Feb 10 2018
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Política

La sangre de Macerata: Ocho heridos por un ataque racista en Italia

La muerte y el descuartizamiento de una mujer en la ciudad de Macerata se transformaron en un hecho nacional y pol√≠tico. Los sectores fascistas no tardaron en culpar a los inmigrantes en general ‚Äďsobre todo a los negros‚Äď por el caso, y Silvio Berlusconi llam√≥ a deportar 600 mil inmigrantes. En los medios y en las redes la narrativa de la ‚Äúinvasi√≥n extranjera‚ÄĚ se extendi√≥. Un neofascista aprovech√≥ la ocasi√≥n para ‚Äúvengarse‚ÄĚ: agarr√≥ su pistola y sali√≥ a cazar negros por la ciudad.

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Luca Traini, el autor del tiroteo, fue candidato de la ultraderechista Liga Norte

 

Cuando el 31 de enero en las afueras de Macerata, una peque√Īa ciudad del centro de Italia, cerca del mar Adri√°tico, sede de una antigua universidad, se encontraron en dos valijas los restos de una jovencita, Pamela Mastropietri, de 18 a√Īos, nadie pens√≥ que ese hallazgo dar√≠a pie a un hecho pol√≠tico y terrorista de mayor relevancia, ni que podr√≠a condicionar las elecciones pol√≠ticas de uno de los principales pa√≠ses de Europa. Pamela hab√≠a llegado desde Roma y estaba hospedada en un centro de recuperaci√≥n para drogadictos situado en las colinas donde se asienta la ciudad. El √ļltimo lunes de enero recogi√≥ sus haberes y se escap√≥ a dedo. Probablemente acept√≥ tener sexo por plata con el tipo, un cincuent√≥n local que la levant√≥ y se aprovech√≥ de su fragilidad. Con la plata Pamela compr√≥ una dosis de hero√≠na a uno de los ‚Äúcamellos‚ÄĚ nigerianos que venden droga en la calle. Ah√≠ se perdi√≥ Pamela.

Innocent Oseghale, llegado de Nigeria, aun con este nombre absurdo ‚Äďinocente‚Äď es un culpable perfecto, un ‚Äúculpable gen√©tico‚ÄĚ. Enseguida la opini√≥n p√ļblica se convenci√≥ de que hab√≠a habido una violaci√≥n y posterior asesinato de la joven. Y que el hombre negro viole a la mujer blanca es autoevidente para el imaginario racista. Aunque en el departamento de Oseghale encontraron miles de rastros y sangre de la v√≠ctima, la autopsia ‚Äďhasta ahora‚Äď confirmar√≠a que la joven falleci√≥ de una sobredosis. Pero para la muchedumbre racista este es un mero detalle: fueron los negros ‚Äďtodos‚Äď los que violaron a la mujer blanca. Aunque no la haya asesinado, tambi√©n Innocent se perdi√≥: descuartiz√≥ el cuerpo de la pobre Pamela, logr√≥ meter los trozos en dos valijas, tom√≥ un taxi, se baj√≥ en el campo y se deshizo de ellos.¬†

El odio y la violencia

Resultado de imagen para La sangre de MacerataItalia y Macerata, donde pocas horas después estalló el escándalo del caso, están estremecidas, a punto de ebullición. Faltando un mes para las elecciones generales del 4 de marzo (véase recuadro), el país sigue sumido en una larga crisis. Por si fuera poco, no hay lugar donde la gente esté más desorientada por los medios de comunicación y por los emprendedores del odio político que Italia. El gran capitalizador de este odio es el cuarentón líder de la Liga, Matteo Salvini. Los otrora separatistas que odiaban y discriminaban a los italianos del sur, hoy se hicieron nacionalistas y captan el capital político del odio contra los inmigrantes.

