Oct 10 2017
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Opini贸nPol铆tica

La experiencia chavista: los asuntos espinosos y las lecciones

La experiencia venezolana de casi diecinueve a帽os de radicalizaci贸n, extrema polarizaci贸n social y pol铆tica, e insurgencia derechista ofrecen lecciones valiosas para la izquierda. Como tal, debe ser sujeto a un debate constructivo alrededor de los problemas y desaf铆os que se perfilan como de mayor trascendencia.

La tarea de identificar los errores con precisi贸n 鈥 sobre todo cuando est谩n analizados en el contexto de la hostilidad inexorable proveniente de la derecha 鈥 cumple con una segunda funci贸n. Sirve como correctivo a la condena absoluta y a las cr铆ticas exageradas al gobierno de Nicol谩s Maduro que provienen tanto de la derecha como de sectores de la izquierda.

As铆 que el art铆culo siguiente tiene dos objetivos. Arroja luz sobre algunas lecciones que se pueden aprender de la experiencia chavista. Y segundo, propone contextualizar los errores que han sido cometidos. En el proceso, el art铆culo cuestiona la noci贸n de que los l铆deres chavistas desprecian la democracia y/o son gobernantes incompetentes 鈥 opiniones que pasan por alto la complejidad del proceso de lograr el socialismo por medios democr谩ticos.

En los recientes meses, algunos izquierdistas venezolanos como el grupo 鈥淢area Socialista鈥 鈥 que se retir贸 del partido gobernante, Partido Socialista Unido (PSUV) 鈥 como tambi茅n algunos analistas en el extranjero se han distanciado del campo chavista. Ellos ahora defienden una posici贸n que se puede describir como 鈥渄os males en un mismo saco鈥 en cuanto a Maduro y la oposici贸n de la derecha. (1) Esta l铆nea de pensamiento pierde credibilidad cuando se toma en cuenta el contexto, espec铆ficamente los ataques sin cuartel contra los gobiernos chavistas que datan casi desde el momento que Ch谩vez asumi贸 la presidencia en 1999. El trato equilibrado por parte de estos ex-chavistas, que critican el gobierno y la oposici贸n en t茅rminos iguales, es poco convincente dado el hecho que un lado desde el primer momento era el agresor y el otro fue el agredido, y como resultado adopt贸 medidas que a la larga ten铆an impactos negativos.

Quiz谩s nunca en la historia un gobierno elegido ha encarado los enfrentamientos y una polarizaci贸n tan aguda, y en el transcurso de un per铆odo tan largo, como durante estas dos d茅cadas. Tampoco un gobierno democr谩tico (鈥渄emocr谩tico鈥 definido aqu铆 en el sentido de la 鈥渄emocracia constitucional鈥), ha enfrentado una agresi贸n de fuerzas tan poderosas y una hostilidad tan intensiva y constante durante un per铆odo extendido. Los adversarios incluyen las principales organizaciones empresariales venezolanas, el gobierno de EE.UU., la Organizaci贸n de Estados Americanos, la jerarqu铆a de la iglesia cat贸lica, las autoridades de las universidades p煤blicas y privadas, y los medios de comunicaci贸n comerciales, conjuntamente con la clase pol铆tica y dirigentes sindicales tradicionales. Algunas acciones hostiles incluyeron el golpe de estado de 2002 y el paro patronal de 2002-2003 鈥 ambos promovidos por los empresarios 鈥 la violencia paramilitar desde 2002 al presente, y la negaci贸n de reconocer los resultados oficiales electorales, aun aquellos certificados por el Centro Carter.

La beligerancia ha sido m谩s intensiva bajo la presidencia de Maduro, que carece del carisma de Ch谩vez y consecuentemente es m谩s vulnerable. El d铆a que Maduro fue elegido presidente el 14 de abril de 2013, el candidato perdedor Henrique Capriles pidi贸 que sus seguidores expresaran su 鈥渁rrechera鈥, teniendo como resultado la muerte de diez chavistas incluyendo un polic铆a. La violencia callejera pol铆tica tipo foquista llamada en Venezuela 鈥渓a guarimba鈥 data de 2003, pero ha escalado bajo Maduro; las protestas de tres meses en 2014 incluyeron brigadas armadas, una t谩ctica que asumi贸 proporciones militares a煤n mayores entre abril y julio de 2017.

La agresi贸n de Washington contra los gobiernos de Ch谩vez y Maduro demuestra que la diferencia entre los Republicanos y Dem贸cratas en materia de pol铆tica extranjera es de estilo, y a veces ni siquiera eso. La administraci贸n de Bush apoy贸 rotundamente el golpe de estado y la huelga general de 2002-2003. En sus primeros meses como presidente, Obama cre贸 una gran expectativa con su encuentro amigable con Ch谩vez, que le entreg贸 una copia de 鈥淟as venas abiertas en Am茅rica Latina鈥 de Eduardo Galeano. Pero Obama termin贸 emitiendo la notoria orden ejecutiva que caracteriz贸 a Venezuela como 鈥渦na amenaza inusual y extraordinaria鈥 a la seguridad nacional norteamericana. Y bajo Trump, el director de la CIA Mike Pompeo ha admitido que trabajaba con los gobiernos de M茅xico y Colombia para tratar de lograr un cambio del r茅gimen en Venezuela. Aunque la duraci贸n de estos retos no tiene equivalente en la historia de las democracias liberales, las lecciones son universales. Los desaf铆os que enfrentan los izquierdistas venezolanos en el poder son lo que podr铆a esperar cualquier gobierno democr谩tico que est谩 comprometido con el socialismo y que avanza tanto como Ch谩vez. En este sentido, la experiencia venezolana con sus errores y logros son m谩s instructivos para la izquierda en los pa铆ses democr谩ticos que fueron las revoluciones en la Uni贸n Sovi茅tica, China y Cuba.

La experiencia venezolana demuestra la necesidad para los socialistas que llegan al poder por medios electorales, por lo menos inicialmente, caminar sobre una cuerda floja. Por un lado, en el nombre del realismo y frente a un enemigo despiadado, el gobierno chavista se dio cuenta que era necesario hacer concesiones: alianzas pragm谩ticas con empresarios cuya amistad result贸 ser interesada, y pr谩cticas populistas hacia el sector popular, algunas de las cuales derrocharon recursos. Por otro lado, fue necesario activar la base del movimiento chavista y los movimientos sociales al demostrar un compromiso firme al cambio verdadero y un comportamiento principista. En mi opini贸n, en esa cuerda floja el gobierno se ha inclinado demasiado en la direcci贸n del primero a costa del segundo.

