Nov 6 2007
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Sociedad

La Europa del siglo XXI: – SECUESTROS, COMPLICIDAD Y TORTURA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Cuando, en noviembre de 2005, el diario The Washington Post revel贸 que agentes de la Central Intelligence Agency (CIA) hab铆an secuestrado a presuntos terroristas musulmanes y los hab铆an internado en centros secretos ilegales, yo estaba lejos de imaginar lo que me suceder铆a durante los siguientes meses. Aquel mismo d铆a, la ONG americana Human Rights Watch publicaba un informe que ofrec铆a una informaci贸n similar y precisaba, adem谩s, que los centros de detenci贸n se encontraban en Polonia, Rumania y en otros pa铆ses de Europa oriental. Esos datos proven铆an de] fuentes situadas, seg煤n supimos posteriormente, en los propios c铆rculos de la CIA.

Paralelamente, la cadena radial ABC publicaba en su sitio de Internet una informaci贸n an谩loga. Esta informaci贸n)estuvo en l铆nea solamente media hora ya que el propietario de esa radio intervino para prohibir su difusi贸n. En cuanto supo de la prohibici贸n, el periodista se apresur贸 a avisarle a sus amigos para grabaran la noticia antes de que desapareciera, para la posteridad.

Las revelaciones del Washington Post y de la ONG Human Rights Watch no eran realmente una novedad. El periodista Stephen Grey, por citar s贸lo un ejemplo, ya hab铆a publicado art铆culos que hablaban de las 芦restituciones extraordinarias禄 y de 芦deslocalizaci贸n de la tortura禄 pero, en aquel momento, la opini贸n p煤blica no tom贸 verdaderamente conciencia del asunto.

Con esto estoy diciendo que, es cierto, hubo una prensa que habl贸 de los secuestros de la CIA y de sus prisiones secretas, pero al mismo tiempo se pudo comprobar r谩pidamente que hubo presiones intensas para hacerla callar. Se descubri贸 m谩s tarde que hubo una reuni贸n en la Casa Blanca con los jefes de redacci贸n de los principales peri贸dicos estadounidenses, reuni贸n que tuvo probablemente como objetivo indicarles hasta qu茅 punto hubiese resultado inoportuno difundir informaciones sobre la lucha contra el terrorismo.

Desde el momento en que se conocieron estos indicios sobre la existencia de prisiones secretas en Europa, el Consejo de Europa reaccion贸 inmediatamente: la Asamblea parlamentaria orden贸 un informe sobre esos secuestros, cuya existencia, de comprobarse, era evidentemente contraria a la Convenci贸n Europea de Derechos Humanos.

Quiero recordar que no hay otra organizaci贸n intergubernamental que tenga una dimensi贸n parlamentaria tan acentuada y fuerte como el Consejo de Europa. La Asamblea parlamentaria se compone de delegaciones de los diferentes parlamentos de los 46 pa铆ses miembros. Esas delegaciones representan a los parlamentos nacionales, a los diferentes partidos, tienen que representar a los dos sexos y, de forma proporcional, a todas las minor铆as de sus pa铆ses; por ejemplo, Suiza tiene 6 diputados y 6 sustitutos, o sea 12 diputados del Consejo Nacional y del Consejo de Estados est谩n activos en ese recinto.

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Quiso el azar que, dos d铆as despu茅s de las revelaciones del Washington Post y de la ONG Human Rights Watch, la Comisi贸n de Asuntos Jur铆dicos y Derechos Humanos de la Asamblea parlamentaria se reuniera en Par铆s para, precisamente, elegir a su nuevo presidente. Me propusieron a m铆 y fue as铆 que me encontr茅 a la cabeza de la Comisi贸n.

Lo primero que tuve que enfrentar fue el asunto de los secuestros y las prisiones secretas. Me di cuenta de lo que aquello pod铆a representar varias semanas despu茅s, cuando, el 25 de noviembre de 2005, en Bucarest, la Asamblea parlamentaria ten铆a que confirmar el mandato que la Comisi贸n me hab铆a confiado. La conferencia de prensa que anunciaba mi nominaci贸n como relator estuvo a punto de convertirse un mot铆n, debido a la cantidad de periodistas. No fue hasta ese momento que percib铆 plenamente el car谩cter explosivo del asunto y que mi trabajo hab铆a comenzado verdaderamente.

