Ago 20 2020
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Política

La pandemia no da tregua: Las movilizaciones de derecha en Argentina

El 17 de agosto, a 170 a√Īos del paso a la inmortalidad del general Jos√© de San Mart√≠n, Libertador nuestro americano, el proyecto neoliberal despleg√≥ nuevamente su base social en el centro de Buenos Aires y en los grandes centros urbanos del pa√≠s. Contrariamente a lo que ha venido anunciando la prensa oficialista, la reiteraci√≥n del escenario de calle indica la existencia de una fuerza social para nada ‚Äúmarginal‚ÄĚ, abriendo unos cuantos interrogantes para los movimientos populares.

#17ASalimosTodos fue el hashtag que los ejércitos de trolls operaron en las redes sociales para asistir a una amplia convocatoria de la red mediática oligopólica. Las personas movilizadas, mayoritariamente pertenecientes a las clases medias acomodadas, encontraron una palestra enorme de consignas por la cual movilizarse.Banderazo 17A: opositores enfocan protesta en respeto de la ...

Desde la propuesta oficialista de reforma de la justicia, pasando por la extensión de la cuarentena, la caída de la economía y la impunidad por causas de corrupción durante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

Tambi√©n emergieron consignas abstractas y variadas, como la exigencia de respeto a la Rep√ļblica y la Libertad, y otras que, de tan extremas, rozaron el absurdo: ‚ÄúEl marxismo es el virus‚ÄĚ, ‚ÄúNo a la infectadura‚ÄĚ, ‚ÄúEl virus existe, la Pandemia no‚ÄĚ, sumadas a una descabellada bandera de un movimiento defensor del patriarcado en la provincia C√≥rdoba.

La movilizaci√≥n del 17 de agosto fue la m√°s altisonante entre las que se organizaron en contra de la administraci√≥n del ‚ÄúFrente de Todos‚ÄĚ durante el aislamiento preventivo impuesto por la pandemia de Covid-19. Las mismas, que se han dado a raz√≥n de una por mes y en coincidencia con cada uno de los feriados patrios -25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio-, han ido ganando en masividad, radicalidad e identificaci√≥n pol√≠tico-partidaria.

De hecho, entre los manifestantes de agosto por primera vez aparecieron figuras de la oposici√≥n macrista, todas movilizadas ‚Äúa t√≠tulo personal‚ÄĚ y no en nombre de la fuerza que integran. Entre los m√°s destacados est√°n la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el extitular del Sistema Federal de Medios y Contenidos P√ļblicos, Hern√°n Lombardi.

‚ÄúLa convocatoria llamaba a marchar en m√°s de 150 localidades de todo el pa√≠s, desde localidades del conurbano como La Matanza, Ituzaing√≥, Mor√≥n y Malvinas Argentinas, hasta ciudades del interior de la Provincia (Mar del Plata, Necochea, Olavarr√≠a) y varios puntos de todo el pa√≠s (Salta, Jujuy y Tucum√°n, entre otros)‚ÄĚ, se√Īala el diario Clar√≠n.

Multitudinaria marcha contra la reforma judicial con barbijos y ...‚ÄúNo a la reforma judicial. Es un disparate y no es necesaria‚ÄĚ, afirm√≥ uno de los presentes en las protestas en la puerta de la Quinta Presidencial de Olivos, lo que marca cu√°l es el punto de agenda que realmente preocupa a la oposici√≥n pol√≠tica.

A diez meses de las elecciones del 27 de octubre de 2019, estas movilizaciones parecieran dejar en claro que el triunfo electoral de Alberto Fernández y Cristina Kirchner no significó una derrota política del proyecto neoliberal. Si uno se detiene a leer las estrategias de poder en curso en Argentina, se puede indicar que no es lo mismo ganar una elección que realizar políticamente una victoria.

A diferencia de lo que ocurrió con el Frente para la Victoria en 2015 ante el triunfo de Mauricio Macri, en el 2019 no se observa un desgranamiento de la alianza social y política que sustentaba al gobierno de la tercera instalación neoliberal en Argentina.

En 1976-1982 por un golpe de Estado, 1989-2001 por la v√≠a del transformismo pol√≠tico y las elecciones, y 2015-2019 por el voto ciudadano ‚Äúlibre‚ÄĚ tras el golpe medi√°tico-digital (el autodefinido ‚Äúperiodismo de guerra‚ÄĚ y el caso de operaci√≥n digital de ‚ÄúCambridge Anal√≠tica‚ÄĚ).

En 2016, la operaci√≥nde ‚Äúlos bolsos de L√≥pez‚ÄĚ fue el puntapi√© para garantizar un realineamiento institucional en favor del pago a los fondos buitres y la puesta en marcha de un r√©gimen econ√≥mico de valorizaci√≥n financiera y p√©rdida en el poder adquisitivo de los sectores asalariados y de peque√Īas y medianas empresas (pymes).

Por el contrario, a√ļn no se registran hechos de ‚Äúruptura‚ÄĚ en el campo de fuerzas sociales y pol√≠ticas del neoliberalismo. La alianza corporativa entre la banca transnacional, los grupos oligop√≥licos locales (energ√©ticas, sider√ļrgicas), los eslabones que conducen las cadenas agroalimentarias y las grandes empresas TIC’s (Mercado Libre, Grupo Clar√≠n, Grupo Am√©rica) no se ha desarticulado.