Sin embargo, el uso de la met谩fora la 鈥渃uerda floja鈥 no tiene como fin sugerir que el gobierno es simplemente oportunista o que carece de aspectos redimibles. Mi argumento principal es que en situaciones tales como la de Venezuela en la actualidad cuando las condiciones objetivas no son favorables, las opciones para la izquierda en el poder son limitadas. Pero durante circunstancias m谩s favorables, como existieron en la 茅poca de Ch谩vez y Maduro en varias coyunturas, el gobierno no ha debido darse el lujo de permanecer pasivo. Todo lo contrario, en esas situaciones el gobierno tiene que actuar agresivamente para profundizar el proceso de cambio y lograr otros objetivos. En este sentido, el factor de sincronizaci贸n 鈥 la determinaci贸n del momento indicado para actuar 鈥揺s esencial, como discutir茅 en la parte final del art铆culo.

El realismo y la burgues铆a

Ch谩vez y el movimiento chavista fueron siempre caracterizados por una mezcla del realismo e idealismo. (2) En un ejemplo del idealismo que se aproxima al romanticismo, Ch谩vez declar贸 que el socialismo venezolano se basaba en el principio de 鈥渁 cada uno de acuerdo con sus necesidades鈥. Ni siquiera los l铆deres sovi茅ticos fueron tan lejos; ellos, como Marx, definieron el socialismo como 鈥渁 cada uno de acuerdo con su trabajo鈥.

Pero Ch谩vez fue, por encima de todo, realista y estrat茅gico, rasgos provenientes de su formaci贸n militar. El mejor y quiz谩s m谩s importante ejemplo del realismo de Ch谩vez se manifest贸 d铆as despu茅s del paro de dos meses promovido por la organizaci贸n empresarial Fedec谩maras en 2002-2003 con el fin de tumbar el gobierno. En referencia al sector privado, Ch谩vez anunci贸 la exclusi贸n de los 鈥済olpistas鈥 del sistema de d贸lares preferenciales que 茅l acababa de establecer.

En los a帽os siguientes, Ch谩vez sigui贸 una pol铆tica t谩cita y a veces expl铆cita de dar un trato preferencial a aquellos empresarios que hab铆an desafiado la burgues铆a tradicional de Fedec谩maras al negarse a participar en el paro de dos meses. Ch谩vez ten铆a toda la raz贸n del mundo en privilegiar a los empresarios que no respaldaron a la llamada de Fedec谩maras. Al hacerlo, debilit贸 la burgues铆a tradicional que hab铆a desempe帽ado el papel principal en los esfuerzos de producir un cambio del r茅gimen por cualquier medio posible.

Maduro como presidente mantiene la estrategia de diferenciar entre la burgues铆a hostil y los empresarios emergentes 鈥渁migables鈥. La burgues铆a tradicional agrupada en Fedec谩maras ahora sigue una pol铆tica m谩s inteligente que en el pasado al mantener una distancia de los partidos de la oposici贸n. Inclusive negoci贸 con el gobierno de Maduro en 2014, en un momento en que la oposici贸n pol铆tica se neg贸 a hacer lo mismo, con el fin de evitar la apariencia de estar directamente involucrada en una lucha partidaria. Sin embargo, Fedec谩maras ha sido todo menos neutral. No solamente se opuso conjuntamente con los partidos de la oposici贸n a la iniciativa del gobierno de convocar elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) el 30 de julio, sino indirectamente apoy贸 el paro general convocado por la oposici贸n en las semanas anteriores. Como una demostraci贸n de solidaridad a la oposici贸n, Fedec谩maras anunci贸 que dio a los empleados la libertad de no tener que acudir al trabajo durante los d铆as del paro.

La justificaci贸n de la dirigencia chavista de favorecer a los empresarios 鈥渁migables鈥 por encima de los de Fedec谩maras es convincente. 驴Por qu茅 otorgar cr茅dito o contratos para obras p煤blicas a aquellos que van a usar una parte del dinero para financiar actividad desestabilizadora?

Sin embargo, las relaciones entre el gobierno y los empresarios 鈥渁migables鈥 que reciben contratos han sido demasiado acogedoras. Cuando algunos empresarios allegados a los chavistas empezaron a manipular varias instituciones financieras resultando en la crisis bancaria de 2009, Ch谩vez orden贸 el arresto de varias docenas de ellos. Como resultado, Ricardo Fern谩ndez Barrueco, el empresario pro-chavista m谩s rico, y Arn茅 Chac贸n, el hermano de uno de los ministros m谩s cercanos a Ch谩vez (ambos hermanos hab铆an participado en la intentona militar del 27 de noviembre de 1992) pasaron tres a帽os encarcelados.

Pero esas acciones no fueron suficientes para frenar el comportamiento anti-茅tico en el pa铆s. Otro de los ministros de mayor confianza de Ch谩vez, Jorge Giordani, revel贸 en 2014 que 20 mil millones de d贸lares hab铆an sido vendidos el a帽o anterior a la tasa de cambio preferencial para financiar importaciones espurias. Maduro no actu贸 sobre la denuncia, a pesar de haber anunciado su intenci贸n de hacerlo. Sin embargo, bajo su presidencia, un n煤mero significativo de oficiales gubernamentales importantes, plenamente identificados con el Chavismo, han sido encarcelados y sentenciados, incluyendo un ex-presidente de la empresa Ferrominera (que recibi贸 6 a帽os de prisi贸n en 2017), el ex-gobernador de Gu谩rico (que recibi贸 18 a帽os de prisi贸n en 2017), el ex-alcalde de Valencia (que recibi贸 6 a帽os y medio de prisi贸n en 2016), ocho gerentes de PDVSA Occidente (detenidos en 2017), el ex-director de PDVSA-Faja del Orinoco, y varios otros gerentes de PDVSA del oriente del pa铆s. De todos modos, estas acciones han sido insuficientes. La corrupci贸n en Venezuela sigue siendo notoria.

