Sep 12 2017
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CulturaSociedad

La posverdad de Evo (una para el lado de los buenos)

El Presidente se instal贸 en el pres铆dium del plenario con algunos papeles en sus manos. Traje de alpaca beb茅 negro, con aplicaciones de aguayos aymaras hilados a mano聽y coloreados con tinturas naturales. No carraspe贸 antes de arrancar su discurso ante otros cien mandatarios.

El lugar en el que se realiz贸 la convenci贸n de Jefes de Estado de pa铆ses productores de petr贸leo de ese a帽o no fue un hemiciclo como el que acostumbra a usarse en los grandes eventos de los organismos del sistema de Naciones Unidas; tampoco tuvo el despliegue floral que suele instalar el protocolo de eventos de ese porte en el centro del espacio. Tres filas de mesas cubiertas con carpetas blancas rodeaban la cabecera y un techo con estructura de ca帽os y una malla de metal desplegado remataban el escenario.1 OPEP

Con seguridad, la decena de traducciones simult谩neas no lograron transmitir el sentimiento que cargaban las palabras pronunciadas en un castellano limpio, con cadencia de voceos originarios. Sin embargo, logr贸 inquietar a su audiencia al decirles que 茅l 鈥渄escendiente de los que poblaron la Am茅rica hace cuarenta mil a帽os鈥 estaba ah铆 para 鈥渆ncontrar a los que la encontraron hace solo quinientos a帽os鈥.

Acababa de presentarse como Evo Morales, quien ven铆a 鈥渁 encontrar a los que celebran el encuentro鈥, alguien 鈥渧enido de la noble tierra americana鈥, a quien 鈥渆l hermano aduanero europeo鈥 acababa de reclamarle una visa 鈥減ara poder descubrir a los que me descubrieron鈥, y denunciaba que 鈥渆l hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contra铆da por Judas, a quien nunca autoric茅 a venderme鈥.

Rescate de oro Grabado de Theodor de Bry.
Rescate de oro Grabado de Theodor de Bry.

Cuando comenzaron los primeros indicios de incomodidad entre los jerarcas del petr贸leo, el Indio afirm贸 que para los europeos 鈥渢oda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y pa铆ses enteros sin pedirles consentimiento鈥, mientras que 茅l puede 鈥渞eclamar pagos鈥 e intereses ya que todo 鈥渃onsta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma. Solamente entre el a帽o 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de Am茅rica鈥, que 鈥渄eben ser considerados como el primero de muchos otros pr茅stamos amigables de Am茅rica, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario ser铆a presumir la existencia de cr铆menes de guerra, lo que dar铆a derecho no s贸lo a exigir la devoluci贸n inmediata, sino la indemnizaci贸n por da帽os y perjuicios鈥.

Tras denunciar las guerras contra los cultos musulmanes, creadores del 谩lgebra, la medicina, el ba帽o cotidiano y otros logros superiores de la civilizaci贸n;聽 las batallas de Lepanto, las armadas invencibles, los terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, como as铆 tambi茅n el uso irracional de aquellos fondos, exigi贸 鈥渓a devoluci贸n de los metales preciosos adelantados, m谩s el m贸dico inter茅s fijo del 10 por ciento, acumulado s贸lo durante los 煤ltimos 300 a帽os, con 200 a帽os de gracia鈥.

Viajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.
Viajes de los Welser, detalle de Theodor de Bry.

Se pregunt贸 鈥溌緾u谩nto pesar铆an, calculadas en sangre?鈥 esas riquezas adeudadas a estas tierras ahora llamadas 鈥渁mericanas鈥 y finaliz贸 su discurso despu茅s de afirmar que 鈥淭ras el vivir y el so帽ar, est谩 lo que m谩s importa: despertar鈥.

Y a despertar pueblos se dedic贸. No en salones elegantes sino en tierras de pobres y excluidos.

Que todo es mentira

鈥淓stamos navegando en una sociedad donde聽una mentira contada mil veces聽se vuelve verdad. Es penoso鈥.

聽Jorge Sampaoli, DT Selecci贸n Argentina de F煤tbol (4/IX/17)

Nada de lo escrito hasta ac谩 sucedi贸. Ni la reuni贸n petrolera, ni el traje de 鈥渁lpaca baby鈥, ni el discurso maravilloso que parec铆a escrito por Eduardo Galeano o por el Garc铆a M谩rquez de 鈥淟a incre铆ble y triste historia de la C谩ndida Er茅ndira y su abuela desalmada鈥, aquella historia que sirvi贸 -hasta al entonces inmortal Fidel Castro- para amenizar el an谩lisis del pago de la impagable deuda externa latinoamericana y caribe帽a hace un cuarto de siglo.

Con todo respeto por Don Luis, ni siquiera es confiable la versi贸n que dice que la autor铆a del texto pertenece al escritor, ensayista, dramaturgo聽e historiador venezolano Luis Britto Garc铆a, bajo el t铆tulo 鈥淕uaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa鈥, publicado por el diario聽El Nacional聽de Caracas, en octubre de 1990, con motivo del D铆a de la Resistencia Ind铆gena, conmemorado como contracara del 鈥淒escubrimiento鈥 que no fue el 12 de octubre de 1492.4 FLAUTISTAS

Parte de la biblioteca hist贸rica hasta niega la existencia del cacique. Sin embargo, el 鈥淛efe de Jefes鈥 existi贸; vivi贸 al promediar el siglo XVI, organiz贸 una coalici贸n ind铆gena contra la ocupaci贸n, la explotaci贸n minera y la esclavizaci贸n de sus hermanos por parte de los espa帽oles en el territorio de la actual Venezuela, en el que pretend铆an apropiarse del oro encontrado en la zona de Los Teques. Los derrot贸 una y otra vez, hasta que la fuerza de la Conquista extermin贸 a su pueblo y sus esfuerzos.

Alguien -tal vez Don Luis-聽 decidi贸 darle voz a Guaicaipuro para adversar a los acreedores del Siglo XXI y lo transport贸 a la Barcelona, o la Sevilla 鈥搕ampoco es claro-, del 8 de febrero de 2002, d铆a en que instal贸 una 鈥淩euni贸n de Jefes de Estado de la Comunidad Europea鈥澛爍ue nunca sucedi贸.

Que nada es verdad

Corren las 煤ltimas semanas de invierno en el hemisferio Sur, que no por dependiente, endeudada y empobrecida deja de ser una regi贸n conectada. Los celulares abundan, los mensajes que se transmiten, alienan, enga帽an, confunden y, una vez, por una vez, transportan la palabra libertaria de un cacique.

鈥淢e suena como si ya lo hubiese le铆do鈥, dice un Hombre Blanco en Asunci贸n.

鈥淧ero nun5 questionca en boca de un Indio que es Presidente de su pa铆s鈥, le replican desde una playa del Atl谩ntico Sur.

鈥淓s maravilloso鈥 exclama un psicoanalista desde la capital argentina.

Rema y rema y navega y navega; el discurso que nunca existi贸 surca el mundo de las 鈥渞edes鈥 como un delf铆n esquivando corales. Se hace verdad la mentira y estalla en miles de miles de pantallas de 5.5麓 y todos saben que hay un cacique vivo que preside un pa铆s soberano.

La bola no para de girar y, en uno de los pocos bares de Buenos Aires en los que las mesas de caf茅 comparten espacio con billares de anta帽o y la pol铆tica se consume tanto como los man铆es, el autor de esta nota le cuenta la historia a su editor, quien se asombra y afirma que 鈥渉ace a帽os publiqu茅 el discurso de Guaicaipuro en la contratapa de Question鈥, la revista venezolana dirigida por Aram Aharonian.

Por una vez, la mentira fue de beneficio para todos. Los due帽os de las palabras llamaron 鈥減osverdad鈥 a la mentira, algo que tiene mala prensa. Para ellos, como para los que manejan el mundo desde Washington, Brasilia, Par铆s鈥 o Buenos Aires, importa m谩s el discurso que los hechos, que solo importan a los que tienen hambre y no tienen trabajo. Importan las consecuencias de los dichos, aunque falsos.6 MONTA脩AS FRUTOS

Por una vez, la consecuencia fue recordar que la deuda pesa a cada uno con el mismo peso que la cruz de aquel hombre que naci贸 en Bel茅n de Judea, en tiempos del rey Herodes y聽 que hay caciques que se enfrentan junto a su pueblo a los invasores con banderas de cualquier color.

* Psic贸logo y periodista. Investigador argentino asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE)

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