La prensa me designa habitualmente como 芦el investigador禄 del Consejo de Europa. En realidad, yo no era ni soy un verdadero investigador, ya que un investigador tiene la posibilidad de citar personas, de confiscar documentos, de arrestar personas. Poderes que yo tuve durante 15 a帽os, como fiscal, 隆pero de los que carec铆 cruelmente durante este trabajo! Decid铆 entonces luchar en el mismo terreno de aquellos de quienes se sospechaba que hab铆an mantenido las prisiones secretas, y tratar as铆 de realizar un trabajo 芦de inteligencia禄.

Pero, en ese terreno tambi茅n me encontraba pr谩cticamente sin medios: ten铆a a mi disposici贸n el secretariado de la Comisi贸n, pero este estaba totalmente sobrecargado de trabajo. Finalmente pude obtener la ayuda de un joven colaborador escoc茅s de 28 a帽os. Juntos establecimos contactos con periodistas de investigaci贸n independientes, con organizaciones no gubernamentales, con profesionales de 芦la inteligencia禄 de diferentes pa铆ses. Y comenzamos a buscar y componer las piezas del rompecabezas.

Por su lado, a principios de 2006, el Parlamento de la Uni贸n Europea decidi贸 abrir una investigaci贸n parlamentaria sobre los vuelos y las prisiones secretas de la CIA en Europa. Como Polonia es miembro de la Uni贸n Europea y Rumania aspira a serlo, el Parlamento quer铆a verificar lo sucedido. Se cre贸 una comisi贸n ad hoc de 46 diputados. Esa comisi贸n, dotada de grandes medios 鈥13 personas del secretariado trabajaban 煤nicamente en este asunto鈥, se reun铆a todas las semanas y realizaba esencialmente audiencias. Aunque las audiencias de esa comisi贸n se desarrollaban a puertas cerradas, no se pod铆a garantizar el menor secreto. Mientras que yo, al trabajar solo, ten铆a la posibilidad de garantizar la confidencialidad de las fuentes. As铆 que ten铆amos una metodolog铆a y un enfoque completamente diferentes.

Present茅 el primer informe en enero de 2006 y el informe principal a principios de junio de 2006. Pude obtener una ayuda importante del ministerio p煤blico de Mil谩n. Yo conoc铆a personalmente a los magistrados que estaban investigando la desaparici贸n de Abu Omar, ex imam de la mezquita de Mil谩n, de origen egipcio, que hab铆a obtenido el asilo pol铆tico en Italia hacia varios a帽os. Aquellos magistrados lograron probar que Abu Omar hab铆a sido secuestrado en febrero de 2003 por agentes de los servicios secretos americanos que lo hab铆an transportado en una camioneta hasta la base italiana de la OTAN de Aviano. Y de Aviano lo llevaron a Ramstein, sobrevolando Suiza. Luego, de Ramstein, fue llevado a El Cairo, donde fue entregado a las autoridades egipcias que lo torturaron.

Quiero subrayar aqu铆 la importancia de la independencia de la justicia. El ministerio p煤blico milan茅s actu贸 a pesar de la hostilidad manifiesta del gobierno de Berlusconi, que hizo todo lo posible por sabotear aquella investigaci贸n. Fue gracias al excelente trabajo de los magistrados y de ciertos servicios de la polic铆a milanesa 鈥揾icieron una investigaci贸n absolutamente notable鈥 que 25 agentes de la CIA implicados en el rapto del imam fueron identificados y que la fiscal铆a de Mil谩n pudo emitir una orden internacional de arresto contra 22 de ellos.

Los magistrados milaneses pusieron a mi disposici贸n todas las actas de la investigaci贸n. Las examin茅 durante una semana.

Y tuve entonces la convicci贸n moral de que estaba ante la pista correcta, de que est谩bamos ante un sistema, ante una l贸gica sofisticada, que era imposible que todo aquello pudiera suceder sin la colaboraci贸n, a uno u otro nivel, de las autoridades locales y que el Pent谩gono y la CIA no pod铆an ser los 煤nicos servicios implicados en esas 芦restituciones extraordinarias禄.

鈥撀縌u茅 significa el t茅rmino restituciones extraordinarias utilizado oficialmente por la CIA?

En la pr谩ctica eso consiste en secuestrar a personas sospechosas de tener un v铆nculo con el terrorismo, sin que esa acusaci贸n haya podido ser verificada por la autoridad judicial, y en entregarlas a las autoridades de sus pa铆ses de origen, donde son sometidas a interrogatorios brutales.