A diario atizan el miedo y difunden mentiras sobre todos aquellos que llegan desde el hemisferio sur: sirios pr√≥fugos, hambrientos de √Āfrica negra, trabajadores asi√°ticos, integrantes de maras centroamericanas. Salvini vive figurando en los canales de televisi√≥n y para √©l todos los extranjeros son terroristas isl√°micos, o ladrones, o violadores, o veh√≠culos de trasmisi√≥n de epidemias medievales. Cuando en un caso de rapi√Īa o violaci√≥n aparece implicado un inmigrante o un musulm√°n, quienes miran tev√© o se pasan memes por Facebook son inducidos a ver diez migrantes, cien musulmanes, mil violaciones. Prosperan en Italia organizaciones neofascistas que se han ido acercando a la Liga y que insisten en las culpas colectivas cuando hay responsabilidades individuales; la esencia del racismo.Resultado de imagen para Macerata victimas

Es una invasi√≥n imaginaria que condiciona la vida pol√≠tica. Ya no se habla de trabajo, corrupci√≥n, mafias, desigualdad y los dem√°s problemas de un pa√≠s que necesitar√≠a una gran dosis de renovaci√≥n. La inmigraci√≥n ocupa todo el espacio medi√°tico y de las redes sociales cada d√≠a, cada hora del a√Īo. Fue de este modo que la derecha gan√≥ la batalla parlamentaria contra la ley que hubiera otorgado la ciudadan√≠a a los 800 mil ni√Īos nacidos en Italia de padres inmigrados. Durante cinco a√Īos la presidenta de la C√°mara de Diputados, Laura Boldrini ‚Äďpatrocinadora de la ley de¬†ius soli, una mujer con una larga carrera de defensa de los derechos de los migrantes y de las mujeres‚Äď, vivi√≥ bajo continuos insultos, calumnias y amenazas. Est√° obligada a vivir bajo escolta policial. Los fascistas no se quedan quietos en sus casas, en los √ļltimos cinco a√Īos han sido censados al menos 140 actos de violencia, y al menos una masacre, en Florencia, cuando fueron asesinados tres senegaleses.

Una ‚Äúcomunidad de sangre‚ÄĚ.

Resultado de imagen para La sangre de MacerataFue en Macerata donde nació Boldrini, la mujer más odiada por los xenófobos en Italia. Aunque debería ser una gloria local, también sus conciudadanos la odian. La ciudad, algo aislada, en la región de Las Marcas, está situada sobre las esplendorosas colinas que miran a los Balcanes. Es un territorio con un pasado campesino y de migraciones hacia el Río de la Plata, con una historia reciente de industrialización focalizada en la fabricación de zapatos que durante unas décadas dejó una ilusión de riqueza ilimitada. La comunidad se autopercibía como viviendo en una tierra armónica, de valores positivos, y donde, después de siglos de pobreza, cierto bienestar estaba por fin garantizado casi que por derecho divino.

Cuando en 2016 la provincia fue golpeada por un terremoto y no pudo levantarse, qued√≥ claro que su modelo de desarrollo estaba en fase terminal. Macerata es una ‚Äúcomunidad de sangre‚ÄĚ, a√ļn muy encerrada en v√≠nculos de parentezco, que nunca acept√≥ realmente a los pocos italianos del sur que llegaron en la posguerra. Aunque un poco m√°s solapada, all√≠ existe la misma discriminaci√≥n que en el norte: desconf√≠an. Cuando empezaron a llegar unos cuantos extranjeros desde Albania, Senegal y Bangladesh, los maceratenses no entendieron que ven√≠an para quedarse. Las comunidades de¬†blut und boden‚Äďsangre y suelo‚Äď, las de las naciones decimon√≥nicas, tienen caracter√≠sticas tribales que llevan a que los lazos familiares lo sean todo. Un ejemplo de ello lo dio el propio intendente, Romano Carancini ‚Äďun abogado cat√≥lico de una muy tibia centroizquierda‚Äď, cuando en agosto de 2017 le otorg√≥ la ciudadan√≠a honoraria a la actual vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti, porque¬†‚Äútiene cuatro cuartos de sangre nuestra‚ÄĚ.

La toma de Macerata.

