Jun 9 2012
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Despacito por las piedras

La OEA cambia radicalmente o… ¿desaparece?

Se realizó en Bolivia una nueva Asamblea General de la OEA, varios países reclaman cambios y promueven su refundación o anuncian su desaparición, Los dos cuestionamientos centrales están vinculados al funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la vigencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). Mientras, resurge la “Alianza del Pacífico”

En Tiquipaya (Cochabamba) Bolivia, concluyó la 42ª Asamblea General de la decadente Organización de Estados Americanos.
Cuando terminó la II Guerra Mundial las potencias triunfantes hicieron, en Yalta, un reparto mundial de territorios. Nuestra región fue caracterizada como parte del “área de influencia norteamericana”. La OEA sería el mecanismo para que Estados Unidos tuviera un sitio institucional donde ejercer ese control sobre la región.
Desde aquel entonces hasta hoy “ha pasado mucha agua bajo el puente”. Estados Unidos mantiene una privilegiada posición en el mundo. Pero ya no tiene el poderío de antaño. Mantiene intacto su potencial militar, ejercerlo no es tarea fácil.
Es por eso que esta reunión de la OEA, en Bolivia, se constituyó en otro punto crítico para la estrategia de  control y dominación de los Estados Unidos.
La reunión, a la que concurrieron delegaciones de los 34 países de la región, había sido convocada para discutir sobre la “Seguridad alimentaria con soberanía”. Los debates tomaron otro rumbo.
El discurso inaugural del Presidente Evo Morales desató la polémica, cuestionó aspectos sustanciales de la OEA. Planteó como alternativa que la OEA debía renovarse o “morir al servicio de Estados Unidos”. El Presidente ecuatoriano, Rafael Correa -quien participó por una invitación especial de Evo- hizo saber que, si no se producen cambios de fondo, varios países miembros se retirarían. Hacía referencia concretamente además de su propio país a Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Todos ellos integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)
Los dos cuestionamientos centrales están vinculados al funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la vigencia del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
En lo que respecta a la CIDH muchos gobiernos cuestionan que los Estados Unidos no estén sometidos a la jurisdicción de ese organismo que sí utilizan para hostigar a gobiernos populares. Se pone como ejemplo que fue el encargado de ese organismo quien reconociera a los golpistas venezolanos cuando intentaron desalojar del gobierno a Hugo Chávez. Se acordó que en una próxima reunión, a celebrarse en Guatemala dentro de 6 meses, se definiría el futuro de este organismo.
En cuanto al TIAR las posiciones son aún más críticas. Este organismo nació como una parte de la “Guerra Fría” para “proteger” a los países de la región frente al “peligro” comunista. Cuando se produjo una agresión extrarregional, en el caso Malvinas, el TIAR no funcionó. Peor aún, un estado miembro –Estados Unidos- apoyó a la Gran Bretaña, potencia extrarregional. En este marco, 4 gobiernos de la región (Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela) anunciaron -en un comunicado conjunto- que pondrán fin a su participación en el TIAR, denunciando el Tratado respectivo.
En la Declaración oficial de la Asamblea General se hizo un llamado a  Argentina y Gran Bretaña para un diálogo por la disputa de soberanía de las Islas Malvinas.
Paralelo a la Asamblea General hubo una Cumbre de organizaciones sociales de varios países. Éstas, en su declaración final, reivindicaron la soberanía argentina respecto de Malvinas, la salida al mar de Bolivia, la libertad de los 5 cubanos presos en Estados Unidos y la recuperación de los recursos naturales de cada pueblo. En general respaldaron las posiciones de Evo y Correa pronunciándose a favor de una organización regional al servicio de los pueblos y un sistema latinoamericano de derechos humanos que no responda a “dictámenes” extrarregionales.

No tan buenas
Se firmó en Antofagasta (Chile) la “Alianza del Pacífico”, como una zona de libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, que apunta al Asia/Pacífico. Lo hicieron los presidentes de Chile, Perú, Colombia y México. Se suman como “observadores” Panamá y Costa Rica. Hasta último momento había dudas si el peruano Ollanta Humala se integraría a ese acuerdo de los gobiernos de la región más cercanos a los Estados Unidos. El Presidente peruano, de este modo, profundiza su política de abandonar el ideario con el que ganó las elecciones. El colombiano Juan Manuel Santos sintetizó el hecho diciendo que “es un evento de integración, tal vez el más importante que ha sucedido en América Latina. Representa un mercado de 215 millones de consumidores y más del 50% del comercio de América Latina”. Aparece como una competencia del MERCOSUR y el ALBA, también preocupa a Brasil que no esperaba que se sumara Perú. El mexicano Felipe Calderón reivindicó el hecho de constituirse en la 9ª economía del mundo, cuyas exportaciones duplican a las del MERCOSUR.

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