Feb 12 2019
792 lecturas

Política

La Italia que se asoma al mundo/ El enigma Salvini

La posici√≥n disonante del gobierno italiano sobre la situaci√≥n en Venezuela, y la crisis diplom√°tica desatada con Francia en las √ļltimas semanas, pusieron de relieve una estrategia internacional de Roma que parece, por lo menos, poco clara. Los motivos que llevaron a tales posicionamientos, probablemente de los m√°s destacados desde la asunci√≥n del gobierno bic√©falo entre La Lega y el Movimento 5 Stelle en mayo de 2017, son m√ļltiples y no responden, aparentemente, a una estrategia org√°nica.

Y si la posici√≥n nacionalista y anti-migrantes ya hab√≠a posicionado a Italia entre los pa√≠ses m√°s ‚Äúproblem√°ticos‚ÄĚ del sistema internacional, estos nuevos factores merecen aunque sea un m√≠nimo desglose, un peque√Īo an√°lisis de su nueva pol√≠tica exterior como el que nos proponemos esbozar aqu√≠.

¬ŅCambi√≥ la pol√≠tica italiana hacia el mundo?

Los ejes fundamentales de la pol√≠tica exterior italiana desde la conclusi√≥n de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy han sido tres: el sostenimiento de su posici√≥n de potencia media en la pol√≠tica europea primero, y en la Uni√≥n Europea (UE) despu√©s; su relaci√≥n privilegiada con los EU (Estados Unidos) y el bloque Atl√°ntico ‚Äďel Partido Comunista Italiano fue el m√°s grande del mundo Occidental durante la Guerra Fr√≠a‚Äď; y el mantenimiento de una posici√≥n hegem√≥nica en el Mediterr√°neo oriental, con la respectiva influencia en los Balcanes y el Magreb. Los gobiernos democristianos primero, y los liberales de centro-derecha o centro-izquierda a partir de los a√Īos 90, han mantenido esos tres ejes rectores del perfil internacional italiano.

La irrupci√≥n de fuerzas ‚Äúanti-sistema‚ÄĚ en el panorama pol√≠tico italiano, como el Movimento 5 Stelle (M5S), y el crecimiento de otras como La Lega, han significado un desaf√≠o al discurso tradicional del sistema pol√≠tico italiano. Las cr√≠ticas tambi√©n abarcaron el √°mbito de la pol√≠tica exterior. Modernizaci√≥n tecnol√≥gica, diversificaci√≥n en la producci√≥n energ√©tica, atenci√≥n prioritaria a las PyME, fueron algunos de los ejes del M5S que inspiraban un cambio en el rol de Italia en el escenario global.

Pero si hay algo que caracteriza a las construcciones pol√≠ticas ‚Äúciudadanas‚ÄĚ y ‚Äúanti-establishment‚ÄĚ es la falta de una visi√≥n org√°nica de la gesti√≥n p√ļblica en varios √°mbitos, una direcci√≥n ideol√≥gica o pragm√°tica que marque el rumbo de la acci√≥n de gobierno. Y la pol√≠tica exterior no es una excepci√≥n. Cuando el M5S lleg√≥ al gobierno, parte de ese d√©ficit ideol√≥gico fue colmado por su aliado circunstancial, La Lega, que con su posici√≥n xen√≥foba, anti-inmigraci√≥n y soberanista en el √°mbito europeo supo establecer algunos ejes claros en una pol√≠tica exterior que a√ļn hoy carece de una direcci√≥n precisa o formulaciones oficiales.

Si analizamos la actual pol√≠tica exterior italiana en funci√≥n de sus tres ejes hist√≥ricos, podemos ver una serie de cambios m√°s bien coyunturales, con una clara falta de previsi√≥n a largo plazo, y profundamente influenciados por el pensamiento de la extrema derecha europea y el ‚Äúeuroescepticismo‚ÄĚ desencantado de la pol√≠tica tradicional.

Euroescepticismo como estrategia

 

En el marco de la UE, el eje que gu√≠a a la posici√≥n italiana es la defensa del inter√©s nacional por encima de la injerencia que pueda tener la UE sobre sus decisiones. Esto significa inclusive la revisi√≥n de los compromisos ya asumidos en temas como migraciones y asilo, derecho del mar, estabilidad financiera, fronteras, entre otros. Esto supone, seg√ļn los planes de los vice-premier Salvini y Di Maio, un debilitamiento de los grupos dirigentes tradicionales de la Uni√≥n, principales culpables de los problemas econ√≥micos y sociales de su pa√≠s. Esas √©lites tienen nombre y apellido, pero son m√°s f√°cilmente identificables con el eje franco-alem√°n que hoy tracciona las decisiones de Bruselas ‚Äďrecientemente renovado en el simb√≥lico Tratado de Aquisgr√°n firmado entre Merkel y Macron en enero de este a√Īo‚Äď.

