May 5 2014
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Sociedad

La pobreza en cifras: Siete millones de chilenos vulnerables

La desigualdad en la distribuci√≥n de la riqueza ha reemplazado en Chile a la pobreza como el principal efecto del modelo neoliberal. Pero lo cierto es que la pobreza sigue all√≠, visible en algunos casos, medible en otros, y camuflada, invisible en muchos m√°s. Con el curso de los a√Īos la pobreza urbana ha adquirido con el modelo de mercado, el consumo indiscriminado, la tecnolog√≠a y su reciclaje, as√≠ como con el acceso al cr√©dito, numerosos rostros que la hacen dif√≠cil de detectar. Las carencias, sin embargo, subsisten ocultas tras el celular, las zapatillas de marca o el plasma.

Despu√©s que la encuesta Casen demostrara falencias numerales y metodol√≥gicas, la medici√≥n peri√≥dica de este problema tuvo un freno, para dar paso a otros estudios. Pese a la confusi√≥n, all√≠ qued√≥ como √ļltimo registro la encuesta realizada en 2011, que ancl√≥ los √≠ndices de pobreza en un 14,4 por ciento, de los cuales un 2,8 por ciento corresponde a extrema pobreza. Y las estad√≠sticas de poblaci√≥n tampoco han sido muy fiables. Seg√ļn el √ļltimo Censo de 2012 el n√ļmero de personas bajo la l√≠nea de pobreza habr√≠a que ajustarlo en dos millones 395 mil. Un n√ļmero estimativo si se quiere, pero a contracorriente en un pa√≠s que exhibe el PIB per c√°pita m√°s alto de Latinoam√©rica, que apunta a llegar, seg√ļn inform√≥ el FMI, a los 20 mil d√≥lares este a√Īo, cifra que en moneda chilena corresponde a unos once millones de pesos anuales, cantidad que bien repartida debiera erradicar la pobreza en el pa√≠s.

La metodología de la encuesta Casen, basada en una canasta básica que establece valores absolutos, es el sistema que utilizan los llamados países en vías de desarrollo, el cual ha sido visado por organismos como el Banco Mundial, la ONU o la Cepal. El crecimiento sostenido de la economía chilena, el aumento del PIB per cápita, pese a su injusta distribución, y el ingreso a un organismo como la OCDE, en el cual el país comparte con naciones desarrolladas, ha obligado a ir tomando en consideración otros mecanismos de cálculo en los que se considera también el nivel de la riqueza del país. En los países desarrollados la pobreza no se mide en valores absolutos, sino es un cálculo relativo a la media de los ingresos del país.ch pobreza1

Las cifras de Felipe Larrain

Hacia mediados de la d√©cada pasada, un estudio del economista Felipe Larra√≠n, antes de su llegada al Ministerio de Hacienda en el gobierno de Pi√Īera, propuso incorporar cambios al m√©todo Casen, lo que no solo puso en duda las antiguas estad√≠sticas oficiales, sino que aport√≥ nuevos valores a la discusi√≥n. Seg√ļn la metodolog√≠a sostenida por Larra√≠n, hacia 2009 la tasa de pobreza en Chile no era de 14 por ciento, sino de 24,4 por ciento.

Si se aplica sobre la realidad chilena un método de cálculo relativo, los resultados son muy similares a los valores aportados por Larraín. Bajo este sistema, la pobreza hacia 2009 se ubicaría en un 24 por ciento.

Sobre estos estudios y para mitigar los errores estad√≠sticos de una metodolog√≠a probablemente agotada, el gobierno pasado encarg√≥ a una serie de expertos una medici√≥n m√°s amplia y compleja de la pobreza. La Comisi√≥n para la Medici√≥n de la Pobreza, tras varios a√Īos de trabajo, public√≥ en enero pasado un informe en el cual lo m√°s destacable no fueron las diferencias en cuanto a las cifras, aun cuando s√≠ las hubo, sino la propuesta de un nuevo enfoque multidimensional para el estudio de la pobreza, insumo necesario para un debate m√°s pol√≠tico que t√©cnico sobre sus formas de superaci√≥n.

El informe presenta una serie de propuestas, las que implican importantes cambios respecto a la metodolog√≠a usada por la encuesta Casen. De partida, sugiere usar a los hogares y no a las personas para establecer la tasa de pobreza, ello debido a que las condiciones de carencias son compartidas por todo el n√ļcleo familiar. Tambi√©n sostiene actualizar la canasta de necesidades b√°sicas, considerando econom√≠as de escala al interior del hogar y plantea ampliar la medici√≥n de la pobreza con un patr√≥n que abarca no solo las carencias econ√≥micas, sino las sociales, desde la educaci√≥n, salud, empleo, seguridad social, vivienda, entorno y redes sociales.

A partir de este enfoque, se establece un nuevo indicador de carencias sociales que refleja otras dimensiones de la pobreza y que segmenta la estructura socioeconómica chilena en cuatro grupos de hogares para familias de cuatro integrantes: en situación de pobreza extrema estaría el 2,3 por ciento de los hogares; en situación de pobreza un 15,2 por ciento (cifra que incluye a aquellos en extrema pobreza); en situación de vulnerabilidad un 27,8 por ciento y sin situación de pobreza ni de vulnerabilidad, un 57,1 por ciento.

