Jun 4 2014
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CulturaSociedad

La FIFA gana por goleada

En 2007 los brasile帽os celebraron extasiados la buena nueva. Los pr贸ximos anfitriones de la gran fiesta del f煤tbol mundial ser铆an los due帽os de la pelota, seguidos por un pueblo euf贸rico. Pero el tiempo pas贸 y la euforia se apag贸.

La prepotencia de la FIFA ha quedado una vez m谩s al descubierto, mientras el gobierno federal ha seguido sin chistar los mandatos de los verdaderos patrones de la fiesta. Los brasile帽os se sienten estafados y se rebelan frente al m谩s blindado de todos los mundiales. Cuando se inventaron los l铆mites de los pa铆ses de esta regi贸n cada uno arm贸 su propio combo de simbolog铆as nacionalistas: un h茅roe libertador, una bandera, un himno y muchos 贸leos dieron consistencia f谩ctica a la ficci贸n.

En Brasil no. No hubo grandes batallas, ni libertadores idolatrados. La princesa Isabel, regente del imperio, se exili贸 cuando los militares tomaron el poder, poco despu茅s de que se firmara la 鈥渓ey 谩urea鈥 que aboli贸 la esclavitud en 1888. La naci贸n, dirigida por patricios y grandes latifundistas, se sinti贸 hu茅rfana por d茅cadas de aquel imprescindible relato hist贸rico. Con la autoestima por los suelos, como lo recogi贸 en sus cr贸nicas el periodista Nelson Rodr铆guez, Brasil tuvo que esperar hasta 1958 para que por fin emergiera el 鈥渉茅roe鈥 anhelado: el f煤tbol.

Tras el fracaso de 1950, el triunfo en el Mundial de Suecia dio sentido al gentilicio 鈥渂rasile帽o鈥. Pero se dio la paradoja de que los principales protagonistas de la gran batalla, entre ellos Did铆, apodado Pr铆ncipe Et铆ope, y el novel Pel茅, eran negros, formaban parte de los millones de nietos de esclavos, pobres y analfabetos. No obstante, la victoria fue ovacionada en todo el pa铆s, y de ah铆 en adelante el f煤tbol, capitaneado por h茅roes negros en un pa铆s que se reconoce racista, ser铆a fuente de emoci贸n y de fervor nacionalista.

Que comience la fiesta

Encabezaban la foto el presidente In谩cio Lula da Silva y el ex jugador de f煤tbol y hoy diputado Romario de Souza. La imagen de ambos junto al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y la destellante copa dorada, recorri贸 el planeta en 2007, cuando Brasil fue designado sede del Mundial 2014. Los brasile帽os acompa帽aron la noticia con algarab铆a. La pobreza se reduc铆a progresivamente y el presidente Lula gozaba de una amplia popularidad. El gobierno asegur贸 que la inversi贸n en los estadios ser铆a privada y que las obras del Mundial (en transporte e infraestructuras) se constituir铆an en un legado para el pa铆s.

La FIFA puso sobre la mesa sus exigencias. Tanto la asociaci贸n como sus patrocinadores, entre los que se encuentran Mc Donalds y Coca-Cola, no pagar铆an impuestos por 12 meses. As铆 lo estipula la llamada 鈥渓ey FIFA鈥, firmada por la presidenta Dilma Rousseff. En resumidas cuentas, la organizaci贸n que rige el f煤tbol se fij贸 el objetivo de recaudar en Brasil la cifra r茅cord de 3.500 millones de d贸lares, tras la frustraci贸n que signific贸 Sud谩frica en 2010. Con el paso del tiempo, Romario, diputado por el Partido Socialista Brasile帽o y ex aliado de Lula, se convirti贸 en una de las voces m谩s cr铆ticas cuando comenzaron a conocerse los millones de reales que saldr铆an del estatal Banco Nacional de Desarrollo Econ贸mico y Social (bndes) para financiar el 98 por ciento de los gastos del Mundial. Adem谩s de denunciar la corrupci贸n pol铆tica interna, el baijinho tild贸 de 鈥渓adr贸n, mafioso e hijo de puta鈥 a Blatter.fifa joseph blatter

El juego sucio

Los fundamentos de Romario fueron respaldados por el ex reportero de la bbc Andrew Jenning, quien investiga desde hace 20 a帽os los borrascosos lucros de la FIFA. En su libro Un juego cada vez m谩s sucio, Jenning desvel贸 un complejo entramado de negocios ilegales que envuelve a ex dirigentes del f煤tbol brasile帽o, como Ricardo Teixeira y Jo茫o Havelange, y a dirigentes de la FIFA como Blatter y el secretario general Jerome Vlacke.

En una entrevista concedida al portal Agencia P煤blica el periodista brit谩nico advierte sin circunloquios a los brasile帽os: 鈥渓a FIFA los est谩 robando鈥, y hace hincapi茅 en el negocio de la venta de entradas y alquileres de habitaciones en hoteles, as铆 como en los lujosos gabinetes vip construidos en los estadios (pagados por el bndes), donde la FIFA re煤ne a lo m谩s selecto del mundo de los negocios a precios astron贸micos. Sin dejar de lado, claro, las ganancias obtenidas por la venta de los derechos de transmisi贸n. En total, el Estado brasile帽o pagar谩 10.900 millones de d贸lares por este campeonato de car谩cter privado, mientras los negocios de la FIFA y sus patrocinadores estar谩n exentos de impuestos. El pa铆s recibir谩 a alrededor de 600 mil extranjeros, y la gran inc贸gnita es cu谩nto quedar谩 de todo lo volcado por las arcas estatales. Por lo pronto ya se sabe que muchos de los estadios se convertir谩n en 鈥渆lefantes blancos鈥, porque fueron construidos en ciudades donde la afici贸n al f煤tbol es menor, como Brasilia y Manaos.

