Abr 19 2005
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Opinión

La fe y las matanzas de hoy y de ayer

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En Sobre el sufrimiento, Auden escribió, en 1938:

¬ęNunca se equivocaron
“Los viejos maestros, qué bien entendían
“su humana posición y cómo tiene lugar.
“Mientras alguien come o abre la ventana
‚Äúo simplemente sigue al resto sin preguntar¬Ľ.

Sin embargo las grandes pinturas de la crucifixión de Caravaggio, Bellini y La Piedad de Miguel Angel, en el Vaticano, aunque no eran en lo que Auden estaba pensando, tienen a Dios de su lado.

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Podemos sentir el poder del sufrimiento en el contexto de la religión, pero fuera de una situación religiosa, no sé qué tan compasivos somos en verdad.

Las atrocidades del pasado reciente -la matanza en la escuela de Beslan, los atentados en Bali, los cr√≠menes contra la humanidad del 11 de septiembre de 2001, los ataques de gas venenoso sobre Halabja- a√ļn nos llenan de horror y pena, si bien esa sensibilidad est√° fuertemente condicionada por la naturaleza de los perpetradores.

En una era en que la guerra se ha convertido en opci√≥n pol√≠tica y dejado de ser el √ļltimo recurso, y cuya legitimidad, m√°s que su moralidad, puede resumirse en una hoja de papel tama√Īo oficio, preferimos concentrarnos en el sufrimiento causado por ellos, en vez del causado por ¬ęnosotros¬Ľ.

De ahí que decenas de miles de iraquíes que han muerto desde la invasión de 2003 y la subsecuente ocupación, los cientos de miles de vietnamitas muertos en la guerra de Vietnam, los cientos de egipcios asesinados en nuestra invasión de Suez de 1956 no son parte de nuestra carga de culpa.

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Unos 1.700 civiles palestinos de los campos de refugiados de Sabra y Chatila, cifra equivalente a m√°s de la mitad de los que murieron en el World Trade Center, fueron masacrados en L√≠bano, ¬Ņpero cu√°ntos lectores recuerdan la fecha exacta en que esto ocurri√≥? Fue entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982. ¬ęNuestras¬Ľ fechas son sacrosantas, las de ¬ęellos¬Ľ no, aunque me doy cuenta que ¬ęellos¬Ľ est√°n obligados a aprenderse las ¬ęnuestras¬Ľ.

¬ŅCu√°ntas veces se le ha preguntado a los √°rabes sobre su reacci√≥n ante el 11 de septiembre de 2001, con el prop√≥sito espec√≠fico de descubrir si muestran el grado adecuado de espanto y horror? Pero ¬Ņcu√°ntos occidentales saben de lo que pas√≥ en 1982?

Tiene que ver con vivir el recuerdo, y tambi√©n, sospecho, con el documento fotogr√°fico. Las cat√°strofes de nuestra generaci√≥n, la de nuestros padres o inclusive la de nuestros abuelos, tienen un patetismo del que carec√≠an anteriores ba√Īos de sangre. Por tanto, podemos conmovernos hasta las l√°grimas por la tragedia √©pica que fue la Segunda Guerra Mundial, con sus 55 millones de muertos, por el asesinato de 6 millones de jud√≠os, gracias a los recuerdos de estos conflictos que cuentan nuestros familiares.

Un primo de mi padre muri√≥ en el Camino de Burma, en un conflicto que ha sido rese√Īado por los poetas de la Primera Guerra Mundial. Uno de ellos, Owen Sasson, cre√≥ un museo verbal eterno conmemorando esa guerra.

Comprendo bien por qu√© los israel√≠es han restructurado su Museo del Holocausto en Yad Vashem. Los √ļltimos sobrevivientes de los campos de concentraci√≥n de Adolfo Hitler morir√°n pronto, y por ello deben mantenerse con vida las grabaciones de sus entrevistas junto con los archivos y las ropas de los que fueron asesinados por los nazis.

Los armenios a√ļn luchan por conservar la memoria de su propio holocausto de 1915, cuando medio mill√≥n de ellos muri√≥ a manos de los turcos otomanos. Inclusive tienen que luchar para que se acepte que su Holocausto se escriba con may√ļscula, porque s√≥lo un lastimero pu√Īado de sobrevivientes vive a√ļn y los turcos niegan su evidente culpa. Hay fotograf√≠as de los armenios cuando son llevados al matadero, pero no hay pel√≠cula documental.

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Aquí es donde la compasión empieza a tambalearse. Antes de la guerra de 1914-1918 había matanzas suficientes para las lágrimas de todo el mundo; la guerra de los Balcanes, de 1912, fue una carnicería tal que los testigos siempre temieron que nadie creyera sus testimonios. La guerra de los Boers se convirtió en una desgracia moral para los británicos pues llevamos a las familias de nuestros enemigos, como si fueran ganado, a campos de concentración infestados de enfermedades.