Merkel representa la disciplina pol√≠tica y fiscal de Europa, eje de la recuperaci√≥n europea tras la crisis de 2008. Pero tambi√©n es la expresi√≥n de una clase dirigente europea en retirada, representante de aquellos partidos liberal-conservadores que rigieron los destinos del continente de principios de siglo. Macron, en cambio, se present√≥ desde un principio como la renovaci√≥n de esa clase pol√≠tica, cumpliendo con dos caracter√≠sticas fundamentales: la no pertenencia a los partidos y c√≠rculos pol√≠ticos que hab√≠an defraudado y decepcionado al electorado franc√©s y europeo en los √ļltimos a√Īos, y una posici√≥n moderada, liberal, que no pusiera en entredicho las l√≠neas fundamentales del proyecto europeo. Es decir, el blanco predilecto del eje soberanista que representa el gobierno italiano.

Los √ļltimos acontecimientos en la relaci√≥n √≠talo-francesa demuestran esta premisa. La cercan√≠a de las elecciones europeas del 23-26 de mayo de este a√Īo son el tel√≥n de fondo de una disputa que los italianos han convertido en el principal eje de la campa√Īa electoral soberanista en Europa. Roma acus√≥ a Par√≠s de neo-colonialismo, reflotando la cuesti√≥n del Franco CFA, emitido por el Banco Central Franc√©s y en circulaci√≥n en 14 pa√≠ses africanos.

También elevó protestas por la restitución de unos 30 mil migrantes en la frontera entre Francia e Italia, cerrada en el marco de las leyes de seguridad emanadas tras los atentados de 2015. Y la gota que rebalsó el vaso fue el reciente encuentro entre el vice primer ministro Luigi Di Maio, líder del M5S, y Christophe Chalençon, uno de los referentes de los chalecos amarillos que pusieron en jaque a la gobernabilidad de Macron en diciembre pasado. Cabe destacar que Chalençon representa el sector más a la derecha del movimiento, famoso por comentarios islamófobos y un llamado a las Fuerzas Armadas a dar un golpe al gobierno de Macron.

La hostilidad entre Francia e Italia ha llegado al m√°s alto nivel desde 1940. Hay que Resultado de imagen para macron y salviniremontarse a esa fecha para encontrar otro momento en que Par√≠s haya llamado a consulta a su embajador en Roma, y en ese caso fue por la declaraci√≥n de guerra que Mussolini anunci√≥ desde el balc√≥n de Piazza Venezia. Seg√ļn un sondeo publicado por el Istituto per gli Studi in Politica Internazionale (ISPI), Francia es considerado por los italianos el pa√≠s m√°s hostil, seguido por Alemania y Reino Unido.

El clima pre-electoral es clave para entender este momento en la relaci√≥n bilateral. Los dos partidos de gobierno est√°n jugando sus cartas en la plaza continental, a sabiendas de que los partidos soberanistas, euroesc√©pticos, xen√≥fobos o ‚Äúpopulistas de derecha‚ÄĚ van a tener a todas luces la posibilidad de hacer una gran elecci√≥n. La Lega de Salvini ya estableci√≥ fuertes v√≠nculos con la ultra-derecha de Le Pen en Francia, AfD en Alemania y Geert Wilders en los Pa√≠ses Bajos, adem√°s de entablar relaciones con los gobiernos de Polonia y Hungr√≠a, verdadera amenaza filo-fascista para la Europa liberal.

El M5S est√° intentando generar su propio bloque en el Parlamento Europeo ‚Äďluego de haber abandonado el de la ultra-derecha en 2017 tras las protestas de sus propios votantes‚Äď, y para hacerlo necesita juntar 25 eurodiputados de al menos siete pa√≠ses de la UE. Para ello, Di Maio lanz√≥ ya su gira europea para seducir formaciones peque√Īas, como la del ex cantante, actor polaco y ferviente antiabortista Pawel Kukiz, los izquierdistas croatas de ŇĹivi zid, o los ultra-liberales y conservadores finlandeses de Liike Nyt. Lo √ļnico que acomuna a todos estos partidos es su rechazo a la¬†leadership¬†enquistada en Bruselas desde hace d√©cadas, que por primera vez ve en las elecciones de mayo la posibilidad de perder buena parte de su poder.

