Jun 13 2017
1134 lecturas

Pol铆tica

La izquierda frente a Venezuela

Los medios silencian la violencia de la oposici贸n venezolana y la represi贸n imperante en los gobiernos derechistas de la regi贸n. La estrategia de golpe institucional afronta serios l铆mites, pero la izquierda debe confrontarse con esa amenaza, apoyando decisiones antiimperialistas y distinguiendo el boicot capitalista de la inoperancia oficial.

Siguiendo pautas socialdem贸cratas, el posprogresismo objeta al chavismo, desecha el peligro golpista e identifica err贸neamente al autoritarismo. Los dogm谩ticos聽 ignoran al enemigo principal y convergen con los conservadores o se deslizan hacia una pasiva neutralidad. La derecha s贸lo pretende comicios que le aseguren primac铆a. En condiciones muy adversas la Constituyente reabre oportunidades y suscita un reencuentro de la intelectualidad radical.

Venezuela hoy

Durante los 煤ltimos dos meses Venezuela afront贸 una terrible oleada de violencia. Ya se computan m谩s de 60 muertos entre escuelas saqueadas, edificios p煤blicos incendiados, transportes p煤blicos destruidos y hospitales evacuados. Los grandes medios de comunicaci贸n s贸lo transmiten en cadena denuncias macabras del gobierno. Han instalando la imagen de un dictador en conflicto con los dem贸cratas de la oposici贸n.

Pero los datos de lo ocurrido no corroboran ese relato, especialmente en lo referido a los fallecidos. Cuando totalizaban 39, un primer informe destac贸 que s贸lo 4 fueron v铆ctimas de las fuerzas de seguridad. El resto muri贸 en saqueos o confusas balaceras al interior de las movilizaciones opositoras[2]. Otra evaluaci贸n se帽al贸 que el 60 por ciento de los ultimados era totalmente ajeno a la confrontaci贸n[3].

Estas caracterizaciones son coherentes con las estimaciones que atribuyen gran parte de los asesinatos a francotiradores ligados a la oposici贸n. Indagaciones m谩s recientes destacan que el grueso de los victimas perdi贸 la vida por vandalismo o ajustes de cuenta[4].

Existen adem谩s incontables denuncias sobre incursiones de grupos paramilitares ligados a la derecha. Tambi茅n hay indicios de un alto grado de violencia con protecci贸n local, en los municipios gobernados por la oposici贸n[5].

Estos balances sintonizan con la brutalidad fascista que introdujo el incendio de personas adscriptas al chavismo[6]. Quemar vivo a un partidario del gobierno es una pr谩ctica m谩s ligada a los paramilitares colombianos o al hampa, que a las organizaciones pol铆ticas tradicionales. Algunos analistas incluso estiman que sobre un total de 60 muertos 27 eran simpatizantes del chavismo[7].

Otros afirman que al interior de las marchas opositoras actuaron unas 15.000 personas entrenadas como grupos de choque. Utilizaron capuchas, escudos y armas caseras para crear un clima ca贸tico e instalar 鈥渢erritorios liberados鈥漑8].

Las evaluaciones que presenta la oposici贸n son diametralmente opuestas, pero han sido refutadas por detallados informes sobre las v铆ctimas[9]. Como nadie reconoce la existencia de evaluaciones 鈥渋ndependientes鈥, conviene juzgar lo sucedido recordando los antecedentes. En la guarimba de febrero del 2014 murieron 43 personas, en su gran mayor铆a ajenas al choque pol铆tico o a la represi贸n policial.

Tambi茅n corresponde evaluar c贸mo reaccionar铆a la oposici贸n frente a un desaf铆o equivalente. Sus gobiernos zanjaron el聽 鈥淐aracazo鈥 de 1989 con centenares de muertos y miles de heridos.

La coyuntura venezolana es dram谩tica, pero no explica la centralidad del pa铆s en todos los noticieros. Situaciones de mayor gravedad en otros pa铆ses son totalmente ignoradas por los mismos medios.

Desde el comienzo del a帽o en Colombia fueron asesinados 46 l铆deres sociales y en los 煤ltimos 14 meses perecieron 120. Entre el 2002 y 2016 las fuerzas paramilitares masacraron a 558 dirigentes populares y el n煤mero de sindicalistas aniquilados en las 煤ltimas dos d茅cadas asciende a 2500[10]. 驴Por qu茅 raz贸n ninguna emisora de peso menciona esta continuada sangr铆a en el principal vecino de Venezuela?

El panorama de M茅xico es m谩s aterrador. Todos los d铆as alg煤n periodista incrementa la incontable lista de estudiantes, maestros y luchadores sociales asesinados. En el clima de guerra social impuesto por las 鈥渁cciones contra el narcotr谩fico鈥 desaparecieron聽 29.917 personas[11]. 驴Este nivel de masacre no deber铆a suscitar m谩s atenci贸n period铆stica que Venezuela?

Honduras es otro caso espeluznante. Junto a Berta C谩ceres fueron ultimados otros quince militantes. Entre 2002-2014 la cifra de defensores del medio ambiente asesinados se elev贸 a 111[12]. El listado de victimas del horror ignorado por la prensa hegem贸nica podr铆a extenderse a los presos pol铆ticos de Per煤. Muy pocos conocen, adem谩s, los padecimientos afrontados por el dirigente independentista portorrique帽o Oscar L贸pez Rivera durante sus 35 a帽os de prisi贸n.

La mayor铆a de la poblaci贸n latinoamericana simplemente desconoce las tragedias imperantes en los pa铆ses gobernados por la derecha. El doble est谩ndar informativo confirma que el protagonismo de Venezuela en las pantallas, no obedece a preocupaciones humanitarias.