Los asuntos espinosos

El debate dentro del movimiento chavista no es tanto sobre las metas a largo plazo, sino el logro de las pol铆ticas viables. Cualquier an谩lisis que enfoque los detalles de la sociedad nueva, como por ejemplo la democracia socialista, y se aparta de las realidades sociales y pol铆ticas en la actualidad, incluyendo los problemas apremiantes que el pa铆s enfrenta y las acciones realistas para superarlos, va a conducir a conclusiones equivocadas. Esta falla ayuda a explicar la decepci贸n de muchos ex-simpatizantes del Chavismo tanto en Venezuela como a nivel internacional que ahora est谩n apoyando la tesis de 鈥渄os males en un mismo saco鈥. Originalmente fueron atra铆dos al Chavismo por la ret贸rica fogosa de Ch谩vez, quien desafortunadamente no prepar贸 suficientemente a sus seguidores por las adversidades y contradicciones espinosas que el proceso de cambio estructural implica. Tomando en cuenta estas observaciones, los siguientes asuntos van a ser analizados desde la perspectiva de la viabilidad, la factibilidad y el factor tiempo.

Las relaciones con el Sector Privado. Dos puntos de vista opuestos, ambos al lado izquierdo del espectro pol铆tico, critican las relaciones del gobierno chavista con los empresarios 鈥渁migables鈥. Por un lado, aquellos ubicados a la izquierda de la dirigencia chavistas ven las relaciones como ingenuas o, peor a煤n, el equivalente a una capitulaci贸n. El escritor argentino prol铆fico Luis Bilbao, quien ha apoyado activamente ambos gobiernos chavistas, vio con escepticismo lo que Ch谩vez llam贸 una 鈥渁lianza estrat茅gica鈥 con el sector privado y sus reuniones con algunos de sus representantes principales, que estaban en su mayor铆a fuera del c铆rculo de Fedec谩maras. Bilbao particularmente critic贸 la estrategia de 鈥渆tapas鈥 promovida por el Partido Comunista de Venezuela (PCV). De acuerdo con Bilbao, el PCV ve la alianza del gobierno con empresarios supuestamente anti-monopol铆sticos como una etapa necesaria dise帽ada para lograr una 鈥渢regua鈥 con la burgues铆a antes de proceder con la construcci贸n socialista. (3)

Por el otro lado son aquellos izquierdistas que favorecen vinculaciones m谩s cercanas con la burgues铆a. V铆ctor 脕lvarez, un ex-Ministro de la Industria B谩sica y la Miner铆a, aboga por priorizar la producci贸n nacional capitalista al limitar las importaciones y reducir el tama帽o del sector estatal. 脕lvarez critic贸 el reemplazo del 煤nico empresario en el gabinete, Miguel P茅rez Abad, como Ministro de Industria y Comercio en 2016. 脕lvarez aleg贸 que P茅rez Abad irrit贸 a los chavistas 鈥渄ogm谩ticos鈥 al abogar por la privatizaci贸n de las empresas expropiadas que incurren en grandes p茅rdidas. (4)

Ambos lados exageran en la formulaci贸n de sus argumentos. Creo que las vinculaciones del sector privado son correctas y necesarias, pero lo precario de la estrategia tiene que ser reconocido y sus efectos negativos tienen que ser anticipados y en alg煤n momento corregidos.

En primer lugar, los capitalistas que han cooperado con el gobierno chavista dif铆cilmente caben en la categor铆a, creada por el Comintern entre las dos guerras mundiales, de la 鈥渂urgues铆a progresista鈥, que apoya la independencia econ贸mica e inclusive el anti-imperialismo. La alianza del gobierno chavista con los miembros del sector privado, no es, y no debe ser, 鈥渦na alianza estrat茅gica鈥 (definida como un entendimiento a largo plazo y basado en confianza mutua), sino es 鈥渢谩ctica鈥, con el objetivo de mantener suficiente estabilidad pol铆tica y econ贸mica para poder profundizar el proceso de cambio. Los activistas chavistas frecuentemente predicen que con la primera se帽al de un posible cambio del r茅gimen, los empresarios pro-gubernamentales van a ser los primeros en abandonar el barco. Y eso ya ha pasado. Por ejemplo, Alberto Cudemus de la industria porcina, uno de los aliados empresariales de mayor confianza de Ch谩vez quien lo apoy贸 en su candidatura para presidir a Fedec谩maras (y despu茅s sali贸 de la federaci贸n), ahora critica severamente a Maduro. El presidente Maduro ha respondido a Cudemus en el mismo tono.

En segundo lugar, hay amplia evidencia (aunque el espacio no me permite demostrarla aqu铆) que las condiciones objetivas no permiten las expropiaciones masivas y un enfrentamiento directo con la clase capitalista. Si el capitalismo en la Venezuela chavista es una realidad y va a ser por mucho tiempo, entonces el gobierno tiene solamente dos opciones: ignorar las diferencias entre los empresarios y tratar a todos como iguales sin distinciones, o sacar provecho de las fisuras. Dado el cambio repentino de Fedec谩maras 鈥 despu茅s de d茅cadas de un comportamiento supuestamente 鈥渁pol铆tico鈥 a llegar a ser un enemigo tenaz e intransigente de Ch谩vez, a煤n antes de que fuera elegido presidente en 1998 鈥 el gobierno hubiera sido tonto al no cultivar relaciones con aquellos empresarios que rechazaron la l铆nea hostil de la federaci贸n.

Adem谩s del ex-ministro P茅rez Abad, quien ahora es presidente del banco estatal Bicentenario, Oscar Schemel tambi茅n puede ser considerado un empresario aliado confiable. Schemel, quien maneja una encuestadora cuyos resultados est谩n frecuentemente citados por los chavistas, fue elegido delegado representante del sector empresarial a la Asamblea Nacional Constituyente.

Schemel plantea que dadas las condiciones econ贸micas apremiantes, es necesario vender algunas empresas estatales altamente subsidiadas. La propuesta (que tambi茅n ha sido apoyada por el veterano izquierdista Eleazar D铆az Rangel quien es editor del peri贸dico, 脷ltimas Noticias) ha sido rechazada por muchos chavistas leales por considerarlas una traici贸n al legado de Ch谩vez. En un discurso en la ANC el 9 de agosto, Schemel pidi贸 un mayor 茅nfasis sobre la econom铆a del mercado. B谩sicamente abog贸 por la eliminaci贸n de los controles estatales en el campo econ贸mico, una propuesta que ser铆a insostenible para las clases populares cuyo poder adquisitivo ha declinado fuertemente en el pasado reciente. Sin embargo, Schemel tiene raz贸n al notar que dada la naturaleza capitalista de la econom铆a venezolana, el gobierno socialista no puede ignorar la realidad del mercado en todas sus dimensiones.

