Nov 12 2019
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Pol铆tica

La democracia hecha trizas: La derecha local y regional avanzan con un golpe en Bolivia

Se ha consumado un golpe de Estado en Bolivia y, con esto, las derechas de la regi贸n han sincerado finalmente su total descreimiento de la democracia republicana como sistema pol铆tico, el dise帽o institucional que en los a帽os ochenta, tras las dictaduras del 鈥淧lan C贸ndor鈥, estos mismos sectores edificaron.

Fue un golpe de Estado contra Evo Morales Ayma y sus fuerzas sociales y pol铆ticas que obtuvieron m谩s del 47% de los votos el pasado 20 de octubre, con m谩s de 10 puntos de diferencia sobre su principal contrincante, Carlos Mesa. Esos son los mismos guarismos con los que Alberto Fern谩ndez fue ungido presidente electo en Argentina una semana despu茅s.Resultado de imagen para agresion a ciudadanos en bolivia

Desde el estallido de la crisis econ贸mica en 2008, la oligarqu铆a financiera global y su articulaci贸n con las elites regionales dejaron de apostar a la democracia justo al mismo tiempo que los Pueblos de la regi贸n lograban consolidarla como herramienta de organizaci贸n, con capacidad de otorgar niveles de reparaci贸n econ贸mica y justicia social para las inmensas mayor铆as de la regi贸n m谩s desigual del planeta.

Este duro presente, caracterizado como el de una regi贸n en disputa, comenz贸 con:

  • El golpe civil y militar de Mel Zelaya en la Honduras de 2009;
  • El intento de golpe de Estado tambi茅n en Bolivia en 2009 y que la r谩pida intervenci贸n de los pa铆ses de la regi贸n y de los organismos de integraci贸n bloquearon;
  • El derrocamiento jur铆dico-mafioso de Fernando Lugo en la Paraguay de 2012;
  • El golpe continuado en Venezuela desde el fallecimiento de Hugo Ch谩vez en 2013, que escal贸 con las guarimbas y el inicio de las sanciones econ贸micas estadounidenses de 2015, y la guerra de car谩cter no convencional desde la segunda asunci贸n de Nicol谩s Maduro en este 2019 (sin olvidar, por supuesto, el golpe de abril de 2002 y el paro petrolero de 2003);
  • El desgaste jur铆dico-medi谩tico del gobierno de Cristina Fern谩ndez en 2015 y el posterior triunfo de Macri y su alianza Cambiemos (recordando tambi茅n el golpe patronal agrario de 2008);
  • El impeachment (juicio pol铆tico) contra Dilma Rousseff en 2015, la criminalizaci贸n a la militancia del Partido de los Trabajadores, y la posterior detenci贸n por probados mecanismos del 鈥渓aw-fare鈥 (guerra jur铆dica) de Lula Da Silva, que, de estar en libertad, hubiera ganado las elecciones de 2018 en Brasil, donde finalmente se impuso el ultraderechista Jair Bolsonaro;
  • Las traiciones por parte de Len铆n Moreno en Ecuador y Nayib Bukele en El Salvador que, en ambos casos, expresan defecciones de los sectores burgueses a los programas de transformaci贸n en los que estaban inscriptos;
  • Los movimientos destituyentes contra el sandinismo en Nicaragua de 2018, a pocos meses de unas elecciones donde Daniel Ortega obtuvo m谩s del 72% de los votos tras su reelecci贸n en 2017.

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Mientras, la enorme mayor铆a de la prensa regional 鈥渃onfunde鈥 la renuncia de Evo Morales y 脕lvaro Garc铆a Linera con la inexistencia de un golpe de Estado. Lo cierto es que en Bolivia se ha desplegado un movimiento destituyente.

