Jun 26 2012
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PolíticaSociedad

La mayoría de los indigenas, en la miseria

Las comunidades aborígenes constituyen cinco por ciento de la población mundial, pero son más de 15 por ciento de los pobres, según un estudio publicado por el Banco Mundial. La mayor proporción de indígenas se encuentra en China, que llegan a 36 por ciento de los 1.300 millones de habitantes de ese país.

Le sigue Asia meridional con 32 por ciento y Asia sudoriental con 10 por ciento, según “Indigenous Peoples, Poverty, and Development” (Pueblos originarios, pobreza y desarrollo), un tratado sobre estas comunidades de Asia, África y América Latina.

El grupo de estudio Brookings Institute, con sede en Washington, indicó que hay unas 900 millones de personas pobres, es decir que viven con menos de 1,25 dólares al día.

“Uno pensaría que la gente que está más abajo en la escala social sería la que más progresaría, pero no ha sido así”, señaló Shantayanan Devarajan, economista jefe para África del Banco Mundial.

No hay una definición universal sobre qué es ser indígena, pero Marcelo Giugale, director de reducción de pobreza y economía del Banco Mundial, señaló que son “personas

vinculadas por el hecho de compartir”, principalmente recursos, cultura y experiencias.

Los 350 millones de indígenas que se estima hay en el mundo son pobres porque están marginados económica, política y geográficamente.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) puso más énfasis últimamente en las poblaciones indígenas, con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) celebrando el en mayo para discutir cómo aumentar su participación en política.

“La ‘trampa de la pobreza’ no es económica, sino política” para los aborígenes, arguyó Devarajan. También se refirió al apartheid como ejemplo de pueblos indígenas excluidos de la política solo por razones raciales.

El creciente énfasis en los pueblos indígenas se debe, en parte, a los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio (ODM), entre ellos reducir la pobreza y el hambre, lograr la educación universal, la equidad de género y la sustentabilidad ambiental, y al esfuerzo dirigido a mejorar la difícil situación de los pobres del mundo.

“No podremos superar la pobreza ni la inequidad ni alcanzar los ODM en nuestra región si no mejoramos la vida de todo el mundo, en especial de los más excluidos”, indicó el director del PNUD para América Latina y el Caribe, el chileno Heraldo Muñoz.

También se refirió a las “políticas sociales integradas, financiadas mediante más estructuras fiscales progresistas” para ayudar a promover los cambios necesarios.

La falta de progreso económico en las comunidades indígenas ha sido particularmente importante en América Latina.

Según el Informe de Desarrollo Humano, elaborado por el PNUD en 2010, la extrema pobreza, cuando la gente vive con un dólar al día o menos, en América Latina y el Caribe es el doble en poblaciones indígenas.

El único avance sostenido en reducir la pobreza de poblaciones autóctonas en América Latina se dio en Chile (http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100721), donde cayó de 25 a 15 por ciento entre 1996 y 2005, según Harry Anthony Patrinos, economista jefe de educación del Banco Mundial.

Sin embargo, la pobreza en América Latina alcanzó su nivel más bajo en 20 años, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“La pobreza y la desigualdad siguen en declive en la región, lo que son buenas noticias, en especial en el marco de la crisis económica internacional”, indicó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal.

“Pero los avances se ven amenazados por las brechas en la estructura productiva de la región”, apuntó.

El mayor avance entre poblaciones indígenas ocurrió en China. Es el único lugar en que la reducción de la pobreza fue superior en los grupos minoritarios que en el mayoritario, el pueblo han.

Una de las razones del logro es que “China apunta a regiones o zonas en vez de a personas”, explicó Patrinos, al ofrecer a los pueblos indígenas más programas que habilitan cambios sistemáticos, en vez de vagos gestos políticos tendientes a cosechar votos.

En Estados Unidos, los aborígenes han tenido históricamente una relación difícil con los inmigrantes europeos, quienes les arrebataron las tierras y terminaron condenando a una cantidad significativa de ellos a vivir en la pobreza y en reservas.

Las últimas estadísticas de la Oficina del Censo de Estados Unidos ubicó el grado de pobreza de los pueblos aborígenes en 26,3 por ciento. Pero en 2010, se observó que, comparativamente, solo 15,1 por ciento de la población estaba por debajo de la línea de pobreza.

Pero las personas que se autodefinen indígenas, es decir con sangre aborigen, en 2010 constituyen solo 1,7 por cieno de los 5,2 millones de habitantes de este país.

El destrato a las poblaciones autóctonas se extendió hasta nuestros días. En 2000, el Congreso legislativo asignó 1.600 millones de dólares a la Oficina de Asuntos Indígenas, pero no se pagaron todos los fondos.

El lunes 18, la Corte Suprema de Estados Unidos decidió que el gobierno federal debía pagar a las tribus aborígenes por los gastos incurridos por ellos en la gestión de programas federales de educación, seguridad interna y protección ambiental.

*Periodista de IPS

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