Las relaciones cercanas con los empresarios 鈥渁migables鈥 pueden ser inevitables para cualquier estrategia de lograr el socialismo por v铆a pac铆fica y democr谩tica, pero los efectos negativos como la corrupci贸n y el tr谩fico de influencia tienen que ser anticipados. Si la experiencia venezolana es un indicador, esos flagelos, como tendencia, son inevitables. Por ejemplo, la utilizaci贸n transparente de las subastas para evitar los sobreprecios de las obras p煤blicas ha sido a menudo descartada.

El argumento usado por los chavistas en privado es que la burgues铆a tradicional, que en algunos casos tiene vinculaciones con organizaciones pol铆ticas participantes en actividades desestabilizadoras, cuenta con m谩s capital y experiencia y por eso estar铆a en posici贸n de ventaja sobre los empresarios emergentes 鈥渁migables鈥. Con este mismo razonamiento, el gobierno otorg贸 contratos al conglomerado brasile帽o Odebrecht con vinculaciones estrechas con el Partido de los Trabajadores de Lula para megaproyectos como puentes y construcci贸n ferroviaria, que las empresas venezolanas m谩s peque帽as 鈥渆mergentes鈥 no fueron capaces de realizar. El famoso esc谩ndalo involucrando a Odebrecht implica figuras pol铆ticas importantes en todo el continente, y evidentemente incluye a pol铆ticos venezolanos de diferentes orientaciones ideol贸gicas. Todo eso demuestra la urgencia de efectuar controles populares e institucionales (como va a ser discutido).

El Partido y el Estado. En el comienzo de 2007, Ch谩vez cre贸 el PSUV que inmediatamente inscribi贸 siete millones de miembros, en gran parte en las plazas p煤blicas en todo el pa铆s. Como un partido de masas comprometido con una participaci贸n desde abajo y vinculaciones con movimientos sociales, el PSUV ten铆a un gran potencial de servir como soporte fundamental al nuevo modelo venezolano, que los chavistas llaman 鈥渓a democracia participativa鈥 y que est谩 encarnado en la constituci贸n de 1999. Los fundadores del PSUV visualizaban que los revolucionarios navegar铆an por el viejo Estado penetrado por las fuerzas de la reacci贸n, y al mismo tiempo construir铆an el Estado nuevo a trav茅s de medios graduales y no-violentos.

Como Presidente, Ch谩vez frecuentemente arremeti贸 contra los bur贸cratas, incluyendo los de su partido, quienes frenaron la participaci贸n popular y la ejecuci贸n eficiente de los programas del Estado. Hacia el final de su vida, dijo a su c铆rculo cercano que era necesario enfrentar agresivamente el flagelo de burocratismo y agreg贸: 鈥淧rep谩rense. Estoy dirigiendo esta iniciativa a mi propio gobierno. Nicol谩s [Maduro], quiero cien equipos o m谩s si es necesario. Si tengo que remover a alguien, llevarlo a juicio, u ordenar una investigaci贸n, entonces eso es lo que voy a hacer.鈥 (5)

Sin embargo Ch谩vez ten铆a una parte de la responsabilidad por la marisma burocr谩tica. Dada la incapacidad del viejo Estado de establecer controles efectivos y equilibrios, el PSUV estaba en una mejor posici贸n para monitorear y denunciar. Pero desde el comienzo, Ch谩vez, en efecto, cre贸 el partido como ap茅ndice del Estado, ya que la mayor铆a de sus l铆deres a todos los niveles formaron parte del gobierno. Ahora, diez a帽os despu茅s, el presidente del partido, el vice-presidente y los 22 miembros del comit茅 nacional son casi todos ministros, gobernadores, congresistas y otros integrantes del Estado.

Aunque su ret贸rica enfatiza la 鈥渄emocracia participativa鈥, los dirigentes PSUVistas desalientan las cr铆ticas provenientes de la base. Como ha ocurrido en las elecciones primarias del partido en el pasado, en la campa帽a para la elecci贸n de delegados para la ANC el 30 de julio, el PSUV us贸 su influencia y recursos para favorecer ciertos candidatos que eran de confianza de la dirigencia partidista. El partido ha debido dar mayores oportunidades a aquellos candidatos chavistas que son cr铆ticos, pero al mismo tiempo son leales y disciplinados. Una manera hubiera sido darles mayor acceso al canal Venezolana de Televisi贸n y otros medios estatales de comunicaci贸n. Otra hubiera sido organizar foros con la participaci贸n de todos los candidatos.

Un candidato confiable pero cr铆tico, quien por cierto fue elegido como delegado a la ANC, es Julio Escalona, un guerrillero ic贸nico de los 60s, que subray贸 el problema de la corrupci贸n y propuso la confiscaci贸n de todas las posesiones obtenidas por medios il铆citos. Escalona tambi茅n advirti贸 contra el control de la ANC por parte del PSUV: 鈥淓l gobierno va a ser bien representado en la ANC y eso es l贸gico鈥 Lo que no puede ocurrir es que la ANC pueda ser controlada desde dentro por el chavismo gubernamental. Los gobiernos y los partidos tienen una tendencia pr谩cticamente natural a controlarlo todo. Por el bien del pueblo鈥 del gobierno y del PSUV, no puede ocurrir que esta magna asamblea quede hegemonizada por una corriente sectaria.鈥 (6)

Garantizar oportunidades y abrir espacios para activistas chavistas y l铆deres de la base que son leales y disciplinados, pero no est谩n subordinados a la maquinaria partidista, ser铆a una estrategia inteligente para restablecer el nivel de entusiasmo y confianza que prevalecieron durante los a帽os de Ch谩vez y para encarar la ofensiva de la derecha. Esta estrategia no llegar铆a al extremo de declarar 鈥渦na revoluci贸n dentro de la revoluci贸n鈥 con la implicaci贸n de un sacud贸n completo de la burocracia, que no es factible en este momento de enfrentamiento pol铆tico agudo. En este sentido, el rejuvenecimiento del movimiento chavista a trav茅s de la facilitaci贸n de participaci贸n desde abajo 鈥 sin perder el control del proceso 鈥 puede ser visto como parte de la estrategia de 鈥渃aminar sobre una cuerda floja鈥 basada en la evaluaci贸n realista de la fuerza relativa del enemigo y de las condiciones objetivas en general.