El objetivo de esas restituciones secretas es conseguir informaci贸n mediante actos de tortura y obtener, mediante la presi贸n de amenazas, que colaboren con los servicios secretos y que act煤en pr谩cticamente como agentes infiltrados. Fue en base a ese concepto de 芦restituciones禄 que los agentes de la CIA secuestraron probablemente a m谩s de 100 personas. Hasta ahora no tenemos datos precisos.

Cuando la opini贸n supo de ese sistema de 芦restituciones extraordinarias禄, ello dio lugar a duros debates en Estados Unidos. Se trat贸 entonces de justificar jur铆dicamente esas 芦restituciones extraordinarias禄. El jurista que elabor贸 la teor铆a de ese sistema fue el ex ministro de Justicia, Roberto Gonzales [1], que, en el sistema americano, es a la vez el fiscal general de Estados Unidos.

Esas 芦restituciones禄, cosa que me hab铆a parecido clara desde el principio, supon铆an una log铆stica, y por tanto la existencia de centros de detenci贸n intermedios. Se supo despu茅s que muchas de las personas secuestradas que no hab铆an sido entregadas a sus pa铆ses de origen fueron internadas en prisiones secretas, ya sea en Bagram (Afganist谩n), en Abu Ghraib (Bagdad), o en Guant谩namo.

El cinco de diciembre de 2005, la se帽ora Rice, mientras justificaba las restituciones extraordinarias y la existencia de Guant谩namo, nos dio un importante indicio cuando declar贸 que 芦Estados Unidos no hab铆a violado la soberan铆a de los Estados europeos禄. Yo pienso que la se帽ora Rice estaba diciendo, por una vez, la verdad. Al decir eso estaba revelando que lo descubierto en diferentes pa铆ses europeos sobre las prisiones secretas se hab铆a hecho con la colaboraci贸n de los servicios del Estado interesado [2]; por consiguiente, no hubo violaci贸n de la soberan铆a por parte de Estados Unidos. Al expresarse as铆, la se帽ora Rice les quiso decir a los europeos que estaban criticando a Estados Unidos: 芦no se pasen de listos que ustedes mismos utilizaron en el pasado el sistema de las ‘restituciones'禄.

La se帽ora Rice se refer铆a as铆 al caso del terrorista Carlos [3], secuestrado en Sud谩n por los servicios secretos franceses. Pero la gran diferencia con ese caso, [diferencia] que ella ignor贸, es que Carlos fue entregado a la justicia francesa [4], que tuvo un juicio justo y que pudo incluso recurrir a la Corte Europea de los Derechos Humanos de Estrasburgo [5]. Por lo tanto, existe aqu铆 una diferencia fundamental. Ese tipo de 芦restituciones禄 se puede defender cuando las personas buscadas est谩n en pa铆ses que no colaboran con la justicia o que no disponen de medios para arrestar y entregar las personas buscadas y cuando su objetivo es entregar las personas as铆 secuestradas a los 贸rganos de la justicia ordinaria.

En el mismo lodo todos revolcados

En lo tocante a nuestras investigaciones, fue sobre todo en Polonia y en Rumania que confrontamos grandes dificultades. La gente con quien nos reunimos en esos pa铆ses estaba absolutamente aterrorizada con la idea de que, si hablaban, sus declaraciones pudieran comprometer a sus pa铆ses. En Rumania sobre todo, donde se convirti贸 en una cuesti贸n de inter茅s nacional el no decir nada que pudiera poner en peligro su pedido de admisi贸n en la UE.

El papel de pa铆ses como Suiza en la colaboraci贸n con los secuestros de la CIA result贸 marginal, aunque ello no deja de plantear importantes interrogantes. Incluso pa铆ses como Suecia est谩n implicados, lo cual resulta muy inquietante. La polic铆a sueca entreg贸 espont谩neamente a los agentes de la CIA dos egipcios que hab铆an obtenido asilo. Hay testimonios de la polic铆a que demuestran que los agentes de la CIA inflingieron malos tratos a esos egipcios, desde el aeropuerto mismo. Luego de su transporte a El Cairo, sufrieron enseguida las mismas torturas que el imam Abu Omar. La Comisi贸n de la ONU contra la Tortura conden贸 a Suecia por ese caso.

