Ago 22 2016
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Economía

La economía, suspenso estilo Alfred Hitchcock

Para comenzar, una incógnita: la economía… ¿va bien, va mal, así-así, mejorando, con pronóstico vital dudoso, en vías de restablecimiento u oliendo derechamente a pino? Para saberlo, los gurús, los “expertos”, los analistas, los economistas y otros chamanes disponen de herramientas extremadamente sofisticadas. No por nada son economistas-jefe del banco tal o cual, previsionistas en plan Yolanda Sultana o, mejor aún, miembros del algún “Tin-tán”.

La herramienta por excelencia, The Tool para que me comprendas, consiste mayormente en mirar lo que hacen los demás. John Maynard Keynes tenía razón cuando escribía en su Teoría General (1936) que los agentes económicos se comportan como los gnus. Keynes lo decía de otro modo, pero para el caso es lo mismo. Si un gnu corre hacia el abismo, los demás se precipitan detrás, como en el aforismo de Voltaire: “Si Ud. ve un banquero tirarse por la ventana, salte detrás de él. Puede estar seguro que hay algo que ganar”.

En la incertidumbre, los economistas se miran unos a otros, y todos miran hacia la FED –el banco central de los EEUU– la mano dispuesta en visera al estilo de los pieles rojas, entrecerrando los ojos y poniendo cara de entendidos.

Justamente, el Comité de Política Monetaria de la FED publicó el 17 de agosto las minutas de su reunión del 27 de julio, ocasión en la que decidió no hacer nada, o sea mantener las tasas de interés en el nivel en que estaban. Para los “expertos” y los economistas fue como ir por lana y salir trasquilados.

En tiempo remotos, el Champollion de los “expertos” tradujo las decisiones de la FED para que las entendiesen los subnormales:
a) alza de las tasas de interés = la economía va bien.
b) baja de las tasas de interés = la cosa va mal.
c) si la FED no mueve las tasas quiere decir que no sabe, no opina, no responde. Ergo… incertidumbre.

¿Qué decirle en la TV a los cretinos que esperan la palabra del “experto” antes de comprar o vender? Sobre la cabeza de la ‘comunidad financiera’ apareció un gran signo de interrogación. ¿A qué santo encomendarse? La fe en bandolera, no encontrando nada mejor, alguien sugirió esperar la publicación de las minutas de la reunión del 27 de julio. Hay quién ve el futuro en el poso del café, otros en las tripas de las aves. Los economistas en las minutas de la FED.

La prensa europea describió la situación del modo siguiente: “La tensión era palpable ayer en las principales plazas financieras del planeta. Suspendidas a la publicación de las minutas de la FED, Wall Street y la Bolsa de París acusaban un ligero retroceso algunos minutos antes del cierre de los mercados europeos.”eeuu Wallstreet3

Nótese que la decisión de la FED ya era conocida. Leer las minutas sólo podía ilustrar las razones por las que la FED no movió un dedo. Como lo pone la prensa, “las Bolsas buscan indicios sobre la fecha en la que la FED normalizará su política monetaria”, o dicho de otro modo, cuando dejará de jugar al un-dos-tres-¡momia!

En diciembre del 2008 la FED congeló la tasa de los fondos federales en 0-0,25% para (en un gesto del que luego se arrepintió) subirla a 0,25-050% en diciembre del 2015. Si la lectura de las minutas permite comprender el debate interno, al mismo tiempo revela una profunda incertidumbre en cuanto a la evolución de la política monetaria de la FED. Janet Yellen y susboys no saben, dudan, no comprenden, no tienen la película clara.

De ahí que las minutas precisen: es apropiado mantener todas las opciones abiertas…”

Es difícil encontrar un modo más claro de confesar su propia ignorancia. ¿Mañana llueve o habrá sol? ¿El dólar sube, baja o se mantiene? ¿Le jugamos ganador a Zebulón en la cuarta, o placé a Dancing-queen en la quinta? Simple: “Es apropiado mantener todas las opciones abiertas.”

Contrariamente a lo que ocurre con otros bancos centrales, los objetivos de la FED son claros: un crecimiento estable, una tasa de empleo satisfactoria y una inflación mesurada. No preguntes lo que es un crecimiento estable, una tasa de empleo satisfactoria o una inflación mesurada, porque ya la tendríamos liada.

