Oct 4 2018
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Opini贸nPol铆tica

La guerra y la paz en Am茅rica Latina y el Caribe

Si se considera a la paz como una situaci贸n de no beligerancia abierta entre estados, puede afirmarse efectivamente que no hay guerras en la regi贸n desde 1995, en ocasi贸n del conflicto fronterizo que desemboc贸 en la Guerra del Cenepa entre Ecuador y Per煤.

Como resulta obvio, esta visi贸n escolar de guerra interestatal es por completo parcial, anticuada e inadecuada. Las estad铆sticas[1] mundiales indican que la mayor铆a de los conflictos armados en curso involucran actores no estatales o violencia unilateral 鈥 ya sea por parte del Estado o con la participaci贸n de un alto n煤mero de factores irregulares, habitualmente en complicidad con instancias locales y extranjeras.

Las guerras actuales en Am茅rica Latina y el CaribeResultado de imagen para La guerra y la paz en Am茅rica Latina y el Caribe

Los principales conflictos armados en la regi贸n se desarrollan en M茅xico, Colombia y Brasil, aunque la vulneraci贸n del derecho humano a la integridad f铆sica se verifica en casi todo el territorio con muy altos 铆ndices de violencia homicida en Centroam茅rica y Venezuela.

Si bien en apariencia intraestatales, estos conflictos violentos conectan con fen贸menos transnacionales, alcanzando niveles intolerables debido a la respuesta militarizada y a la colusi贸n entre instituciones del Estado (gobiernos, polic铆a, judiciario) y redes delictuales.

Colombia exhibe adem谩s la particularidad de encontrarse ante la posibilidad de cesar una guerra de cinco d茅cadas entre el Estado y formaciones guerrilleras, que no ha sido otra cosa que la institucionalizaci贸n de uno de los motivos centrales que originaron dicho alzamiento: la elevad铆sima concentraci贸n latifundista. Dicha concentraci贸n propietaria de la tierra no ha sufrido modificaciones y es causante de otra arista mortal de la misma guerra, la formaci贸n de milicias privadas y grupos paramilitares para reprimir y expulsar campesinos de sus territorios. Esta modalidad feudal se extiende tambi茅n a Brasil, Paraguay y otros puntos.

La expansi贸n del agronegocio, la miner铆a legal o ilegal y la construcci贸n de megaproyectos de infraestructura motivan el asesinato selectivo y la amenaza, constituyendo una forma de guerra contra l铆deres sociales, defensores del medio ambiente y poblaciones locales.Resultado de imagen para militarizacion en zonas indigenas

A estas situaciones b茅licas se agregan la militarizaci贸n de 谩reas ind铆genas, justificadas con leyes antiterroristas 鈥揷omo por ejemplo en el territorio mapuche鈥 y el asedio constante a gran parte de los asentamientos periurbanos en toda la regi贸n, cuyo exponente lamentablemente destacado son las favelas en R铆o de Janeiro.
Otro componente de violencia f铆sica sistem谩tica es el feminicidio, cuya tasa en Am茅rica Latina y el Caribe es la m谩s alta en el mundo, seg煤n Naciones Unidas.

Acorde a un relevamiento de la CEPAL (2016), un promedio de doce mujeres son asesinadas diariamente, registr谩ndose la mayor proporci贸n en pa铆ses como Honduras, El Salvador, Rep煤blica Dominicana y Guatemala, aunque tambi茅n con un n煤mero elevado de casos en Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia y Per煤.

Pero no puede reducirse el escenario de la guerra en Am茅rica Latina tan s贸lo a la violencia f铆sica. Hay guerras econ贸micas como las que EU practica contra Cuba y Venezuela, guerras sociales de las corporaciones y oligarqu铆as que dejan a las mayor铆as populares en la miseria y la segregaci贸n, guerras judiciales y medi谩ticas para proscribir referentes y organizaciones pol铆ticas progresistas y de izquierda, guerras de apropiaci贸n de recursos naturales que dejan tras de s铆 una enorme destrucci贸n medioambiental.

Acaso una de las pocas victorias de la paz en la regi贸n haya sido el destierro efectivo del armamento nuclear, vigente desde la entrada en vigor del Pacto de Tlatelolco.
En definitiva, considerar a Am茅rica Latina y el Caribe como una Zona de Paz, como ha sido consignado en la II Cumbre de la CELAC en La Habana, es un alto principio a defender, pero sobre todo, un gran objetivo a lograr.