Modalidades de un golpe

La cobertura medi谩tica apuntala el golpismo de la oposici贸n. Como no pueden perpetrar una cl谩sica asonada pinochetista, ensayan procesos destituyentes centrados en el disloque de la sociedad. Retoman lo intentado en febrero del 2014, para consumar un golpe institucional semejante al efectivizado en Honduras (2009), Paraguay (2014) o Brasil (2016). Pretenden imponer por la fuerza lo que posteriormente validar铆an en las urnas.

La derecha carece de la fuerza militar utilizada en el pasado para recuperar gobiernos. Pero intenta recrear esa intervenci贸n con escaramuzas frente a los cuarteles, incendios de estaciones policiales o marchas hacia las sedes militares.

Su plan combina el sabotaje de la econom铆a con la virulencia callejera a trav茅s de grupos armados, que a diferencia de Colombia act煤an en forma an贸nima. Se mezclan con el hampa y aterrorizan a los comerciantes[13].

Estas acciones incluyen los m茅todos fascistas auspiciados por las corrientes m谩s violentas del antichavismo. Se apropian de la simbolog铆a insurgente forjada por los movimientos populares y presentan su acci贸n depredadora como una gesta heroica. Su l铆der Leopoldo L贸pez no es un inocente pol铆tico. Cualquier tribunal ajustado a derecho, lo hubiera condenado a perpetua por sus responsabilidades criminales.

La derecha propicia un clima de guerra civil para desmoralizar a las bases del chavismo, afectadas por la falta de alimentos y medicinas. Presiona expl铆citamente por una intervenci贸n extranjera y negocia con los bancos acreedores una interrupci贸n de los cr茅ditos al pa铆s.

La oposici贸n pretende linchar a Maduro para enterrar al chavismo. Dirime su batalla en las calles, en la conquista de la opini贸n p煤blica y en el colapso de de la econom铆a. Considera a los comicios como una simple coronaci贸n de esa ofensiva.

Pero afronta obst谩culos crecientes. El predominio de los violentos en sus marchas aleja al grueso de los descontentos y desgasta a los propios manifestantes. Como ya ocurri贸 en el 2014 el rechazo a los fascistas socava a toda la oposici贸n. La permanencia de Maduro disuade, adem谩s, la concurrencia a las marchas. No han logrado penetrar en los barrios populares, donde siempre afrontan el riesgo de una adversa confrontaci贸n armada[14].

La gran burgues铆a venezolana instiga el golpe con el sost茅n regional de Macri, Temer, Santos y Pe帽a Nieto. Impulsa desde hace meses en la OEA un plan desestabilizador. Pero tampoco ha logrado resultados en ese terreno. Las sanciones contra Venezuela no prosperaron por la oposici贸n de varias canciller铆as y qued贸 bloqueada la unanimidad que en los a帽os 60 ten铆a la expulsi贸n de Cuba.

Es tambi茅n notorio el protagonismo golpista de los Estados Unidos, que intenta recuperar el control de la principal reserva continental de crudo. El Departamento de Estado busca repetir los operativos de Irak o Libia, sabiendo que luego de tumbar a Maduro nadie se acordar谩 d贸nde queda Venezuela. Basta observar como los medios omiten en la actualidad, cualquier menci贸n de los pa铆ses ya intervenidos por el Pent谩gono. Una vez liquidado el adversario los informativos se ocupan de otros temas.

Las metas estrat茅gicas del imperialismo no son registradas por quienes resaltan el coqueteo de alg煤n diario yanqui con el presidente venezolano o las ambig眉edades verbales de Trump[15]. Suponen que esos irrelevantes datos ilustran la ausencia de conflicto entre el Estados Unidos y el chavismo. Pero no registran que la inmensa mayor铆a de la prensa ataca virulentamente a Maduro y que el multimillonario de la Casa Blanca desmiente cada d铆a lo afirmado en la jornada anterior.

Trump no es indiferente, ni neutral. Simplemente delega en la CIA y el Pent谩gono la implementaci贸n de una conspiraci贸n dise帽ada a trav茅s de los planes Sharps y Venezuela Freedom 2. Esas operaciones incluyen espionaje, despliegue de tropas y cobertura del terrorismo[16]. Se desenvuelven en forma sigilosa, mientras la gran prensa descalifica cualquier denuncia sobre esos preparativos. Cuestionan especialmente las 鈥渆xageraciones de la izquierda鈥, para que nadie moleste a los conspiradores.

Algunos analistas estiman que la presencia de Chevron en Venezuela -o los continuados negocios de PDVSA en Estados Unidos- ilustran una estrecha asociaci贸n entre ambos gobiernos[17]. Deducen de esa relaci贸n la ausencia de un escenario golpista. Pero esas conexiones no alteran en lo m谩s m铆nimo la decisi贸n imperial de derrocar al gobierno bolivariano.

Las actividades de empresas yanquis en Venezuela (y de sus contrapartes en Estados Unidos) han persistido desde el inicio del proceso chavista. Pero tanto Bush, como Obama y Trump han buscado recuperar el manejo imperial directo del petr贸leo. No les alcanza con una tensa relaci贸n de socios o clientes. Pretenden instaurar el modelo de privatizaci贸n imperante en M茅xico y expulsar a Rusia y China de su patio trasero.

聽La actitud de la izquierda

Si el diagn贸stico de un golpe reaccionario es correcto la postura de la izquierda no deber铆a suscitar divergencias. Nuestros principales enemigos son la derecha y el imperialismo y doblegarlos es siempre una prioridad. Este principio elemental debe ser reafirmado en los momentos cr铆ticos, cuando lo obvio puede tornarse difuso.