La cuestión Venezuela

En clave europea tambi√©n se puede analizar la posici√≥n del gobierno italiano frente a los acontecimientos en Venezuela. Italia lider√≥ el grupo de pa√≠ses que impidieron la salida de un reconocimiento comunitario al autoproclamado presidente Juan Guaid√≥ ‚Äďaunque tampoco reconocieron abiertamente a Maduro‚Äď, critic√≥ ferozmente el injerencismo norteamericano y propuso una salida negociada entre los propios venezolanos de la crisis. Lejos de tratarse de un arrebato bolivariano del gobierno italiano, esta ambigua posici√≥n ‚Äďque le ha causado serios problemas al ejecutivo‚Äď es el fruto de una negociaci√≥n dom√©stica y una necesidad internacional.

Es necesario aclarar que las dos almas del partido están divididas sobre este punto. La Lega rechaza todo acercamiento a Maduro y sostiene que se trata de una dictadura; sin embargo, quedó en evidencia su decisión de ceder al M5S la iniciativa sobre el asunto, quizás para balancear una evidentísima asimetría de poder y de capacidad. Y el Movimento cuenta con un sector de sus bases, arrebatado a la izquierda en su disgregación, que ve con cierta simpatía el proceso bolivariano y los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Hasta 2009, Ecuador había sido citado permanentemente por algunos líderes del M5S por su política de revisión de los Tratados Bilaterales de Inversiones. Y, en general, todos los gobiernos y movimientos que rechacen el orden mundial establecido por las grandes finanzas, tengan el tinte ideológico que tengan, ejercen un fuerte atractivo sobre las bases del movimiento, muy críticas a todo tipo de injerencia exterior en los asuntos nacionales. En segundo lugar, el tándem Salvini-Di Maio vio en la cuestión venezolana una nueva posibilidad de ser la piedra en el zapato en la política exterior europea.

Como tercer factor, no menor, est√° la posici√≥n rusa. Ser√≠a descabellado tildar al gobierno de Roma como un posible aliado del Kremlin, por varias razones. Pero no se puede negar que la visi√≥n de Lega y M5S en pol√≠tica exterior muchas veces coincide con los intereses de Putin. Esta asociaci√≥n ya hab√≠a explotado en la campa√Īa electoral de 2016, cuando Di Maio se opuso con fuerza a las sanciones contra Rusia tras la anexi√≥n de Crimea por considerar que afectaba principalmente a la mediana empresa italiana por el aumento de los costos de energ√≠a. Llevar la contra en el seno de la UE lleva, generalmente, a acercarse ‚Äúinvoluntariamente‚ÄĚ a la posici√≥n de Mosc√ļ, como es el caso de Venezuela.

Entre EU y el Mediterr√°neo

Resultado de imagen para salvini y trumpDurante la segunda mitad del siglo XX, Italia fue considerada ‚Äúla Bulgaria de la OTAN‚ÄĚ. Es decir que, as√≠ como Bulgaria obedec√≠a sin chistar a cualquier exigencia sovi√©tica en el marco del Pacto de Varsovia, Italia se somet√≠a a las voluntades de Washington en el seno del Pacto Atl√°ntico. Una asimetr√≠a hist√≥rica, cuyas huellas pueden rastrearse aun hoy hasta en el habla de los italianos, pero que en t√©rminos macro ha tenido alguna que otra modificaci√≥n. Italia cuenta hoy con un super√°vit comercial con los EU de 26 mil millones de euros. Un dato que para la administraci√≥n Trump, obstinada en reducir todo d√©ficit comercial de su pa√≠s, no pasa desapercibido.

Al mismo tiempo, los aportes de Roma a la OTAN previstos para 2019 rondan el 1,13 % de su PBI, bastante menos del 2 % que exige el gobierno norteamericano a sus aliados. Dos cuestiones que son balanceadas por la cercan√≠a en algunos ejes pol√≠ticos, como el de la mano dura en el √°mbito de la inmigraci√≥n, y la reticencia a ceder soberan√≠a o independencia en favor del multilateralismo y las organizaciones internacionales. En este sentido, Italia se convierte en un aliado en la contenci√≥n de la pol√≠tica europea. Si bien a√ļn no hayan habido claros ejemplos de ello, para EU resultan positivos los palos en la rueda puestos por Roma en la discusi√≥n de posicionamientos comunes de la UE en temas como el comercio internacional y los organismos multilaterales.