Alimento de guerra

驴Puede empeorar la situaci贸n? S铆. Hay una multiplicidad de factores que son habituales acompa帽antes 鈥搃ncluso generadores鈥 del desastre b茅lico. Bien vale verificar su presencia o ausencia.Resultado de imagen para fractura geopolitica

Fractura geopol铆tica: en los momentos de inestabilidad mundial en que se producen declives de potencias hegem贸nicas con el concomitante ascenso de otras, suelen producirse conflictos armados. El tablero mundial de predominio occidental con eje en EU y Europa, est谩 siendo velozmente desequilibrado por fuerzas emergentes y alianzas, entre las que predominan China, Rusia o India, por s贸lo citar los principales emergentes.

En esta reconfiguraci贸n planetaria la unidad latinoamericano caribe帽a se constituir铆a en un bloque con poder propio, desarticulando una de las principales 谩reas de influencia de la potencia en declive. Por ello la integraci贸n regional es objetivo de destrucci贸n para el eje occidental en decadencia. A ello se suma la crecida influencia de China en la regi贸n, en t茅rminos comerciales, de inversi贸n y de proyectos de infraestructura estrat茅gicos, lo cual amenaza desplazar la centenaria dominancia estadounidense y europea sobre la regi贸n.

Expansi贸n imperialista: La agresi贸n b茅lica ha sido una consigna pr谩cticamente fundacional de los Estados Unidos de Norteam茅rica. La expansi贸n de sus fronteras hacia el Oeste, la anexi贸n de m谩s de la mitad del territorio mexicano, la guerra contra Espa帽a con la apropiaci贸n de Cuba y Puerto Rico y la posterior sucesi贸n ininterrumpida de invasiones, golpes, instalaci贸n de dictaduras y guerras contrarrevolucionarias contin煤a en la misma l铆nea con las conspiraciones actuales contra gobiernos y sectores pol铆ticos insumisos a sus prop贸sitos colonialistas.

Dichas actuaciones son estimuladas por la acumulaci贸n de 鈥渉alcones鈥 en el gabinete de Trump y en las c谩maras del legislativo, interviniendo en Am茅rica Latina y el Caribe con una recrudecida intromisi贸n militar, construcci贸n de nuevas bases, maniobras conjuntas, entrenamiento a oficiales, cooptaci贸n de fuerzas de seguridad, financiamiento de organizaciones no gubernamentales y una ofensiva diplom谩tica controlada desde Washington.

Armamentismo: Seg煤n el instituto SIPRI, el gasto en armamentos en la regi贸n se ha incrementado en un 77% en el per铆odo 2000-2017. Otras fuentes[2] destacan un aumento a煤n mayor en los presupuestos militares de pa铆ses como Guyana (x10!) Panam谩 (x7!), Ecuador, Paraguay (x4!) Brasil, Colombia (x3!), la duplicaci贸n de partidas en Per煤 y un incremento cercano al 50% en Chile, M茅xico y Argentina. A lo que se agrega la presi贸n armamentista desde el Norte. La ley impulsada por Trump prev茅 incrementar en 82 mil millones el gasto militar estadounidense el a帽o pr贸ximo, llev谩ndolo a 716.000 millones de d贸lares.[3] Este escenario deja poco espacio para hablar de distensi贸n.

Recursos naturales: Las zonas de principal producci贸n de minerales se encuentran mayormente en las econom铆as del 鈥淪ur-desarrollo鈥 mientras que su mayor consumo se encuentran en pa铆ses desarrollados. Esta desigual distribuci贸n, sumada al hecho de que compa帽铆as transnacionales del Norte global tienden a apropiarse de la extracci贸n y agregaci贸n de valor como recurso econ贸mico propio, es fuente primaria de conflictos b茅licos.

Otro tanto vale, en t茅rminos estrat茅gicos, para los escasos recursos acu铆feros, esenciales para el consumo humano, la producci贸n agr铆cola y energ茅tica. Mientras los recursos renovables de agua decrecer谩n en todo el mundo, su demanda aumentar谩 por crecimiento poblacional y necesidades de desarrollo. En t茅rminos globales, Am茅rica Latina y el Caribe contienen grandes reservas de estos recursos, lo cual, desde el mismo inicio de la conquista colonial, colocaron a la regi贸n en el rol de zona de despojo, papel tristemente a煤n vigente.[4]

Rol militar: La influencia del sector militar se ha acrecentado, incluso con un aumento de su presencia pol铆tica p煤blica, siendo hoy decisiva tanto en los pa铆ses gobernados por la izquierda como por la derecha.