La Democracia y el Estado. El discurso chavista abraza una visi贸n de un nuevo tipo de democracia basado en la participaci贸n popular directa en la toma de decisiones y el desplazamiento de lo que los chavistas llaman la 鈥渄emocracia representativa鈥. Los dirigentes chavistas invocaron el nuevo modelo con el fin de alentar la participaci贸n en las elecciones para la ANC. En el discurso del primero de mayo, Maduro justific贸 su decisi贸n de convocar la ANC en base a la necesidad de reforzar y profundizar los mecanismos de participaci贸n encarnados en la constituci贸n de 1999. Como prueba de la factibilidad de estas 鈥渘uevas formas de democracia directa鈥, Maduro apunt贸 a las iniciativas como la creaci贸n de los Comit茅s Locales de Abastecimiento y Producci贸n (CLAPs), como tambi茅n las comunas.

Aunque los CLAPs y las comunas demuestran gran potencial para la participaci贸n directa, ambos est谩n en una etapa incipiente. (7) En forma similar, el sistema de 鈥渃ontralor铆a social鈥, que es otro ejemplo de la participaci贸n directa, no est谩 siendo aplicado en forma sistem谩tica. Bajo esta modalidad, los miembros de la comunidad, a trav茅s de los consejos comunales, monitorean las obras p煤blicas con el fin de garantizar que el dinero p煤blico est谩 bien utilizado. El sistema de la contralor铆a social y los consejos comunales en general han alentado la participaci贸n de un n煤mero importante de venezolanos anteriormente 鈥渕arginados鈥 y han generado un sentido de empoderamiento, pero su desempe帽o en todo el pa铆s ha sido desigual.

Dada esta realidad, el sistema de contrapesos institucionales para garantizar el rendimiento de cuentas (鈥渁ccountability鈥), a veces asociado con la 鈥渄emocracia liberal鈥, no puede ser casualmente descartado. El rendimiento de cuentas es particularmente importante porque el sistema pol铆tico venezolano siempre ha favorecido al poder ejecutivo, y a煤n m谩s bajo los chavistas. Adem谩s, con la distensi贸n del sistema de subastas para los contratos de obras p煤blicas (previamente discutido), otros tipos de chequeos y garant铆as institucionales tienen que ser desarrollados.

En un ejemplo de esfuerzo no logrado para fortalecer los controles, la legislaci贸n en 2009 permiti贸 a la Contralor铆a Nacional revisar las finanzas de los consejos comunales, pero el procedimiento termin贸 en letra muerta. En resumen, la democracia directa es una obra en progreso, y mientras tanto los controles viejos institucionales tienen que ser retenidos o modificados, pero no descartados. Al mismo tiempo, es necesario 鈥渃aminar por una l铆nea fina entre los movimientos de las bases y las instituciones estatales,鈥 que 鈥 en las palabras de George Ciccariello-Maher 鈥 Ch谩vez fue capaz de hacerlo como nadie. (8)

En el 谩rea de la democracia interna del partido, la participaci贸n directa no es tanto una meta o una visi贸n de largo plazo, sino un imperativo en lo inmediato. Los controles institucionales dentro del Estado, a煤n en el supuesto caso que fueran mejorados, no son suficientes para garantizar la transparencia. El esfuerzo de combatir la corrupci贸n requiere que el partido gobernante sea internamente democr谩tico, participativo, y semi-aut贸nomo vis a vis al gobierno.

La Lealtad y el Sectarismo. La experiencia del paro general de 2002-2003 ense帽贸 a los l铆deres chavistas la importancia de la lealtad, pero el incidente puede haber sido un caso de 鈥渟obre-aprendizaje.鈥 Como resultado del paro, Ch谩vez despidi贸 17,000 empleados t茅cnicos y profesionales que hab铆an paralizado la producci贸n en la industria petrolera con el fin de lograr un cambio del r茅gimen. Sus reemplazos, aunque en muchos casos no eran altamente calificados, lograron arrancar y restablecer la producci贸n. Para muchos chavistas, la experiencia del paro demostr贸 que las habilidades t茅cnicas de alta calidad eran dispensables, a diferencia de la lealtad. La rotaci贸n frecuente de los ministros del gabinete por parte de Ch谩vez y Maduro, muchos de los cuales carecieron de cualquier tipo de experiencia en el campo en el cual fueron escogidos para servir, evidentemente es una expresi贸n de la tendencia de minimizar la importancia de la capacidad t茅cnica.

El 茅nfasis exagerado en cuanto a la lealtad pol铆tica tambi茅n conduce al sectarismo e intolerancia. La lealtad fingida es a veces una cortina de humo para el conducto poco 茅tico como la corrupci贸n. Una de las consignas favoritas de Ch谩vez y Maduro es 鈥淯nidad, Unidad y m谩s Unidad,鈥 que ambos l铆deres frecuentemente citaron para pedir que sus seguidores cerraran filas y guardaran las cr铆ticas internas con el prop贸sito de enfrentar a un enemigo despiadado.

El llamado por la unidad por encima de otras consideraciones aparece especialmente relevante debido a la deserci贸n de un n煤mero importante de chavistas en este momento de polarizaci贸n extrema. Una de las figuras m谩s importante que sali贸 del movimiento fue Giordani, quien despu茅s de la muerte de Ch谩vez, lleg贸 a ser un cr铆tico duro al gobierno de Maduro. Pero hay que hacer una diferenciaci贸n entre los adversarios del gobierno desde la izquierda, como el caso de Giordani como tambi茅n el grupo Marea Socialista, y aquellos izquierdistas que articulan apoyo cr铆tico, como es el caso del ex-Ministro de Comercio Eduardo Sam谩n. Sam谩n, quien fue removido de posiciones en dos ocasiones, primero por Ch谩vez y luego por Maduro, ha dicho claramente que los revolucionarios no siempre deben pronunciar sus cr铆ticas p煤blicamente y que la disciplina partidista en este momento debe imponerse. El no reconocer la capacidad de liderazgo de Sam谩n por parte del PSUV, lo convenci贸 de salir del partido en junio para luego ingresar en el partido pro-chavista Patria Para Todos (PPT) y luego lanzarse como candidato a la ANC. Al mismo tiempo, Sam谩n critic贸 a Giordani por ser excesivamente abierto en sus cr铆ticas, y agreg贸: 鈥淭enemos que jugar a la unidad del proceso, porque a pesar de las criticas que yo tambi茅n puedo tener, y no las hago p煤blicas en este momento, ahorita tenemos que jugar a la unidad porque nos estamos jugando el propio proceso, y por muy malo que sea, es mejor que lo que representa la derecha.鈥