En los 80, tambi√©n se dec√≠a que Italia ten√≠a ‚Äúesposa americana y amante libia‚ÄĚ. En realidad, su relaci√≥n profunda con el norte de √Āfrica se puede remontar al siglo XIX ‚Äďsu entrada en la Triple Alianza en 1882 se debi√≥ justamente a la rivalidad con Francia por el control de T√ļnez‚Äď, pero es a partir de los a√Īos 50 que se consolida alrededor de un eje rector: la energ√≠a. Italia es estructuralmente dependiente de la importaci√≥n de energ√≠a. A pesar de un alto nivel de producci√≥n de energ√≠as renovables (19 % en 2018), aun las previsiones m√°s optimistas excluyen la posibilidad de que el pa√≠s pueda producir siquiera un cuarto de la energ√≠a que consume.

Es este uno de los temas cruciales en sus relaciones con el exterior. Italia es el séptimo importador de petróleo a nivel mundial y el quinto importador de gas. El gas es, desde hace dos décadas, el principal problema para la política exterior, al tener la urgencia de diversificar los proveedores, porque el 40 % del gas que consume el país proviene de Rusia y las tensiones con la UE ponen en riesgo su abastecimiento energético. Por eso, Roma ha implementado una política que le permitió acrecentar la cantidad de gas importado de Libia y Argelia, que suman otro 40 % en total. Y al mismo tiempo apostó enérgicamente a la construcción del Gasoducto Trans Adriático (TAP, en inglés), que conecta el país a una red de abastecimiento directa desde Azerbaiyán, pasando por Georgia, Turquía, Grecia y Albania hasta las costas de la Puglia en el sur de Italia. Un proyecto considerado de primera importancia para toda la UE, que permitiría moderar la dependencia energética de Rusia.

Sin embargo, para lograr semejante proyecto ‚Äďtanto la provisi√≥n desde el C√°ucaso como desde √Āfrica‚Äď es necesario para Italia consolidar su rol en el Mediterr√°neo, garantizarse los canales de acceso a los ductos y garantizar una relativa estabilidad y buenas relaciones con los pa√≠ses afectados. Este √ļltimo punto es justamente de lo m√°s controversiales. La puja con Francia incluye tambi√©n la primac√≠a sobre las relaciones con el norte de √Āfrica: cu√°l de los dos pa√≠ses es el referente para Europa en su relaci√≥n con el Magreb, es uno de los puntos de mayor conflicto transalpino. A esto se le suman las tensiones generadas en la regi√≥n por la pol√≠tica anti-migratoria de la Lega, la oposici√≥n de sectores ambientalistas del M5S al TAP, y las dif√≠ciles relaciones con gobiernos como el de Turqu√≠a.

Para todos estos desaf√≠os, el actual gobierno bic√©falo no ha logrado establecer un rumbo claro y una agenda determinada a largo plazo. Por el contrario, parece actuar conforme se vayan desarrollando los eventos, con cierto grado de improvisaci√≥n. Incluso, los subsecretarios del Ministerio de Asuntos Exteriores hacen p√ļblicos posicionamientos diametralmente opuestos, como sucedi√≥ con respecto a la crisis venezolana. Solo parece regir como fundamento de la acci√≥n exterior la defensa irrestricta del soberanismo y la reducci√≥n de atribuciones al multilateralismo y las organizaciones internacionales, con la UE en primer lugar, hasta por encima de ciertos intereses estrat√©gicos nacionales.

*Periodista especializado en pol√≠tica internacional. Conductor de L’Ombelico del Mondo en Radionauta FM de La Plata y colaborador en varios medios argentinos y extranjeros. Profesor de historia y cultura italiana en el Instituto de Cultura It√°lica de La Plata, y miembro del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.
Anexo

El enigma Salvini

El País-Ideas-Análisis|

Resultado de imagen para salvini

El polémico ministro del Interior y vice primer ministro de Italia ha construido un personaje político insondable y temible en las urnas que se dispone a liderar la corriente ultra en Europa

Matteo Salvini (Milán, 1973) subió a la habitación de su hotel en Lyon, se quitó la camisa y se anudó una corbata verde sobre el pecho desnudo. Era 30 de noviembre de 2014 y acababa de participar en el congreso del Frente Nacional, donde Marine Le Pen entró en éxtasis al verlo en el estrado con una camiseta antieuro.

