Ene 22 2019
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Ciencia y Tecnología

La democracia digital y el futuro

 

¬ŅDisponemos de suficiente informaci√≥n como para poder regular la actividad de los proveedores de datos que tienen hoy un rol clave en el desarrollo de las campa√Īas electorales y de nuestras democracias?

La victoria de Jair Bolsonaro en Brasil en 2018 ha puesto de manifiesto el rol de las empresas de social media marketing (mercadotecnia en redes sociales) en cómo se ganan elecciones y la poderosa influencia que ejercen en la polarización de los procesos políticos. Han tenido sin duda un impacto en fraguar la victoria de partidos políticos y de líderes otrora ajenos a la política.

Esta tendencia es ahora la regla y no la excepci√≥n en las sociedades democr√°ticas. Lo que los medios de comunicaci√≥n de todo el mundo calificaron de excepcional, como la supuesta interferencia extranjera que llev√≥ a la derrota de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, o a la victoria del Brexit en el refer√©ndum del mismo a√Īo en el Reino Unido, se ha convertido en un patr√≥n evidente en todos los procesos electorales desde entonces.

Al comp√°s de la creciente popularidad de las redes sociales e internet, las t√©cnicas de publicidad pol√≠tica y las campa√Īas en l√≠nea se han ido adaptando para sacar provecho de la enorme cantidad de datos personales disponibles.

Las nuevas técnicas de publicidad utilizan datos que se encuentran disponibles en línea, programas de aprendizaje automático e investigación psicológica para generar mensajes dirigidos a targets específicos.

Estos mensajes se basan no solo en datos demográficos afinados, sino también en datos de nuestro comportamiento en línea. Los puntos que faltan para terminar el trazo de un perfil determinado suelen completarse en base a similitudes con otros usuarios o clientes de los que se dispone de una huella de datos más amplia.

El inter√©s de los responsables de las campa√Īas electorales por utilizar t√©cnicas de publicidad lo m√°s eficaces posible les ha llevado a empezar a adoptar estos enfoques de mercadotecnia fundamentada en datos.

Pero, ¬Ņc√≥mo es una campa√Īa basada en datos por dentro? ¬ŅY qu√© normas existen para preservar la libertad de los votantes y garantizar la imparcialidad durante la campa√Īa y las elecciones?

¬ŅSe toman en cuenta los derechos digitales de los electores?

Anatom√≠a de las campa√Īas electorales basadas en datos: el papel de los proveedores privadosResultado de imagen para campa√Īas electorales digitales

En los √ļltimos meses, el proyecto Data Politics, gestionado por Transparency Toolkit, ha estado desarrollando una wiki para recopilar informaci√≥n sobre proveedores que ofrecen servicios digitales para campa√Īas digitales.

El objetivo de este repositorio no es solo mostrar el alcance y variedad de los actores involucrados en el marketing político, sino también proporcionar una herramienta colaborativa que ayude a profundizar en las investigaciones sobre la industria del marketing político.

Hasta ahora, Data Politics ha identificado a cientos de empresas que prestan servicios para distintas fases de las campa√Īas electorales basadas en datos y que utilizan t√°cticas de marketing.

El archivo contiene informaciones y referencias de hasta 300 proveedores involucrados en campa√Īas electorales, ilustrando as√≠ un fen√≥meno que va mucho m√°s all√° del tristemente c√©lebre esc√°ndalo de Cambridge Analytica. Aunque la investigaci√≥n inicial se centr√≥ en proveedores mexicanos, el objetivo de ¬ęData Politics¬Ľ es ir aumentando las fuentes.

Para una mejor comprensión, vamos a guiar al lector a través de cada fase del proceso:

(1) Recopilación de datos de los electores

Para poder influenciar a los electores, lo primero que hay que hacer es establecer qui√©n son y qu√© piensan. Esto se consigue a trav√©s de la recopilaci√≥n de listas de electores, datos demogr√°ficos y datos de opiniones, creencias, comportamiento o preocupaciones. Y esto se logra accediendo a datos oficiales, como las listas de personas con derecho a voto facilitadas por las autoridades electorales, datos p√ļblicos disponibles, como el censo, pero tambi√©n datos comerciales y datos recopilados con fines pol√≠ticos.