43 % de la población vive en la cuerda floja

ch pobreza2La nueva medici√≥n tiene importantes cambios porque flexibiliza la l√≠nea demarcatoria de la pobreza, la que estaba determinada por el ingreso per c√°pita. El nuevo mecanismo de c√°lculo, aun cuando tambi√©n establece la poblaci√≥n en situaci√≥n de pobreza en un guarismo m√°s o menos similar (15,2 por ciento frente al 14,4 seg√ļn la Casen), incorpora una nueva categor√≠a, la situaci√≥n de vulnerabilidad. Bajo este criterio, un 43 por ciento de la poblaci√≥n es vulnerable, ya sea por ser pobre o tiene un riesgo real de caer en la pobreza. En n√ļmeros, y de acuerdo al √ļltimo Censo, hay en Chile m√°s de siete millones de personas en esa situaci√≥n.

En cifras de ingreso, el informe de la Comisión establece que una familia de cuatro personas con un ingreso mensual de 256 mil pesos está en una condición de pobreza extrema, bajo los 392 mil pesos en situación de pobreza, y bajo los 588 mil pesos, en situación de vulnerabilidad. Si relacionamos estos datos con los sueldos promedios en Chile, en torno a los 300 mil pesos, podemos considerar que este nuevo mecanismos de medición se acerca bastante más a la realidad.

La Fundaci√≥n para la Superaci√≥n de la Pobreza (FSP) celebr√≥ en su momento, mediante una declaraci√≥n, la incorporaci√≥n de esta categor√≠a en tanto destaca como un hecho que ‚Äúel 45,3 por ciento de la poblaci√≥n se encuentra afectada por la inseguridad econ√≥mica, la incertidumbre y una mayor exposici√≥n a vivir c√≠clicamente situaciones de pobreza por ingresos. Este segmento de la poblaci√≥n es el que nosotros hemos insistentemente denominado como ‚Äėnueva pobreza‚Äô. Se trata de una nube muy densa de hogares que, en la foto que entrega la Casen, se ubican muy pr√≥ximos a la l√≠nea de pobreza‚ÄĚ.

Junto con elogiar el cambio en la metodolog√≠a, esta organizaci√≥n afirma que las nuevas pol√≠ticas de superaci√≥n de la pobreza deben actuar decididamente sobre este conjunto de ciudadanos y ciudadanas, desde un sistema de pol√≠ticas promocionales y no s√≥lo asistenciales. Para superar la pobreza en nuestro pa√≠s, las pol√≠ticas tambi√©n deben superarse a s√≠ mismas, dice la FSP. ‚ÄúUn paso importante en ello guarda relaci√≥n con la imperiosa exigencia de ampliar la mirada de la pobreza, superar las visiones de corte economicista que nos hacen suponer que con 50, 10 √≥ 5 mil pesos mensuales m√°s por persona sobre la l√≠nea de pobreza estipulada, la pobreza desaparece de la experiencia de miles de familias y personas‚ÄĚ.

En esta declaraci√≥n hay una evidente cr√≠tica a las actuales pol√≠ticas que han tenido los gobiernos para hacer frente a la pobreza, tales como la entrega de bonos a los sectores m√°s vulnerables de la poblaci√≥n. El recientemente aprobado Bono Marzo, que ha pasado a ser permanente, expresa todas esas falencias. No resuelven el problema y tampoco, seg√ļn vemos con estas nuevas cifras, est√°n bien dirigidas.

 La nueva pobreza tecnológica

Al ampliar la categor√≠a desde pobreza a vulnerabilidad son m√ļltiples las im√°genes que surgen. Con los cambios tecnol√≥gicos y el acceso al consumo de masas, la visi√≥n de la pobreza y de la no pobreza se ha ido construyendo de la mano de esas transformaciones socioecon√≥micas y tecnol√≥gicas que va experimentando el pa√≠s, se√Īala un estudio de la FSP. Uno de estos nuevos fen√≥menos es la ‚Äúpobreza equipada‚ÄĚ, una expresi√≥n de la carencia que es percibida como una trampa, en el entendido que este mayor equipamiento y acceso a bienes genera una situaci√≥n de camuflaje, que no permite ver la real situaci√≥n de desigualdad, discriminaci√≥n y carencias. Puede haber un televisor, ropa de marca, pero no hay empleo ni educaci√≥n.

Este rostro moderno y aparentemente abastecido que adquieren los hogares, sumado a la necesidad de dignificaci√≥n personal, genera un perfil de personas o familias en vulnerabilidad social que tampoco son reconocidos como tales por el Estado. Si atendemos al Bono Marzo, que se entreg√≥ a un mill√≥n cien mil familias, es muy probable que muchos hogares con grandes necesidades hayan quedado fuera de esta ayuda. La ‚Äúpobreza equipada‚ÄĚ oculta grandes carencias, en especial las relacionadas con la falta de integraci√≥n social, escolar y laboral.