La salida de Sam谩n del PSUV es una demostraci贸n que Maduro, mucho m谩s que Ch谩vez, ha sido excesivamente adverso a las cr铆ticas provenientes de la izquierda, incluyendo las internas del movimiento. Un activista chavista que entrevist茅 culp贸 a Maduro por ser a veces 鈥渟ectario鈥 y luego apunt贸 a la obra 鈥淪obre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo鈥 por Mao Zedong, como una gu铆a 煤til para manejar las diferencias internas en el movimiento chavista. (9)

La Justicia Social y la Productividad. Ch谩vez ten铆a buenas razones para priorizar los programas sociales por encima de los objetivos econ贸micos durante los primeros a帽os de su presidencia. En caso contrario, los sectores populares posiblemente no hubieran actuado con tanto ah铆nco en defensa de su gobierno durante los dos esfuerzos de tumbarlo en 2002-2003. No es casual que los programas sociales m谩s emblem谩ticos datan de los meses inmediatamente despu茅s del paro de 2002-2003. Durante sus 煤ltimos a帽os Ch谩vez dio mayor peso a las pol铆ticas para promover el desarrollo econ贸mico, como hizo tambi茅n el presidente Maduro, quien respondi贸 a la contracci贸n econ贸mica en 2014 al priorizar los esfuerzos de transformar la econom铆a rentista basada en la producci贸n petrolera. Si el caso venezolano es t铆pico de lo que se puede esperar de una izquierda tercermundista h谩bil cuando llega al poder por medios electorales, la secuencia va a ser lo siguiente: primero, la priorizaci贸n de objetivos en respuesta a las exigencias pol铆ticas; luego un cambio de estrategia dise帽ada para enfrentar a los desaf铆os econ贸micos. Entonces, la consolidaci贸n de poder y la estabilidad tienen que ser la tarea inmediata prioritaria, que requiere acentuar los programas sociales con el fin de fortalecer la base social masiva de apoyo.

Hasta un cierto punto, Ch谩vez excedi贸 en su priorizaci贸n de las metas sociales a costa de las econ贸micas durante la primera parte de su presidencia. Un ejemplo es la reforma constitucional de 2007 que inclu铆a reducci贸n de la jornada semanal de 44 horas a 36. Una rebaja de esta proporci贸n hubiera tenido un efecto negativo sobre el crecimiento econ贸mico en Venezuela, como hubiera sido el caso en cualquier otro pa铆s del tercer mundo. Similarmente, a nivel de discurso, Ch谩vez frecuentemente usaba la consigna 鈥渕ar de felicidad鈥 y hac铆a repetida referencia al 鈥渟ocialismo humanista鈥, pero no prepar贸 suficientemente a los venezolanos para el trabajo duro, las dificultades materiales, y la lucha incansable que los esperaban. Hay una lecci贸n que debe ser aprendida: mientras que las etapas tienen que ser bien definidas para cada per铆odo, las del futuro tienen que ser anticipadas tanto a nivel de pol铆tica como discurso.

Un asunto particularmente espinoso relacionado a la sincronizaci贸n del proceso tiene que ver con las banderas de la justicia social y la igualdad. Ambas son consignas fundamentales del movimiento chavista y explican el apoyo masivo que disfruta entre los no privilegiados y sobre todo los sectores marginales (como los miembros de la econom铆a informal). Por cierto, los movimientos izquierdistas en toda la historia siempre han abrazado ambas metas. Adem谩s, la dimensi贸n 鈥渉umanista鈥 del socialismo enfatizada por la dirigencia chavista en su discurso y sus acciones no es una fuente de contenci贸n dentro del movimiento chavista. El debate interno, sin embargo, ha centrado en la necesidad de disciplina y sacrificio y el pobre desempe帽o econ贸mico y administrativo del sector estatal. Dentro del gobierno socialista a veces hay tensi贸n entre el esfuerzo de lograr la igualdad y la justicia social, por un lado, y la eficiencia, productividad y disciplina laboral, por el otro, a pesar de que los dos conjuntos de metas son reconciliables y no mutuamente exclusivos. (10)

Esta tensi贸n se manifiesta en la discusi贸n sobre la pr谩ctica de la tercerizaci贸n, que Ch谩vez conden贸 en茅rgicamente por representar la negaci贸n de la justicia social y la igualdad. Los abusos asociados con la tercerizaci贸n fue un factor que lo influy贸 nacionalizar la compa帽铆a extranjera sider煤rgica SIDOR en 2008 y tambi茅n expropiar numerosas compa帽铆as contratistas en la industria petrolera y eventualmente prohibir la pr谩ctica en la Ley Org谩nica del Trabajo (LOTTT) promulgada en 2012. Sin embargo, este asunto en Venezuela no es siempre blanco y negro. Por un lado, la incorporaci贸n de docenas de millares de trabajadores tercerizados por las empresas estatales representa una inspiraci贸n para el movimiento sindical a nivel mundial. Por otro lado, algunos de los trabajadores que levantan la consigna de justicia social y demandan la incorporaci贸n en la n贸mina de la empresa estatal PDVSA, no desempe帽an trabajo permanente en la industria petrolera. Desde 1998, la fuerza laboral de PDVSA ha aumentado de 40.000 a m谩s de 150.000.

La tensi贸n entre la justicia social y la eficiencia socialista se manifiesta en otros terrenos tambi茅n. Un asunto es la pr谩ctica extendida de otorgar bienes y servicios gratis o altamente subsidiados a los miembros de los sectores populares. El argumento a favor es convincente y tiene que ver con la 鈥渄euda social鈥 en la cual, seg煤n los chavistas, el Estado est谩 obligado a compensar a los sectores m谩s explotados de la poblaci贸n. Sin embargo, los precios artificialmente bajos por bienes producidos por las compa帽铆as estatales impiden sus esfuerzos de lograr la autosuficiencia y los altos niveles de producci贸n, y as铆 son parcialmente responsables de la escasez y el surgimiento de un mercado negro.

