Abr 24 2017
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Pol铆tica

Francia niega la realidad/ La final se juega el 7 de mayo: Emmanuel Macron vs. Marie Le Pen

Luis Casado-Politika| La primera vuelta de las presidenciales francesas pone en evidencia el temor al cambio, la fuga ante decisiones que o son radicales (van a la ra铆z del problema) o no son. La ilusi贸n que genera un candidato Marmicoc, un conejo que sale de la chistera, o el discurso racista y xen贸fobo del neofascismo, no constituyen una respuesta a las cuestiones que, tarde o temprano, Francia deber谩 resolver.

La negaci贸n de la realidad es un mecanismo psic贸tico. Un mecanismo de defensa en los trastornos de la personalidad. Un mecanismo de fuga. En este caso cabe la expresi贸n chilena: 鈥渃hutearon la pelota pa鈥 delante鈥. Ya se ver谩 luego, dentro de cinco a帽os, en otra elecci贸n presidencial. Hoy, no queremos cortar el nudo ciego, el nudo gordiano que no nos atrevemos a cortar. La f贸rmula 鈥渘udo gordiano鈥 designa una cuesti贸n que admite solo soluciones creativas, innovadoras. Una ruptura.
Para comprender el resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas basta leer los titulares de la prensa parisina: 鈥溌olsa de Par铆s da un salto de 4 puntos!鈥 O bien la prensa internacional que celebra: 鈥淏olsas europeas reciben con euforia resultados de la primera vuelta鈥.Euforia, palabra que designa un estado patol贸gico.

Euforia: Sensaci贸n exteriorizada de optimismo y bienestar, producida a menudo por la administraci贸n de medicamentos o drogas, o por alguna satisfacci贸n material o espiritual.

Euforia: (en Medicina) Estado del 谩nimo propenso al optimismo que, como fen贸meno patol贸gico, se observa en algunas intoxicaciones y enfermedades del sistema nervioso.

驴Qu茅 ha cambiado despu茅s de la primera vuelta? Nada. Esperamos la segunda vuelta. Y luego la tercera, las elecciones parlamentarias que le dar谩n, o no le dar谩n, una mayor铆a de gobierno al presidente elegido.

Los comentaristas de la TV se帽alan, 鈥揳hora鈥, que el programa de Emmanuel Macron es muy vecino al de Fran莽ois Fillon, o sea una suerte de volada exponencial hacia el neoliberalismo m谩s desenfadado. Privatizaci贸n de la Seguridad Social y de la Salud, desregulaci贸n de las relaciones laborales, reducci贸n de los presupuestos del Estado, disminuci贸n del n煤mero de funcionarios (enfermeras, polic铆as, profesores, guardias forestales, etc.), dr谩stica reducci贸n de los recursos de los poderes locales (municipios, gobiernos provinciales y regionales), puesta a r茅gimen de la Educaci贸n, privatizaci贸n de la previsi贸n. La enfermedad como remedio a la enfermedad.

He ah铆 porqu茅 los mercados financieros exultan, como si les hubiesen 鈥渁dministrado drogas鈥︹. O, simplemente, porque 鈥揷omo sucede desde hace a帽os鈥 sufren de la patolog铆a del optimismo convulsivo: donde las dan las toman, y si hay otra cat谩strofe como la crisis de los cr茅ditos subprime, no pasa nada: paga el Estado.

La otra finalista, Marine Le Pen, la neofascista, es el resultado de las pol铆ticas impulsadas en los 煤ltimos diez a帽os por Sarkozy y Hollande. La eliminaci贸n de Fran莽ois Fillon (primera vez en la V陋 Rep煤blica que los 鈥済aullistas鈥 no van a la 2陋 vuelta), y el hundimiento de B茅no卯t Hamon y la virtual desaparici贸n del partido socialista franc茅s, constituyen un terremoto pol铆tico. Se termin贸 el bipartidismo. Ese que design贸 candidatos en 鈥榩rimarias鈥.

La xenofobia de Le Pen, la discriminaci贸n de la que hace objeto a una poblaci贸n designada a la vindicta p煤blica como la causa de todos los males 鈥搇os inmigrados鈥, recuerdan los peores momentos de la Historia del Viejo Continente.

Jean-Luc M茅lenchon dice que se trata de 鈥渦n suicidio colectivo鈥. Y explica: 鈥淟a historia muestra que la progresi贸n de la extrema derecha se aliment贸 siempre de la descomposici贸n de las reglas de la sociedad democr谩tica. Si se disuelven los fundamentos de las reglas de la sociedad democr谩tica, 驴qu茅 queda? La ley del clan, de la tribu, de la etnia. La extrema derecha es lo que queda en

el fondo de la cacerola cuando se evapora la Virtud republicana鈥.He ah铆 las razones por las que los mercados reciben este resultado con euforia.

