Abr 7 2020
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PolíticaSociedad

La factura del covid-19, la pagarán los de «abajo», los del Sur

Desde fines de diciembre hasta ahora el coronavirus ha golpeado fundamentalmente el hemisferio norte, arrancando en China, devastando parte de Europa y ampliándose mortíferamente en los últimos días en Estados Unidos. Sin embargo, las consecuencias futuras más nefastas las pagará el hemisferio sur.

Los costos principales serán asumidos por los sectores más desfavorecidos de los países más empobrecidos, es decir por las “naciones en desarrollo”, según la retórica de la ONU. Así lo anticipa la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), que la última semana de marzo definió la necesidad de apoyar a los “países en desarrollo” con un paquete de 2,5 billones de dólares estadounidenses.

Dos tercios de la población mundial viven en países “no industrializados”, según siempre la terminología onusiana, y afrontarán un daño económico sin precedentes debido a la pandemia del covid-19, mayor incluso que el ocasionado por la crisis financiera global del 2008, subrayó el organismo.

Dos mil millones de trabajadores (de los cuales más de la mitad hoy  desempleados), según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pertenecen al sector informal, que será el más golpeado por esta crisis y, en el cual, los que sentirán el mayor impacto, serán fundamentalmente las mujeres y los migrantes.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo estima que las pérdidas en ingresos en los países en desarrollo superarán los 220.000 millones de dólares. Considerando que el 55 % de la población mundial no tiene acceso a una protección social, esas pérdidas tendrán repercusiones directas en la educación, en los derechos humanos esenciales, e incluso, en la seguridad alimentaria y nutricional, según el PNUD.

Si ya, antes de la pandemia, se calculaba que 100 millones de personas caen anualmente en la pobreza, debido fundamentalmente a gastos de salud desmesurados en sistema sanitarios privatizados, el futuro será todavía más desesperante.

Todo esto en una realidad planetaria de por sí paradójica, donde solo el 20 % de la población vive en las naciones ricas, pero son éstas, sin embargo, las que controlan el 80 % de la inversión mundial en salud. Así lo subraya el informe publicado por la Organización Mundial de la Salud en febrero del 2019.

Audacia para confrontar la crisis

Para hacer frente a este “tsunami” socio-económico-sanitario mundial, la Unctad propone cuatro puntos, que de ser asumidos por la comunidad internacional podrían significar el inicio de un cambio de paradigma en las relaciones internacionales.

1.- Un billón de dólares destinados a asegurar la liquidez de los países en desarrollo, a través de la reasignación de los Derechos Especiales de Giro existentes en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Consistiría en una partida mayor a la que se implementó en el 2009 para responder a la crisis financiera mundial.

2.- Otro billón, sería destinado a parar inmediatamente las deudas nacionales actuales de los países más afectados, permitiendo condonar una “porción significativa de esos compromisos”. Argumenta el organismo internacional que se podría establecer como parámetro la condonación de la deuda alemana luego de la Segunda Guerra Mundial, que significó la mitad del monto total.El agro: Único proveedor neto de dólares del país – InfoAgro

3.- Los 500.000 millones de dólares restantes, permitirían diseñar una especie de Plan Marshall para la recuperación sanitaria, destinados a servicios de salud de emergencia y programas de asistencia relacionados con la contingencia.

4.- La Unctad sugiere establecer políticas de control de capital para restringir el aumento de la salida de flujos del mismo, reducir la falta de liquidez –dado al cierre de empresas en los mercados en desarrollo- y frenar la caída de los precios, de las divisas, y activos.

¿Paquete astronómico y desmesurado? Para nada, enfatiza el organismo internacional, quien considera que ese monto proyectado es el equivalente a lo que los países ricos hubieran debido invertir para la cooperación al desarrollo, si en los últimos 10 años hubieran destinado a ese renglón el 0,7% de su Producto Interno Bruto. Es coherente con lo establecido por los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Fin de sanciones

En un contexto de pandemia mundial, “las medidas que obstaculizan la atención médica en cualquier país incrementan el riesgo que todos afrontamos”, enfatizó el 24 de marzo Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos.

PCE exige levantamiento de sanciones ilegales de EEUU y UE contra ...Las sanciones sectoriales de amplio espectro que sufren países que enfrentan la pandemia del coronavirus, como Cuba y Venezuela, deben ser reevaluadas de manera urgente, argumentó. De igual manera que aquellas contra Irán, Corea del Norte o Siria. Estas sanciones podrían tener una repercusión negativa sobre el sector de la salud y los derechos humanos.

Este concepto anti-sanciones fue atificado en los últimos días por Alfred Maurice de Zayas, escritor, jurista y experto independiente de Naciones Unidas, analizando la necesidad de la promoción de un orden internacional democrático y equitativo.

“Las sanciones y los bloqueos financieros ya han matado a miles de seres humanos, mucho antes de la aparición del covid-19, debilitando los servicios de salud en Irán, Venezuela, Corea del Norte, Siria, Cuba, etc. cuyos hospitales e infraestructuras carecen de medicinas y equipos adecuados para asegurar el control de enfermedades y pandemias”, explicó el experto independiente.

Con respecto a Cuba, la Asamblea General de Naciones Unidas “ha adoptado 27 resoluciones condenando el embargo. La resolución de noviembre 2016 fue casi unánime -191 votos a favor y solo dos abstenciones (EUe Israel)- de manera que es una expresión del opinio juris universal”. Sin embargo, EU no solo no ha levantado las sanciones, sino que las ha intensificado con consecuencias criminales, concluye de Zayas.PCE exige levantamiento de sanciones ilegales de EEUU y UE contra ...

En pocas semanas, al ritmo de la pandemia, aspectos esenciales de las democracias nacionales, de las fronteras y la libre circulación de personas; de las sanciones y bloqueos, así como del mismo andamiaje internacional sufren el impacto del cimbronazo planetario.

Y ante la emergencia, se refuerza una preocupación y el peor de los escenarios: que las naciones más fragilizadas y amenazadas paguen, injustamente, el precio más caro de esta nueva crisis global.

 *Periodista argentino-suizo, desde Suiza.

 

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