚Äúdemocracia china‚ÄĚ se combinan elecciones y meritocracia. Las elecciones libres y democr√°ticas para elegir a los gobernantes de las aldeas, quienes adem√°s deben rendir cuentas de sus actos. En la nominaci√≥n de las autoridades de mayor nivel rige el principio de la meritocracia y hay diversas formas para su designaci√≥n, en ning√ļn caso hay votaci√≥n del conjunto de la poblaci√≥n. El conocido l√≠der espa√Īol, Felipe Gonz√°lez tiene dicho que ‚ÄúPese a que en China no haya elecciones m√°s all√° del nivel de aldea, por lo que sabemos, no por ello ha dejado la gente de dar su consenso al sistema, ya que creen que es capaz de obtener resultados‚ÄĚ estas observaciones sobre la ‚Äúdemocracia occidental‚ÄĚ y la ‚Äúdemocracia china‚ÄĚ es una invitaci√≥n a pensar, nosotros mismos, mirando hacia adentro y hacia atr√°s para ver que nos dice la historia de nuestra propia sociedad respecto a esta cuesti√≥n, clave de los tiempos que vienen.

Juna Guah√°n

 

 

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