Este dilema explica parcialmente la raz贸n por la cual las compa帽铆as que Ch谩vez expropi贸 despu茅s de 2007 para lograr la 鈥渟oberan铆a alimentaria鈥 no han podido llenar los vacios creados por la desinversi贸n del sector privado en los a帽os recientes. En resumen, los gobiernos izquierdistas que enfatizan la justicia social en la etapa inicial tienen que anticipar los desaf铆os econ贸micos que est谩n por venir.

Cu谩ndo actuar

Si la agresividad de la oposici贸n ha limitado las opciones del gobierno y lo ha forzado a hacer concesiones, entonces los momentos en los cuales pol铆ticamente los chavistas tienen la ventaja son oportunidades de oro para avanzar. En las situaciones favorables, se presentan cuatro objetivos cuyos logros implican un precio, pero solamente a corto plazo: la transformaci贸n econ贸mica; los logros en la lucha contra la corrupci贸n y la burocracia ineficiente; la democratizaci贸n interna; y el debilitamiento del adversario. Ch谩vez sac贸 provecho de la coyuntura favorable inmediatamente despu茅s de su triunfo en las elecciones presidenciales en 2006 con 63 por ciento del voto, el margen m谩s grande en la historia moderna del pa铆s. No solamente nacionaliz贸 varias industrias estrat茅gicas en 2007 y 2008, sino cre贸 el PSUV y logr贸 golpear a sus adversarios de la derecha.

Maduro, por su parte, perdi贸 una oportunidad para avanzar a mediados de 2014. Los chavistas estaban en una posici贸n ideal despu茅s de haber derrotado las protestas de guarimba promovidas por la oposici贸n y haber ganado las elecciones municipales por un amplio margen. En ese momento, Maduro anunci贸 su intenci贸n de llevar a cabo un 鈥渟acud贸n revolucionario鈥 en su gabinete, creando una gran expectativa que iba a traer nuevas caras para iniciar nuevas importantes pol铆ticas. Sin embargo, 茅l aplaz贸 los anuncios varias veces en el transcurso de m谩s de un mes. Cuando al fin los nombramientos fueron anunciados el 2 de septiembre, los cambios representaban nada m谩s que un rearreglo del gabinete, algo parecido al juego de las sillas. Al mismo tiempo los precios de petr贸leo empezaron a bajar en picada y as铆 se perdi贸 una oportunidad de oro.

Las elecciones para la ANC iniciaban otra coyuntura favorable para los chavistas. Para el mes de agosto, la oposici贸n sinti贸 el desgaste de cuatro meses de guarimba, que fue a煤n m谩s violenta con un saldo mucho mayor de muertos que en 2014. Adem谩s, la oposici贸n estaba dividida acerca de su participaci贸n en las elecciones de gobernadores pautadas para octubre. El n煤mero significativo de delegados a la ANC (m谩s de 550) puede ser menos sujeto al control partidista que los diputados a la Asamblea Nacional. Consecuentemente, pueden estar m谩s inclinados denunciar con audacia la corrupci贸n y la burocracia y apoyar propuestas novedosas dise帽adas para reactivar la econom铆a.

Resumiendo

El apoyo de los sectores populares y de las Fuerzas Armadas explica el 茅xito de los chavistas de bloquear los numerosos esfuerzos de derrocar el gobierno. La campa帽a de violencia de 2014 y 2017 se basaba en la presunci贸n que los disturbios en las urbanizaciones de la clase media y alta, gobernadas por alcaldes de la oposici贸n, se extender铆an a los barrios y/o incitar铆an un golpe militar. Sin embargo, los sectores populares, con pocas excepciones, se abstuvieron de participar en la guarimba a pesar del descontento considerable, que es el resultado de las dificultades econ贸micas severas, y la tradici贸n arraigada de resistencia pol铆tica y protesta en los barrios. (11)

En la formulaci贸n de una estrategia hacia las Fuerzas Armadas, Ch谩vez asimil贸 las experiencias de un siglo de gobiernos progresistas latinoamericanos, que fueron vulnerables por la falta de apoyo organizado dentro de la instituci贸n castrense para servir como contrapeso a los oficiales derechistas. (12) En respuesta a esa realidad, Ch谩vez ascendi贸 a posiciones de comando a oficiales 鈥渂olivarianos鈥, que se identificaron con el movimiento. Las Fuerzas Armadas ahora se definen como anti-imperialista, socialista y chavista.

La l铆nea dura de Maduro frente a la oposici贸n, y a la campa帽a violenta para derrocar su gobierno en 2017, se ha manifestado en varias formas. No solamente encarcel贸 varios dirigentes de la oposici贸n por incitar la violencia, sino continuamente ha movilizado sus seguidores. En esta manera, Maduro rompe con una especie de tradici贸n de los gobiernos progresistas latinoamericanos que pusieron poca resistencia a insurgencias desde la derecha. Algunos ejemplos son los gobiernos de R贸mulo Gallegos en Venezuela en 1948, Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, Juan Domingo Per贸n en Argentina en 1955, Jo茫o Goulart in Brazil en 1964, y Salvador Allende en Chile in 1973.

La persistencia de Maduro es heredada de Ch谩vez, quien se dio cuenta mucho antes de su elecci贸n como presidente que el poder estatal es el objetivo fundamental de la lucha, muy por encima de otras consideraciones. Maduro rechaza el consejo de los izquierdistas quienes actualmente mantienen que ser铆a mejor que los chavistas renuncien al poder ahora cuando la popularidad del gobierno est谩 muy por de debajo de 50 por ciento.