Otros pa铆ses, como Bosnia, tambi茅n entregaron personas espont谩neamente. Cuando interrogamos a las autoridades bosnias, estas admitieron esos hechos y los deploraron.

Canad谩 tambi茅n colabor贸 activamente con la CIA en esos secuestros ilegales. Ese pa铆s acaba incluso de pagar una indemnizaci贸n de 10 millones de d贸lares a una persona de origen canadiense que estuvo detenida durante varios a帽os en Guant谩namo cuando en realidad no hab铆a absolutamente nada que reprocharle.

En Estados Unidos, las personas puestas en libertad no han recibido ninguna excusa ni indemnizaci贸n. Actualmente hay 5 abogados que trabajan juntos en Estados Unidos y que est谩n encargados de la defensa de los intereses de esas personas secuestradas. Esto dar谩 lugar a toda una serie de acciones judiciales contra el gobierno de Estados Unidos.

Esta perspectiva de los hechos incita a varias reflexiones.

La administraci贸n de Estados Unidos ha tomado decisiones basadas en las siguientes consideraciones: el terrorismo constituye una amenaza tan grave que nuestro pa铆s tiene que considerarse en guerra. Nuestro sistema judicial resulta completamente incompatible con esta guerra. As铆 que, adi贸s a la justicia, bienvenidos sean Guant谩namo, las prisiones secretas, se acabaron los juicios y todo eso. Necesitamos obtener informaci贸n a toda costa.

S贸lo que, cuando se habla de guerra, hay que hablar necesariamente del derecho de la guerra. Cuando se habla del derecho de guerra, hay que mencionar la Convenci贸n de Ginebra. Y cuando se habla de la Convenci贸n de Ginebra, eso quiere decir que hay que comunicar los nombres de todos los prisioneros al Comit茅 Internacional de la Cruz Roja y autorizar las visitas de sus delegados.

Pero Estados Unidos tambi茅n estim贸 que la Convenci贸n de Ginebra no es un instrumento adecuado cuando se trata de enfrentar el terrorismo. Y escogi贸 una tercera v铆a, la de la arbitrariedad 鈥搉o la de la justicia, no la del derecho internacional鈥, una v铆a que ni siquiera es aplicable en el territorio de Estados Unidos y que no es v谩lida para utilizarla contra los ciudadanos americanos. As铆 que se estableci贸 una especie de sistema de禄apartheid禄 jur铆dico. Por supuesto, se trata de un modelo que no tiene absolutamente nada que ver con nuestra sensibilidad ni con nuestra tradici贸n jur铆dica. Y sin embargo, los Estados europeos han aceptado impl铆citamente ese sistema.

Lentamente, los hechos nos est谩n dando la raz贸n. La mayor铆a de los gobiernos europeos, a uno u otro nivel, colaboraron activamente con Estados Unidos en la instauraci贸n de esa doctrina de las 芦restituciones extraordinarias禄, con su puesta en ejecuci贸n y con todo lo que ello implicaba. O lo toleraron, o lo sab铆an y no protestaron. S铆, hubo algunas protestas m谩s o menos corteses sobre el tema de Guant谩namo. Pero en lo tocante a lo dem谩s 鈥撀籸estituciones extraordinarias禄, detenciones secretas y uso de la tortura鈥 fingieron no saber nada.

Cuando tuve conocimiento del contenido de las actas de la investigaci贸n italiana, me puse en contacto con mi ex colega Armando Spataro, el fiscal adjunto de Mil谩n encargado de la investigaci贸n sobre el rapto de Abu Omar. Le expres茅 mi convicci贸n: no era posible que todo eso hubiera podido suceder sin la participaci贸n ya sea de la polic铆a, ya sea de los servicios de inteligencia italianos. Y esa era su opini贸n.

En el mismo momento, en Bruselas, ante la Comisi贸n investigadora del Parlamento Europeo, el jefe de los servicios secretos militares italianos, el se帽or Nicola Pollari, hac铆a una declaraci贸n en la que desment铆a toda implicaci贸n en el caso, donde dec铆a que nunca hab铆a sabido nada y que no hab铆a colaborado en lo absoluto con ese tipo de actividades.

