May 19 2015
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OpiniónSociedad

La deriva de Occidente

Se han perdido las esencias de Occidente. Ahora, lo que cuenta son los valores bursátiles, los negocios, las transacciones financieras… Todo se mide por los índices de la macroeconomía y se olvida aplicar aquellos que reflejan el bienestar de los ciudadanos.  Aumentan las desigualdades sociales. Empeora la habitabilidad de la Tierra. Quienes viven en el barrio próspero de la aldea global no llegan al 18% de la humanidad.

La Unión Europea es monetaria (y no política ni económica).ue

No se ayuda al desarrollo. Los brotes de xenofobia se incrementan de manera preocupante. Desde la √©poca infausta del Presidente Reagan y la Primer Ministra Margaret Thatcher ‚Äďque sigue hoy a trav√©s de la √≠ntima conexi√≥n Bush-Merkel- el neoliberalismo se ha impuesto en Occidente, y muy particularmente ahora en Europa.

El Occidente de Obama est√° zarandeado por el inmenso poder del Partido Republicano, representante m√°ximo de ambiciones hegem√≥nicas, de fuerza militar, de aversi√≥n al multilateralismo. Pero, a pesar de todo, Obama resiste y avanza. Europa retrocede. Se incrementa el n√ļmero de millonarios‚Ķ pero, sobre todo, el n√ļmero de pobres, de quienes tienen que acudir a comedores de emergencia‚Ķ

Especializados en mirar hacia otro lado, los gobernantes actuales claudican de todos los principios éticos: se suspende la justicia universal ante  la negociación (China); se olvidan los derechos humanos (Arabia Saudita, Qatar…); se propicia el rearme en lugar de iniciar la reducción de los desmesurados gastos militares para proporcionar una vida digna a tantos seres humanos que hoy viven en condiciones inadmisibles.

Por el negocio, se explota en lugar de cooperar…

Los mercados mandan.bolsas

Es indispensable, en primer lugar, la refundaci√≥n del Sistema de las Naciones Unidas que el neoliberalismo sustituy√≥ por grupos plutocr√°ticos y reponer los ‚Äúprincipios democr√°ticos‚ÄĚ ‚Äďque ‚Äúdeben guiar a la humanidad‚ÄĚ, seg√ļn establece la Constituci√≥n de la UNESCO- en donde se impusieron las leyes del mercado.

Los ‚Äúpueblos‚ÄĚ ya no permanecer√°n impasibles, espectadores de lo que sucede. El tiempo del silencio ha concluido. Ahora, los seres humanos han dejado de ser invisibles y pueden expresarse libremente de forma progresiva. Tengo el convencimiento de que, en poco tiempo, las comunidades cient√≠fica, acad√©mica, art√≠stica y literaria, intelectual, en suma, liderar√°n la gran transici√≥n que se avecina. La actual situaci√≥n no puede prolongarse. Es exactamente la¬† inversa de lo que de Occidente cab√≠a esperar‚Ķ y de lo que establecen las l√≠neas maestras trazadas por quienes redactaron en el a√Īo 2000 la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni√≥n Europea.

La deriva de Occidente se detendría en el mismo momento en que volvieran a situarse en su lugar los valores esenciales que fueron desplazados en la década de los ochenta del siglo pasado por el neoliberalismo globalizador. 18 de mayo de 2015.

*Presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, ex director general de la UNESCO, presidente de la Fundación Cultura de Paz .

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