Cerca de Macerata tambi√©n viv√≠a Luca Traini ‚Äďde 28 a√Īos, cabeza rapada, tatuajes Resultado de imagen para La sangre de Maceratanazis, y cuyos h√©roes son Mussolini y Salvini‚Äď, desde su adolescencia militante en todas las organizaciones neofascistas de la zona. Traini hizo m√©ritos y en 2017 la Liga le ofreci√≥ el √ļltimo lugar en su lista para las elecciones en un pueblo de la zona. Como muchos de su generaci√≥n, tiene estudios secundarios: futuro y trabajo inciertos. Viv√≠a a√ļn con su madre, y guardaba una pistola. Pasaba su tiempo engrosando su musculatura en el gimnasio. Desde all√≠ pretend√≠a difundir todas las leyendas negras que la prensa derechista invent√≥ y la extrema derecha del siglo XXI repite; por ejemplo que las migraciones son un complot de la Uni√≥n Europea (que la extrema derecha soberanista odia como al peor de los males) para¬†‚Äúsustituir la raza blanca por la negra‚ÄĚ. Fue expulsado por proselitismo neofascista hasta del gimnasio.

La ma√Īana del 3 de febrero era tranquila en los pueblos del interior, a pesar de la tragedia de Pamela. Pero Luca no estaba tranquilo. Toda su vida hab√≠a estado embebi√©ndose de odio, y su sangre herv√≠a de furia contra todos los negros que, seg√ļn √©l, mataron a Pamela como todos los jud√≠os a Cristo. El caso le dio la ocasi√≥n so√Īada; una excusa para actuar. Ah√≠ se perdi√≥ Luca. Carg√≥ su arma, una Glock semiautom√°tica fabricada en Austria, y se subi√≥ a su Alfa Romeo 147 negro. Dur√≥ m√°s de una hora la cacer√≠a del fascista. Dispar√≥ contra todos los negros que vio, los que encontr√≥ en las paradas de √≥mnibus, en la calle, trabajando, viviendo su vida.

Resultado de imagen para Macerata victimasLa esencia del terrorismo es golpear as√≠. Tir√≥ m√°s de treinta tiros que alcanzaron a Wilson Kofi, de 20 a√Īos, oriundo de Ghana; a Omar Fadera, 23 a√Īos, de Gambia; a Jennifer Otiotio, la √ļnica mujer, de 25 a√Īos, de Nigeria; Mahamadou Toure, 28, de Mali; a Festus Omagbon, 32 a√Īos, y Gideon Azeke, de 25, ambos de Nigeria, y otro par de personas que no quisieron identificarse. Dos se encuentran en estado grave y de milagro nadie muri√≥. Traini tambi√©n dispar√≥ contra un comit√© de base del PD. Odia al Partido Democr√°tico, que identifica como el que hizo posible la supuesta invasi√≥n de inmigrantes.

Durante horas la ciudad estuvo tomada por un solo hombre. Los ni√Īos encerrados en las escuelas, la gente en las casas, en las tiendas, el mismo terror vivido en el Par√≠s del club Bataclan o en la Nueva York del 11 de setiembre, pero diminuto, a escala de Macerata: un centro hist√≥rico medieval y las pocas manzanas que lo rodean. Al rendirse, el fascista hizo aun m√°s pol√≠tico su gesto: frente al monumento a los ca√≠dos construido por Mussolini, se envolvi√≥ en la bandera tricolor y grit√≥ consignas fascistas mientras los polic√≠as lo sujetaban. Un acto pol√≠ticamente muy l√ļcido.

Auge de la derecha.

Quiz√°s lo peor se manifest√≥ despu√©s. Las redes sociales, especialmente las de los medios digitales locales, explotaron en defensa del terrorista. El efecto bola de nieve fue inmediato:¬†‚ÄúEs la justa rabia contra los negros‚ÄĚ,¬†‚ÄúQuiso vengar a Pamela‚ÄĚ,¬†‚ÄúHizo bien‚ÄĚ,¬†‚ÄúPor fin alguien lo hizo‚ÄĚ. No son apologistas aislados. El abogado, que la organizaci√≥n fascista le pag√≥ a Traini, dice estar preocupado por las tantas muestras de apoyo que recibe en la calle. Los que siempre denunciamos el fascismo y el racismo nos descubrimos en franca minor√≠a. Resultado de imagen para italia auge de la derecha fascista

