Abr 26 2019
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Opini贸n

La imposible gobernabilidad de las derechas

Cuando comenz贸 el declive del ciclo progresista, aproximadamente cinco a帽os atr谩s, planteamos que los eventuales gobiernos de la derecha que los suced铆an ser铆an inestables, asediados por una elevada conflictividad social, la profundizaci贸n de la crisis sist茅mica y cambios en las relaciones entre las diversas clases sociales (https://bit.ly/2XCMzbB).

El fin del progresismo es mucho m谩s que la desaparici贸n de esos gobiernos y que no le suceder谩 un ciclo derechista o conservador sino un periodo de inestabilidad. Esto quiere decir que veremos cambios bruscos en el escenario pol铆tico, virajes de la derecha extrema a la izquierda moderada, y viceversa, sin que ninguna de esas fuerzas consiga estabilizar la gobernabilidad.

Las razones son las mismas que provocaron el fin del ciclo anterior. Pero antes veamos brevemente la situaci贸n en los tres principales pa铆ses de la regi贸n sudamericana.

En Brasil el gobierno de Jair Bolsonaro entr贸 en crisis apenas unas semanas despu茅s de asumir. A una fuerte ca铆da en su aprobaci贸n, se le suma el enfrentamiento con el sector militar, que conforma el n煤cleo de su gobierno, y las trabas que encuentra para hacer aprobar la reforma previsional, con un trasfondo de estancamiento de la econom铆a. La forma principal que est谩 asumiendo la crisis del gobierno es la puja abierta y p煤blica entre los bolsonaristas y el vicepresidente Hamilton Mourao, que agudiza la inestabilidad.

Por abajo, los movimientos no han parado un solo momento. Entre enero y febrero, en pleno verano, el Movimento Passe Livre (MPL), que desencaden贸 las jornadas de junio de 2013, volvi贸 a las calles con cinco grandes marchas en Sao Paulo. Estos d铆as las organizaciones ind铆genas est谩n acampando en la Explanada de los Ministerios en Brasilia, provocando una aguda respuesta represiva del gobierno que moviliz贸 la Fuerza Nacional contra la Articulaci贸n de los Pueblos Ind铆genas.

En Colombia el gobierno uribista de Iv谩n Duque debi贸 enfrentar una oleada de movilizaciones ind铆genas, negras y campesinas desde el 10 de marzo, que bloquearon las principales carreteras del pa铆s, en particular la estrat茅gica Panamericana que corre de norte a sur y es la v铆a de las exportaciones hacia Ecuador y el resto del continente. La organizaci贸n correspondi贸 a una amplia confluencia, realizada en febrero, con 380 delegados de 170 organizaciones, que cuestionaron el Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno.

La Minga ind铆gena y popular (trabajo comunitario) fue la primera gran movilizaci贸n nacional posterior a la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC, ense帽贸 la acumulaci贸n de muchos malestares, en particular contra el modelo extractivo en curso. Hubo 25 mil personas en las carreteras, acampadas o movilizadas de forma permanente, lo que forz贸 al presidente a acudir al Cauca a negociar con los movimientos.

Argentina es el caso paradigm谩tico de la imposible gobernabilidad derechista. La crisis desatada en abril de 2018, que llev贸 el d贸lar de 18 a 44 pesos, dispar贸 la inflaci贸n a 50 por ciento anual y multiplic贸 la pobreza pero tambi茅n la fuga de capitales, comenz贸 en diciembre de 2017 con las masivas protestas contra la reforma de las pensiones. Los de arriba comprendieron que Mauricio Macri no pod铆a imponer su programa y comenzaron a especular fren茅ticamente.

En estos momentos el panorama es de una crisis de credibilidad del gobierno, una oleada de protestas con marchas diarias (en la que destaca el activismo del movimiento de mujeres) y la posibilidad de que Macri pierda las elecciones de octubre. En el medio, un impresentable acuerdo con el FMI que multiplica la deuda y hace que los pr贸ximos gobiernos, del signo que sean, tendr谩n enormes dificultades para sacar al pa铆s del atolladero.

En esta situaci贸n, veo tres aspectos que van a profundizar la crisis de gobernabilidad en los pr贸ximos a帽os, generando mayor inestabilidad y planteando profundos desaf铆os a los movimientos antisist茅micos.

La primera es la potencia del campo popular. M谩s all谩 de la opini贸n que se tenga de los gobiernos progresistas, es evidente que en las dos pasadas d茅cadas hubo un fortalecimiento de los sectores populares, aunque sus organizaciones a menudo se han debilitado. Este es el n煤cleo del d茅ficit de gobernabilidad.

La segunda radica en las consecuencias del agravamiento de la crisis global, que entra en una fase de caos sist茅mico. Con ello se reducen las chances de estabilidad econ贸mica y pol铆tica.

La tercera es que ninguna fuerza tiene la capacidad para estabilizar la situaci贸n. Para hacerlo, la derecha deber铆a derrotar al campo popular, lo que no est谩 en condiciones de hacer. La izquierda puede gobernar si logra mover el modelo extractivo, romper con las agencias globales que lo sostienen y las 茅lites locales que lo avalan. No tiene la voluntad de 谩nimo para iniciar un ciclo de luchas que deber铆a ser tan potente, que no s贸lo barrer铆a el extractivismo sino que podr铆a expulsarla del escenario.

Brasil, Argentina y Colombia鈥

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