El mismo enlaza a sectores fascistas del oriente del pa铆s 鈥撯淐omit茅s C铆vicos鈥 con su l铆der cruce帽o Luis Fernando Camacho-, a las representaciones partidarias de la derecha tradicional del pa铆s 鈥揷omo Carlos Mesa-, a las 鈥渘uevas鈥 derechas articuladas global y regionalmente 鈥揷omo 脫scar Ortiz-, a las mafiosas fuerzas de seguridad interior que en el pasado, entre otros cosas, obligaron a la renuncia de ministros (v铆a liberaci贸n de presos), y a las c煤pulas titubeantes y traidoras de las fuerzas armadas bolivianas.

Funcionarios y dirigentes del partido gobernante, Movimiento al Socialismo (MAS), se encuentran delicadamente escondidos e, incluso, asilados en la Embajada de M茅xico y de otros pa铆ses en la ciudad de La Paz.

Desde el 9 de noviembre, los estudios de Bolivia TV, la se帽al televisiva p煤blica, fueron ocupados por radicalizados de la oposici贸n, echando a sus trabajadores y cortando su se帽al. En el momento de su renuncia ante el golpe consumado -luego de haber convocado a elecciones nuevamente, apenas unas horas antes- Evo Morales denunci贸 mundialmente la quema de la casa de su hermana, Esther Morales.

Al calor del conflicto, se multiplicaron los hechos de violencia y las amenazas sobre la vida de dirigentes pol铆ticos, de activistas de los movimientos sociales y de ciudadanas y ciudadanos, con un contenido altamente racista, atacando y criminalizando principalmente a las mujeres 鈥渄e pollera鈥, las campesinas y originarias que protagonizan todo el proceso de organizaci贸n y lucha desde las bases.

La actual coyuntura golpista tuvo un largo proceso de preparaci贸n que se denunci贸, incluso, antes de concretarse las elecciones del pasado domingo 20 de octubre. Existen sospechas de maniobras de inteligencia que se realizaron en la frontera argentino-boliviana en el marco de la visita de Ivanka Trump a Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, dos meses atr谩s. Entre los miembros de la comitiva visitante estaba Mark Green, administrador de la conocida Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Lo que no se sab铆a era que la maniobra desencadenante provendr铆a desde el seno del Tribunal Superior Electoral (TSE), que esa noche de manera intempestiva y deliberada interrumpi贸 el conteo provisorio de los votos, cuando a煤n no hab铆a cargas significativas de los votos de las zonas campesinas y del exterior del pa铆s, donde el denominado proceso de cambio se hace muy fuerte.

A partir de dicha maniobra, se habilit贸 y aliment贸 el asedio reaccionario. El Grupo de Lima, como brazo pol铆tico de la estrategia neoconservadora que emana desde la Casa Blanca, vehiculiz贸 sus energ铆as en Bolivia a trav茅s de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), un organismo al que el gobierno de Evo Morales, quiz谩s ingenuamente 鈥搊 por debilidad en la correlaci贸n de fuerzas-, le otorg贸 un poder fiscalizador sobre las elecciones y sobre el proceso pol铆tico general del pa铆s.

Las movilizaciones en respaldo a la revoluci贸n pol铆tica, cultural y econ贸mica de Bolivia tuvieron un epicentro el pasado martes 5 de noviembre. Sin embargo, esta vez, dichas movilizaciones no lograron ser un dique de contenci贸n de la ofensiva ultraderechista.

El discurso racista, reproducido por los sectores reaccionarios y golpistas, que desciende a categor铆a de subhumano a todo lo ind铆gena y lo campesino, mostraba una permanente descalificaci贸n de esas movilizaciones, horadando el armamento moral de la fuerza social que sostuvo y sostiene un proceso refundacional para el hoy a煤n Estado Plurinacional de Bolivia. Los ej茅rcitos de trolls en el territorio virtual golpearon al pa铆s profundo con insultos, humillaciones, posverdad y noticias falsas.