No hac√≠a falta m√°s aquel d√≠a. Pero su consejero de comunicaci√≥n, la persona en la que m√°s conf√≠a, le hab√≠a pedido que se fotografiase de aquella guisa para la portada de una revista de chismes y famosos. Luca Morisi, un introvertido experto en inform√°tica, quer√≠a que el algoritmo de Facebook ampliase la visibilidad de su jefe m√°s all√° del filtro pol√≠tico en el que estaba encasillado. El plan era colonizar el flujo de informaci√≥n del timeline de millones de usuarios que todav√≠a no le prestaban atenci√≥n. Pero el manual desaconsejaba entonces a un aspirante a primer ministro comportarse como un concursante de Gran Hermano. Cinco a√Īos despu√©s, las reglas han cambiado para todos.

El l√≠der de la Liga ‚ÄĒantiguo partido secesionista lombardo transformado hoy en c√≥ctel de trumpismo mediterr√°neo y lepenismo de baja intensidad‚ÄĒ ha liquidado el equilibrio de fuerzas de la pol√≠tica italiana y ha sumido al pa√≠s en un temporal de ruido y furia en el que nadie se maneja mejor que √©l. El Ministerio del Interior que lidera se ha convertido en una suerte de reality show desde donde retransmite su vida, sus meriendas con Nutella, su decepci√≥n por una derrota del AC Milan, las rupturas con sus novias o las imputaciones judiciales. Todo puede contarse en Facebook, donde tiene m√°s seguidores que ning√ļn pol√≠tico en Europa. Manda el algoritmo.

Dispara La Bestia, el software en el que se apoya para escuchar el zumbido de la web y cabalgar el estado de √°nimo de cada momento con el comentario adecuado. El verdadero motor, sin embargo, es un instinto depredador que durante a√Īos subestimaron sus rivales. La estrategia est√° clara, buscar un enemigo y atacarlo: la inmigraci√≥n, Emmanuel Macron, Bruselas, Roberto Saviano, las ONG, Pamela Anderson. No importa.

‚ÄĒ¬ŅEst√° contra Alemania? ‚ÄĒpregunt√≥ preocupada la canciller Angela Merkel al primer ministro Giuseppe Conte en una conversaci√≥n que captaron las c√°maras en la √ļltima cumbre de Davos.

‚ÄĒEst√° contra todos ‚ÄĒrespondi√≥ √©l para tranquilizarla.

La verdadera personalidad del ‚Äúlobo solitario‚ÄĚ, seg√ļn le define un compa√Īero que le conoce desde hace 25 a√Īos, sigue siendo un enigma. Tambi√©n para los que le rodearon hace tiempo. Una fe sobrevenida, por ejemplo, le permite ahora exhibir un rosario y una Biblia en los m√≠tines y completar el puzle de su exitosa pol√≠tica de nichos. Aunque al otro lado del T√≠ber y en la Conferencia Episcopal Italiana cause perplejidad. ‚Äú¬ŅReligioso? Yo no recuerdo que lo fuese‚Ķ Pero ahora tiene la casa llena de v√≠rgenes que le regalan sus fans‚ÄĚ, cuenta un viejo conocido.

Una voz con fuerte acento lombardo improvisa al otro lado del tel√©fono una teor√≠a para definir al camale√≥nico personaje. ‚ÄúAlgunos animales perciben cuando se acerca una tormenta. La mayor√≠a se agita y corre a refugiarse. Otros aprovechan el caos para arrasar con todo: √©l es una de esas bestias‚ÄĚ, se√Īala este viejo compa√Īero de partido y uno de sus mentores antes de que rompiera las cadenas definitivamente.

El fundador del M5S, Beppe Grillo, abraza al candidato de la formaci√≥n, Luigi di Maio, en el acto de cierre de campa√ĪaSalvini es vice primer ministro de Italia gracias al acuerdo de Gobierno que firm√≥ con el Movimiento 5 Estrellas (M5S) en junio. Entonces se present√≥ a la mesa de negociaci√≥n con la mitad de votos que su interlocutor. Hoy, en cambio, se divierte desquiciando a su socio mientras los sondeos proclaman a la Liga como la fuerza con m√°s apoyos en Italia (31,7%, seg√ļn la media de encuestas de YouTrend, frente al 25,8% del M5S). Los grillinos subestimaron un apetito pol√≠tico que primero devor√≥ a Umberto Bossi y a Roberto Maroni, sus padres pol√≠ticos. El mismo instinto que luego tritur√≥ a Silvio Berlusconi, que le trat√≥ como una comparsa hasta las elecciones del pasado 4 de marzo.