Este mismo estudio nos lleva al problema del endeudamiento como otro mecanismo de camuflaje de la pobreza. Cuando este tipo de pobreza se conecta con entidades como el mercado y, particularmente el sector financiero, se produce un factor de doble riesgo. El mercado integra a este sector con toda su vulneralibidad económica cargándole altas tasas de interés por los créditos. Se les ofrece el préstamo para satisfacer necesidades básicas y simbólicas, pero a la larga, el costo del crédito aumenta las carencias.

Un estudio realizado en terreno por la FSP traza con claridad este fen√≥meno de la ‚Äúpobreza equipada‚ÄĚ, mediante el consumo de zapatillas de marca. La carencia de calzado fue durante d√©cadas en Chile, y no solo aqu√≠, la imagen de la pobreza. Por tanto, la posibilidad de acceso al calzado es hoy, a trav√©s de las nuevas generaciones, un acto lleno de representaciones. Se busca acceder a marcas de integraci√≥n simb√≥lica, al bienestar del que participa la poblaci√≥n ‚Äúno pobre‚ÄĚ y que es promovido por la sociedad de consumo a trav√©s de la publicidad. Pero tambi√©n, dice el estudio, estas marcas apuntan a resaltar un posicionamiento al interior de quienes participan del c√≠rculo de la pobreza. Obviamente, no se sale de la pobreza con un par de zapatillas de marca.connected world

De forma paralela a este nuevo enfoque, que ampl√≠a la noci√≥n de pobreza, es tambi√©n necesario incorporar algunos datos que aparecen sobre segmentos de la poblaci√≥n en proceso de empobrecimiento. No son solo las viejas generaciones, que tras la vida laboral ingresar√°n sin duda al grupo de los pobres con las pensiones del sistema de AFPs, sino tambi√©n ni√Īos y j√≥venes. La √ļltima Casen registr√≥ que uno de cada cuatro ni√Īos es pobre.

Como la educaci√≥n no es en Chile un veh√≠culo para el ascenso econ√≥mico y social, la pobreza y la exclusi√≥n afecta tambi√©n a muchos j√≥venes. Un informe de la OCDE de 2013 estableci√≥ que Chile y M√©xico son los pa√≠ses miembros de esta organizaci√≥n con mayor cantidad de j√≥venes ‚Äúninis‚ÄĚ, aquellos que no estudian ni trabajan. El mayor problema de este nuevo fen√≥meno es que en Chile se concentran en la poblaci√≥n m√°s pobre. Un nuevo efecto de d√©cadas de neoliberalismo.

*Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 803, 2 de mayo, 2014

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    3 Coment√°rios - A√Īadir comentario

    Comentarios

    1. Luís
      7 mayo 2014 0:05

      La realidad de Chile, como la de otros pa√≠ses de Latinoam√©rica, nos deja sin palabras. En la mayor√≠a de los casos, los ricos no podr√≠an justificar que sus bienes fueron el fruto del trabajo, del esfuerzo, en cambio los pobres, s√≠ pueden mostrar que su pobreza es la exclusi√≥n, la no participaci√≥n en la distribuci√≥n de la riqueza, en la que, sin dudas ayudaron a lograrla. ¬ŅPor qu√© los trabajadores verdaderos siempre est√°n condenados a vivir con poco…o nada, mientras a los ricos les sobra todo…y el dinero tambi√©n? Algunos con tanto que no lo podr√≠an gastar aunque vivieran cincuenta vidas, que a un promedio de 65 a√Īos por vida, dar√≠a un total de 3850 a√Īos.¬°Cuanta injusticia que hay en la tierra!

    2. Isabel
      7 mayo 2014 6:53

      Interesante articulo

    3. Antonio Casalduero Recuero
      17 mayo 2014 23:19

      Y a√ļn as√≠, despu√©s de leer este art√≠culo, es incre√≠ble que haya gente que niega la llamada ¬ęlucha de clases¬Ľ, un hecho social tan viejo como la humanidad misma, y Chile es el campe√≥n de la desigualdad en toda Am√©rica Latina. No es que hayan llamados a la guerra de clases, sino constatar que esa lucha de clases existe, que no es un consigna ni una invenci√≥n pol√≠tica; es una lucha constante que adquiere distintas connotaciones, sea soterrada, odiosa, resentida, abierta, expresa, violenta, en fin. Debido a que los medios de comunicaci√≥n son propiedad de los poderosos, por supuesto que ellos la ocultan, la disfrazan, la ignoran, inventan triqui√Īuelas para ¬ęembolar la perdiz¬Ľ, as√≠ le dan una importancia desproporcionada al f√ļtbol, a la far√°ndula, a la televisi√≥n, a los realityes, a las palabras eclesi√°sticas, al avance tecnol√≥gico para nuevos celulares, etc. Pero esa lucha de clases ah√≠ est√°, sigue indemne ah√≠ mismo, vivita y coleando, esperando el llamado de la historia para emerger en forma de una revoluci√≥n social violenta.