Cualquiera fueran nuestras cr铆ticas a Salvador Allende nuestra batalla central era contra Pinochet. Y correspond铆a adoptar la misma conducta frente a los gorilas argentinos de 1955 o los saboteadores de Arbenz, Torrijos y los distintos gobiernos antiimperialistas de la regi贸n. Esta misma postura supone hoy en Venezuela apuntalar una acci贸n com煤n contra la escala derechista.

En los escenarios de golpe tambi茅n resulta indispensable distinguir a los responsables de la crisis. No es lo mismo los causantes de un desastre que los impotentes para resolverlo.

Esta diferencia se verifica en el terreno econ贸mico. Los errores cometidos por Maduro son tan numerosos como injustificables, pero los culpables del deterioro actual son los capitalistas. El gobierno es tolerante o incapaz. No se ubica en el mismo plano. Qui茅nes comenten el garrafal error de identificar a ambos sectores[18] confunden responsabilidades de distinta 铆ndole.

Los desaciertos del gobierno se han verificado en el inoperante cambio de billetes, en el inadmisible endeudamiento externo o en el descontrol de los precios y del contrabando. Pero el desplome de la econom铆a ha sido causado por los acaudalados que manipulan las divisas, disparan la inflaci贸n, manejan los bienes importados y desabastecen la provisi贸n de bienes b谩sicos.

El Ejecutivo no responde o act煤a mal por muchas razones: ineficiencia, tolerancia a la corrupci贸n, amparo a la boliburgues铆a, connivencia con millonarios disfrazados de chavistas. Por eso no corta el sost茅n a los grupos privados que reciben d贸lares baratos para importar caro. Pero el desmoronamiento de la producci贸n ha sido una acci贸n de la clase dominante para tumbar a Maduro. Desconocer ese conflicto retrata un ins贸lito nivel de miop铆a.

Esta ceguera impide registrar otro dato clave del momento: la resistencia del chavismo a la embestida derechista. Con m茅todos y actitudes muy cuestionables Maduro no se rinde. Mantiene el verticalismo del PSUV, favorece la proscripci贸n de las corrientes cr铆ticas y preserva una burocracia que asfixia las respuestas desde abajo. Pero a diferencia de Dilma o de Lugo no se entrega. Se ubica en las ant铆podas de la capitulaci贸n que consum贸 Syriza en Grecia.

Esa postura explica el odio de los poderosos. El gobierno adopt贸 la excelente decisi贸n de retirarse de la OEA. Abandon贸 el Ministerio de Colonias y concret贸 la ruptura que siempre ha exigido la izquierda. Esta decisi贸n deber铆a suscitar el contundente apoyo que muy pocos han explicitado.

Como toda administraci贸n acosada por la derecha, el gobierno recurre a la fuerza para defenderse. Los comunicadores del establishment denuncian esa reacci贸n con un infrecuente grado de histeria. Se olvidan de las justificaciones que habitualmente aportan para gobiernos de otro signo frente situaciones semejantes. Pero Maduro tambi茅n ha recibido cuestionamientos inversos por su relativa contemplaci贸n hacia los fascistas. S贸lo adopt贸 medidas acotadas ante al salvajismo opositor.

En esa respuesta el oficialismo seguramente ha cometido injusticias. Es el lamentable costo de cualquier enfrenamiento significativo con la contrarrevoluci贸n. Esas adversidades han estado presentes en todas las batallas contra la reacci贸n desde Bol铆var hasta Fidel. Hay que evitar en este delicado terreno la auto-indulgencia, pero sin repetir las calumnias que propaga la oposici贸n.

Actualmente Maduro dirige sus ca帽ones contra la brutalidad derechista y no contra el pueblo. Por eso carecen de sentido las comparaciones con Gadaffi o Sadam Hussein. No perpetr贸 ninguna masacre de militantes de izquierda, ni particip贸 en aventuras b茅licas instigadas por Estados Unidos. La analog铆a con Stalin es m谩s rid铆cula, pero recuerda que el espectro de Hitler sobrevuela a muchos opositores asociados con Uribe o nost谩lgicos de Pinochet.

Posturas socialdem贸cratas

En los 煤ltimos meses se han multiplicado tambi茅n entre los adversarios de la derecha, las miradas que culpan a Maduro por el desgarro de Venezuela. Esas opiniones repiten la vieja actitud socialdem贸crata de sumarse a la reacci贸n en los momentos cr铆ticos.

Cuestionan la legitimidad del gobierno con los mismos argumentos de la oposici贸n. En lugar de acusar a la CIA, a los escu谩lidos o a la OEA, concentran sus objeciones sobre el chavismo. Adoptan esa postura en nombre de un ideal democr谩tico tan abstracto, como divorciado de la batalla por definir qui茅n prevalece en el manejo del estado.

Esa postura ha incidido en varios pensadores del pos-progresismo ligados al autonomismo. No s贸lo acusan a Maduro por la situaci贸n actual. Afirman que reforz贸 un liderazgo autoritario para mantener el modelo rentista petrolero[19].

Esta caracterizaci贸n es muy semejante a la tesis liberal que atribuye todos los problemas de Venezuela a pol铆ticas populistas, implementadas por tiranos que malgastan los recursos del estado. Con un lenguaje m谩s diplom谩tico el diagn贸stico es semejante.