Es importante que se sepa que hoy en d铆a el se帽or Pollari ha sido depuesto por el nuevo gobierno y que comparece ante el tribunal de Mil谩n porque se ha probado que los servicios secretos italianos, que 茅l dirig铆a, colaboraron estrechamente con los agentes de la CIA en el secuestro de Abu Omar. Se trata de hechos ahora demostrados: la primera persona que se acerc贸 a Abu Omar, identific谩ndose como polic铆a y exigi茅ndole sus documentos, fue un agente del servicio de inteligencia italiano, el cual confes贸. Segundos m谩s tarde, met铆an a Omar en una camioneta y lo entregaban a los agentes americanos.

Se ha podido comprobar, en otros pa铆ses tambi茅n, hasta qu茅 punto la colaboraci贸n con las acciones de los servicios secretos americanos tuvo un car谩cter activo. Lo que me impresion贸 durante esta investigaci贸n 鈥搎uiz谩s yo era y sigo siendo a煤n demasiado ingenuo鈥 es hasta qu茅 punto los gobiernos europeos mintieron y siguen mintiendo, activamente o por omisi贸n. Mienten o, en todo caso, se niegan a decir la verdad, y d谩ndose muy buena conciencia, dici茅ndose a s铆 mismos que lo hacen por el inter茅s superior del Estado; que hay un secreto de Estado y que, por tanto, se puede, se debe mentir.

Ayer fue la Fiscal铆a de Munich la que emiti贸 13 贸rdenes de arresto contra agentes secretos de Estados Unidos acusados de haber secuestrado a Khaled El-Masri, ciudadano alem谩n de origen liban茅s.

Yo me reun铆 con Khaled El-Masri cuando nadie le cre铆a en Alemania. Fue secuestrado en Macedonia y trasladado a Kabul, donde fue sometido a actos de tortura durante varios meses. Despu茅s lo llevaron de nuevo a Europa, lo liberaron en alg煤n lugar de Albania y, finalmente, al cabo de una lucha encarnizada, se logr贸 demostrar que Khaled El-Masri hab铆a dicho la verdad, que fue realmente secuestrado por los agentes de la CIA, muy probablemente con la colaboraci贸n de agentes alemanes.

Cuando me reun铆 con el fiscal alem谩n, le entregu茅 la informaci贸n que hab铆amos recogido en Macedonia. Hace poco, en un comunicado, la Fiscal铆a de Munich indic贸 que hab铆a logrado seguir la pista de los 13 agentes de la CIA, gracias a la cooperaci贸n y la informaci贸n recogida por la polic铆a espa帽ola, por la Fiscal铆a de Mil谩n y por m铆 mismo, el relator del Consejo de Europa.

Si digo esto no es por elogiarme a m铆 mismo sino simplemente para demostrar que, si una persona 鈥搕rabajando con un solo colaborador鈥 pudo llegar a este resultado, hubi茅semos podido llegar infinitamente m谩s lejos en la b煤squeda de la verdad de haber existido la menor voluntad por parte de los gobiernos europeos, incluyendo el suizo.

Mi convicci贸n 鈥揳unque no puedo probarlo a煤n鈥 es que los gobiernos europeos han firmado acuerdos secretos con Estados Unidos, posiblemente como consecuencia de la gran conmoci贸n que provocaran los acontecimientos del 11 de septiembre [6]. Eso explicar铆a, aunque sin ser ello una excusa, su silencio.

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Suiza no escapa a la cr铆tica. Los aviones pertenecientes a la administraci贸n de Estados Unidos gozan de un permiso anual de vuelo. Esos aviones de la CIA vuelan por toda Europa. La mayor铆a de esos vuelos sirven para transportar el material log铆stico de la CIA, que tiene numerosas oficinas casi en todas partes. La Confederaci贸n renov贸 ese permiso de vuelo a煤n sabiendo que aviones de la CIA muy posiblemente hab铆an abusado de esa concesi贸n al transportar a Abu Omar, secuestrado en Mil谩n, a trav茅s del espacio a茅reo helv茅tico; lo cual constituye un acto criminal que justifica asimismo la competencia de las autoridades penales de nuestro pa铆s para buscar y castigar a los culpables.

Cuando se le pregunt贸 al Consejo Federal la cantidad de vuelos y aterrizajes de los aviones de la CIA en Suiza, se nos respondi贸 que hab铆an sido tres vuelos. Una hora despu茅s de esa confesi贸n, Amnesty International mencionaba cuatro vuelos. Hoy sabemos que hubo por lo menos 48 vuelos. Eso demuestra que incluso por parte de las autoridades suizas hubo falta de voluntad de tratar de buscar la verdad. 隆Nos habr铆a gustado que, en lo tocante a la cantidad de vuelos, el Consejo Federal hubiese sido m谩s preciso en sus respuestas!