Tras las protestas en Ecuador, la rebeli贸n de masas en Chile, el triunfo del Frente de Todos en Argentina, la buena elecci贸n del Frente Amplio en Uruguay y la liberaci贸n de Lula Da Silva en el Brasil, la ultraderecha regional y boliviana apuraron el golpe c铆vico-militar-policial. Hasta el prestigioso intelectual estadounidense Noam Chomsky advirti贸 sobre la evidente intromisi贸n de los organismos de inteligencia del poder angloamericano en el pa铆s sudamericano.

Mientras el Grupo de Puebla, desde Buenos Aires, preparaba una etapa pol铆tica nueva para la regi贸n, que implicar铆a un relanzamiento efectivo del denominado ciclo progresista, la ultraderecha decidi贸 para este domingo 11 de noviembre su batalla decisiva en Bolivia.

As铆, mientras la polic铆a profundizaba su amotinamiento y el movimiento fascista ocupaba, con su l铆der Camacho a la cabeza, el palacio de gobierno en La Paz, las fuerzas armadas 鈥渟uger铆an鈥 la renuncia del presidente Evo Morales.

Resultado de imagen para agresion a ciudadanos en boliviaLos acontecimientos contin煤an en desarrollo. Lo cierto es que esta dura realidad ya no puede seguir encontrando explicaciones en las ideas del republicanismo abstracto mientras que estrategias del soft-power cortan transversalmente el territorio latinoamericano y se combinan con despliegues de hard-power en ciertas coyunturas, abriendo, definitivamente, conflictos armados de car谩cter no convencional (guerras de cuarta y quinta generaci贸n).

Una estrategia del caos sacude nuestra regi贸n. Mientras el golpe se consuma en Bolivia, en Chile el gobierno de Sebasti谩n Pi帽era es el promotor de una acci贸n represiva por parte de los instrumentos del Estado que, por lo menos, se han cobrado la vida de 20 personas. Ni el 鈥淕rupo de Lima鈥 ni la OEA dijeron algo del drama humanitario que se vive en Chile, como tampoco brindan seguridades y mecanismos de pacificaci贸n y di谩logo en el medio de este evidente golpe de Estado en Bolivia.

Ante nuestros ojos se edifica en Bolivia una dictadura c铆vico-militar que ha aplicado una fuerte censura medi谩tica y ha empezado a detener a activistas sociales, dirigentes pol铆ticos y funcionarios del gobierno.

Frente a ello, se pone en movimiento el fuerte m煤sculo pol铆tico que el Pacto de Unidad de los movimientos sociales tiene en el pa铆s y que, r谩pidamente, puede constituirse como vanguardia organizativa de una fuerza social que desarme esta restituci贸n olig谩rquica, imperialista y conservadora.

La actual situaci贸n requiere una respuesta popular regional y global inmediata, no s贸lo por el deber de ejercer la m谩s amplia solidaridad internacionalista, sino en un claro sentido de defensa propia. La iniciativa en las redes de internet para una contraofensiva de informaci贸n para generar una r谩pida respuesta internacional contra el blindaje medi谩tico al golpe es una tarea central.

El apoyo a las comunidades de inmigrantes de Bolivia en los pa铆ses del exterior y la exigencia a los gobiernos sobre un correcto posicionamiento diplom谩tico ante estos hechos brutales son, tambi茅n, tareas urgentes.

Tal cual lo afirmara Evo Morales en su 煤ltima comunicaci贸n p煤blica: 鈥渆l sistema capitalista no es una soluci贸n para la humanidad. El peor enemigo de la humanidad es el imperialismo鈥 Aqu铆 no termina la vida. La lucha sigue鈥.

* Caciabue es Licenciado en Ciencia Pol铆tica. Docente de la Universidad Nacional de Hurlingham. Gim茅nez es Licenciada y Profesora en Psicolog铆a (UNSL), Maestrando en Pol铆ticas P煤blicas para el Desarrollo con Inclusi贸n (FLACSO). Ambos, investigadores del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico, (CLAE聽www.estrategia.la).

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