Pero lograr el poder no es suficiente para hacer una revoluci贸n. El proceso revolucionario es mucho m谩s complicado. De acuerdo con la estrategia socialista chavista, el viejo y el nuevo Estado, en palabras de Marta Harnecker, van a 鈥渃oexistir por mucho tiempo.鈥 Esta estrategia contrasta con lo que Lenin llam贸 el 鈥減oder dual鈥 en el cual el viejo Estado est谩 considerado territorio del enemigo. Harnecker reconoce que aunque est谩 perfectamente legitimo trabajar dentro del viejo Estado, tiene una influencia corruptora. El ant铆doto a este dilema es 鈥渆l movimiento organizado鈥 para hacer valer la presi贸n sobre el heredado [viejo] Estado鈥. (13) El marxista griego Nicos Poulantzas, quien hizo planteamientos similares en los a帽os 70, apunt贸 a los movimientos sociales aut贸nomos como el elemento esencial. (14)

Sin embargo, en el caso de Venezuela, los movimientos sociales han sido tradicionalmente d茅biles. En este sentido, Venezuela no se compara con un pa铆s como Bolivia donde el partido de Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), emergi贸 como un movimiento social. He planteado en este art铆culo que el elemento clave en el proceso de cambio en Venezuela es el partido. Para chequear la burocracia y todas las desviaciones asociadas con ella, el partido tiene que ser semi-aut贸nomo frente al Estado e internamente democr谩tico.

Este art铆culo discute dos retos fundamentales para un partido gobernante que requiere que sea semi-aut贸nomo e internamente participativo con una base comprometida y bien informada. En primer lugar, si la relaci贸n t谩cita con sectores 鈥渁migables鈥 de la burgues铆a no est谩 controlada, eventualmente solidificar谩 y minar谩 el compromiso socialista de la dirigencia. En segundo lugar, si caminar sobre una cuerda floja es necesario en periodos en la cual la izquierda est谩 en una posici贸n defensiva, lo espec铆fico de esa estrategia dif铆cil requiere las aportaciones de ideas de aquellos m谩s cercanos al pueblo. La toma de decisiones no puede ser el dominio exclusivo de la dirigencia nacional del partido, y menos a煤n del c铆rculo de personas de mayor confianza del presidente. En resumen, un partido verdaderamente democr谩tico es necesario para Venezuela, no solamente como una cuesti贸n de principio, sino porque es esencial para la supervivencia y 茅xito del proceso revolucionario.

Notas
1. Tanto Jacobin como NACLA: Report on the Americas han publicado art铆culos tanto en favor como en contra de la tesis de 鈥渄os males en un mismo saco鈥. Para una posici贸n favorable, ver https://www.jacobinmag.com/2017/05/venezuela-crisis-maduro-opposition-violence-elections-economy. Marea Socialista (MS) trabaj贸 como una tendencia dentro del PSUV desde la fundaci贸n del grupo en 2007. En 2014, despu茅s de asumir posiciones cada vez m谩s cr铆ticas hacia el gobierno, MS anunci贸 su intenci贸n de convertirse en un partido pol铆tico.
2. Ignacio Ramonet, 鈥淥ne Hundred Hours with Ch谩vez鈥 en Ch谩vez: My First Life. With Ignacio Ramonet. Londres, 2016, p. xxxiv.
3. Luis Bilbao, Venezuela en revoluci贸n: renacimiento del socialismo. Buenos Aires, 2008, pp. 182, 195-196.
4. V铆ctor Alvarez, 鈥淐ambio en el gabinete,鈥 El Mundo, 5 de agosto de 2016.
5. https://www.youtube.com/watch?v=8NKtGDt00yU. En su famoso discurso 鈥淕olpe de Tim贸n鈥, Ch谩vez rega帽贸 algunos miembros de su gabinete por no promover suficientemente la democracia directa y espec铆ficamente la creaci贸n de las comunas. Ch谩vez, 鈥淕olpe de Tim贸n.鈥 Caracas, Edici贸n Correo del Orinoco, octubre de 2012, pp. 17-21.
6. Escalona, 鈥溌縐na Asamblea Nacional Constituyente para la simple negaci贸n, para la venganza?鈥 14 de julio de 2017. https://www.aporrea.org/ideologia/a249218.html
7. Ellner, 鈥淭he Social Programs in Venezuela under the chavista Governments: Innovative Policies, Social Inclusion and Institutional Weakness.鈥 The Next System Project, 2017. https://thenextsystem.org/learn/stories/social-programs-venezuela-under-chavista-governments.
8. Ciccariello-Maher, Building the Commune: Radical Democracy in Venezuela, Londres, 2016, p. 77.
9. Felipe Rangel, entrevista, Puerto La Cruz, 11 de julio de 2017.
10. Jorge Arreaza (actual Ministro de Relaciones Exteriores), entrevista, Barcelona, Venezuela, 14 de Julio de 2017.
11. Por una descripci贸n gr谩fica y an谩lisis de las protestas en el 23 de Enero de Caracas durante un per铆odo de d茅cadas, ver Alejandro Velasco Barrio Rising: Urban Popular Politics and the Making of Modern Venezuela, Berkeley CA, 2015.
12. Durante el per铆odo moderno hasta 1998, fue un hecho notorio que la mayor铆a de los oficiales de alto rango eran simpatizantes de Acci贸n Democr谩tica o Copei. Ni siquiera permitieron que el partido centro-izquierda Movimiento al Socialismo (MAS) tuviera seguidores dentro de la instituci贸n castrense.
13. Harnecker, 鈥淟atin America and Twenty-First Century Socialism: Inventing to Avoid Mistakes,鈥 Monthly Review, julio-agosto de 2010, p. 42.
14. Para un an谩lisis del pensamiento de Poulantzas aplicado a la experiencia chavista en Venezuela, ver Ellner, 鈥淚mplications of Marxist State Theories and How They Play Out in Venezuela,鈥 Historical Materialism, tomo 25, n煤mero 2, 2017: https://venezuelanalysis.com/analysis/13386

* Dio clases de historia econ贸mica y ciencia pol铆tica en la Universidad de Oriente (Venezuela) de 1977 a 2003 y m谩s recientemente en Tulane University en New Orleans. Su 煤ltimo art铆culo es 鈥淚mplications of Marxist State Theories and How They Play Out in Venezuela,鈥 publicado en Historical Materialism (n煤mero 2, 2017). Es editor del libro La izquierda radical en Am茅rica Latina: complejidades del poder pol铆tico en el siglo 21 (CELARG, 2018). Publicado en Monthly Review, ocubre de 2017, tomo 69, n煤mero 5. Colaboraron en la traducci贸n Jos茅 Gregorio Tovar y Carmen Hercilia S谩nchez-Ellner.

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