May 20 2004
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Economía

La democracia transida

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El poder real es el poder econ√≥mico, es decir, vivimos en plutocracia, el mundo es dirigido por unas cuantas multinacionales y los gobernantes son simples representantes del poder econ√≥mico. Los ciudadanos se comportan como aut√≥matas. S√≥lo que Saramago¬† es un viejo ingenuo o una v√≠ctima de la arterioesclerosis. La √ļnica cosa que se le ocurre es que todos votemos en blanco, seamos portugueses, italianos, asi√°ticos o latinoamericanos. Semejante bober√≠a nos conducir√≠a, seg√ļn √©l, a que el poder se repensara y encontrara soluciones, para luego incurrir en la contradicci√≥n de preguntarse sobre el lugar donde verdaderamente reposa el poder.

Los latinoamericanos son m√°s espec√≠ficos: la democracia no ha disminuido la pobreza, siguen los problemas b√°sicos de salud, alimentaci√≥n y educaci√≥n: no se ha hecho justicia a fin de cuentas. Si mezclamos lo que dicen los europeos cultos y los pueblos hambrientos nos topamos de frente con una cr√≠tica que m√°s parece una condena. Ya en alguna otra parte he dicho que la democracia es un sistema pol√≠tico formal que privilegia la libertad y que, en consecuencia, es apenas un punto de partida. Uno de los asuntos centrales quiz√°s est√° en el rol de los pol√≠ticos, estos es, los que ejercen la conducci√≥n de los asuntos p√ļblicos y el manejo de las finanzas comunes.

Podemos encontrar, en cualquier parte, una actitud general de burla y desprecio hacia ellos. Como nunca la actividad pol√≠tica est√° desprestigiada. Esa ser√≠a la primera gran contradicci√≥n con el sufrimiento que Saramago describe: cada vez menos gente capaz se interesa en la pol√≠tica, aspira a un cargo p√ļblico o emite opiniones. Los asuntos p√ļblicos huelen mal, la pol√≠tica es una pobretona actividad de tercera. Hay un deterioro global del inter√©s por lo com√ļn. Es tambi√©n una consecuencia del √©xito descrito como la adquisici√≥n de dinero.A la pol√≠tica van a buscar dinero los que no pueden hacerlo de otra manera.

Al fin y al cabo, lo que importa es ese √©xito tal como nos ha sido impuesto. La otra conclusi√≥n es la de una pobreza intelectual extrema. No hay ideas en el mundo de la pol√≠tica. Las teor√≠as sociales se desvanecieron, lo que queda es la administraci√≥n com√ļn y rutinaria. Los so√Īadores que ve√≠an la pol√≠tica como una vocaci√≥n de servicio est√°n creando nietos. A Saramago se le puede responder, sin duda, ese ¬ęsufrimiento¬Ľ de no tener importancia, pregunt√°ndose cu√°ntos se interesan realmente por el destino com√ļn. La experiencia venezolana indica que ese desapego es una de las causas por las cuales vivimos lo que vivimos. No son aut√≥matas los ciudadanos como pretende el escritor portugu√©s, no son m√°s que individuos exacerbados que no miden las posibilidades de afectaci√≥n que tiene sobre su entorno ego√≠sta la apat√≠a hacia lo colectivo.

 Es cierto que vivimos en un economicismo que derrumba cualquier otro parámetro. El dinero es el nuevo dios y el éxito el nuevo paraíso. La concentración de poder económico es una realidad hasta el punto de las transnacionales manejar presupuestos que superan en mucho los correspondientes a varios países tercermundistas sumados. La plutocracia se concentra en el dominio de las comunicaciones, en la propiedad sobre la información. Quien domina la información domina al mundo. Ya he nombrado al actual régimen italiano como a una dictadura massmediática, tal como la describe, por ejemplo, Antonio Tabucchi.

Con las realidades reales hay que tratar y no se puede negar que ese poder económico es poder político. He descrito a los políticos como intermediarios entre la gente y la mercancía. Aquí y allá se hacen babosas que mueren por tener delante una cámara de televisión. Y dicen lo que se espera de ellos.

La crisis política es un aspecto o una faceta simple de una crisis más profunda. Lo que está en crisis es el hombre mismo y, por ende, su forma de organizarse políticamente. La democracia resiste y lo hace, para paradoja de los manifestantes antiglobalización, en pasos como los de la unidad europea, aunque en el interior de esos países los ciudadanos no se distingan en mucho de los demás, en cuanto a aburrimiento, a cansancio, a automatismo. La salida, se ve claro, se encuentra en la conformación de grandes bloques continentales. De resto, el poder de decisión, la real posibilidad de elegir o de cambiar la dirección de un país, siguen sujetos a la imaginación desarrollada en el campo de la política.

La democracia, como todo, es un campo donde la capacidad inventiva debe estar siempre presente, sobre todo si partimos de la conclusi√≥n clara de que el mundo no puede ser perfecto (la muerte de la utop√≠a) y que el camino est√° en su b√ļsqueda permanente.

No obstante, habr√° sobresaltos. La crisis va a conducir a brotes totalitarios. Si no se regenera el tejido pol√≠tico el totalitarismo ser√° de signo econ√≥mico, menos en un pa√≠s como el m√≠o donde la revoluci√≥n se ti√Īe de regreso a procesos gen√©ticos decimon√≥nicos. Esa especie que alguna vez fue llamada ¬ęintelectuales¬Ľ est√° en desuso o v√≠a de extinci√≥n. No hay tiempo para pensar ni es productivo hacerlo. O quiz√°s sea m√°s fiera la conclusi√≥n: a muy poca gente le interesa devanarse los sesos en las formas posibles de organizaci√≥n social. Una de las conclusiones parad√≥jicas es que necesitamos m√°s que nunca de la pol√≠tica, en estos tiempos en que no se consigue una idea y gobernar se ha convertido en una tarea para mediocres.

 
……………………………………………

* Escritor y abogado venezolano. Su √ļltima obra, El indeterminando de cabeza bronce, fue publicada por Ala de Cuervo, Caracas, 2004).

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