Pero en Forza Italia ya nadie oculta el drama. ‚ÄúEl objetivo era llevarse nuestros votos y lo ha cumplido. No queda nada. Hemos propuesto durante 24 a√Īos el mismo liderazgo y la gente se harta. El cambio que √©l propone era ganador‚ÄĚ, se√Īala uno de los hombres que aspir√≥ un d√≠a a suceder a Berlusconi. El centroderecha italiano es suyo. La √ļnica inc√≥gnita ahora es cu√°ndo decidir√° tumbar el Gobierno y asaltar el palacio Chigi.

La líder francesa Marine Le Pen entró en éxtasis al verlo en el estrado con una camiseta antieuro. No hacía falta más.

El l√≠der Salvini, afable y educado en las distancias cortas, divorciado y padre de dos hijos, se curti√≥ como activista de la Liga Norte en las calles de Mil√°n en los a√Īos noventa. Jam√°s termin√≥ sus estudios de Ciencias Pol√≠ticas, ni de Historia. ‚ÄúAntes llegar√° la independencia que mi licenciatura‚ÄĚ, se burlaba. Tampoco la necesitaba. Criatura de entretiempos, siempre supo cu√°ndo la m√ļsica pol√≠tica iba a cambiar. En 1993, por ejemplo, entr√≥ con 20 a√Īos como concejal en el Ayuntamiento de la capital lombarda.

Italia se descompon√≠a por los esc√°ndalos de corrupci√≥n de Mani Pulite, un proceso que dirigi√≥ en la fiscal√≠a de Mil√°n Antonio Di Pietro y que dej√≥ 1.233 condenas. La democracia cristiana perd√≠a el monopolio de 40 a√Īos, emerg√≠a la figura de Silvio Berlusconi y comenzaba la llamada Segunda Rep√ļblica. Un gran momento para militar en un partido fundado solo dos a√Īos antes, dispuesto a asaltar las instituciones al grito de ‚ÄúRoma ladrona‚ÄĚ. ‚ÄúSalvini ya estaba ah√≠. Siempre fue un √≠dolo para los suyos, muy carism√°tico dentro del partido. Luego se convirti√≥ en el s√≠mbolo de los j√≥venes padanos, la secci√≥n juvenil del partido. Ya ten√≠a esta imagen de hombre fuerte‚ÄĚ, se√Īala un amigo de la √©poca.Resultado de imagen para berlusconi y renzi

Il Capitano, como le bautiz√≥ Morisi, su jefe de comunicaci√≥n, flirteaba entonces con algunas ideas de izquierdas que le permitieron construir un relato propio sobre la idea del pueblo. Uno de sus primeros discursos como concejal lo dedic√≥ a defender del desalojo el centro Leoncavallo, una casa ocupada en Mil√°n, s√≠mbolo de los movimientos sociales. ‚ÄúNo es que fuera de izquierdas, pero no era la derecha de hoy. Tampoco era un racista o un xen√≥fobo, y eso que en la Liga Norte hab√≠a unos cuantos que s√≠ lo eran en aquella √©poca‚ÄĚ, se√Īala un viejo militante. Y si lo era, en todo caso, solo desde el r√≠o Po hacia abajo. Una c√°mara le inmortaliz√≥ en 2009 en el encuentro anual de la Liga en Pontida cantando con una jarra de cerveza en la mano un coro de los ultras del AC Milan, a quienes todav√≠a frecuenta. ‚ÄúSiente el hedor, huyen los perros, ya llegan los napolitanos‚Ķ‚ÄĚ El sur, como a todas las huestes de la Liga Norte, le parec√≠a otro pa√≠s. Diez a√Īos despu√©s, Salvini es senador por Calabria y solo el M5S es capaz de reunir mayor consenso en las regiones meridionales.

La calle curti√≥ al activista. Pero Radio Padania, la emisora del partido que dirigi√≥ y present√≥ de 2009 a 2013, configur√≥ al parlamentario, al explosivo comunicador. El polit√≥logo Giovanni Orsina, autor de La democracia del narcisismo, subraya ese periodo para entender al personaje. ‚ÄúLos oyentes eran gente muy dura, muy directa, sin refinamiento‚Ķ No era f√°cil ponerse ah√≠ delante. Eso le dio una gran habilidad medi√°tica. Hoy es r√°pido, brillante. Conviene recordar, sin embargo, que es una capacidad comunicativa desarrollada en una estructura pol√≠tica tradicional. La Liga es hoy el partido m√°s antiguo de Italia. Esto confirma un viejo discurso: si quieres seleccionar talento pol√≠tico necesitas estructuras. Y el partido tradicional es el mejor sitio para encontrarlo‚ÄĚ. Pero la vieja Liga Norte necesitaba un lifting.

