Jun 8 2013
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OpiniónPolítica

La hora de los realineamientos regionales

En el territorio de nuestra América se están produciendo importantes realineamientos que tienen que ver con la economía, la evolución dé cada uno de nuestros países y la política mundial. En la coyuntura van de la mano la convocatoria electoral con las resoluciones judiciales.

Esta semana el vicepresidente uruguayo, Danilo Astori, dijo que Uruguay aspiraba a pasar de observador a miembro pleno de la Alianza del Pacífico. Dicha Alianza nació de la mano de Chile, Perú, Colombia y Méjico. Otro país, Paraguay, también miembro fundador del Mercosur, ha sido aceptado como observador en el seno de este nuevo agrupamiento regional.  Aunque no lo digan esta Alianza aparece como un contrapeso que debilita al Mercosur y constituye una avanzada para construir una alternativa al Unasur.

En Cali, Colombia, finalizó hace pocos días la VII Cumbre de esta Alianza del Pacífico, constituida en Lima en 2011 y que comenzara a funcionar a mediados del año pasado. Además de lo dicho no se puede pasar por alto que Costa Rica ha iniciado el camino para su incorporación como miembro pleno y que además han participado como observadores: España, Canadá, Ecuador, Francia, Panamá, Honduras, Japón, Portugal, República Dominicana, El Salvador y Guatemala. Estados Unidos está pensando en recorrer el mismo camino, mientras tanto el Mercosur solicitó, en diciembre de 2012, su incorporación como observador.

La deserción de Uruguay y Paraguay da por tierra con el intento, hegemonizado por Brasil, de una negociación en bloque de todos los países del Mercosur. Los principios de la Alianza del Pacífico  están guiados por la bandera del libre comercio, haciendo hincapié en el área del Pacífico y las economías asiáticas.

Más allá de su interés específico por las cuestiones comerciales esta es una novedad regional y da indicios sobre los nuevos vientos que soplan en la región y que reconocen diversas razones que conviene señalar para conocer el sentido de esta tendencia. Entre las causas del mismo encontramos razones internas de los países que le dieron origen, las propias debilidades del Mercosur y nuevas estrategias internacionales.

Entre las razones internas de los países impulsores del Mercosur hay que señalar que tanto Brasil como Argentina tuvieron que enfrentar situaciones conflictivas que hicieron disminuir la fortaleza que venían mostrando en años anteriores. A ello cabe agregar el “golpe blando” que  terminó con el gobierno de Fernando Lugo en Paraguay y la propia muerte de Hugo Chávez quien, desde afuera, venía impulsando el avance del Mercosur y logró que Venezuela fuera incorporada como integrante del mismo.

En lo que respecta a las debilidades del Mercosur cabe señalar que no mercosur3301consiguió avanzar mucho más de un régimen de beneficios arancelarios.

Estos favorecieron el comercio interregional pero quedaron lejos del mercado común que estaba entre sus objetivos originales. Dentro del mismo los países pequeños (Uruguay, Paraguay y Bolivia) quedaron rezagados respecto de los acuerdos entre Argentina y Brasil y -progresivamente- se fueron desilusionando hasta llegar a estas medidas que apuntan en otra dirección, ante la incomprensión de las “dos potencias de la región”. A la situación actual del Mercosur el vicepresidente uruguayo la denominó “estado de inacción prácticamente total”.

Por último también tienen que ver con estos virajes regionales las estrategias mundiales. Desde este punto de vista, los Estados Unidos procuran recomponer su situación con la región, seriamente dañada con el fracaso de la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) enterrada en lo que debía ser su reunión fundacional en Mar del Plata, en 2005.

Es sabido el rol que tiene Brasil en el Mercosur y su relación privilegiada con China en el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). En este marco aparecen dos factores que favorecen el desarrollo de la Alianza del Pacífico. Uno de ellos tiene que ver con el apoyo norteamericano que ve en la misma la posibilidad de recuperar terreno dado el acuerdo que tiene con los gobiernos de los países que le dieron origen. El otro tema tiene que ver con los integrantes originarios de esta Alianza, países que dan al Pacífico y le pelean a Brasil la interlocución con los asiáticos, particularmente China, claves para el futuro de la economía mundial.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    20 junio 2013 21:33

    Cualquier acuerdo latinoamericano donde no intervenga EE.UU. será siempre beneficioso para la región. La potencia del norte ha sembrado demasiada destrucción y muerte, ha instalado tantas tragedias nacionales, ha dividido a sociedades como la chilena, que a cuarenta años transcurridos desde el golpe de estado de 1973, aún no pueden recomponerse totalmente, aún están muy presentes los pilares básicos de la Constitución de Pinochet, dictador que ascendió al poder al derrocar a Salvador Allende con la ayuda financiera,logística y planificada de la CIA norteamericana. Hoy no es posible construir nada con este país depredador, que está empantanado hasta el cuello con el Medio Oriente, por eso no ha dejado tranquilos últimamente, salvo los golpes “blandos” de Paraguay y Honduras. Latinoamérica debe comerciar de manera preferente con los países asiáticos ya mencionados.