El problema en esta fase es lo borrosa que es la línea que separa los datos recopilados con fines políticos y los datos recopilados con fines comerciales, que implican una elaboración de perfiles cada vez más refinados de los hábitos y preferencias de los consumidores.

Esta informaci√≥n se est√° vendiendo hoy a los responsables de campa√Īas electorales. Los ¬ępropietarios¬Ľ de estos datos son a menudo intermediarios, por lo que el negocio emergente de la intermediaci√≥n de datos est√° empezando a tener un rol formativo.

Un ejemplo interesante es el caso de Pig.gi, una empresa de encuestas en Xochimilco, M√©xico, y la iniciativa sin precedentes – vinculada a Cambridge Analytica ‚Äď llevada cabo por esta empresa de proporcionar internet gratuito a comunidades previamente desconectadas.

Todo empez√≥ en Tizilingo, una localidad tan peque√Īa que no aparece en Google Maps. Aunque ninguno de los residentes dispon√≠a de ordenador personal, unos 60 s√≠ ten√≠an tel√©fonos m√≥viles, muchos de los cuales pod√≠an conectarse a la red gratuita. Para muchos de ellos, pues, el acceso gratuito a Internet lleg√≥ antes que el agua corriente.

Pero lo que hizo Pig.gi en esa peque√Īa comunidad de 100 personas al sur de la Ciudad de M√©xico, en aparente coordinaci√≥n con Cambridge Analytica, desdibuja la l√≠nea entre altruismo y explotaci√≥n y camufla el coste oculto del acceso gratuito a internet – algo que las comunidades pobres de M√©xico y otras muchas partes del mundo no aciertan a entender del todo.

Lo que estamos presenciando, cada vez más, es la realización de pruebas de prácticas de recolección de datos en poblaciones desfavorecidas para su ulterior explotación y reutilización. A primera vista, un proyecto como el de Pig.gi parece caritativo, pero en realidad la contrapartida es la obtención de datos de la comunidad.

Y la supervisión que ejercen las autoridades electorales y las autoridades de protección de datos en la actualidad resulta inadecuada en circunstancias en las que se utilizan este tipo de herramientas para monitorear e influir en las opiniones de electores pobres, que son a menudo votantes indecisos.

También los gigantes tecnológicos se han convertido en actores fundamentales de todo el proceso de recopilación de datos. Las redes sociales son fantásticas fuentes de información sobre los electores. Sus sitios web sirven para recopilar datos demográficos, monitorear opiniones y conversaciones y recopilar otras informaciones que los usuarios expresan explícitamente.

Sobre esta base, adem√°s, pueden elaborarse nuevos datos a trav√©s de procesos de inferencia: existen estudios que demuestran c√≥mo se pueden deducir rasgos de personalidad, puntos de vista pol√≠ticos y otras caracter√≠sticas a partir de datos como los ¬ęme gusta¬Ľ de Facebook.

También hay empresas de social listening (escucha social) especializadas en monitorear, agregar y analizar discusiones en las redes sociales sobre determinados temas, candidatos, partidos o marcas.

Dichas empresas recopilan datos de los sitios web de las redes sociales mediante el uso de APIs p√ļblicas, rastreadores web o simplemente compr√°ndolos. Luego, utilizan sus propias herramientas o software disponible en el mercado para analizar tendencias e identificar a usuarios influyentes.

Otro tipo de empresas son las intermediarias de datos que recopilan informaci√≥n sobre personas a partir de fuentes diversas: redes sociales, registros p√ļblicos y empresas privadas.

Estas empresas parten a menudo de informaci√≥n limitada, como una relaci√≥n de correos electr√≥nicos de clientes o cuentas de redes sociales, y la combinan con informaci√≥n de contacto m√°s detallada – comportamiento de compra, detalles demogr√°ficos y datos de b√ļsqueda y navegaci√≥n por internet ‚Äď de las personas que figuran en la relaci√≥n inicial.

La cantidad de información disponible para estos intermediarios de datos depende de las regulaciones del país en el que operan.

Los actores más recientes en este campo de la recolección de datos son las empresas de psicología política. Los consultores de psicología política realizan encuestas para recopilar datos sobre los electores y desarrollar perfiles psicológicos. Sus servicios abarcan desde la recopilación de datos a partir de encuestas sencillas sobre intención de voto hasta la realización de encuestas sobre opiniones y creencias.