Repubblica: ‚ÄúGoverno d√† soldi a Radio Padania‚ÄĚ. Di Maio: ‚ÄúGlieli ha dati il Pd. Relativi a bando 2017‚ÄĚEl partido colaps√≥ tras una era de √©xitos como escuderos de Forza Italia y lleg√≥ a sus cotas m√°s bajas. Explotaron los esc√°ndalos de financiaci√≥n, chanchullos, abusos de poder, compra de diamantes en √Āfrica‚Ķ El grupo no ten√≠a m√°s de un 4% de apoyo electoral y bordeaba una larga traves√≠a fuera del Parlamento. Roberto Maroni, varias veces ministro en los Gobiernos de Berlusconi, renunci√≥ a la secretar√≠a en 2013 y apost√≥ por un joven Salvini. La vieja Liga Norte celebr√≥ en diciembre su congreso para encumbrarle.

Y en la primera fila, el nuevo líder sentó a Víktor Zubarev, un parlamentario ruso que representaba al Gobierno de Vladímir Putin, a un miembro del Frente Nacional de Marine Le Pen y al mismo Geert Wilders, presidente del xenófobo Partido por la Libertad holandés. Nadie en un partido acostumbrado al dialecto lombardo entendió nada. Pero aquella puesta en escena adelantó la estrategia internacional de Salvini y el inicio de un nuevo esquema político en Europa que hoy también pasa por Hungría y Polonia. Lo mejor es que el plan, en parte, lo financió Bruselas.

El l√≠der de la Liga fue eurodiputado durante dos largos periodos (2004-2006 y 2009-2018) en los que nadie le recuerda algo relevante. ‚ÄúNo le interesaba o no entend√≠a absolutamente nada, que tambi√©n puede ser‚ÄĚ, explica un senador de Forza Italia que le trata desde hace 20 a√Īos. Aquella larga experiencia en las instituciones europeas le permiti√≥ asistir a algunos cortocircuitos de la burocracia comunitaria y al florecimiento de los movimientos nacionalistas: tras meses de intensos contactos y el consejo del exasesor estrat√©gico de Donald Trump, Steve Bannon, aspira ahora a conquistar un tercio de los asientos en las elecciones de mayo y cambiar el equilibrio de fuerzas de la UE.

Pero el largo periplo internacional tambi√©n contribuy√≥ a desarrollar un mecanismo sencillo y directo para conectar con el malestar que recorr√≠a Europa. En 2013 llegaron a las costas italianas 40.000 migrantes. Al a√Īo siguiente aumentaron hasta 180.000 y hasta 2018 desembarcaron otros 620.000. Salvini decidi√≥ empezar a correr en la misma direcci√≥n que la bola de fuego. Y todav√≠a funciona.

Su personalidad p√ļblica chirr√≠a con la privada. Introvertido, taciturno y muy educado, no se f√≠a de casi nadie.

 

La noche del¬† 15 de agosto, la Guardia Costiera italiana rescat√≥ a 177 migrantes en el Mediterr√°neo central. El ministro del Interior cerr√≥ los puertos y les tuvo dos semanas en condiciones inhumanas en el mar. Avergonz√≥ al presidente de la Rep√ļblica, le cost√≥ una imputaci√≥n por secuestro de personas (se juega 15 a√Īos de c√°rcel) y la denuncia de todas las organizaciones humanitarias. Pero subi√≥ en las encuestas. ‚ÄúLe pasa como a Berlusconi, sus enemigos le dan visibilidad sobre un tema en el que no hay nada que hacer. La mayor√≠a del pa√≠s est√° con √©l. Los italianos no quieren a los inmigrantes. Punto. Y ese continuo chantaje moral les molesta y los empuja hacia √©l‚ÄĚ, apunta Orsina. Pero ¬Ņcree realmente en lo que dice? ‚ÄúSabe descifrar lo que la gente quiere o√≠r y luego lo comunica de forma clara y sencilla. Tiene un instinto incre√≠ble para saber cUna multitud se manifest√≥ por los derechos de los migrantes√≥mo cambiar√° el viento y adaptarse‚ÄĚ, explica Gianni Fava, compa√Īero de partido durante 25 a√Īos y √ļnico rival en las √ļltimas primarias.