Superioridad tecnol贸gica: La lucha por la preeminencia tecnol贸gica est谩 en el v贸rtice de la competencia de poder global. Esta guerra se desarrolla primariamente entre compa帽铆as asentadas en los centros econ贸micos de mayor volumen con el auxilio de sus respectivos gobiernos y universidades pero es una guerra mundial por la apropiaci贸n de conocimiento, consumidores y datos. Latinoam茅rica y el Caribe cumplen la funci贸n subsidiaria de mercados cautivos, cuya independencia tecnol贸gica no es tolerada. Lo mismo vale para el desarrollo de infraestructuras y su gesti贸n soberana como factor estrat茅gico de desarrollo econ贸mico.

Mano de obra desocupada: Un alto n煤mero de desocupados ha sido siempre materia prima esencial para la conformaci贸n de ej茅rcitos, cuerpos represivos, formaciones mercenarias o bandas delictivas. La sociedad recluye all铆 a los 鈥渄esadaptados鈥 de un orden excluyente. El componente de j贸venes entre 15 y 24 a帽os 鈥揷iento diez millones o 17% del total poblacional de Am茅rica Latina y el Caribe[5]鈥 sumado al alto 铆ndice de desocupaci贸n juvenil, cercano al 20% (23% en sectores urbanos), reproducen la marginaci贸n y por tanto, aumentan el riesgo de su 鈥渋nclusi贸n鈥 en bandos violentos.[6]

Enfrentamiento religioso o cultural: Aunque existe una pugna entre el catolicismo y el avance de las iglesias pentecostales (o evang茅licas) y entre 茅stas y cultos de origen africano, sumado a un creciente reclamo social por un estado laico despojado de preferencias religiosas, no pareciera que esto pueda desembocar en enfrentamientos armados.

Por otra parte, la violencia psicol贸gica y racial subyacente a la imposici贸n hist贸rica de una mentalidad euroc茅ntrica (con el agregado de connotaciones estadounidenses) no determina pero aguza los distintos conflictos existentes. A la par, la propaganda cultural proveniente de EU abona el terreno de la guerra idealizando la actitud guerrerista, falsificando justificaciones de supremac铆a y difundiendo valores y procedimientos gangsteriles que arraigan en los segmentos postergados.

Conflicto fronterizo: A divergencias territoriales no resueltas, (por ejemplo, entre Venezuela y Guyana por el Esequibo o entre Chile y Bolivia por su salida al mar) se agrega hoy el aumento de la migraci贸n transfronteriza. La violencia crece debido a la represi贸n y a la discriminaci贸n de los migrantes promovida por los medios de comunicaci贸n.

Exclusi贸n pol铆tica: Cuando el sistema injusto cierra todas las v谩lvulas de genuina participaci贸n pol铆tica proscribiendo liderazgos populares o haciendo inviable transformaciones por v铆a democr谩tica, aparece en el horizonte la posibilidad de sublevaciones violentas. Aunque tal situaci贸n de persecuci贸n, inhibici贸n y difamaci贸n se verifica claramente en la actualidad, pareciera que movimientos y poblaciones tienden a tomar la lucha no violenta como una salida m谩s eficaz.

Secuela de guerra anterior: Toda guerra deja huellas profundas de destrucci贸n, exilio, venganza, temor y nueva exclusi贸n, alimentando condiciones para el resurgimiento de la violencia. Es el caso de Colombia, que exhibe el m谩s alto n煤mero de desplazados internos del mundo y en el que su nuevo gobierno 鈥揹茅bil y en manos del poder conservador鈥 no exhibe signos de querer tomar el camino de la reparaci贸n, la reconciliaci贸n y la redistribuci贸n de riquezas imprescindibles a la resoluci贸n del conflicto.

Esto 煤ltimo, sumado al vasallaje geopol铆tico, su reciente asociaci贸n a la OTAN, sus elevados 铆ndices de desigualdad y exclusi贸n social, su posici贸n de ser pa铆s l铆der de cultivo de coca y producci贸n de coca铆na, la apretada conjunci贸n de poder y delito, la inserci贸n estadounidense en su aparato militar, su permeabilidad fronteriza con Venezuela y animadversi贸n contra la Revoluci贸n Bolivariana, hacen de Colombia el factor principal de riesgo para un nuevo estallido b茅lico en la regi贸n.