Las propias campa√Īas electorales y las compa√Ī√≠as de mercadotecnia basada en datos que les ofrecen un servicio completo suelen contratar a empresas de psicolog√≠a pol√≠tica para realizar investigaciones de antecedentes que ayudan a crear perfiles para el targeting de electores. Estas empresas son, hasta la fecha, a las que menos se les exige rendir cuentas.

(2) Segmentación e identificación de los electores

Los datos demogr√°ficos, los perfiles psicol√≥gicos y otras informaciones obtenidas durante la fase de recolecci√≥n de datos se combinan y se utilizan para segmentar p√ļblicos ‚Äď es decir, para agrupar a los electores en conjuntos m√°s reducidos. La informaci√≥n acumulada durante la fase de recolecci√≥n de datos se guarda en la misma base de datos que se utiliza para administrar las listas de electores adquiridas en la primera fase del proceso, o en un software distinto.

Resultado de imagen para perfiles de electoresSiempre que sea posible, se fusionan los paquetes de datos para generar perfiles personales m√°s completos. Algunos programas incluyen visualizaciones como mapas, gr√°ficos o herramientas de campa√Īa para aprovechar los datos de los electores, como pudo verse cuando la exitosa campa√Īa electoral de Emmanuel Macron, que utiliz√≥ los servicios de la compa√Ī√≠a francesa Liegey Muller Pons.

Debido a la complejidad del marketing pol√≠tico basado en datos, existe una necesidad cada vez mayor de que las empresas integren todos los pasos del proceso en una soluci√≥n completa para ofrecer a las campa√Īas, los partidos, o los candidatos. Este es el rol de empresas como Cambridge Analytica.

El valor principal de su oferta es la combinaci√≥n de varios paquetes de datos de la primera fase del proceso con las t√©cnicas de difusi√≥n de la √ļltima fase. Y esto lo logran a trav√©s de un mix de personal propio, herramientas internas, software creado por otras compa√Ī√≠as, datos adquiridos y la asociaci√≥n con otras organizaciones.

Las empresas de mercadotecnia pol√≠tica de servicio completo van desde peque√Īas compa√Ī√≠as que prestan sus servicios a campa√Īas locales hasta grandes compa√Ī√≠as internacionales que trabajan en varias campa√Īas de alto nivel cada a√Īo.

Las compa√Ī√≠as internacionales suelen trabajar asoci√°ndose con compa√Ī√≠as locales para conseguir proximidad con el contexto local, o como cobertura para ocultar su participaci√≥n en la campa√Īa electoral. Las compa√Ī√≠as de marketing pol√≠tico que ofrecen un ‘pack completo’ de soluciones ofrecen una amplia gama de combinaciones de servicios.

Algunas de estas compa√Ī√≠as siguen a rajatabla todas las regulaciones electorales y de uso de datos vigentes, generan anuncios que son identificables como tales, utilizan t√©cnicas de publicidad positiva y operan de manera transparente bajo su propio nombre.

Otras hacen un mal uso de los datos, utilizan t√©cnicas furtivas para manipular opiniones, crean anuncios que explotan los temores de la gente, se meten en pr√°cticas dudosas como el chantaje, y recurren a empresas pantalla para ocultar su participaci√≥n en las campa√Īas electorales.Marketing Pol√≠tico - Consiga seguidores y Votos por Internet

Las fuentes de datos y las t√©cnicas de publicidad que utilizan unas y otras las determina el contexto local, la experiencia, las asociaciones y los distintos est√°ndares √©ticos para la protecci√≥n de datos. Las compa√Ī√≠as de servicios no completos pueden tambi√©n situarse en cualquier punto del espectro √©tico.

La creaci√≥n de perfiles integrales de los electores permite a los responsables de las campa√Īas dividirlos en segmentos de p√ļblico m√°s concretos y detallados de modo que puedan ser objeto de mensajes espec√≠ficos. Despu√©s de identificar a estos segmentos de p√ļblico, crean mensajes que se ajustan a las opiniones y preocupaciones de cada subgrupo.

Una de las técnicas en las que destacan las empresas de servicios completos es la del microtargeting, que requiere combinar datos de muchas fuentes con una variedad de mecanismos de difusión de los mensajes.

En la presente etapa de evoluci√≥n de las t√©cnicas de marketing pol√≠tico, las autoridades electorales y de protecci√≥n de datos en gran medida brillan por su ausencia. No disponen todav√≠a de los recursos y capacidades necesarios para inspeccionar y evaluar los contenidos y las pr√°cticas de los proveedores de datos en las campa√Īas electorales.

