Jun 10 2016
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Pol铆tica

La querella de Bachelet

Sin duda la presidenta Bachelet cometi贸 un error pol铆tico al querellarse contra la revista Qu茅 Pasa. Su decisi贸n provoc贸 lo que era previsible: la reacci贸n corporativa de los medios de comunicaci贸n convertidos en una jaur铆a rabiosa. Esto en circunstancias que su gobierno, y ella misma, se encuentran sumamente debilitados en materia de apoyo social y pol铆tico. Encuestas recientes les atribuyen poco m谩s de 20%. En s铆ntesis, fue un paso en falso. La presidenta pis贸 el palito. Sin embargo, su decisi贸n no carece de sentido.

La pol铆tica no es una obra de ingenier铆a, como aseguran algunos. No es una ciencia exacta ni sus protagonistas son robots. La hacenseres humanos cuyas iniciativas est谩n impregnadas de intereses de clase, de ideales y pasiones, de codicia y generosidad, de hero铆smo y cobard铆a, y todo eso influido, adem谩s, por la cultura -tradiciones y modo de vida- de sus pueblos.

La presidenta, entonces, reaccion贸 como har铆a cualquier ciudadano -si pudiera- que se considere calumniado e injuriado. Fue acusada -nada menos- de recibir mil millones de pesos (casi un mill贸n y medio de d贸lares) en el oscuro negocio inmobiliario que han protagonizado su nuera y su hijo. Esto, afirma la presidenta, es una 鈥渋nfamia鈥 y una 鈥渃anallada鈥. Para defenderse apel贸 a una ley que no todos los que sufren este tipo de abusos pueden invocar. Una querella judicial contra una empresa poderosa en lo econ贸mico y pol铆tico significa gastos en abogados, tr谩mites y tiempo perdidos si no se tiene alg煤n grado de presi贸n social.

La presidenta no acudi贸 a la Ley de Seguridad del Estado, que se encuentra a disposici贸n de las autoridades. Eso habr铆a significado rociar con gasolina una hoguera que -por mucho menos- hoy la acusa de 鈥渁medrentar鈥 a la prensa y 鈥渃oartar la libertad de expresi贸n鈥.

Punto Finpunto_finalal sabe lo que significa ser llevado a los tribunales por rasgu帽ar aquella coraza que protege al Estado, heredera de la Ley de Defensa de la Democracia, llamada 鈥淟ey Maldita鈥 por los comunistas. Desde luego las querellas contra PF por Ley de Seguridad del Estado (o por otras leyes civiles y militares) no perturbaron la digesti贸n de los medios que hoy echan espuma por la boca en solidaridad con la revista Qu茅 Pasa.(1)

驴Cu谩ntos ciudadanos difamados y humillados diariamente -como el pueblo mapuche, digamos- no quisieran hacer lo mismo que la presidenta?

La jaur铆a medi谩tica -desde la siniestra Sociedad Interamericana dePrensa (SIP) hasta algunos pol铆ticos y opin贸logos bien pagados- han quebrado lanzas en defensa de la libertad de expresi贸n, un derecho tan fantasmal como otros presuntos derechos ciudadanos -a la salud, la educaci贸n, el trabajo ysalario dignos, digamos-. Los que han convertido al periodismo en una industria deshumanizada, aparecen como ardientes defensores de una libertad de expresi贸n que les pertenece solo a ellos. Un derecho que tambi茅n ha sido privatizado y que es regulado por el mercado, ajeno a los intereses de la naci贸n e indiferente a las necesidades del pueblo.

Los periodistas tambi茅n son v铆ctimas de una realidad que les obliga a callar para no poner en peligro el sustento de sus familias. La mayor铆a de los periodistas chilenos est谩n conscientes del rol social de su oficio -el m谩s hermoso del mundo al decir de Garc铆a M谩rquez-. Preg煤ntenles si creen que existe libertad de expresi贸n y si ellos mismos gozan de ese derecho. Preg煤ntenles si no es cierto que la l铆nea editorial e informativa de los medios las determinan las gerencias y que la pauta publicitaria es el supremo juez de la noticia y de la opini贸n que se difunden. Preg煤nteles si no se sienten avergonzados cuando los afectados -por lo general sindicatos y organizaciones sociales- les reprochan por noticias que nunca aparecen o por informaciones que distorsionan la verdad. Los Don Nadie de este pa铆s -que son la mayor铆a- creen que los periodistas son los responsables de censuras y tergiversaciones. Ignoran eldrama y miseria moral que se viven cada d铆a en los medich que pasaos period铆sticos.

La querella de la presidenta plantea una oportunidad para abrir un debate serio sobre el rol social del periodismo, la propiedad de los medios y la libertad de expresi贸n. Una discusi贸n que no ser谩 acogida en los medios, salvo para denostarla, pero que enriquecer铆a la visi贸n pol铆tica de millones de chilenos. Lo proponemos comotema a los movimientos sociales y a las agrupaciones pol铆ticas que intentanunir sus luchas con la mirada puesta en el horizonte de una Asamblea Constituyente. Uno de los objetivos m谩s relevantes de la nueva Constituci贸nser谩 recuperar la libertad de expresi贸n como un derecho social.

聽Se ha insinuado que la publicaci贸n de Qu茅 Pasa pudiera formar parte de una oscura maniobra pol铆tica. No habr铆a que descartarlo. Basta ver la extrema sevicia medi谩tica aplicada a Dilma Rousseff en Brasil y a Nicol谩s Maduro en Venezuela. Un nuevo tipo de golpismo ha surgido en Am茅rica Latina con el imperio, comosiempre, dirigiendo la orquesta.

驴Cu谩l ser铆a el prop贸sito de una conspiraci贸n de ese tipo en Chile? Sin duda terminar de hundir en el desprestigio a Bachelet y su 鈥淣ueva Mayor铆a鈥, asegurando lo que ya parece inevitable: el retorno de la derecha-derecha algobierno, v铆a Pi帽era o Lagos.

Nota

(1) A Punto Final se le ha aplicado la Ley de Seguridad del Estado en tres oportunidades: marzo de 1969, en el gobierno de Eduardo Frei Montalva, el director fue detenido y la revista clausurada durante un mes; septiembre de 1989, bajo dictadura, y septiembre de 1991, gobierno de Patricio Aylwin. Enambas ocasiones el director tambi茅n estuvo detenido. Los medios del duopolio no se dieron por enterados que exist铆an estos atentados a la libertad de expresi贸n.

聽*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 853, 10 de junio 2016.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      17 junio 2016 22:40

      Tal como se帽ala el articulista, la percepci贸n de la 芦libertad de prensa禄 depende del cristal con que se aprecie. Caso aparte ocurre en Venezuela con un golpe de estado 芦ad portas禄, Maduro est谩 haciendo frente a esta agresi贸n de USA actuando tras bambalinas para defenestrarlo y as铆 poder adue帽arse del cuantioso petr贸leo del Orinoco, tal como ya sucedi贸 en Brasil con Dilma, v铆ctima de un golpe blanco, sin armas ni ej茅rcitos destructores de democracias, todos los cuales ha sido auspiciados por EE.UU., algo similar ocurri贸 con Cristina en Argentina y que ahora Macri, el nuevo gobernante, tiene el desparpajo de pretender 芦donar禄 una fabulosa cantidad de dinero a una instituci贸n religiosa dependiente del Vaticano, en circunstancias que los 芦descamisados禄 argentinos suman miles y miles clamando por las mejoras econ贸micas prometidas en campa帽a.