Los “expertos” viven en la ambigüedad, hablan en una versiónsettecentesca del swahili para que nadie les entienda, único modo de pasar por “expertos”. El inenarrable Alain Greenspan, presidente de la FED durante 18 años, terminaba sus conferencias de prensa diciendo: “Si me han entendido, es que debo haberme expresado mal” (sic).

De modo que he aquí la comunidad financiera mirando hacia la FED como el gato mira hacia la carnicería. El relajo monetario de los últimos años llevó a los ‘inversionistas’ (con plata ajena) a “aumentar la escala de riesgos”, o sea a invertir en activos poco seguros que a priori aseguran rendimientos elevados (léase especulación).

Un alza de la tasa de la FED podría generar un aumento de su ‘aversión al riesgo’ y por consiguiente una reducción de la inversión, ergo, una contracción de la actividad económica que ya vive contraída.

El Champollion de los economistas (ver más arriba) traducía “alza de las tasas” por “todo va bien”, pero si las tasas aumentan se contrae la actividad, o sea que todo va mal. Si no has comprendido, respira profundo, lee de nuevo y haz como Pascal quién sostenía que para tener fe basta con forzar la voluntad.

El mismo Champollion del que te hablo (ningún parentesco con Champollion el joven, originario del pueblito medioeval de Figeac, que tradujo los jeroglíficos) tradujo “baja de tasas” por “todo va mal”, y si las tasas bajan efectivamente, los inversionistas entienden que no vale la pena invertir, se vuelve a contraer la actividad, y todo va aún más mal.

Lo que precede ilustra y explica el estado de estupefacción en que se encuentran los siete enanitos de la FED y su Blancanieves Janet Yellen. La ‘comunidad financiera’, por vía de consecuencia, no sale del pasmo, y aquí estamos.EEUU FED

Para que veas a qué punto la ‘ciencia’ económica puede servir de árbitro, en la FED unos piensan que el crecimiento de los EEUU se acelerará en el 2º semestre consolidando el mercado del trabajo, otros miran con temor el bajo nivel de inversión de las empresas y la desaceleración del mercado inmobiliario, mientras que otros estiman que aumentan los riesgos de ver caer la inflación (ahora la inflación ‘es buena’, pero eso ya te lo había contado).

¿Qué piensa la FED? Eso depende del enano que escuchas. En esas condiciones no es fácil mover pieza y por consiguiente los “expertos” miran hacia otro lado.

Omer Esiner, “experto” que se gana los chícharos en Commonwealth Foreign Exchange, sostiene que “en la FED parece faltar un consenso”, ya ves a qué punto se pueden decir banalidades en la prensa sin perder el aura que rodea a los economistas. Y como Esiner sabe dónde le aprieta el zapato, acusa: “desde hace algún tiempo eso (la falta de consenso en la FED) contribuye a acentuar la inestabilidad de los mercados…”.

Uno que es comprensivo, entiende que el pobre ignorante no puede comprar ni una hamburguesa sin conocer la opinión de la FED.

Cualquiera en su sano juicio pensaría en cómo sustituir el faro y las balizas de la costa, en dotarse de un astrolabio, o de un sextante, o en su defecto de una esfera armilar o de un GPS. Estos subnormales no. La incertidumbre creada por la estupefacción de la FED les “empuja a esperar el discurso que hará dentro de una semana Janet Yellen, presidente de la FED, en el simposio anual de Jackson Hole”(sic). Esto no se inventa.

Dentro de menos de un mes la FED debe sostener una nueva reunión de su Comité de Política Monetaria, y todo dios ruega que en esa ocasión ofrezca la luz que ilumine a los cegatos de los ‘mercados financieros’. La prensa financiera se pregunta: “¿Tendrá el coraje?”

Entretanto es como en las películas de Alfred Hitchcock, quién aseguraba que el suspenso se logra poniendo una granada activada bajo un sillón, sentando a alguien encima, sin decirle que en algún momento la granada va a estallar.

El lío es que quienes estamos sentados sobre la granada somos nosotros…

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