El an√°lisis de datos es la base de la caracterizaci√≥n individualizada de los clientes.Ning√ļn pa√≠s ha desarrollado todav√≠a la legislaci√≥n ni tampoco los programas de formaci√≥n necesarios para poder llevar a cabo este nivel de evaluaci√≥n y garantizar el cumplimiento de las normas.

Quiere esto decir que las elecciones quedan expuestas a peligrosas manipulaciones de opini√≥n, distorsionando su imparcialidad. No parece haber voluntad pol√≠tica para abordar las implicaciones que para los derechos humanos tienen las campa√Īas electorales basadas en datos y el modelo de negocio que las impulsa.

Etapa final: difusión de mensajes e intentos de influenciar a los electores

Despu√©s de identificar a los electores (los p√ļblicos) y segmentarlos, los mensajes y otras formas de persuasi√≥n pueden difundirse a trav√©s de distintos canales para incidir en su voto. Adem√°s de los medios oficiales de publicidad pol√≠tica, las redes sociales comerciales ofrecen oportunidades adicionales para enviar mensajes ya sea directamente desde las cuentas oficiales de las campa√Īas o indirectamente a trav√©s de bots y trolls.

Si bien los anuncios pueden mostrarse en distintos sitios web, utilizando por ejemplo Google Ads, los responsables de las campa√Īas optan a menudo por los sitios web de las redes sociales. La gente se pasa enormes cantidades de tiempo en las redes sociales a lo largo del d√≠a, por lo que all√≠ es f√°cil llegar a los electores.

Y aunque la publicidad en las redes sociales lleva por lo general la etiqueta de ¬ęcontenido promocionado¬Ľ, un estudio revela que el 32% de los usuarios no se percatan de ello y aceptan la publicidad de manera parecida a como reciben el contenido que publican sus amigos.Partidos pol√≠ticos hacen uso de bots y trolls

Las empresas que ofrecen asesor√≠a en temas de gesti√≥n de contenidos en las redes sociales proliferan. Dichas empresas pueden crear contenidos para distintas plataformas de redes sociales que se difunden directamente desde las cuentas de la campa√Īa o del candidato.

En algunos casos, las campa√Īas pueden hacerse cargo de esta gesti√≥n ellas mismas, pero tambi√©n existen empresas especializadas que ofrecen como servicio campa√Īas tradicionales en redes sociales. Estas empresas pueden utilizar tambi√©n otras t√©cnicas, como anuncios, bots y trolls, en el marco de una estrategia integral de redes sociales.

Existen también los anuncios, pagados a través de canales oficiales, que se dirigen específicamente a personas en función de su perfil Рpersonalidad, historial de compras o de navegación, datos demográficos u otros atributos.

El nivel de sofisticaci√≥n var√≠a: desde anuncios gen√©ricos que se muestran a muchas personas, hasta mensajes muy espec√≠ficos que se muestran muchas veces a personas que integran peque√Īos segmentos de p√ļblico. Los destinatarios tambi√©n pueden adaptarse en funci√≥n de su interacci√≥n con mensajes anteriores.

Esta √ļltima fase es la m√°s preocupante desde el punto de vista de los derechos digitales, ya que es la que se encuentra actualmente menos regulada y la menos transparente.

Pero es tambi√©n la fase que ofrece m√°s oportunidades para que las autoridades electorales realicen reformas que garanticen que este tipo de avances tecnol√≥gicos no puedan utilizarse de manera perjudicial para la libertad de pensamiento de los electores, o que lleguen a convertirse en formas de llevar a cabo campa√Īas que socaven el concepto de elecciones libres y justas.

Es precisamente en este punto en el que las autoridades de protecci√≥n de datos y las organizaciones de consumidores podr√≠an desempe√Īar un importante papel de monitoreo – por ejemplo, garantizando que todos los partidos gocen de igual acceso a los mismos datos. Y garantizando que los datos personales recopilados para publicidad y marketing no se reutilicen con fines pol√≠ticos.