La pol√≠tica, copada por una campa√Īa electoral sucia, quiere relativizar el hecho, evitar palabras como fascismo, ‚Äúfascioleguismo‚ÄĚ, terrorismo. Le sirve m√°s que la acci√≥n paradigm√°tica de un terrorista pase como la actuaci√≥n de un loco suelto. Recordar el hecho indiscutible de que el terrorista es un candidato de la Liga ser√≠a lamentable. Terroristas son los otros, nunca los blancos. La batalla simb√≥lica ha sido rotundamente ganada por la derecha. Palabras como integraci√≥n e igualdad son rechazadas por mayor√≠as enormes, y el conflicto de clase ha sido completamente eclipsado por un presunto conflicto racial. Mientras tanto, el intendente Carancini se niega a visitar a las v√≠ctimas del atentado terrorista, aun cuando miles de voces se lo piden. La comunidad de sangre es la de los blancos, los maceratenses de pura cepa; Luca Traini es uno de nosotros, los negros no.

Elecciones generales en Italia: el mal menor y el mal mayor

Desde que el √ļltimo gobierno dirigido por Silvio Berlusconi dimiti√≥, en noviembre 2011, sumido en una crisis √©tica y econ√≥mica (el gran protagonista del √ļltimo cuarto de siglo fue sucesivamente condenado por fraude fiscal e inhabilitado para ocupar cualquier cargo pol√≠tico), se han alternado distintos gobiernos tecn√≥cratas o de coalici√≥n. Despu√©s del economista neoliberal Mario Monti, la centroizquierda gan√≥ las elecciones en 2013 pero sin alcanzar la mayor√≠a, por lo cual tres distintos dirigentes del Partido Democr√°tico (PD), entre ellos el mete√≥rico Matteo Renzi, se alternaron en la presidencia del gobierno, evitando el¬†default¬†del pa√≠s pero enfrentando un creciente rechazo de la opini√≥n p√ļblica.

Resultado de imagen para Matteo RenziPor lo tanto la centroizquierda de Matteo Renzi est√° lejos de tener esperanzas de ganar por mayor√≠a. Algunos viejos cuadros poscomunistas, jubilados por Renzi, entre ellos Massimo D‚ÄôAlema, se separaron del partido para volver a tener otra chance bajo otro lema. La √ļnica novedad en la izquierda es un movimiento surgido desde abajo, Poder al Pueblo, formado a partir de los movimientos sociales, especialmente napolitanos; la capital del sur es el laboratorio pol√≠tico m√°s interesante. Pero, v√≠ctima del silencio de los medios, ser√≠a un milagro que alcanzara el 3 por ciento necesario para entrar en el parlamento.

Lejos del 40 por ciento de los votos que consigui√≥ Renzi en su primera elecci√≥n, seg√ļn los sondeos para la pr√≥xima no alcanzar√≠a ni siquiera el 25. Con 81 a√Īos e inhabilitado a candidatearse, Berlusconi ‚Äďque hay que reconocer es un fen√≥meno comunicacional‚Äď sigue siendo el l√≠der de las derechas. Ahora se presenta como el abuelito sabio y simp√°tico, dejando de lado cualquier tinte conflictivo. Con propuestas de medidas en favor de los ancianos y para los amantes de las mascotas, convencer√° a entre un 13 y un 15 por ciento. Para la centroizquierda, aliarse con √©l en una gran coalici√≥n a la alemana ser√≠a el mal menor.

El mal mayor ser√≠a que el principal aliado de Berlusconi, la Liga, de Matteo Salvini, queImagen relacionada sigue radicada en el norte pero ya no se llama Liga Norte (una manera de intentar captar el voto en el resto de Italia), superara en votos a Silvio ‚Äďest√°n igualados en los sondeos‚Äď y alcanzara la mayor√≠a. En este caso se abrir√≠a el abismo de un gobierno monopolizado por el ‚Äúfascioleguismo‚ÄĚ antimigrante y anti-Europa, muy parecido a la extrema derecha que gobierna Polonia y Hungr√≠a. El partido que encabeza las encuestas, con alrededor del 30 por ciento de la intenci√≥n de voto, es el Movimiento Cinco Estrellas ‚Äďdel joven l√≠der napolitano Luigi di Maio‚Äď, que ha variado mucho sus posicionamientos pol√≠ticos, orient√°ndose hacia un populismo de centroderecha. No lograr√° gobernar, la ley electoral votada por Berlusconi y Renzi lo penaliza mucho, pero sus millones de votos demuestran la crisis de toda la pol√≠tica tradicional.

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