Como acabo de se帽alar, el sobrevuelo por parte de aviones que transportan personas secuestradas es un crimen que cae dentro de la jurisdicci贸n de la autoridad penal suiza. Tuvo que pasar much铆simo tiempo antes de que la fiscal铆a de la Confederaci贸n se decidiera a abrir una investigaci贸n, a pesar de que el expediente de los magistrados italianos probaba de manera irrebatible que el avi贸n que hab铆a sobrevolado Suiza transportaba a Abu Omar. Cuando se le pregunt贸 a la Oficina Federal de la Aviaci贸n Civil: 芦驴Tal o mas cual avi贸n sobrevol贸 Suiza el 13 de febrero de 2003 ?禄, enseguida se nos respondi贸: 芦S铆, se帽or, dos veces; por la ma帽ana, proveniente de Ramstein y con destino a Aviano, y por la tarde desde Aviano y con destino a Ramstein禄. Eran el mismo destino y los mismos horarios que en el expediente de la polic铆a italiana.

Pensamos, por consiguiente, que es casi seguro que hubo acuerdos secretos, pero que hubo adem谩s una pol铆tica, intereses que prevalec铆an por sobre los valores y los principios pol铆ticos. Yo estoy plenamente conciente de que el papel del gobierno es preservar los intereses del pa铆s, de que puede haber situaciones de conflicto. Sin embargo, yo habr铆a preferido, en lo personal, que en vez de mentir nos hubiesen dicho francamente: tenemos tantos intereses en juego con Estados Unidos que no podemos enemistarnos con ellos.

Todo eso demuestra que ha habido, por parte de las autoridades suizas, una falta de voluntad pol铆tica de buscar la verdad. Hoy tengo la 铆ntima convicci贸n, lo repito, de que ha habido acuerdos secretos, formales o informales, entre Estados Unidos y Suiza, al igual que con otros pa铆ses europeos. Y si eso hubiera sucedido solamente a nivel de los servicios de inteligencia, ser铆a m谩s inquietante a煤n.

En estos 煤ltimos d铆as hemos sabido por la prensa que la fiscal铆a de la Confederaci贸n, directamente o a trav茅s de la polic铆a, ha realizado actos de investigaci贸n en Guant谩namo. Las autoridades suizas han transmitido por tanto a las autoridades de Estados Unidos listados de nombres y fotos de musulmanes detenidos en Suiza para obtener informaciones sobre ellos entre los detenidos de Guant谩namo. Lo cual equivale a aceptar que s铆 se puede arrancar informaci贸n mediante la tortura. Yo considero que eso es simplemente escandaloso. Ya que, por un lado, nuestra ministro de Relaciones Exteriores, la se帽ora Calmy-Rey, le dice amablemente a la se帽ora Condoleezza Rice que la prisi贸n de Guant谩namo no es aceptable, que habr铆a que cerrarla, que es una violaci贸n del orden jur铆dico internacional; y por el otro lado, nuestras autoridades federales legitiman ese tipo de estructuras y las torturas que estas implican mediante la realizaci贸n de actos de investigaci贸n en Guant谩namo, sabiendo perfectamente que las posibles pruebas obtenidas mediante el uso de la tortura o en prisiones secretas no pueden ser aceptadas por ning煤n tribunal en Europa.

Durante todo este per铆odo de la investigaci贸n me sent铆 a menudo muy solo. Pero, iron铆a del destino, hoy puedo agradecerle al presidente Bush el haberme prestado indirectamente un importante apoyo cuando, el seis de septiembre de 2006, reconoci贸 por fin la existencia de las prisiones secretas. A partir de ese momento, mi informe sobre los secuestros y los vuelos de la CIA adquiri贸 singular importancia.

Otro elemento alentador y positivo es lo que acaba de suceder en Alemania, donde los 13 agentes del servicio de espionaje americano que secuestraron a Khaled El-Masri est谩n siendo acusados. Hay que agregar a esto el juicio de Mil谩n as铆 como los pasos de la justicia espa帽ola que est谩 reclamando acceso a todos los documentos de los servicios secretos espa帽oles sobre los aviones de la CIA. En suma, creo que una din谩mica de la verdad se ha puesto en marcha. Tambi茅n me sorprendi贸 agradablemente la calidad de ciertas ONG en Estados Unidos as铆 como el dinamismo que han manifestado ciertos c铆rculos de la sociedad civil. Si algunos hechos han salido finalmente a flote es en parte gracias a esas ONG americanas.