Esta separaci√≥n entre usos comerciales y electorales de nuestras huellas de datos es muy importante. Es la √ļnica forma en que se puede exigir responsabilidades a los partidos pol√≠ticos por su inversi√≥n en infraestructuras de recopilaci√≥n de datos, oblig√°ndoles a mantenerse dentro de los l√≠mites de gasto pol√≠tico leg√≠timos y a demostrar que sus m√©todos de recopilaci√≥n de datos han sido √©ticos seg√ļn la legislaci√≥n de derechos humanos.

Se busca: una revisión urgente de los sistemas electorales en línea.

La calidad de las elecciones en los sistemas democráticos se mide por la imparcialidad y la atención al debido proceso que garantizan la libertad de elección.

Los desarrollos tecnol√≥gicos en contextos en l√≠nea nos obligan a reexaminar si las salvaguardas actuales son suficientes para garantizar juego limpio entre aquellas fuerzas pol√≠ticas que tienen acceso a las √ļltimas tecnolog√≠as y a conjuntos de datos sofisticados para dirigir sus mensajes a la poblaci√≥n y las que no.

Los niveles actuales de gasto electoral de los partidos pol√≠ticos se fijaron sobre la base del tipo de informaci√≥n y divulgaci√≥n anal√≥gica de los tiempos anteriores a internet: vallas publicitarias, carteles y tiempos de emisi√≥n. Pero las campa√Īas electorales han cambiado.

Ahora los partidos pol√≠ticos est√°n invirtiendo en herramientas de campa√Īa que escapan mucho m√°s a la rendici√≥n de cuentas, como las infraestructuras de datos y los algoritmos que les permiten direccionar sus mensajes a los electores.

Las campa√Īas basadas en grandes recopilaciones de datos, en sofisticados software y una combinaci√≥n de t√©cnicas de publicidad en l√≠nea que utilizan algoritmos est√°n en estos momentos determinando las inversiones que llevan a cabo los partidos de cara a las futuras campa√Īas electorales.

¬ŅQu√© suceder√° con aquellos que no pueden permitirse estas inversiones? ¬ŅC√≥mo pueden las campa√Īas futuras ser iguales y justas existiendo estas desigualdades entre los candidatos en cuanto al acceso a las bases de datos y a los sistemas de apoyo?

Es alarmante lo lejos que estamos de cumplir con estos requisitos, considerando el n√ļmero de pa√≠ses que carecen de leyes b√°sicas de privacidad y protecci√≥n de datos.

Los reguladores y los encargados de garantizar que las elecciones sigan siendo libres y justas no atendieron a las advertencias que hizo Edward Snowden en 2013 acerca del peligro que representa el uso indebido de los datos personales para los derechos y libertades fundamentales de las personas y los procesos democr√°ticos.

Ya era preocupante entonces saber c√≥mo las tecnolog√≠as comerciales y los dispositivos utilizados a diario por un ciudadano medio se estaban convirtiendo en armas de vigilancia y manipulaci√≥n y en herramientas para el uso por parte de las autoridades y las empresas de lo que saben de los usuarios de internet en una variedad de situaciones ‚Äď por ejemplo, para espiar misiones humanitarias, conseguir una injusta ventaja comercial y estrat√©gica infiltr√°ndose en los sistemas inform√°ticos de los competidores y partes contrarias en negociaciones diplom√°ticas o comerciales.

Ya entonces debería haber alertado ver el potencial que tienen estas tecnologías para interferir en la democracia y presenciar la forma en que han sido utilizadas por algunos de los Estados más poderosos del mundo.

Pero aparte de la reforma del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) en Europa, lo que han hecho dichas revelaciones ha sido acelerar la regularización de muchas actividades ilegales de las agencias de espionaje.

El esc√°ndalo de Cambridge Analytica solo ha servido para se√Īalar la existencia de esta nueva realidad dif√≠cil de enfrentar: el uso estrat√©gico de las tecnolog√≠as digitales y en red para debilitar los procesos democr√°ticos basados en la debida consulta, deliberaci√≥n y consideraci√≥n.

Ni Cambridge Analytica es un actor aislado ni las elecciones en Estados Unidos fueron ninguna excepci√≥n, pero el caso ha ayudado a sacar a la luz la existencia de una pr√≥spera industria muy poso regulada que, en distintas etapas de las campa√Īas electorales, con o sin autorizaci√≥n y a menudo sin escrutinio, utiliza los llamados datos p√ļblicos para decantar el voto de los electores de la misma manera que se utilizan nuestros datos personales para vendernos productos. La inacci√≥n ya no es una opci√≥n.