Entretanto, ni Macron ni Le Pen aportan nada para afrontar las cuestiones de fondo que mantienen prostrada a una Francia que niega la realidad: una profunda crisis institucional, una mutaci贸n industrial que nadie 鈥揾asta ahora鈥 se decide a abordar porque 鈥渄e eso decide el mercado鈥, el declive de la agricultura (que durante d茅cadas fue el primer exportador del continente), el peligro que representa la energ铆a nuclear (58 reactores nucleares mayoritariamente obsoletos), el empobrecimiento de la poblaci贸n en un pa铆s que nunca fue tan rico, la degradaci贸n de la Salud p煤blica (no hace poco la mejor del mundo), la crisis ecol贸gica que exige una nueva matriz productiva y diferentes modos de consumo, el peligro b茅lico que se hace cada d铆a m谩s agudo: las guerras activas en las que Francia est谩 involucrada, y aquellas en las que pudiese verse envuelta, exigen cambiar radicalmente la pol铆tica exterior, retirar el pa铆s de la OTAN que regentan los EEUU, definir y aplicar un programa por la paz.

驴Vientos de guerra? He ah铆 porqu茅 los mercados exultan, de ah铆 la euforia.

El oportunismo de unos y otros, derrotados, anihilados por el voto democr谩tico, 鈥揹erecha tradicional, socialistas en perdici贸n鈥, les hace correr a apoyar a Macron esperando, en una improbable fusi贸n de nulidades pol铆ticas, conservar algo del poder que han perdido. Desde Santiago, Bachelet se suma 鈥揹e manera pat茅tica鈥 al coro de los perdedores.

Francia no eligi贸. Francia niega la realidad, esperando que la negaci贸n de las cuestiones que la acosan las haga desaparecer.

Sarkozy y Hollande, y sus partidos pol铆ticos, portan una grave responsabilidad en lo que ahora ocurre. Gobernaron como un cierto Francisco Franco, del cual se dice que en su despacho ten铆a dos cajones: uno para los problemas que el tiempo deb铆a resolver, y otro para los problemas que el tiempo hab铆a resuelto.

El combate por el triunfo de la racionalidad contra la injusticia, la corrupci贸n, la acumulaci贸n insensata de la riqueza en las manos de un pu帽ado de privilegiados, no ha terminado. Quienes, en la Francia Insumisa y en otras estructuras pol铆ticas emergentes, sue帽an con una Francia digna de su Historia, tenemos una pesada tarea por delante. Ah铆 estaremos. Con la fuerza de siete millones de electores que desafiaron la campa帽a del terror contra Jean-Luc M茅lenchon

La final se juega el 7 de mayo: Emmanuel Macron vs. Marie Le Pen

Sergio Ferrari|De once candidatos presidenciales presentes en el primer turno del domingo 23 de abril, seg煤n los sondeos previos cuatro ten铆an posibilidades de pasar a la segunda vuelta. De esos cuatro, el centrista Emmanuel Macron (En Marcha) y la ultraderechista Marie Le Pen (Frente Nacional) van a la final en dos semanas. De uno de esos dos, saldr谩 el nuevo presidente de Francia que reemplazar谩 a Fran莽ois Hollande.
Las grandes derrotadas en este tercer domingo de abril fueron las hasta ahora dos fuerzas principales, bastiones de la vida pol铆tica nacional de la 5ta Rep煤blica. Los socialistas, que de la presidencia caen a menos el 7 % de los votos. Y los Republicanos, que, de principal aspirante a suceder a Hollande, se acerca apenas a los 19%, como consecuencia principal del esc谩ndalo de corrupci贸n que marc贸 a su candidato Fran莽ois Fillon y del cual no pudo despegarse.
Sorprendente el resultado de la izquierda de la izquierda encabezada por Jean-Luc M茅lenchon, candidato de la Francia Insumisa. Capitaliza un quinto del electorado franc茅s y sanciona con su discurso redistributivo, eco-socialista y solidario, las ambig眉edades ideol贸gicas de la actual gesti贸n socialdem贸crata.
A dos semanas de la final del 7 de mayo, – y pocas horas despu茅s del cierre de las urnas en la primera vuelta-, pareciera que ya se perfila un ganador. 聽Si las promesas de voto de los dirigentes socialistas y republicanos se corresponden en las urnas en dos semanas, Emmanuel Macron llegar谩 al ejecutivo. El argumento principal del discurso de ambos partidos es ponerle un freno a las propuestas ultranacionalistas y xenof贸bicas del Frente Nacional. 聽
Macron, nacido pol铆ticamente en las entra帽as del socialismo franc茅s, ex 鈥 ministro del actual Gobierno, apost贸 en su reacomodo conceptual a un viraje hacia posturas de centro y 鈥減ragm谩ticas鈥.聽 Con un discurso vol谩til, cuando no blando o light, apuesta a recrear una nueva mayor铆a.
El partido de ida parece haberle dado la raz贸n. La segunda vuelta podr铆a ratificarlo. Lo que no significa, sin embargo, que por ganar este campeonato de abril-mayo 2017 tiene asegurada la supremac铆a en las pr贸ximas competiciones. Por ahora dirige un equipo nuevo, sin trayectoria, carente de una hinchada propia hegem贸nica y jugando en el terreno barroso de una Francia hoy dividida en cuatro tribunas pol铆ticas, sin contar con el patrimonio de la popular.
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