May 24 2019
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EconomíaPolítica

La guerra EU-China y los movimientos de abajo/ EU abandona el libre comercio

Estamos ante una guerra por la supremacía geopolítica global, una guerra tecnológica y militar que asume (por ahora) la forma de conflicto comercial. La hipótesis que manejamos es que la guerra se va a profundizar hasta bordear el peligroso abismo de conflicto nuclear, y que será la marca del siglo XXI, ya que se extenderá en el tiempo hasta que alguno de los rivales (probablemente China) se alce con la victoria.

Como el conflicto entre la potencia en declive y la que está en ascenso que la desafía, dominará el escenario mundial y regional en este complejo periodo histórico, parece necesario trazar algunas ideas generales que puedan orientarnos a las y los de abajo. No pretendo establecer líneas, sino apenas esbozar horizontes ético-políticos que considero deberían debatir los llamados movimientos antisistémicos.Resultado de imagen para la guerra eu-china

La primera es considerar que es una guerra por la dominaci√≥n del planeta, no por la liberaci√≥n de los pueblos. Vemos que una parte de los profesionales de la izquierda sostienen que debemos elegir entre Estados Unidos y la alianza China-Rusia, porque es necesario derrotar a la primera y caminar de la mano de la segunda. Por el contrario, creo que si bien la potencia hegem√≥nica es muy da√Īina y debe ser enfrentada y derrotada por los pueblos en cada lugar de la Tierra, no podemos perder de vista que las otras dos naciones son tambi√©n imperialistas.

Por lo tanto, pienso que la situación es más parecida (no idéntica) a la que se registró en la Primera Guerra Mundial, que a lo sucedido en la segunda. En ésta, los intereses nacionales de la entonces Unión Soviética llevaron a Stalin a imponer a los movimientos una alianza con las potencias occidentales; en tanto, Lenin y los bolcheviques, en la primera guerra, se pronunciaron por el derrotismo de su nación, apostando a convertir la guerra imperialista (así la definieron) en guerra de clases para hacer la revolución.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los comunistas chinos osaron desafiar las directrices de Stalin y tomaron su propio camino, se apartaron del Kuomintang y de las potencias occidentales, y las combatieron. Gracias a esa línea de acción, pudieron triunfar. En síntesis, las fuerzas del cambio deberíamos aprovechar el conflicto entre los de arriba para hacer avanzar nuestro propio proyecto, con autonomía, aunque sin descartar acuerdos puntuales siempre que no nos neutralicen.

La segunda cuesti√≥n pasa por aprender de la experiencia vivida por nuestros pueblos durante las guerras de independencia. El conflicto entre criollos y espa√Īoles (y portugueses) apoyados por Inglaterra, se resolvi√≥ en contra de los pueblos que sufrieron tanto, o m√°s, con las rep√ļblicas que con las monarqu√≠as que los colonizaron. La derrota de los revolucionarios de abajo (desde T√ļpac Amaru y T√ļpac Katari hasta Jos√© Gervasio Artigas, Tiradentes y Morelos), alfombr√≥ la instalaci√≥n de rep√ļblicas que pusieron fin a la colonia y abrieron paso al colonialismo interno.

En no pocos casos, los rebeldes de abajo fueron usados como carne de ca√Ī√≥n por los criollos para poner en marcha su propio proyecto de naci√≥n.

El tercer asunto gira en torno a lo que representa la nueva hegemonía global: un impresionante despliegue tecnológico de inteligencia artificial y tecnología 5-G, que tendrá consecuencias funestas en cuanto a la concentración de poder global y en cada país. El ejecutivo experto en inteligencia artificial, Kai-Fu Lee, asegura que este despliegue producirá desigualdades económicas sin precedentes e incluso alterará el equilibrio mundial de poder (https://nyti.ms/2HLsysU).

A diferencia de la revoluci√≥n industrial y de las computadoras, ahora no se sustituir√°n unos empleos por otros, sino traer√° consigo la aniquilaci√≥n de trabajos a gran escala. Qu√© suceder√° con esos millones, a los que se suman los que ya le sobran al capital, lo ense√Īa la propia China, con su sistema de video-vigilancia a gran escala: una enorme masa de personas sometidas (el 9-9-6, trabajan de 9 am a 9 pm seis d√≠as a la semana), controladas las 24 horas.