Cuando las cifras cobraron notoriedad, el pueblo brasile帽o se volc贸 a las calles para protestar contra el Mundial y exigir mejoras en la atenci贸n sanitaria, la educaci贸n y el transporte p煤blico. Esta ofuscaci贸n popular se agudiz贸 cuando los dirigentes de la FIFA, en sus visitas protocolares, alzaron la voz contra los contratiempos y problemas log铆sticos relacionados con el Mundial y le exigieron m谩s eficiencia al gobierno. Los retrasos y los ajustes de 煤ltima hora, como en cualquier casa en construcci贸n, dispararon los gastos. El gobierno reverencia a la FIFA (Blatter es tratado como un jefe de Estado), aunque inaugurar谩 el evento en el Arena Corinthians, en San Pablo, sin culminar las obras, como ocurrir谩 con algunos aeropuertos, por ejemplo el de R铆o de Janeiro, denuncia Jenning.

El alica铆do estado de 谩nimo de los cariocas con relaci贸n al Mundial explica la ausencia de carteles luminosos, piezas art铆sticas aleg贸ricas a Brasil 2014 y hasta de la propia canci贸n del Mundial, que por aqu铆 ni siquiera se conoce. En cambio, la ostentaci贸n policial y militar no ha titubeado en marcar la cancha.

Tarjeta amarilla

br rio represionD铆as atr谩s las autoridades anunciaron que en total ser谩n 20 mil los agentes de seguridad que vigilar谩n diariamente las calles de R铆o, ciudad que ser谩 receptora de 400 mil visitantes. La mayor铆a de ellos se concentrar谩 en la zona sur, tur铆stica por excelencia. Antes de conocerse esta noticia, Amnist铆a Internacional Brasil lanzaba la campa帽a global 鈥淪谩cale la tarjeta amarilla鈥 al gobierno, para que no se repitan los abusos provocados en las masivas manifestaciones de 2013.

Esa corriente ciudadana fue la m谩s importante de la historia reciente de Brasil y mostr贸, como lo corrobora Renata Ren谩n, asesora de la asociaci贸n humanitaria, la inexperiencia de la Polic铆a Militar de Brasil, un cuerpo creado bajo el imperio y cuyos miembros reciben formaci贸n castrense. En junio de 2013, durante una de las manifestaciones, un fot贸grafo paulista fue alcanzado por una bala de goma y perdi贸 un ojo. Otros muchos tambi茅n resultaron heridos de gravedad. 鈥淟anzaron gases lacrim贸genos en lugares cerrados, como el metro, bares y hasta hospitales鈥, relata Ren谩n.

A pesar de ello, ning煤n polic铆a ha sido enjuiciado ni investigado por los abusos cometidos. 鈥淭anto si por parte de la Polic铆a Militar como de grupos violentos se cometen delitos, 茅stos tienen que ser debidamente juzgados. Nosotros estamos en contra de la violencia, pero siempre vamos a defender el derecho a la manifestaci贸n pac铆fica de los ciudadanos鈥, se帽al贸 Ren谩n.

Seg煤n un estudio reciente de AI, ocho de cada diez brasile帽os aseguran sentir temor de ser torturados por la Polic铆a Militar. La asociaci贸n reclama un debate sobre la desmilitarizaci贸n de la polic铆a, y el relacionamiento entre los ciudadanos y quienes supuestamente deben velar por su bienestar.

En medio del camino

En el primer trimestre de este a帽o se cometieron en R铆o de Janeiro 1.459 homicidios, casi la misma cifra de 2008, cuando se pusieron en marcha las unidades de la Polic铆a Pacificadora. Desde entonces la cifra de muertes violentas hab铆a ca铆do de forma sistem谩tica, pero este a帽o el repunte es notorio. Consultada sobre la causa de este incremento, Raquel Willadino, integrante del Observatorio de Favelas en Mar茅 (un complejo de 16 comunidades situadas al norte de Rio), responde que en los 煤ltimos meses se ha registrado un cambio -para mal- en la relaci贸n entre los habitantes de las favelas y las unidades pacificadoras.br Rocinha

Mar茅, habitada por cerca de 130 mil personas, se encuentra en un punto estrat茅gico entre el aeropuerto internacional de R铆o y la ciudad. Por ella pasa la avenida Brasil, una de las principales v铆as de circulaci贸n de la capital carioca. Tras un decreto firmado por la presidenta, el complejo fue ocupado por cerca de 2 mil efectivos de las fuerzas armadas. Esta ocupaci贸n tiene 鈥渃ar谩cter excepcional鈥 y estar谩 vigente hasta finales de julio, una vez finalizado el Mundial. 鈥淟a presencia de las fuerzas armadas es muy significativa, son hombres entrenados para la guerra. Hay que romper con esa l贸gica鈥, dice Ren谩n.

Tras el evento, los tanques y efectivos militares ser谩n sustituidos por unidades de Polic铆a Pacificadora. Las distintas comunidades, junto con las organizaciones que trabajan en esta zona, como el Observatorio de las Redes de Mar茅, pretenden que tambi茅n los habitantes de las favelas sientan que tienen derecho a gozar de seguridad. Un joven negro de la periferia o de las favelas 鈥渢iene cuatro veces m谩s posibilidades de morir violentamente que uno blanco. La poblaci贸n es vista como parte del problema y no de la soluci贸n. Eso tiene que cambiar. S贸lo trabajando de forma articulada se podr谩 encontrar salidas a la violencia鈥, apunta la representante de Amnist铆a Internacional.

*Publicado en Brecha, Uruguay

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