Otras miradas del mismo signo resaltan en forma m谩s categ贸rica la responsabilidad del l铆der chavista. Convocan, adem谩s, a evitar el 鈥渟implismo conspirativo de culpar a la derecha o al imperialismo鈥 por el drama del pa铆s[20]. 驴Pero las conspiraciones de la reacci贸n son imaginarias? 驴Los asesinatos, los paramilitares y los planes del Pent谩gono son paranoicas invenciones bolivarianas?

Sin responder a este elemental interrogante, esa postura tambi茅n descarta cualquier comparaci贸n con lo ocurrido en Chile en 1973. Pero tampoco explica la invalidez de esa analog铆a. Presupone las diferencias entre ambas situaciones como un sobreentendido, sin notar las enormes semejanzas que existen en el terreno del desabastecimiento, la irritaci贸n conservadora de la clase media o la intervenci贸n de la CIA.

Los paralelos objetados con Allende son en cambio aceptados para el caso del primer peronismo, que es visto como un antecedente directo del chavismo. 驴Pero el parecido se ubica en los a帽os de estabilidad o en los momentos previos al golpe del 55? La preocupaci贸n por la escalada de violencia sugiere que la semejanza est谩 referida a este 煤ltimo per铆odo. Y en una situaci贸n de ese tipo: 驴Cu谩l era la prioridad? 驴Confrontar con el autoritarismo de Per贸n o resistir a los gorilas?

Los socialdem贸cratas y pos-progresistas enfatizan la culpabilidad autoritaria de Maduro[21]. Por eso desde帽an el peligro golpista y desestiman la necesidad de preparar alguna defensa contra las provocaciones de la derecha.

Pero las consecuencias de esa actitud se verifican cuando los oligarcas y sus bandidos recuperan el gobierno. Lo ocurrido hace poco en Honduras, Paraguay o Brasil, ni siquiera suscita alertas entre los diabolizadores del chavismo.

Tambi茅n objetan el extractivismo, el endeudamiento y los contratos petroleros. Pero no explicitan si postulan alternativas anticapitalistas y socialistas frente a estas evidentes falencias de Maduro. Lo mismo ocurre con el desabastecimiento y la especulaci贸n. 驴Proponen actuar con mayor firmeza contra los banqueros y los pulpos comerciales? 驴Promueven medidas de confiscaci贸n, nacionalizaci贸n o control popular directo?

Para la adopci贸n de estas iniciativas podr铆an concebir puentes con el gobierno, pero nunca con la oposici贸n. Los detractores del chavismo soslayan esta diferencia.

聽Convocatorias posprogresistas

La 贸ptica socialdem贸crata ha signado el urgente llamado a la paz que firmaron numerosos intelectuales. Esa declaraci贸n promueve un proceso de pacificaci贸n, rechazando tanto la deriva autoritaria del chavismo como la actitud violenta de sectores de la derecha[22].

La convocatoria propicia un equilibrio para superar la polarizaci贸n y recurre a un lenguaje m谩s pr贸ximo a las canciller铆as que la militancia popular. Este tono es acorde con la impl铆cita adscripci贸n a una teor铆a de los dos demonios. Frente a ambos extremos propone transitar por la avenida del medio.

Pero esa equidistancia queda inmediatamente desmentida por la responsabilidad primordial que le asigna al gobierno. Subraya esa culpabilidad no s贸lo ignorando el acoso de la derecha. El imperialismo es apenas mencionado al pasar.

El texto recibi贸 una contundente respuesta auspiciada por la REDH y suscripta por muchos intelectuales. Esa cr铆tica objeta acertadamente la fascinaci贸n con el republicanismo convencional y recuerda la preeminente gravitaci贸n de fuerzas extra-constitucionales en las situaciones cr铆ticas[23].

La reca铆da liberal de los pensadores posprogresistas recrea lo ocurrido con los gramscianos socialdem贸cratas de los a帽os 80. La enemistad de ese grupo con el leninismo y la revoluci贸n cubana se asemeja a la hostilidad actual hacia el chavismo. Varios firmantes del llamamiento han transitado por los dos periodos.

Pero la vertiente socialdem贸crata actual es tard铆a y carece de la referencia pol铆tica que aportaba el PSOE espa帽ol. La deriva social-liberal de ese partido ha demolido por completo el imaginario progresista inicial聽 Esa orfandad quiz谩s explica el actual reencuentro con el viejo liberalismo.

En algunos casos ese desemboque corona la divisi贸n que afect贸 a distintas variantes del autonomismo. Las posturas frente al proceso bolivariano desencadenaron esa fractura. Quienes optaron por situarse en la vereda opositora cuestionan a los que se 鈥渁ferran al chavismo鈥 [24].

Pero este segundo sector madur贸 las insuficiencias precedentes y ha sabido comprender la necesidad de batallar por el poder del estado, en perspectivas socialistas afines al marxismo latinoamericano.

En cambio el otro segmento, contin煤a navegando en la ambig眉edad de generalidades sobre el anti-patriarcado y el anti-extractivismo, sin ofrecer ning煤n ejemplo concreto de lo que propone. Al quedar absorbidos por el universo liberal, sus enigm谩ticas vaguedades ya no enriquecen el pensamiento de la izquierda. Entre olvidos de la lucha de clases y fascinaciones por la institucionalidad burguesa, sus denuncias del extractivismo se convierten en una pintoresca curiosidad.

聽Despistes del dogmatismo

Un discurso convergente con la socialdemocracia es tambi茅n propagado con argumentos sectarios. En este caso Maduro es presentado como un gobierno corrupto, entreguista y ajustador que consolida un r茅gimen dictatorial[25]. En otras ocasiones esa misma ilegitimidad es descripta con categor铆as m谩s indirectas (presidente de facto) o sofisticadas (jefe bonapartista).