Resulta de importancia primordial tener una prensa independiente. Ya se ha visto hasta qu茅 punto la prensa est谩 al servicio del poder. Hay un ejemplo m谩s claro a煤n: el del acondicionamiento de la opini贸n, a trav茅s de la prensa, a favor de la guerra en Irak. No puede haber verdadera democracia sin una prensa verdaderamente independiente, tanto del poder pol铆tico como del poder econ贸mico.

Un elemento totalmente fundamental es la independencia de la justicia. Y cuando digo justicia estoy pensando tambi茅n y sobre todo en la fiscal铆a. Si, en este caso, Italia pudo encontrar la verdad fue gracias a la independencia del fiscal que pudo actuar a pesar de la hostilidad del poder pol铆tico. Seg煤n el sistema italiano, la fiscal铆a esta considerada como una autoridad judicial en todos los sentidos y los polic铆as que trabajan con la fiscal铆a gozan de la misma independencia.

Insisto en ese punto porque en Suiza al actual jefe del departamento de justicia y de polic铆a le gustar铆a tener bajo su exclusiva vigilancia a la fiscal铆a de la Confederaci贸n. Eso est谩 pasando en medio de la total apat铆a de la clase pol铆tica, que da la impresi贸n de no estar interesada en los problemas de la justicia. Todo eso me parece muy peligroso y creo que debiera haber una reacci贸n.

驴La lucha contra el terrorismo justifica estos medios?

Todos los d铆as veo gente que dice: 芦Ah, el terrorismo es tan peligroso. Tenemos que aceptar la tortura porque puede salvar vidas禄. Ese tipo de razonamiento me parece falso y extremadamente peligroso [7].

Es cierto que los terroristas son peligrosos ya que su objetivo es destruir, por cualquier v铆a, nuestro sistema de democracia y de valores occidentales. As铆 y todo, resulta chocante que, para combatir a los terroristas, nosotros mismos renunciemos a instituciones fundamentales de nuestro sistema democr谩tico, que renunciemos a ese principio esencial que son los derechos humanos y la garant铆a de juicios justos, que renunciemos al sistema judicial. Al hacerlo estamos legitimando indirectamente a toda esa gente que, ante esas violaciones, viven hoy convencidos de que est谩n combatiendo un sistema que es brutal, que es ilegal, que utiliza la tortura. Y, lo m谩s importante es que esos actos ilegales pueden crear un movimiento de simpat铆a hacia los autores de actos de terrorismo.

Cuando yo colabor茅 con el gran jefe del antiterrorismo italiano, el general Carlo Alberto dalla Chiesa, este me dijo: los terroristas son locos furiosos, pero no son tantos. Se hacen verdaderamente peligrosos cuando hay alrededor de ellos una corriente de simpat铆a. Eso los estimula, los motiva, los carga de energ铆a. He ilustr贸 sus palabras con la siguiente imagen: la simpat铆a es para el terrorismo como el ox铆geno para el fuego. Estoy convencido de que esa es la verdad.

Lo que tambi茅n me choc贸 durante mi trabajo fue comprobar que hay una ausencia total de estrategia en el marco de esta guerra contra el terrorismo.

Estados Unidos dijo: Ni justicia, ni Convenci贸n de Ginebra. Le damos total libertad de acci贸n a los servicios secretos y al Pent谩gono. Nunca hubo debate, entre Estados Unidos y Europa, sobre la manera de conducir la lucha contra el terrorismo. Pero tampoco hubo nunca, en el interior de Europa, un verdadero debate sobre la estrategia a seguir.

Adem谩s, que yo sepa, no existe una definici贸n jur铆dica internacional sobre el terrorismo. Hay convenciones que hablan del terrorismo, pero no hay una verdadera definici贸n del terrorismo.

