Ene 28 2017
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Despacito por las piedras

La respuesta de Trump a la crisis de su pa铆s y el mundo

Al nuevo presidente estadounidense Donald Trump no lo espera un pa铆s y un mundo amistosos, casi -se podr铆a decir- todo lo contrario. Estados Unidos est谩 lejos de estar en su mejor momento. M谩s all谩 de los datos econ贸micos hay mucha bronca contenida, justamente fue la insatisfacci贸n de vastos sectores lo que llev贸 a Trump a la presidencia. Es factible pensar que los datos de la realidad muestran que el gobierno de Trump no es ninguna extravagancia, sino que es un reconocimiento a una situaci贸n oculta detr谩s de una propaganda masiva que da como ciertos hechos y situaciones que no son tales.

La mayor parte de la prensa occidental ha machacado que lleg贸 al gobierno una especie de 鈥渁borto de la naturaleza鈥 que va aislar a su pa铆s con sus pol铆ticas de un nacionalismo proteccionista y que va a destruir los avances sociales producidos. Es bueno ponerle algo de realismo a estos conceptos para no quedarse con los que nos muestra la superficie y penetrar un poco m谩s en lo que est谩 pasando.

Se centrar谩 en una breve reflexi贸n con respecto a la actitud del nuevo Presidente norteamericano acerca de dos cuestiones claves, sobre las que mucho se ha hablado: Su oposici贸n a la globalizaci贸n y las restricciones a las pol铆ticas inmigratorias. En cuanto a la globalizaci贸n, este fen贸meno 鈥搈谩s all谩 de los discursos y comentarios period铆sticos- ven铆a padeciendo una profunda crisis desde los problemas financieros planteados en el 2008 (quiebra del Lehman聽 Brothers).

Una de sus manifestaciones m谩s rotundas las encontramos en la evoluci贸n del comercio mundial. Seg煤n el Banco Mundial, 茅ste representaba en 1960 el 12% del Producto Bruto Global, fue creciendo para llegar en el 2008 al 30%. All铆 comenz贸 un descenso que parece incontenible. Ese dato va acompa帽ado de otra realidad y se trata de una p茅rdida de impulso del principal negocio financiero de a帽os atr谩s.

Son los llamados 鈥減roductos financieros derivados鈥 o negocios especulativos que llegaron a sumar cerca de 10 veces al Producto Bruto Global y hoy no llegan a 7 veces del mismo. Esto es solo un reflejo de la profundidad de la crisis global del capitalismo. 脡sta es una de las claves que explica la relativa p茅rdida de poder de los Estados Unidos respecto de otros pa铆ses como China. Esto podr铆a ser una explicaci贸n por la cual Estados Unidos deja 鈥搊bjetivamente- a China como pa铆s hegem贸nico del comercio mundial, como cabeza de este mundo capitalista y de la crisis que transita.

En materia inmigratoria Trump ha ratificado su pol铆tica de campa帽a y la construcci贸n del muro -en la frontera mejicana- es el s铆mbolo de la misma. Estos hechos han conmovido a las buenas conciencias del mundo, sin embargo no hay que olvidar que ha sido Barack Obama el Presidente que m谩s inmigrantes ha deportado en los 煤ltimos 30 a帽os.

Seg煤n datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de los EEUU los deportados, durante el gobierno de Obama, suman cerca de 3 millones de personas (41% m谩s que George Bush 鈥揾ijo-), sobre un universo m谩s o menos fijo de alrededor de 11 millones de indocumentados.

Estos dos ejemplos sirven para mostrar c贸mo un discurso globalista de tipo humanista encubre otras situaciones. Ante estas evidencias aparecen los 鈥渟alvadores鈥 鈥揷omo Trump- que pretenden hacer responsable de los males a esos discursos. Eso es lo que dice el magnate yanqui cuando habla del 鈥渇in de los charlatanes鈥. Sus soluciones, es muy probable, que no sean remedios para la enfermedad del mundo actual.

A todos ellos les cuesta reconocer la decadencia global del sistema imperial y del modelo econ贸mico en el cual se basa. Lo cierto es que estamos ante una situaci贸n donde unos y otros, disputan entre ellos pero no tienen respuestas frente a lo que est谩 aconteciendo. Un viejo general que supo gobernar nuestro pa铆s, tal vez dir铆a que este 鈥渄esorden global鈥 y la ausencia de respuestas indique que est谩 por llegar 鈥淟a Hora de los Pueblos鈥.

Trump: la prensa y sus designaciones

No caben dudas que Trump est谩 enojado con la prensa, lo est谩 y no lo disimula. Los acusa de 鈥渄eshonestos鈥. La realidad tiene otros matices, la gran prensa forma parte del mundo de quienes construyeron lo que es 鈥減ol铆ticamente correcto鈥, es decir c贸mo y qu茅 hab铆a que pensar y eso formaba parte de ese 鈥渉umanismo鈥 que derrochan por los cuatro costados, encubriendo los intereses reales que defienden.

Por eso no extra帽a que el poderoso The New York Times, despu茅s de aventurar que entramos en una 鈥溍﹑oca oscura鈥, pida a sus lectores que se suscriban al diario como una forma de apoyarlo en su pr茅dica anti Trump.

La coherencia de Trump entre los dichos de campa帽a con las primeras medidas tomadas se corresponde con el gabinete que ha designado. Se trata 鈥搈ayoritariamente- de varones, blancos y ricos. Fueron extra铆dos de las filas conservadoras m谩s conspicuas. El Secretario de Trabajo 鈥揂ndrew Puzder- se opone a las leyes laborales, a las que viola en su empresa; la Agencia Protectora del Ambiente, est谩 en manos de Scott Pruitt, quien niega el cambio clim谩tico y sus efectos; para no desentonar 鈥揃etsy de Vos- la Secretaria de Educaci贸n sostuvo la conveniencia que haya armas en las escuelas por la presencia de osos; el Secretario de Estado (canciller) reconoce su amistad con Vladimir Putin, el jefe ruso acusado de haber intervenido en la campa帽a electoral 鈥搈ediante hackers- en contra de la derrotada Hillary Clinton.

Juan Guah谩n/Question

 

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