Pero todas las variantes coinciden en subrayar la responsabilidad primordial de un gobierno autoritario que desgarra al pa铆s. La sinton铆a de este enfoque con el relato de medios salta a la vista. Pero el principal problema no se ubica en la ret贸rica, sino en la acci贸n pr谩ctica.

Todos los todos los d铆as hay marchas de la derecha y del gobierno. Los abanderados del rigor socialista: 驴A cu谩l de las dos movilizaciones concurren? 驴Con cu谩l se identifican? Si estiman que el oficialismo es el enemigo principal deber铆an hacer causa com煤n con los escu谩lidos de las guarimbas.

En Buenos Aires, por ejemplo, convocaron en mayo pasado a una movilizaci贸n exigiendo la salida de Maduro [26]. Todos los transe煤ntes que observaron esa marcha, percibieron con claridad qui茅n ocupar铆a inmediatamente la presidencia de Venezuela, si se derroca al actual mandatario. Notaron tambi茅n la total coincidencia de este llamado con los mensajes emitidos cotidianamente por los noticieros.

No es la primera vez que sectores provenientes de la izquierda convergen tan n铆tidamente con la derecha. Un antecedente en Argentina bajo el kirchnerismo fue la presencia de banderas rojas en las marchas agro-sojeras y en las manifestaciones de los caceroleros. Pero lo que fue pat茅tico en Buenos Aires puede tornarse dram谩tico en Caracas.

Otras visiones equiparan a Maduro con la oposici贸n, estimando que bajo la mascarada de una aparente contraposici贸n se esconden coincidencias may煤sculas. Por eso especulan sobre el momento en que esa convergencia se tornar谩 explicita[27].

Esta curiosa interpretaci贸n contrasta con las batallas campales entre ambos sectores que registra el resto de los mortales. Resulta un poco dif铆cil interpretar a las guarimbas, los asesinatos y las amenazas del Pent谩gono como una reyerta ficticia entre dos allegados.

La 煤nica l贸gica de esa presentaci贸n es quitar dramatismo al conflicto actual, para interpretarlo como una simple lucha inter-burguesa por la apropiaci贸n de la renta. Por esa raz贸n el totalitarismo de Maduro es visto como un peligro equivalente (o superior) a la oposici贸n.

El mayor problema de ese enfoque no es su despiste, sino la impl铆cita neutralidad que propicia. Como todos son iguales, el auto-golpe atribuido al gobierno es equiparado al golpe que propicia la derecha.

Pero esa equivalencia es obviamente falsa. En Venezuela no act煤an las dos vertientes reaccionarias, que por ejemplo en Medio Oriente corporizan el yihadismo y las dictaduras. Tampoco prevalece el tipo de contrapunto entre trogloditas que opon铆a en Argentina a Isabel Per贸n con Videla.

El choque entre Maduro y Capriles-L贸pez se asemeja a la confrontaci贸n de Allende con Pinochet, de Per贸n con Lonardi o m谩s recientemente de Dilma con Temer. Como no son iguales el triunfo de la derecha implicar铆a una terrible regresi贸n pol铆tica.

La neutralidad frente a esta disyuntiva es sin贸nimo de pasividad y retrata un grado de impotencia may煤scula frente a los grandes acontecimientos. Implica renunciar a la participaci贸n y compromiso con causas reales.

Como esa actitud da por sentado que el chavismo se acab贸, limita todo su horizonte a redactar un balance de esa experiencia. Pero el mayor fracaso en la acci贸n pol铆tica nunca afecta a los procesos inacabados o frustrados. Lo peor es la intrascendencia frente a las grandes gestas.

Cualquiera sean los cuestionamientos a Maduro, el desenlace de Venezuela define el destino inmediato de toda la regi贸n. Si triunfan los reaccionarios prevalecer谩 un escenario de derrota y una sensaci贸n de impotencia frente al imperio. El fin del ciclo progresista ser谩 un dato y no un tema de evaluaci贸n entre pensadores de las ciencias sociales.

La derecha lo sabe y por eso acelera las campa帽as contra los intelectuales que defienden al chavismo. La reciente andanada de Clar铆n es un anticipo de la arremetida que preparan en un escenario regional pos-Maduro[28]. Los sectarios no registran siquiera ese peligro.

Comicios ficticios

En lo inmediato hay dos opciones pol铆ticas en juego: la derecha exige adelantar las elecciones generales y gobierno convoc贸 a una Asamblea Constituyente. La oposici贸n s贸lo est谩 dispuesta a participar en comicios que le aseguren el primer puesto.

De las 19 elecciones realizadas bajo el chavismo, los bolivarianos ganaron 17 y reconocieron de inmediato las derrotas restantes. En cambio la derecha nunca acept贸 resultados adversos. Siempre denunci贸 alg煤n fraude o recurri贸 al boicot. Cuando triunf贸 en elecciones parciales exigi贸 la inmediata ca铆da del gobierno.

En diciembre del 2015 obtuvieron mayor铆a en la Asamblea Nacional y proclamaron el derrocamiento de Maduro. Intentaron varios desconocimientos posteriores, recurrieron a la instalaci贸n de diputados truchos y falsificaron firmas para el revocatorio.

Capriles, Borges y L贸pez promueven ahora elecciones ficticias, en medio de la guerra econ贸mica y la provocaci贸n callejera. Auspician comicios tipo Colombia, donde entre voto y voto hay centenares de militantes populares asesinados. Pretenden concurrir a las urnas como Honduras bajo la presi贸n del crimen de Berta. Promueven las votaciones que imperan en M茅xico entre cad谩veres de periodistas, estudiantes y docentes.