Adaptándonos a nuevos retos: la actualización de los controles democráticos en línea

Estos acontecimientos han puesto de manifiesto el evidente conflicto de intereses de las plataformas comerciales considerando los distintos roles que desempe√Īan durante las campa√Īas electorales.

Las plataformas de las redes sociales y los navegadores se han convertido en actores clave como proveedores de datos en este contexto. Sin embargo, tienen pendiente desarrollar políticas de transparencia adecuadas y mejores prácticas responsables para demostrar su imparcialidad en las contiendas electorales.

En la actualidad es imposible auditarles en base a los marcos regulatorios globales vigentes. Y mantienen adem√°s el secreto como ventaja comercial.

Pero considerando el papel que desempe√Īan hoy en las campa√Īas electorales, deben establecerse excepciones a sus pr√°cticas comerciales – por ejemplo, reglas para impedir que las plataformas ¬ęatraigan a los votantes¬Ľ de manera activa, o que ofrezcan informaci√≥n sobre a qui√©n hay que votar:

– Su funci√≥n como proveedores de datos entra en conflicto no solo con la participaci√≥n ¬ęc√≠vica¬Ľ, sino tambi√©n con su creciente participaci√≥n en la organizaci√≥n de debates en l√≠nea, o como ‚Äúpuntos de informaci√≥n¬Ľ para los electores. Dicho de otro modo, las plataformas comerciales no deben exceder su rol como proveedores regulados de publicidad pol√≠tica.
– Por esta raz√≥n, la transparencia del algoritmo es tambi√©n un elemento clave para garantizar que no se otorgue, en un momento dado, una ventaja injusta a ning√ļn candidato durante una campa√Īa electoral en funci√≥n de la cantidad de datos personalizados y espec√≠ficos que el candidato en cuesti√≥n puede permitirse comprar.

– Hay que obligar tambi√©n a los equipos de campa√Īa a divulgar los tipos de datos que utilizan, la fuente de dichos datos y la planificaci√≥n de su uso. Una asociaci√≥n entre asociaciones de consumidores, autoridades de protecci√≥n de datos y autoridades electorales podr√≠a supervisar tambi√©n el uso de datos personales recopilados con fines comerciales para mantener las bases de datos separadas y contabilizadas.

El problema hoy en d√≠a es que, en lugar de establecer l√≠mites, tanto las autoridades electorales como el p√ļblico en general est√°n pidiendo que las empresas de redes sociales hagan m√°s cosas ‚Äď por ejemplo, tomar medidas para abordar el tema de la violencia pol√≠tica, el ciberacoso o para impedir la interferencia de actores extranjeros en las campa√Īas electorales. En el contexto actual, estas demandas contradictorias conducen a conflictos de intereses cada vez m√°s complejos.

Esto plantea la cuesti√≥n de si es posible que las plataformas comerciales se asocien con organizaciones de derechos humanos y los organismos de control electorales, as√≠ como con las autoridades policiales, para responder r√°pidamente a posibles secuestros de espacios electorales durante las campa√Īas con el objetivo de intimidar o manipular a los electores. De ser esto posible, ¬Ņc√≥mo podr√≠a funcionar esta asociaci√≥n considerando que las plataformas comerciales no quieren divulgar sus t√©cnicas?

– Los cambios legislativos, entre ellos el requisito de que los operadores comerciales abran su ¬ęcaja negra¬Ľ, tomar√°n tiempo y necesitar√°n voluntad pol√≠tica para salir adelante. Pero una respuesta inmediata podr√≠a ser que las plataformas abrieran voluntariamente sus bases de datos a investigadores independientes interesados en estudiar los procesos electorales. En la actualidad, el precio y la disponibilidad de los datos est√°n fuera del alcance de los investigadores o auditores independientes.

– Los gobiernos deben tener tambi√©n capacidad de adaptaci√≥n y agilidad para enfrentar los desaf√≠os que plantean las innovaciones tecnol√≥gicas aplicadas a las campa√Īas electorales. Existen nuevas amenazas y nuevos repertorios de t√©cnicas, incluso de trucos, a los que pueden acceder los responsables de las campa√Īas. Esto requiere un monitoreo amplio, en el que podr√≠an participar activistas digitales. La sociedad civil, los organismos de control electoral y las misiones de observaci√≥n pueden sin duda desempe√Īar un papel crucial en preservar la democracia en la era digital mediante la actualizaci√≥n y adaptaci√≥n de sus mecanismos y sistemas de supervisi√≥n. Lo cual implica la necesidad de contar con voluntarios y funcionarios formados en derechos humanos y expertos en tecnolog√≠a.