El repliegue político del gobierno en el Caso de la agroexportadora Vicentin, que en un principio ordenó expropiar, es un importante caso testigo de la unidad corporativa del gran empresariado.Desde el Gobierno consideraron que la marcha del #17A “es un ...

Por otro lado, la alianza pol√≠tico-institucional de Juntos por el Cambio permanece unida y, por amor o por temor, sigue teniendo en Mauricio Macri a la referencia indiscutible. Finalmente, el creciente despliegue callejero de su base social, ligada mayormente ‚Äďen t√©rminos econ√≥micos y culturales- al rentismo agrofinanciero, auspicia una ‚Äúexitosa‚ÄĚ legitimidad pol√≠tica en los grandes medios corporativos.

Esto contrasta, duramente, con una aparente inacci√≥n, producto de la pandemia, de los movimientos populares constituidos en fuerza social de oposici√≥n al neoliberalismo tras las protestas de diciembre de 2017 ‚Äďcontra las reformas al mundo del trabajo que impuls√≥ Macri tras su triunfo de medio t√©rmino en octubre de ese a√Īo- y que en 2019 logr√≥ encauzarse electoralmente en el Frente de Todos.

Ante ese escenario, resulta inquietante c√≥mo los grandes formadores de opini√≥n de la prensa oficialista insisten con la idea de un macrismo ‚Äúmarginal‚ÄĚ que no tiene lugar ante la pandemia del Covid-19. Sus lecturas quedan atrapadas en el ‚Äúbuen comportamiento‚ÄĚ del macrista Horacio Rodr√≠guez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, bien dispuesto a fotografiarse cada 15 d√≠as junto al presidente y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Dichas puestas en escena terminan funcionando como un elemento de distracción de la disputa de fuerzas (y de proyectos) que vive el país, en un momento regional que podría ser caracterizado como regresivo: el gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil, el asedio imperial sobre Venezuela, el triunfo de Lacalle Pou en Uruguay, el golpe de Estado en Bolivia y, ante la pandemia, el repliegue de las luchas callejeras, que a fin de 2019 eran preludio a posibles cambios institucionales en países como Chile, Ecuador y Colombia.

Un día después del espectáculo brindado por un sector de la sociedad argentina, Ignacio Levy, referente de la organización popular la Garganta Poderosa, que sostiene 113 comedores comunitarios en diferentes puntos del país, se quejó en una entrevista radial del silenciamiento absoluto de los medios a los reclamos de las barriadas más pobres.

‚ÄúNo tengo duda de que mucha gente fue de buena fe intentando decir algo que la conmueve o la preocupa, pero ac√° las cacerolas que suenan no es porque alguien las golpee sino porque las est√°n raspando‚ÄĚ, se√Īalando otras urgencias poco difundidas.

Levy adem√°s indic√≥ que el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sancion√≥ movilizaciones populares en reclamo de asistencia: ‚ÄúAl Padre Toto (referente religioso del barrio popular ‚ÄúVilla 21‚ÄĚ) se le labr√≥ un acta‚ÄĚ.

‚ÄúViendo las im√°genes y las expresiones del d√≠a de ayer, creo que fue algo vomitivo: las expresiones de odio hacia los trabajadores, los dirigentes y fundamentalmente al peronismo son de un sector de la derecha recalcitrante que est√° agazapada‚ÄĚ, se√Īal√≥ de manera contundente Pablo Moyano, dirigente sindical de la poderos√≠sima Federaci√≥n de Camioneros.

Resulta evidente que la pandemia no ha otorgado ninguna tregua pol√≠tica. El escenario invita a que las fuerzas populares del pa√≠s y la regi√≥n encuentren con urgencia mecanismos de organizaci√≥n y de acci√≥n que puedan sortear con √©xito al Coronavirus. La utilizaci√≥n del medio virtual y la ‚Äúguerra de percepciones‚ÄĚ parecieran ser un elemento de primera necesidad.MIRADA PRESTADA" de Xo√°n Gonz√°lez: Web 2.0 educativa: aprendizaje ...

Asumir la revolución tecnológica que vive una economía mundial en crisis, con sus consiguientes consecuencias en las superestructuras políticas, ideológicas y culturales, empieza positivamente a ser un elemento de estudio y de acción en la praxis de cientos y cientos de movimientos populares.

En las redes de internet no s√≥lo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, adem√°s, en √©stas tambi√©n se prefigura el v√≠nculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la ‚Äúrevoluci√≥n de las TIC‚Äôs‚ÄĚ est√° imponiendo un cambio en el ‚Äúc√≥mo piensa‚ÄĚ y en el ‚Äúqu√© hace‚ÄĚ de las clases sociales subalternas que, bien aprovechado, puede constituir un fabuloso mecanismo de organizaci√≥n de los sectores populares.

Aprovechar estas herramientas para la organización, la formación y la articulación social constituye un salvavidas para la lucha de los pueblos. No aprovecharlo es condenarse a la permanente amenaza de un proyecto como el neoliberal que, aunque derrotado electoralmente, sigue presente en Argentina y la región.

*Licenciado en Ciencia Política (UNRC), Redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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