Ser铆a un terrible error sumarse a elecciones concebidas para preparar un cementerio de chavistas. A Maduro le exigen realizar comicios en un clima de guerra civil que ning煤n gobierno suele aceptar.

Venezuela atraviesa por una situaci贸n parecida a la prevaleciente en Nicaragua en el ocaso del primer sandinismo. El cerco militar y el desabastecimiento desgastaron a un pueblo exhausto, que vot贸 a la derecha por simple agotamiento. En esas condiciones los comicios tienen un ganador preestablecido.

En cambio la comparaci贸n con el escenario que rode贸 a la ca铆da de la Uni贸n Sovi茅tica carece de sentido. Venezuela no es una potencia que afronta la implosi贸n interna, al cabo de un largo divorcio del r茅gimen con la poblaci贸n. Es un vulnerable pa铆s latinoamericano acosado por Estados Unidos.

Algunos pensadores dan por descontado ese rol opresivo del imperialismo, para sugerir que no es determinante de la crisis actual[29]. Suponen que las insistentes denuncias de esa dominaci贸n constituyen 鈥渦n dato ya sabido鈥 o un simple ritual de la izquierda. Pero olvidan que nunca est谩 dem谩s subrayar el demoledor impacto que ejercen las agresiones del Norte, sobre los gobiernos enemistados con Washington.

Todo el espectro de ex chavistas que acompa帽a el reclamo de elecciones generales confunde la democracia con el republicanismo liberal. Han perdido de vista c贸mo el derecho al autogobierno es sistem谩ticamente obstruido por la institucionalidad burguesa.

Por ese impedimento la inmensa mayor铆a de los reg铆menes constitucionales han perdido legitimidad. Cada vez resulta m谩s evidente que la clase dominante utiliza los sistemas de votaci贸n para consolidar su poder. Ejerce ese control manejando la econom铆a, la justicia, los medios de comunicaci贸n y el aparato represivo. La democracia real s贸lo puede emerger en un proceso socialista de transformaci贸n de la sociedad.

Es cierto que Maduro cancel贸 el refer茅ndum revocatorio, suspendi贸 elecciones regionales y proscribi贸 a pol铆ticos opositores. Estas medidas forman parte de una reacci贸n ciega frente al acoso. Pero el l铆der chavista confronta con la hipocres铆a de mayor porte que exhiben los defensores de los reg铆menes electorales actuales.

Basta observar c贸mo en Brasil el impeachment fue consumado por un grupo de bandidos, con el amparo de los jueces y parlamentarios que manipulan el sistema de selecci贸n presidencial indirecta. A la OEA ni se le ocurri贸 intervenir frente a esa grosera violaci贸n de los principios democr谩ticos.

El establishment tampoco se indigna ante el colegio electoral que ungi贸 a Trump, luego de recibir varios millones de votos menos que Hilary. Les parece natural la monarqu铆a imperante en Espa帽a o Inglaterra o los burdos enjuagues que rodean a manipulaci贸n de cualquier elecci贸n en M茅xico. La sacro-santa democracia que exigen para Venezuela est谩 complemente ausente en todos pa铆ses capitalistas.

Las posibilidades de la Constituyente

Es evidente que la mejor oportunidad para una Constituyente transformadora se perdi贸 hace varios a帽os. El llamado actual es puramente defensivo e intenta lidiar con una situaci贸n exasperante.

Pero es in煤til discutir s贸lo lo que no se hizo. Siempre habr谩 tiempo para esos balances. Lo importante es dirimir ahora en qu茅 medida la convocatoria puede reabrir un camino de iniciativa popular.

Antes del llamado a la Constituyente el gobierno se limitaba a desenvolver una confrontaci贸n puramente burocr谩tica, entre un poder del estado y otro. Auspiciaba el choque por arriba del Ejecutivo contra el Legislativo o del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea Nacional. Ahora apela formalmente al poder comunal y habr谩 que ver en si ese planteo se traduce en una movilizaci贸n real.

Hay incontables signos de cansancio y escepticismo en el seno del chavismo. Pero nadie elige las condiciones en que batalla y el principal dilema gira en torno a la continuaci贸n o el abandono de la lucha. Qui茅nes han resuelto no bajar los brazos apuestan al resurgimiento del proyecto popular.

Varias corrientes de izquierda con planteos muy cr铆ticos hacia la gesti贸n de Maduro, estiman que la convocatoria actual podr铆a destrabar una din谩mica de comunas contra los manejos burocr谩ticos[30]. Observan a la Constituyente como un imperfecto instrumento para desenvolver la disputa con los sectores del chavismo aburguesado, corrupto y boliburgu茅s.

La Constituyente podr铆a contribuir, adem谩s, a romper el empate de los 煤ltimos meses entre guarimbas y movilizaciones del gobierno. Si es encarada en forma adecuada podr铆a quebrar el frente de la oposici贸n, separando a los descontentos de los fascistas.

Pero es evidente que sin medidas dr谩sticas en el plano econ贸mico-social, la Constituyente ser谩 un cascar贸n vac铆o. Si no ataca el desastre productivo con la nacionalizaci贸n de los bancos, el comercio exterior y la expropiaci贸n de los saboteadores, no habr谩 recuperaci贸n del acompa帽amiento popular.

Son insuficientes los paliativos ensayados para aumentar la participaci贸n de los organismos de base en la distribuci贸n de los alimentos. Hay medidas radicales que no pueden posponerse.