La concentración de poder se incrementará; China y Estados Unidos serán los grandes beneficiados. Pero llama la atención que los profesionales sólo mencionen a las empresas yanquis (Google, Facebook, Amazon y Microsoft) y no citen a las chinas (Baidu, Alibaba Group, Tencent Holdings), ni los campos de concentración en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, de mayoría musulmana (https://bit.ly/2VPSM7s). En cada nación la brecha social crecerá entre quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías y quienes no acceden o lo hacen en situación de dependencia.

La hegemon√≠a china puede ser peor para los de abajo, como viene sucediendo desde los albores del capitalismo y la modernidad. Creer que la hegemon√≠a yanqui nos hizo m√°s libres que la brit√°nica, y que √©sta fue m√°s beneficiosa que la espa√Īola, es tanto como mirar el mundo desde el lado de los privilegiados. La historia reciente nos ense√Īa que entre los que luchan, una parte aspiran a insertarse bien arriba y a la derecha.

*Periodista uruguayo. Docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.
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Anexo:

EU abandona el libre comercio

Editorial‚ÄďLa Jornada

Resultado de imagen para subsidios para granjeros en eeuuEl gobierno de Estados Unidos lanz√≥ ayer un nuevo paquete de subsidios por 16 mil millones de d√≥lares para, en palabras del secretario de Agricultura, Sonny Perdue, asegurar que los granjeros no padezcan por los injustos aranceles de represalia impuestos por China y otros socios comerciales. El funcionario se refiere a las tasas con que el pa√≠s asi√°tico respondi√≥ a la andanada arancelaria iniciada por el presidente Donald Trump el a√Īo pasado, y acrecentada por el propio magnate hace dos semanas hasta gravar con 25 por ciento importaciones chinas por un valor de 200 mil millones de d√≥lares.

Este incremento en los subsidios a sus productores, acompa√Īado por la restricci√≥n creciente a la entrada de productos desde el exterior, es una se√Īal m√°s de que Washington abandona el libre comercio que fue impulsado ‚Äďcuando no impuesto‚Äď por el propio gobierno estadunidense desde las √ļltimas d√©cadas del siglo XX.

Debe considerarse que m√°s all√° de los desplantes electoreros de Trump, el aislacionismo ha sido una poderosa tendencia hist√≥rica en Estados Unidos, hoy reforzada por el nacionalismo reaccionario que ha servido a su actual presidente como plataforma ideol√≥gica. Por lo dem√°s, esa tendencia rebasa el √°mbito estadunidense: mientras ah√≠ toma la forma de andanadas verbales y econ√≥micas contra China, M√©xico e incluso la Uni√≥n Europea, al otro lado del Atl√°ntico ha desencadenado procesos pol√≠ticos tan disparatados como el retiro de Gran Breta√Īa del bloque continental ‚Äďel denominado Brexit, que llega ya a su segundo a√Īo de atascamiento‚Äď o el preocupante ascenso de una ultraderecha eurof√≥bica.

De vuelta al continente americano, en su Cono Sur asistimos al desmantelamiento de los procesos de integración regional emprendidos durante la década pasada por la mayoría de las naciones sudamericanas, encabezados por los liderazgos progresistas que gobernaron sus mayores economías, Brasil y Argentina.

Todos estos movimientos dan cuenta del arribo de una realidad mundial distinta, en la cual la cooperaci√≥n y los intercambios deben ser reformulados en t√©rminos de un redise√Īo de los bloques, alianzas y sociedades. Para M√©xico, lo dicho prescribe una inevitable reorientaci√≥n de los tratados comerciales existentes que pasa por la b√ļsqueda de nuevos socios y relaciones que permitan responder a un escenario en el cual su primer socio comercial se apea del libre comercio.

En conclusi√≥n, ser√≠a temerario suponer que el proteccionismo desplegado por Trump es una tormenta pasajera. Por ello, aunque el comercio bilateral con nuestro vecino del norte conservar√° una importancia de primer orden por cuestiones de cercan√≠a geogr√°fica, integraci√≥n econ√≥mica e interdependencia en m√ļltiples niveles, cifrar en lo sucesivo el desarrollo del pa√≠s en la relaci√≥n comercial con Estados Unidos ser√≠a una apuesta de alt√≠simo riesgo y ajena a las se√Īales de la realidad.

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