– La mejora de la transparencia y la rendici√≥n de cuentas de las campa√Īas en entornos digitales y en red podr√≠a incluir la solicitud de una lista de todos los proveedores y de los productos y servicios utilizados en las campa√Īas basadas en datos (no solo de los de nivel superior contratados por la campa√Īa, sino tambi√©n de d√≥nde obtienen los datos y a qui√©n contratan dichos proveedores).Resultado de imagen para ciberacoso

– Tambi√©n deber√≠an ser norma las auditor√≠as completas y la divulgaci√≥n de los detalles de las infraestructuras de datos usadas por los partidos. Esto implica mejorar la forma de llevar la contabilidad del gasto en gesti√≥n de datos, bases de datos y la gama de t√©cnicas de segmentaci√≥n a disposici√≥n de los equipos de campa√Īa.

– Los requisitos de privacidad digital y en l√≠nea, y el papel que pueden desempe√Īar las autoridades de protecci√≥n de datos son tambi√©n clave para preservar la libertad de los electores a la hora de decidir su voto, sin manipulaciones indeseadas a trav√©s de las redes sociales de las que son usuarios, de sus tel√©fonos m√≥viles o los de sus amigos y familia. El monitoreo del uso de las bases de datos que los partidos utilizan en las campa√Īas es clave para lograrlo.

Las organizaciones de la sociedad civil est√°n empezando a llevar a cabo campa√Īas de crowdsourcing (colaboraci√≥n abierta distributiva) para llevar a cabo tareas de monitoreo de la publicidad pol√≠tica y poder cazar as√≠ al menos a los que violan las regulaciones electorales vigentes. Pero podr√≠an ir m√°s lejos:

– Creando conciencia entre los electores acerca de la necesidad de monitorear la forma en que se enmarcan los mensajes para dirigirlos a diferentes grupos demogr√°ficos durante las campa√Īas electorales.

– Dise√Īo √©tico: a pesar de los aspectos preocupantes de las campa√Īas basadas en datos hasta la fecha, las t√©cnicas que utilizan se podr√≠an transformar, con pol√≠ticas p√ļblicas adecuadas y la coordinaci√≥n entre diferentes autoridades, en oportunidades para un uso m√°s eficaz de los recursos – por ejemplo, para potenciar la participaci√≥n pol√≠tica a trav√©s del tipo de divulgaci√≥n que facilitan. Por otra parte, las campa√Īas basadas en medios digitales pueden resultar m√°s baratas que las convencionales para partidos pol√≠ticos peque√Īos y candidatos independientes, a condici√≥n de que dispongan de las habilidades y la capacitaci√≥n adecuadas.

Y los robots pueden dise√Īarse no ya para hacer descarrilar los procesos electorales democr√°ticos, sino para llegar a poblaciones abstencionistas y animarlas a conocer sus derechos y a votar. Las autoridades electorales podr√≠an promover dise√Īos de este tipo, para fines c√≠vicos en lugar de comerciales.

РOtro tipo de medida podría ser la prohibición por parte de las autoridades electorales del intercambio de inteligencia de marketing y de perfiles de consumidores con los partidos políticos, para evitar formas ocultas de manipulación del comportamiento electoral a través de la explotación de las huellas digitales de los electores.

La clave en todos estos ámbitos es la adopción de medidas eficaces y eficientes con suficiente anticipación, sin dar por sentada la democracia, y reconociéndola como un sistema en evolución del que debe asegurarse constantemente la resistencia y actualización.

* Directora Ejecutiva, de la Fundaci√≥n Ciudadano Inteligente, Chile. Abogada internacional de DDHH, que se especializa en preservar y avanzar derechos ante la nueva ola de desaf√≠os tecnopol√≠ticos. Est√° escribiendo un libro sobre ‚ÄúColonialismo digital‚ÄĚ y tambi√©n elaborando una hoja de ruta de pol√≠ticas p√ļblicas sobre tecnolog√≠a que garanticen el futuro de la democracia.

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