En cualquier alternativa no ser谩 f谩cil reencauzar la econom铆a al cabo de tantos desaciertos en el terreno de la deuda, la creaci贸n de zonas especiales de inversi贸n o la tolerancia a la fuga de capital.

Ch谩vez realiz贸 una gran redistribuci贸n de la renta con in茅ditos m茅todos de politizaci贸n popular, pero no logr贸 cimentar un proceso de industrializaci贸n. Choc贸 con los capitalistas opositores y con la boliburgues铆a interna y no supo desactivar la cultura rentista, que socava todos los intentos de forjar una econom铆a productiva. Las vacilaciones en romper con la estructura capitalista explican estos adversos resultados.

El contexto actual es m谩s dif铆cil por los acotados precios del petr贸leo y por el bloqueo que afrontan los proyectos de integraci贸n regional bajo restauraci贸n conservadora. Pero conviene igualmente recordar que todos los procesos revolucionarios despegaron en la adversidad y la Constituyente aporta un marco para retomar la iniciativa.

Algunos cr铆ticos de ese llamado objetan la modalidad sectorial y comunal de elecci贸n. Afirman que con ese formato la 鈥渁samblea ser谩 trucha, corporativa o ileg铆tima鈥漑31]. Tambi茅n aqu铆 repiten el endiosamiento que hace la derecha (cuando le conviene) del constitucionalismo convencional. Esa reivindicaci贸n no sorprende entre comunicadores del establishment, pero inquieta entre los entusiastas de la revoluci贸n rusa.

Al cabo de tres d茅cadas de reg铆menes pos-dictatoriales muchos han olvidado las duplicidades de la democracia burguesa. Convendr铆a recordar c贸mo Lenin y Trotsky defendieron en 1917 la legitimidad de los soviets, desconociendo una Asamblea Constituyente que rivalizaba con el poder revolucionario.

La coyuntura venezolana actual es muy distinta. Pero la revoluci贸n bolchevique聽 no s贸lo ense帽贸 a registrar el trasfondo social, los conflictos de clase y los intereses en juego. Indic贸 tambi茅n un camino para superar la hipocres铆a del liberalismo burgu茅s y confirm贸 que los actos de fuerza contra la reacci贸n, forman parte de la confrontaci贸n con la barbarie derechista.

La izquierda deber谩 definir si converge con la oposici贸n en el boicot o participa en la Constituyente. Tambi茅n cabe una tercera opci贸n para un min煤sculo auditorio, con mensajes de 鈥渟i, no y todo lo contrario鈥.

En el resto de la regi贸n urge la solidaridad. Tal como ocurri贸 con Cuba durante el periodo especial hay que poner el hombro en las situaciones dif铆ciles. Cabe esperar que muchos compa帽eros asuman esa actitud antes que sea tarde.

Reagrupamiento intelectual

Venezuela suscita no s贸lo intensos debates. Tambi茅n ha determinado significativos reagrupamientos de intelectuales que suscribieron llamamientos contrapuestos. Ese posicionamiento ha sido m谩s relevante que los controvertidos detalles de las distintas declaraciones. Se ha consumado una gran divisi贸n de campos.

La convocatoria socialdem贸crata impugnada por el texto de la REDH fue complementado por otras respuestas contundentes [32]. La delimitaci贸n pol铆tica ha sido vertiginosa.

Frente a la tensi贸n creada por los manifiestos varios firmantes convocaron a preservar el dialogo fraternal. Ese respeto es indispensable, pero las reacciones indignadas se explican por lo que est谩 en juego. Si la derecha se impone sobrar谩 el tiempo para los lamentos y los seminarios de investigaci贸n de lo ocurrido.

Como la primera declaraci贸n contiene un llamado a la paz, muchos pensadores adhirieron en forma espont谩nea para favorecer un freno de la violencia. Al evaluar m谩s detenidamente el contenido del texto, algunos retiraron su adhesi贸n y otros la mantuvieron con argumentos defensivos. Resaltan su continuada solidaridad con el proceso bolivariano o remarcan sus discrepancias con otros firmantes.

Pero lo m谩s significativo ha sido la r谩pida y generalizada reacci贸n que suscit贸 el documento antichavista y el gran rechazo que gener贸 el planteo socialdem贸crata. Ese impulso indujo a una s煤bita convergencia de intelectuales de la izquierda y el nacionalismo radical. Si este entrelazamiento se consolida, Venezuela habr谩 despertado un reencuentro del pensamiento cr铆tico con las tradiciones revolucionarias de Am茅rica Latina.