A este cuadro poco alentador debe agregarse la paralizaci贸n de instancias de concertaci贸n intrarregionales como UNASUR o CELAC y la paralela actitud beligerante de la OEA, en tanto brazo continental de la diplomacia estadounidense.
Atenuantes y alternativas

La situaci贸n no es auspiciosa. Sin embargo, hay diversas variables que es necesario considerar que aten煤an la inminente posibilidad de una guerra intervencionista abierta contra Venezuela.

Si bien los gobiernos del 鈥淕rupo de Lima鈥 han mantenido un f茅rreo alineamiento con las directivas diplom谩ticas de EU contra Venezuela, incluso los m谩s sumisos se han mostrado 鈥揳l menos por ahora y pese a las insistentes giras de altos funcionarios norteamericanos鈥 renuentes a implicarse decididamente en una intervenci贸n militar directa, seguramente por comprender que cargar铆an con la mayor responsabilidad operativa y enfrentar铆an fuertes presiones internas.

La debilidad interna de gobiernos impopulares como el de Temer, Macri y Vizcarra, a la que se suma la transici贸n en M茅xico hacia un gobierno que seguramente regresar谩 a la tradici贸n diplom谩tica de concertaci贸n multilateral, es un factor que limita las posibilidades de una aventura militar.

Por otro lado, en EU habr谩 pr贸ximamente una elecci贸n de medio t茅rmino, en la que Trump no tiene f谩cil revalidar mayor铆as legislativas. Un involucramiento directo en una guerra tan cercana 鈥搚 al contrario que en administraciones anteriores, con muchos medios en contra鈥 ser铆a contraproducente en un sector amplio del electorado.

Adem谩s de todo ello, 驴cu谩l ser铆an las reacciones rusa y china? 驴Mantendr铆a Europa su ret贸rica agresiva en caso de ataques? 驴C贸mo reaccionar铆an las dem谩s naciones latinoamericanas y del Caribe? 驴C贸mo se traducir铆an las solidaridades de otras naciones del mundo contra una agresi贸n a gran escala? Demasiadas inc贸gnitas que no permiten una lectura lineal.

M谩s all谩 de todo eso, el principal anticuerpo a la guerra proviene del pueblo llano. Hay un fuerte acumulado en la conciencia popular de Am茅rica Latina y el Caribe que defiende la paz como bien supremo. Hay un aprendizaje hist贸rico de mucho dolor y sufrimiento que abona esta comprensi贸n.

Pionero en este sentido es justamente el pueblo colombiano, pero tambi茅n se ha puesto claramente de manifiesto en el masivo rechazo popular a la violencia en Venezuela y Nicaragua, en la denuncia de todo intento negacionista de la memoria en Chile y Argentina, en la firme decisi贸n del pueblo mexicano de acabar con la destrucci贸n. Incluso en los EU, en donde los adolescentes han construido un masivo movimiento para condenar las matanzas en escuelas y universidades y la libre portaci贸n de armas.

Es previsible que ante cualquier asomo de nueva incidencia b茅lica en la regi贸n, esta conciencia de paz aflore y se fortalezca traspasando toda frontera. La clave de la resistencia a lo que pareciera ser inevitable, es que esta conciencia crezca y se vuelva inexpugnable. La alternativa a eso, es el desastre.

+
[1] Programa de Datos sobre Conflictos de la Universidad de Uppsala, www.pcr.uu.se/research/ucdp/
[2] Seg煤n IISS (2004 y 2018), Balance Militar, citado por Cece帽a Ana E., Barrios D. en 鈥淎n谩lisis: El sue帽o hemisf茅rico鈥, recuperado el 15/08/2018 de https://integracion-lac.info/es/node/41675
[3] En Democracy Now! , 13/08/2018 https://www.democracynow.org/es/2018/8/13/titulares/trump_to_sign_716_bi鈥
[4] Seg煤n Estudio Prospectivo Suram茅rica 2025, Centro de Estudios Estrat茅gicos de Defensa, Consejo de Defensa Suramericano, UNASUR.
[5] Dato de CEPALSTAT en proyecci贸n a 2020.
[6] Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT), Panorama Laboral 2017 de Am茅rica Latina y el Caribe.

*Investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas, comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza. Art铆culo publicado originalmente en la Revista Am茅rica Latina en Movimiento: Paz y NoViolencia: Rebeld铆a a un sistema violento

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