La guerra franco-prusiana de 1871 nos deja helados por el terrible sufrimiento francés retratado con sorprendente exactitud por Delacroix, y sobreviven fotografías de la Comuna de París. De la misma forma, existe testimonio fotográfico de la guerra civil en Estados Unidos.

También podemos horrorizarnos -o deberíamos horrorizarnos- por el millón de muertos por la hambruna irlandesa, a pesar de que este hecho es dolorosamente significativo, y pese a que la fotografía se inventó a mediados del siglo XIX no existe una sola imagen de estas víctimas. Debemos remitirnos a los dibujos del Illustrated London News para ver el dolor y el horror que produjo el hambre en Irlanda.

¬ŅQui√©n llora hoy por los muertos en Waterloo o Malpaquet, o la primera guerra en Afganist√°n o la Guerra de los 100 A√Īos -cuyos efectos rurales segu√≠an sinti√©ndose en 1914- o la guerra civil inglesa, o por los muertos en Flodden Field o Naseby o por la matanza mundial ocasionada por la gran peste?

Cierto, las pel√≠culas pueden provocar brevemente alg√ļn sentimiento por estos fantasmas. Por eso el Titanic sigue siendo una tragedia real para nosotros a pesar de que se hundi√≥ en 1912, cuando la guerra de los Balcanes estaba cobrando muchas m√°s vidas. Braveheart nos puede conmover, pero, al final, sabemos que la evisceraci√≥n de William Wallace no es nada m√°s que Mel Gibson haci√©ndose el muerto.

Para cuando llegamos a las matanzas de la Antig√ľedad, ya no nos importa un bledo. ¬ŅGenghis Khan? ¬ŅTamerlane? ¬ŅEl Imperio Romano? ¬ŅLa destrucci√≥n de Cartago? Olv√≠denlo. Las v√≠ctimas se han convertido en polvo y no nos importan. No hay monumentos.

Si hasta demostramos nuestra fascinaci√≥n por la crueldad de hace mucho. ¬ŅNo hacemos fila durante horas para visitar la habitaci√≥n en Londres donde dos ni√Īos fueron brutalmente asesinados en la Torre de los Pr√≠ncipes?

Si los muertos tienen un valor espiritual, sus muertes deberían ser reales para nosotros. La crucifixión más famosa de Roma no fue la de Espartaco, pese a que Kirk Douglas hizo su mejor esfuerzo para lograr este papel en el excelente filme de Stanley Kubrick, sino la de un carpintero de Nazaret.

La compasi√≥n sigue tan fresca entre los musulmanes por los m√°rtires del Islam antiguo como lo es hacia los muertos del Irak de hoy. Cualquiera que haya visto a los chi√≠tas musulmanes de Irak, L√≠bano o Ir√°n honrando a los imanes asesinados Al√≠ y Hussein, que al igual que Jes√ļs fueron traicionados, ha visto l√°grimas reales que corren por sus rostros, l√°grimas iguales a las de los peregrinos cristianos en Jerusal√©n de esta semana.

Se puede asesinar a toda una ciudad de inocentes en la Guerra P√ļnica, pero clavar al hijo de Mar√≠a en la cruz o matar al yerno de un profeta causar√° llanto por generaciones.

Supongo que lo que me preocupa es que millones de inocentes han tenido muertes terribles porque sus asesinos han llorado a sus m√°rtires religiosos. Los cruzados mataron poblaciones enteras en Beirut y Jerusal√©n, en 1099, porque quer√≠an ¬ęliberar¬Ľ la Tierra Santa. Entre 1980 y 1988, los seguidores de un profeta mataron a mill√≥n y medio de sus propios correligionarios despu√©s que un l√≠der sunita invadi√≥ un pa√≠s chi√≠ta. La mayor parte de los soldados iraqu√≠es eran chi√≠tas, como lo eran casi todos los soldados iran√≠es.

Este fue un acto de virtual asesinato masivo por parte de los seguidores de Alí y Hussein.

La pasi√≥n y la redenci√≥n probablemente fueron partes esenciales de la experiencia religiosa de nuestros padres. Pero creo que ser√≠a m√°s sabio y humano, en nuestro siglo XXI, reflexionar sobre los pecados de nuestros peque√Īos dioses humanos, esos evang√©licos que tambi√©n afirman combatir en la lucha entre el ¬ębien¬Ľ y el ¬ęmal¬Ľ, que pueden ignorar la historia y los oc√©anos de sangre derramada, y salirse con la suya, con s√≥lo una hoja de papel tama√Īo oficio.

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* Periodista y escritor. Artículo publicado originalmente en el diario británico The Independent. Hemos seguido la traducción de Grabiela Fonseca, realizada para La Jornada de México.

Fotografías

Restos de los milicianos cubanos asesinados por las tropas de Batista en la denominada Masacre Caba√Īas, noviembre 1958
Recuerdo de la masacre perpetrada por soldados israelíes en la ciudad de Jenin, Palestina, en abril de 2002.
Masacre de Honduras, en la víspera de Navidad de 2004.

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