Notas
[2]Teruggi, Marco. Radiograf铆a de la violencia en Venezuela, 14-5- 2017. http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/radiografia-de-la-violencia-en-venezuela
[3]Siris Seade, Pablo. Las nuevas v铆ctimas de las guarimbas en Venezuela, 20-05-2017,
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226887
[4]Cieza, Guillermo. La derrota pol铆tica de la derecha venezolana, 7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/
[5]Boron, Atilio. Venezuela sumida en la guerra civil, 26-5-2017, www.jornada.unam.mx/2017/05/26/opinion/018a1pol
Boron, Atilio. La 鈥渙posici贸n democr谩tica鈥 en Venezuela: peor que el fascismo 25-4-2017, http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/04/25/la-oposicion-democratica-en-venezuela-peor-que-el-fascismo/#.WTx8T2g1_IU
[6]Azn谩rez, Carlos. La cuesti贸n es impedir que el fascismo se adue帽e de Venezuela, 22-5-2017, http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/22/la-cuestion-es-impedir-que-el-fascismo-se-adueno-de-venezuela-por-carlos-aznarez/
[7]-Pineda, Manu, La mentira como herramienta de guerra en Venezuela, 29/05/2017. http://www.eldiario.es/contrapoder/mentira-herramienta-guerra-Venezuela_6_648195186.html
[8]Teruggi, Marco. An谩lisis del esquema de la ofensiva paramilitar, 24-5-2017, https://hastaelnocau.wordpress.com/2017/05/24/analisis-del-esquema-de-la-ofensiva-paramilitar/
[9] Bracci Roa, Luigino. Lista de fallecidos por las protestas violentas de la oposici贸n venezolana, abril a junio de 2017, 9-6-2017,
http://albaciudad.org/2017/06/lista-fallecidos-protestas-venezuela-abril-2017/
[10]Restrepo Dom铆nguez, Manuel Humberto. 46 l铆deres asesinados evidencian una pol铆tica del horror, 22/05/2017. http://www.alainet.org/es/articulo/185633
[11]TRIAL International, Informe de seguimiento presentado al Comit茅 contra la Desaparici贸n Forzada, 2-2- 2017 https://trialinternational.org/wp-content/uploads/2017/02/FINAL-InformedeseguimientoCED-MEX2017.pdf
[12]TelsurTV. Asesinan a Berta C谩ceres, l铆der ind铆gena de Honduras. 3-3-2016. http://www.telesurtv.net/news/Asesinan-a-Bertha-Caceres-lider-indigena-de-Honduras鈥20160303-0016.html
[13]Teruggi, Marco. Lleg贸 la hora Venezuela, 28-5-2017, http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/29/llego-la-hora-venezuela/
[14]Cieza, Guillermo. La derrota pol铆tica de la derecha venezolana, 7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/
[15]Rodr铆guez Porras, Sim贸n. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[16]Cabrera, 脕ngel Guerra. Venezuela, situaci贸n de peligro, 25-5-2017,
Venezuela, situaci贸n de peligro. Por 脕ngel Guerra Cabrera
Luzzani, Telma. El plan destituyente del Pent谩gono y el secretario de la OEA, 30-3-2017, https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/65767/el-plan-destituyente-del-penta-gono-y-el-secretario-de-la-oea-por-telma-luzzani
[17]Rodr铆guez Porras, Sim贸n. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[18]Rodr铆guez Porras, Sim贸n. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[19]Lander, Edgardo. 鈥淪oci贸logo venezolano cuestiona la 鈥渟olidaridad incondicional鈥 de la izquierda latinoamericana con el chavismo, 23-3-2017. https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/3/sociologo-venezolano-cuestiona-la-solidaridad-incondicional-de-la-izquierda-latinoamericana-con-el-chavismo/
[20]Svampa, Maristella. CARTA ABIERTA AL CAMPO MILITANTE PROCHAVISTA DE LA ARGENTINA, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa
[21]Svampa, Maristella; Gargarella, Roberto. El desaf铆o de la izquierda, no callar, 8-5- 2017,
https://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana
[22]VVAA, LLAMADO INTERNACIONAL URGENTE A DETENER LA ESCALADA DE VIOLENCIA EN VENEZUELA. 30-5- 2017, http://www.cetri.be/Llamado-internacional-urgente-a?lang=fr
[23]VVAA. 驴Qui茅n acusar谩 a los acusadores?, 5-6-2017, http://www.humanidadenred.org.ve/?p=8134
[24]Svampa, Maristella. CARTA ABIERTA AL CAMPO MILITANTE PROCHAVISTA DE LA ARGENTINA, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa
[25]Rodr铆guez Porras, Sim贸n. Nueve errores de Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017. http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[26]Nuevo MAS, Bajo la consigna 鈥淔uera Maduro鈥 escandaloso acto en Buenos Aires de un sector del FIT en apoyo a la derecha golpista venezolana, https://www.mas.org.ar/?p=12538
[27]Altamira, Jorge. Constituyente 鈥渁 la Maduro鈥, 18-5-2017 http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/internacionales/constituyente-a-la-maduro-1
[28]Bazzan, Gustavo. El reclamo de Atilio Bor贸n a Nicol谩s Maduro para 鈥渁plastar鈥 a la oposici贸n en Venezuela, 30-5-2017, https://www.clarin.com/mundo/reclamo-atilio-boron-nicolas-maduro-aplastar-oposicion-venezuela_0_rylWQfs-W.html
[29]Carcione, Carlos. Las 鈥渓ecciones鈥 de algunos intelectuales de la izquierda: 驴Qui茅nes son los sepultureros del proceso bolivariano?, 16-5-2017, http://questiondigital.com/las-lecciones-de-algunos-intelectuales-de-la-izquierda-quienes-son-los-sepultureros-del-proceso-bolivariano/
[30]STALIN P脡REZ BORGES .Movimiento EN LUCHAS: la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente es un reto que debemos asumir, 9-5-2017, https://www.aporrea.org/actualidad/n308188.html
[31]Gim茅nez, Gustavo. Venezuela: una Constituyente trucha, 11-5-2017, http://mst.org.ar/2017/05/11/venezuela-constituyente-trucha/ 1 1111-5-2017 Mayo, 20171 Mayo, 2017
[32]VVAA. Declaraci贸n sobre Venezuela: Intelectuales en solidaridad con el pueblo bolivariano, 5-6-2017, http://www.barricadatv.org/?p=6842
VVAA. LUCHAS y otras organizaciones se pronuncian por una salida democr谩tica, revolucionaria y socialista a la crisis venezolana https://www.aporrea.org/actualidad/n309714.htm

*Economista, investigador del CONICET, profesor de la Universidad de Buenos Aires, miembro del Ecoomista De Izquierda.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario