Dic 9 2018
565 lecturas

Pol铆tica

La protesta de los chalecos amarillos pica y se extiende a Europa

 

Las protestas de los chalecos amarillos, movimiento ciudadano contra el encarecimiento de los combustibles y las reformas econ贸micas del presidente Emmanuel Macron, desmbocaron por cuarta semana consecutiva, en violentos enfrentamientos con los agentes antimotines varias ciudades de Francia, mientras las manifestaciones se expandieron a otros pa铆ses de Europa.

Para enfrentar la c贸lera del pueblo, el gobierno derechista de Macron moviliz贸 a 89.000 efectivos y termin贸 聽arrestando a m谩s de 1.300 personas, lo que da m谩s del dos por ciento de personas detenidas o interpeladas brutalmente de forma preventiva. Hubo m谩s de 135 heridos, incluyendo periodistas. Tampoco falt贸 la polic铆a montada en el intento del gobierno de poner el mejor y mayor aparato represivo que ten铆a: en toda Francia habr谩 habido unos 130 mil manifestantes, contras casi 90 mil polic铆as.Chalecos amarillos en acci贸n en el Arco del Triunfo y Toulouse (abajo izq.) y manifestante detenido en Bordeaux.

El color amarillo de los chalecos reemplaz贸 los adoquines de las revueltas de hace medio siglo, del llamado Mayo del 68. La gente estaba indignada por el montaje policial activado por el gobierno

En Bruselas, la polic铆a detuvo a m谩s de 400 personas este s谩bado luego de que manifestantes, inspirados en el movimiento franc茅s, arrojaron piedras y petardos, y da帽aron tiendas y autom贸viles, cuando intentaban llegar a los edificios del gobierno belga y de la Uni贸n Europea para exigir la renuncia primer ministro, Charles Michel.

En Rotterdam, Holanda, cientos de chalecos amarillos cruzaron pac铆ficamente un puente de la ciudad entonando una canci贸n sobre Holanda y repartiendo flores entre los transe煤ntes. La revuelta se extendi贸 desde Par铆s al resto de puntos fronterizos de Francia, incluida Espa帽a, donde cientos de manifestantes bloquearon este domingo el paso de los Pirineos, reteniendo camiones, en la vascofrancesa Ir煤n.Resultado de imagen para paris represion

Museos, teatros, la Torre Eiffel y estaciones de metro cerradas, calles bloqueadas y comercios amurallados con placas de madera, todo estaba listo. Para enfrentar la c贸lera de su pueblo, el gobierno moviliz贸 a todo su aparato represivo y desarroll贸 un fuerte despliegue de seguridad instalado desde antes que llegaran los manifestantes en Par铆s.

Las detonaciones de la polic铆a trataron de frenar a los manifestantes que intentaban acceder a la plaza de la Concordia, muy cerca del palacio presidencial y de la Asamblea Nacional. Desde distintas partes de la ciudad se ve铆an humaredas negras y espesas capas de gas lacrim贸geno. Por primera vez en la historia de la ciudad se requiri贸 que veh铆culos blindados de la gendarmer铆a intervinieran para derribar barricadas.

En las ciudades de Burdeos, Lyon, Saint-Etienne, Marsella y Toulouse se vivieron escenas de protesta similares a las de Par铆s. Esta ola de manifestaciones comenz贸 el 17 de noviembre en oposici贸n a un aumento de los impuestos a los combustibles. El presidente cedi贸 anulando la medida, que formaba parte de un plan para incentivar varios puntos del Acuerdo de Par铆s, y congel贸 los precios del gas y la electricidad.

Pero no bast贸 para calmar las inconformidades de los chalecos amarillos, un movimiento heterog茅neo y sin l铆der, que ahora reclama al gobierno que baje los impuestos y suba el salario m铆nimo y las jubilaciones. Un poder sin rumbo, 鈥渦n poder que vacila鈥, 鈥渦n poder acorralado鈥, 鈥渦n poder sin influencia鈥, 鈥渦n poder autoritario鈥, son los comentarios de los medios de prensa, progresistas o conservadores,

El presidente Emmanuel Macron se ha convertido en el hazmerre铆r de la sociedad y de los otros dirigentes del planeta que ahora (lo hizo Trump en un tweet y el turco Erdogan, entre otros) se burlan copiosamente de 茅l. El gran reconciliador, el em茅rito espadach铆n contra el populismo rampante tuvo que sacar las tropas a la calle para aplacar el hast铆o de su sociedad.

Los chalecos amarillos son, de hecho, la minor铆a que se expresa por 聽los dem谩s y han puesto a Francia en estado de convulsi贸n por el cuestionamiento tan sorpresivo como radical de una l铆nea pol铆tica que consagra la desigualdad, se帽ala desde Par铆s el periodista Eduardo Febbro.

鈥淓l poder al pueblo鈥, dec铆a una pintada que llevaba un chaleco amarillo con la m谩scara de Emmanuel Macron. 驴Revoluci贸n? No, escribe el filosofo Jacky Dahomay en el portal de Mediapart; tal vez Francia se est茅 dirigiendo hacia 鈥渦na democracia insurgente鈥.

Imagen relacionadaEsa visibilidad conseguida con un chaleco (obligatorio que se conserva en la guantera de los autos) remite directamente al movimiento zapatista que surgi贸 en M茅xico el 31 de diciembre de 1993. Esa noche, liderados por el Subcomandante Marcos, los zapatistas irrumpieron en la pol铆tica mexicana con la cara cubierta con un pasamonta帽as. Desde ese momento empezaron a explicar lo que hoy en Par铆s dicen los chalecos amarrillos: 鈥淣os cubrimos el rostro para dejar de ser invisibles鈥.

Tambi茅n los partidos (de derecha y de izquierda) y los analistas est谩n desorientados por el surgimiento de esta Francia hasta ahora invisibilizada: diagnostican los errores garrafales del estilo de Macron 鈥揺l presidente que mira con desprecio a los de abajo鈥搊 sus incongruentes decisiones como fue la transformaci贸n del ISF, el impuesto aplicado a las grandes fortunas, en un impuesto que perdon贸 seis mil millones de euros a los poderosos.

No es un movimiento obrero, ni un n煤cleo sindical, no son funcionarios p煤blicos, ni desempleados, ni comerciantes. Empezaron impugnando en las redes sociales el aumento del gasoil y acabaron destruyendo al macronismo, aunando a parte de la sociedad y, al final de cuentas, protagonizando la primera revuelta fiscal de la historia moderna. En Par铆s y otras ciudades, la extrema izquierda comparte la calle con la ultra derecha, se帽ala Febbro.Imagen relacionada

Soberbio, Christophe Castaner, el ministro del Interior que anunci贸 que los chalecos amarillos聽鈥淰ienen a destruir y a matar鈥, minimiz贸 la importancia de los manifestantes, los ningunea:聽鈥淟os chalecos amarillos son apenas 10 mil en todo el pa铆s, de los cuales una parte est谩 radicalizada鈥.

La satanizaci贸n de los chalecos amarillos no funcion贸. El mundo se enter贸 que en esta Francia de Macron hay hambre, al igual que en el resto de Europa.聽隆Macron Dimisi贸n!, es el grito de las calles. Pero eso tampoco solucionar铆a los problemas.

*聽Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroecon贸micos (Nueva York), Analista de temas de EU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, estrategia.la)

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

A帽adir comentario