Pienso que posiblemente habr铆a que modificar, adaptar ciertos mecanismos del sistema actual en materia de procesamiento policial y judicial. Pero yo afirmo que la democracia y el aparato judicial cuentan con los medios para enfrentar la amenaza que representa el terrorismo. Yo creo que hay otras amenazas que son tan peligrosas como el terrorismo. Me refiero a la corrupci贸n, por no poner m谩s que un ejemplo, que es un mal que est谩 causando inmensos desastres a trav茅s del planeta. Por lo dem谩s, un verdadero instrumento de lucha contra el terrorismo est谩 al nivel pol铆tico.

Estoy completamente convencido que mientras no resolvamos el problema de la Palestina, mientras que no ofrezcamos una soluci贸n pol铆tica y una esperanza de vida en la dignidad a cientos de miles de palestinos, que han nacido, que han crecido, que han visto a sus padres morir presos al interior de campos de refugiados 鈥搚 que han perdido toda esperanza鈥, continuar谩 desgraciadamente habiendo personas que est谩n dispuestas a hacerse explotar con una bomba, como lo hemos podido apreciar 煤ltimamente con esa abuela en Gaza.

Y 驴c贸mo no queremos tener terroristas cuando hay guerras basadas en mentiras?

Lo que me inquieta, en el fondo, y lo que me chocado profundamente en toda esta historia es la indiferencia. 驴Cu谩ntas personas me han dicho?: 驴Por qu茅 haces todo eso? 隆Son terroristas! Los americanos tienen raz贸n. Y despu茅s agregaban: 芦S贸lo son musulmanes禄.

隆Qu茅 aberraci贸n! Pienso que estamos cometiendo un error hist贸rico al criminalizar el Islam. Estamos empujando todo un sector del Islam hacia el extremismo; un error que, seg煤n temo, va a costarnos muy caro.

芦驴Hay que combatir la tiran铆a con los instrumentos de los tiranos?禄 Ese es el t铆tulo que he querido dar a esta conferencia y ser谩 adem谩s mi conclusi贸n. La frase no es m铆a. Es una frase que le铆 en un juicio de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre un caso de terrorismo, en boca de la jueza Sandra Day O鈥機onnor: 芦Si nuestro pa铆s quiere seguir siendo fiel a los valores que simboliza nuestra bandera, no podemos combatir la tiran铆a con los instrumentos del tirano禄.

Dick Marty es doctor en Derecho. Integra el Consejo de los Estados de la Confederaci贸n Helv茅tica, miembro de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, preside la Comisi贸n de Asuntos Jur铆dicos y Derechos Humanos. Esta comisi贸n le encarg贸 la elaboraci贸n de un informe sobre las alegaciones ligadas a la existencia de prisiones secretas de la CIA en Europa.

Notas

[1] 芦Alberto Gonzales, le juriste de la torture禄, R茅seau Voltaire, 22 de noviembre de 2004.

[2] 芦L鈥橴nion europ茅enne a autoris茅 par 茅crit les prisons secr猫tes de la CIA d猫s janvier 2003禄, R茅seau Voltaire, 13 de diciembre de 2005.

[3] Lea el testimonio exclusivo intitulado 芦Carlos: comment et pourquoi j鈥檃i pris en otage les ministres de l鈥橭PEP禄, por Ilich Ram铆rez Sanchez, alias 芦Carlos禄, R茅seau Voltaire, 18 de julio de 2006.

[4] 芦Qui a vendu 芦Carlos禄? 禄, R茅seau Voltaire, 18 de julio de 2006.

[5] En realidad, Carlos no fue extraditado sino secuestrado por los servicios franceses. Es cierto que goz贸 de un juicio justo, pero fue juzgado como criminal com煤n por hechos de guerra. Finalmente la Corte de Estrasburgo se declar贸 incompetente en cuanto a su caso, as铆 que no pudo gozar de ese recurso. NdlR.

[6] Seg煤n nuestras informaciones, un primer acuerdo de principio tuvo lugar ya en octubre de 2001 durante una reuni贸n del Consejo Atl谩ntico. Despu茅s, se negociaron acuerdos detallados por el Consejo de Justicia y de Asuntos Interiores de la Uni贸n Europea en el marco de la Nueva Agenda Transatl谩ntica, en enero de 2003.Ndlr.

[7] Ver el dossier de la Red Voltaire sobre la reanudaci贸n y promoci贸n de la tortura por Estados Unidos

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* Periodista suiza.
Publicado en www.voltairenet.org.

Sobre el secuestro de Abu Omar (Osama Mustafa Hasan) puede leerse en esta misma revista aqu铆.

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