La personalidad p√ļblica de Salvini chirr√≠a con la privada. Introvertido, algo taciturno y muy educado, se√Īalan en su entorno, no se f√≠a de casi nadie. Ni siquiera completamente de Giancarlo Giorgetti (subsecretario del Gobierno y cerebro estrat√©gico de la Liga), que detesta los escarceos de su jefe con el M5S y amenaza con marcharse si se cruzan algunas l√≠neas. Quiz√° por eso despolitiz√≥ el n√ļcleo duro del partido y contrat√≥ a dos mantuanos que cambiaron el rumbo de la Liga. Luca Morisi y Andrea Paganella, socios de Sistema Intranet, una empresa inform√°tica que fabrica software para la mitad de centros de salud de Lombard√≠a, pasaron a ser su jefe de comunicaci√≥n y de Gabinete, respectivamente. Entre los dos, quiz√° las personas con m√°s influencia en la torre de mando salviniana, han convertido el Ministerio del Interior en una fabulosa m√°quina de propaganda y deslegitimaci√≥n de adversarios financiada con dinero p√ļblico.

La ecuaci√≥n de este cicl√≥n electoral solo puede descifrarse acudiendo a Morisi, un tipo extremadamente discreto y entregado a su jefe. ‚ÄúFil√≥sofo digital, meg√°fono social, me ocupo casi 24√ó7 de la comunicaci√≥n de Il Capitano‚ÄĚ, reza su perfil en Twitter. √Čl no concede apenas entrevistas y es pr√°cticamente invisible (solicit√≥ contestar a las preguntas de este peri√≥dico v√≠a e-mail, pero nunca llegaron las respuestas).

Resultado de imagen para morisi mentor de salviniEs el spin doctor, el creador de La Bestia. Los contenidos son simples y directos, se distribuyen industrialmente, como apunta el experto en propaganda digital y fundador de The Fool, Matteo Flora. ‚ÄúUtilizan un l√©xico simple, cercano al p√ļblico, que humaniza la figura de Salvini. √Čl es uno de ellos. Llegan hasta niveles grotescos para un cargo del Estado, que parece el participante de un concurso‚ÄĚ. Pero el √©xito de su f√≥rmula en la calle no es virtual.

El pasado 7 de diciembre la Liga rompi√≥ definitivamente con su pasado y tom√≥ la simb√≥lica Piazza del Popolo, en el centro de Roma. Nunca antes un ministro en el cargo hab√≠a convocado un acto a su mayor gloria. Llegaron autobuses de N√°poles y Calabria. Encendieron bengalas y corearon a Il Capitano. Ninguno de sus rivales, mucho m√°s enraizados en la capital, hab√≠a llenado ese espacio en las √ļltimas manifestaciones. En Italia, donde la esperanza de vida de un primer ministro son 14 meses, nadie duda ya de que Salvini cumplir√° su objetivo.

¬ŅCu√°ndo? El punto de inflexi√≥n de su tirante relaci√≥n con el M5S lo marcar√°n los resultados de las elecciones europeas, donde aspira a convertirse en el l√≠der de la corriente nacionalpopulista. Salvini niega que tenga esto en mente. Pero si llega al 40% de los votos, temen ya sus socios, podr√≠a intentar el asalto al Gobierno. Antes de esa anunciada victoria, sin embargo, ha llegado el triunfo de su relato pol√≠tico. Cinco a√Īos despu√©s de fotografiarse desnudo en Lyon y convertido ya en el pol√≠tico mejor valorado, el mayor reconocimiento es el contagio.

M√°s que redes

La trinchera digital de Matteo Salvini y su exitosa f√≥rmula van m√°s all√° de la interpretaci√≥n y r√°pida reacci√≥n ante los temas que prenden en las redes. La estrategia dise√Īada por Luca Morisi, jefe de comunicaci√≥n de Il Capitano, incluye cuentas radicadas en el extranjero vinculadas a lobbies como el de la Asociaci√≥n Nacional del Rifle (NRA) de Estados Unidos. Esta alianza fue desvelada por el periodista Sandro Routolo, a quien el Ministerio del Interior retir√≥ la escolta que le acompa√Īaba desde 2015 por las amenazas que hab√≠a recibido de la Camorra napolitana. Una semana despu√©s, el ministerio decidi√≥ volver a ponerle escolta ante las protestas que la decisi√≥n hab√≠a suscitado.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario