May 19 2009
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La filosofía maya

RW

Éste es un capítulo que trata del núcleo de una manera de vivir la vida. Se relaciona con todo lo que fue –o ceemos que fue– un pueblo poderoso y antiguo. De eso tratan las cosas: dar luz a la relación primera entre lo que se ve y lo que piensa. He aquí arte, ciencia, edificio, fruta, intercambio. Y camino y memoria. He aquí una cultura muerta. O que regresa húmeda de tiempo y de historia. Es la filosofía maya, un modo diferente de pensar.

Bien lo hicieron adelantados, capitanes, curas, oidores y gobernadores –y todos los demás–, no para ser juzgados por las muertes que dejaron a su paso –millones– sino por el vacío que establecieron, hasta que: “…piedra sobre piedra / el hombre dónde estuvo?”.

Se lee en libros y revistas, peroran a veces en la TV que “los mayas” dijeron que hacia 2012 se acaba el mundo. Idiotez. Quienes fueron quizá los matemáticos más sorprendentes de la humanidad vieron en el decurso del Cosmos un patrón de curvas que ascienden, descienden y ascienden conformando los periplos de las civilizaciones entre sus orígenes y el cénit que anticipa nuevos ciclos.

La filosofía maya es la huella de una cosmogonía que no situó jamás al ser humano en el centro –ni en la periferia– de las construcciones de la naturaleza del Universo, pero lo consideró capaz de descifrar esa arquitectura para acomodar su vida –su cultura, su civilización– a los ritmos de la existencia.

Confundimos espiritualidad con religión, y religión con guerra entre confesiones que enarbolan la apolillada bandera de la razón concreta aplicada a lo inconcretable. Y cuando nada explica, hablamos de esoterismo: que es aquello aprendido para no hablarlo. Por eso a veces decimos –orgullosos del positivismo agusanado y agónico– que “el sentimiento espiritual y mística maya es el núcleo esotérico donde gravitan todas las actividades de su cultura y civilización”.

Nada más lejos de la verdad, aunque millares hoy busquen en profecías y cuentos el consuelo ante la destrucción de su propia ideología de dominación de la naturaleza y congéneres. Esas ciudades vacías hundidas en las selvas del Yucatán, sus monumentos, templos, inscripciones y su misma soledad plantean no el desafío de descifrar el pasado, sino la aventura de asomarse al porvenir.

Tres veces– pensaban los mayas– fue ocupada la Tierra: la primera por seres elementales, la segunda por un pueblo oscuro y extraño, la tercera por nosotros, los humanos. Nunca dijeron que no habría una cuarta población; sostuvieron, al contrario, que se trataba de interpretaciones para explicar flujos energéticos y realidades matemáticas.

La filosofía maya no es un conjunto de apotegmas ni un sistema de creencias: es el resultado de un cálculo matemático –el más sofisticado– para situar al ser humano en un lugar del Universo y conferirle un sentido solidario de responsabilidad solidaria ante as fuerzas cósmicas que son realidad que lo superan.

Este curso introductorio a la filosofía de los antiguos mayas es, en realidad, un buen principio para pensar en lo que espera a nuestra civilización. Los mayas buscaron explicrse, no la destrucción del género humano, sino su exaltación, ya que el amor hacia uno de nuestros semejantes, es el amor a uno mismo y por extensión, amor al Hunab K’u, el Ser Absoluto.

En el acervo de Arcoiris TV por cortesía de Vive TV (www.vive.gob.ve).
Duración: 22,42 minutos.

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. osibel petronila
    11 mayo 2017 23:49

    esta muy buena la info… solo quuue si tubiera mas coherencia seria mucho mejor

  2. Josè Armando Ramìrez
    16 octubre 2017 17:56

    buena información, cuando tengan envíamelos por favor, feliz día